02
Diciembre

"A casi una semana de las elecciones, ¿por qué EE.UU. y la OEA mantienen un silencio cómplice sobre las elecciones en Honduras y la muerte de ciudadanos?"

 

Por el momento el presunto fraude electoral han derjado, al menos siete muertos

 

A través de un comunicado, la Mesa de Derechos Humanos aseguró que Honduras “vive grandes retrocesos democráticos y violaciones a los derechos humanos”

273Esta semana varias ciudades de Honduras se convirtieron en escenario de fuertes protestas por el presunto fraude electoral y manipulación de los datos para favorecer al actual presidente hondureño Juan Orlando Hernández frente al candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla, que cuenta con el apoyo del exmandatario derrocado Manuel Zelaya.

Como medida de respuesta, el Gobierno hondureño decretó el estado de excepción y el toque de queda por diez días.

 

¿Por qué tanta polémica?

 

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) todavía no ha dado a conocer el resultado definitivo del recuento de los votos en las elecciones generales del 26 de noviembre. Según datos provisionales, con el 42,92 % de los votos lidera Hernández, seguido de Nasralla, quien obtuvo el 41,42 %. Los primeros resultados dieron como ganador al candidato opositor. Para el resultado definitivo aún faltan 1.031 actas, que constituyen alrededor del 5 %.

El magistrado presidente del TSE, David Matamoros Batson, prometió este jueves que las actas faltantes serían escrutadas de manera especial el viernes, pero finalmente el escrutinio se postergó hasta el sábado para asegurar la presencia de los representantes del partido gobernante (Partido Nacional) y la Alianza de Oposición.

ebido al retraso en el recuento de los votos los simpatizantes de Nasralla acusaron al TSE de fraude en el proceso electoral. El propio candidato anunció que no reconocerá los resultados y tachó lo ocurrido de un "golpe de estado dado por el presidente".

Exigió el recuento de "las más de 5.174 actas que no fueron transmitidas de manera regular" el 26 de noviembre y "fueron introducidas al sistema sin que fueran enviadas via scan desde las mesas receptoras de votos".

Nasralla denunció inconsistencias y trampas en el accionar del candidato oficialista, como por ejemplo el cierre de colegios electorales una hora antes de lo planeado, la inclusión de "muertos" en sus votos, "dinero que pagaron", y que no "dieron tarjeta de identidad a varias personas".

La tensa espera electoral desembocó en disturbios y enfrentamientos con fuerzas del orden público en varias ciudades de Honduras, que a día de hoy han dejado 7 muertos y alrededor de 20 heridos en la zona norte, así como más de 100 detenidos, informa el diario hondureño La Prensa.

 

¿Dónde están las reacciones?

 

El presidente de Bolivia, Evo Morales, se ha pronunciado sobre la situación que vive Honduras y ha llamado la atención sobre el hecho de que ni Estados Unidos ni la Organización de Estados Americanos (OEA) han comentado el prolongado retraso en el recuento de votos o sobre los disturbios en Honduras.

"A casi una semana de las elecciones, ¿por qué EE.UU. y la OEA mantienen un silencio cómplice sobre las elecciones en Honduras y la muerte de ciudadanos?", preguntó en su cuenta de Twitter el presidente boliviano Evo Morales, quien además ha denunciado que en la Organización de Estados Americanos "no solo no se pronuncian, sino parecen mirar a otro lado".

Por su parte, la Conferencia Nacional de los Derechos Humanos en Honduras (Conadeh), ha denunciado violaciones de los derechos de los hondureños durante las protestas pacíficas, indica Telesur.

La entidad señaló que el país vive "grandes retrocesos democráticos y violaciones a los derechos humanos" y planea denunciarlo ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos con el fin de lograr el respeto del Gobierno a los derechos de sus ciudadanos.

La Conadeh reiteró en la conferencia de prensa que Juan Orlando Hernández pasó por encima de la Constitución del país para postularse en las presidenciales y que su candidatura es inconstitucional.

 

Un Dictador “democrático” ahogado en su soledad

 

Juan Orlando Hernández (JOH), actualmente aún Presidente de Honduras, acuerpó el golpe de Estado en 2009 (entonces era Diputado).

En 2012, ya como Presidente del Congreso de la República, destituyó a 4 magistrados (probos) de la Corte Suprema y los reemplazó con magistrados afines a su partido político.

Estos magistrados avalaron el fraude electoral, en 2012, y Juan Orlando Hernández se hizo Presidente, con un control absoluto del Legislativo, Judicial y el organismo electoral.

En 2016, la Corte Suprema de Justicia, en contra de lo dispuesto por la Constitución Política, declaró “legal” las aspiraciones a la reelección presidencial de Juan Orlando. La oposición y la población en resistencia exigían consulta popular para dirimir dicho caso.

El 26 de noviembre pasado, luego de haber hecho campaña electoral por cuatro años consecutivos con dinero del Estado, el Dictador fue derrotado en las urnas. Y, para evitar lo inevitable “tomó de rehén” al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para que lo declare como ganador, en contra de los resultados de las actas físicas (cuyas copias certificadas los tienen los partidos políticos).

Los jóvenes que salieron a votar “correctamente” (como dicen ellos), ocuparon simultáneamente las calles y plazas de las ciudades del país en protesta por el fraude evidente. El Dictador respondió con tanques y ametralladoras, asesinando ya a varios electores sublevados.

En este contexto, la Unión Europea exige que TSE lea lo que dicen las actas electorales, al igual que la decrépita Organización de Estados Americanos. Pero, el Gobierno norteamericano, padrillo de esta Honduras en desastre, calla como en 2009.

 

El Imperio norteamericano es el padrillo de la Honduras actual

 

Luego que los españoles e ingleses se marcharon de Hybueras (así se llamaba la actual Honduras), en el siglo XIX. Los gobiernos norteamericanos ocuparon este pequeño país como un hangar para sus tropas militares (tres inmensas bases militares), con el argumento de “democratizar y desarrollar el país”.

Está suficiente documentado que el golpe de Estado del 2009, en Honduras, fue promovido y respaldado por el gobierno norteamericano.

Desde aquel golpe, no sólo se sepultó la deficitaria institucionalidad/autoridad estatal del país, sino que Honduras fue convertido en un narcoterritorio libre por donde fluye la droga a los EEUU, y recorren las armas pesadas con destino a América Latina.

La colonización, y la condición de colonialidad en este país ha calado hondo al límite de corporizarse incluso en sus habitantes. De esa condición colonial se confiaron el Dictador, su cohorte, y el Imperio norteamericano.

Pero, el cuerpo humano, mientras esté vivo, siempre sentirá dolor. Y, a mayor dolor, es probable que la víctima reaccione con descontrol. Y, eso es justamente lo que ocurre en Honduras. Ocurre, ocurrirá y se contagiará en toda Centroamérica neoliberal corrupta, si los pueblos no dan un golpe de timón en la dirección de sus destinos

 

En Honduras termina el paraíso terrenal de la restauración neoliberal

 

La mayoría de las dantescas desgracias que padece el digno pueblo hondureño, producto de la colonización permanente, y de la sangrienta dictadura neoliberal, fue y es sistemáticamente escondida por los medios corporativos masivos.

El Imperio y sus medios de (des)información se esforzaron por mostrar a una Honduras oficial “democrática”, “camino al desarrollo”, etc. Pero, fracasaron. La verdad sobre Honduras se impone, ahora, en las pantallas de teléfono y de las computadoras, desde las redes sociales.

Ahora, los Estados Unidos no tiene nada bueno que ofrecer como ilusión a América Latina y al mundo que sueña con superar al desastroso neoliberalismo.

La región debe saber: O nos deshacemos del Imperio y de sus sistema neoliberal, o toda América Latina nos convertimos en la Honduras actual. Un país, sin Estado, sin derechos, sin gobierno, sin dinero, sin comida. Un país bajo una dictadura sangrienta, convertida en marca mundial por los asesinatos.

En Honduras se libra la batalla decisiva entre el Norte de la muerte y el Sur de la Vida. Y por eso, todos y todas, debemos prestarle atención a este país colonizado que desea existir.

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Admin

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