06
Diciembre

El regalo contra natura de Trump a su hijo

Escrito por  Manuel E. Yepe
Publicado en Notimundo

El hijo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mutiló a un elefante disparándole con su fusil y el mandatario decidió premiar al muchacho disponiendo el levantamiento de una disposición que le impedía a él, y a todo aquel que deseara hacerlo y contara con los medios financieros requeridos para ello, sumarse a la matanza y llevar a su casa, como recuerdo, partes de los cuerpos de elefantes cuya cacería por el marfil de sus colmillos ha estado prohibida dada la amenaza que esta “diversión” constituye para esa especie en peligro de exterminio.

La prensa de Estados Unidos, tanto la alternativa como la principal, reflejaron la disposición presidencial con titulares como: “Trump se carga la prohibición casi total para comerciar con marfil de elefante en Estados Unidos” (Univisión), o “Trump revoca moratoria contra el ingreso de trofeos de elefantes cazados en Zimbabwe y Zambia (Democracy Now).

Juan-Carlos-con-lelefante-abbattutoEl periódico español El País escribió “Estados Unidos levanta la prohibición a las importaciones de trofeos de caza deportiva”.

El cambio de la ley dispuesto por el Presidente estadounidense como obsequio a uno de sus hijos satisfizo la insistente demanda de numerosos adinerados cazadores norteamericanos sedientos del morboso placer de asesinar inofensivos elefantes en Africa y llevar a sus mansiones, como trofeos, los marfiles de sus colmillos y otras partes comercializables de sus enormes cuerpos.

Pero esta decisión ha provocado justificada indignación en el mundo.

Muchas organizaciones protectoras del medio ambiente y la naturaleza se están movilizando con vistas a lograr, mediante una protesta global masiva, que Estados Unidos renuncie a tan ofensiva disposición para la dignidad humana y su papel en el planeta.

La Avaaz, una organización no gubernamental con más de 46 millones de miembros que promueve, con el apoyo de algunos países africanos, acciones dirigidas a proteger la vida silvestre, dirigió al Presidente Donald Trump, al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos y a las autoridades en conservación de todo el mundo, un mensaje que esencialmente dice:

“Los elefantes se enfrentan a la extinción y éste no es el momento para quitarles protección. La caza de trofeos incita la matanza de elefantes, aumenta la demanda de partes de sus cuerpos y proyecta un doble estándar que dificulta la lucha contra la caza furtiva de marfil. Les pedimos que hagan todo lo posible para revertir la decisión del gobierno de Estados Unidos de permitir la importación de trofeos de elefantes, antes de que sea demasiado tarde”.

La administración Trump ha asegurado que sólo se permitirá la importación de trofeos provenientes de Zambia y Zimbabwe, países que dicen tener poblaciones sostenibles y bien administradas de elefantes.

Pero se conoce que la población de elefantes en Zambia es de sólo 21,000 ejemplares, cuando hace apenas 45 años era de más de 200,000 de esta especie de paquidermos.

Los expertos indican que es prácticamente imposible detener la caza furtiva mientras haya estadounidenses adinerados cazando elefantes por diversión. La única forma de salvar a los elefantes de su extinción es dejar de matarlos o, de alguna otra manera, reducir la demanda que tienen en Occidente ciertas partes de sus cuerpos.

El escándalo del elefante matado por Trump recuerda el de Cecil, un león sudafricano que vivió en el Parque Nacional de Matabeleland en Zimbabwe. Era la principal atracción del parque donde era seguido y estudiado por la Universidad de Oxford como parte de un estudio más amplio.

Cecil fue inicialmente herido con una flecha por Walter Palmer, cazador recreacional de gran vuelo estadounidense, luego fue perseguido y muerto (asesinado) con un rifle aproximadamente 40 horas después de su primera herida. Cecil tenía 13 años de edad cuando fue muerto. Palmer tenía un permiso para cazar y no fue acusado de crimen alguno.

El crimen se convirtió en motivo de atención de los medios internacionales, causó impacto en los medios conservacionistas, críticas de muchos políticos y celebridades, con fuerte reacción negativa contra Palmer.

Cinco meses después de la muerte de Cecil, el Servicio de protección de los peces y los animales salvajes de Estados Unidos agregó a los leones de India y de Africa Occidental y Central a la lista de especies en peligro de extinción, lo que dificultó a los ciudadanos estadounidenses el asesinato legal de estos leones.

Cuando el león Cecil fue asesinado, una protesta internacional forzó a Estados Unidos a prohibir los trofeos provenientes de leones asesinados. Ahora los conservacionistas llaman a hacer de nuevo una protesta masiva a nivel internacional exigiendo a Estados Unidos que rectifique su repugnante disposición respecto a otras especies en peligro de extinción antes de que sea demasiado tarde para los elefantes.

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.