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31
Mayo

El destacado académico y politólogo Noam Chomsky aseguró que el derecho internacional no puede ser ejecutado contra las grandes potencias: “Cuando Estados Unidos invade, mata a unos cientos de miles de personas, destruye el país, provoca conflictos sectarios que ahora están destrozando Irak y la región, es la estabilización”. Pero si alguien se resiste “es la desestabilización”, según Rusia Today.

Es decir, los acuerdos internacionales estarían sujetos a la ley de la selva. Incluso ni aún una potencia como Rusia puede dormirse en los laureles porque puede amanecer con una copia al carbón de la “Primavera árabe”, que es algo así como abrir la Caja de Pandora.

El presidente Vladímir Putin aseguró recientemente que Rusia se enfrenta a los mismos intentos de aplicar los métodos que se han implementado en las llamadas “revoluciones de color” en otros países: que van desde la “organización de acciones callejeras ilegales, hasta “la instigación a la discordia y el odio en las redes sociales” con el fin de subvertir el orden establecido.

Las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) avanzan hacia las fronteras rusas; mientras acusan a Moscú de activar “conflictos congelados” con el fin de frenar la integración a la Unión Europea y la OTAN de países que habían estado en la esfera de influencia del Kremlin.

Para el secretario general del bloque atlántico, Anders Fogh Rasmussen, ese habría sido uno de los motivos para la anexión de Crimea a Rusia y “desestabilizar el este de Ucrania”. Por supuesto, Putin respondió con una acción que, estoy seguro, estaba en carpeta hacía tiempo en espera de una agresión de esa naturaleza.

Es necesario apuntar que según la Carta de la OTAN ningún país en conflicto puede ingresar al bloque mientras no “resuelva sus problemas territoriales con sus vecinos”. Sin duda Rusia, que no milita en la quimera, aprovechó el fundamento expreso de la Alianza Atlántica para anexarse el importante enclave envuelto en una “disputa internacional”; y plantar un reto frente al asedio de quienes califican al Gobierno moscovita como un enemigo.

En la concepción estratégica para su desarrollo futuro y ante las sucesivas sanciones de Estados Unidos y la OTAN, el Kremlin acudió a China y firmó en octubre de 2014 una treintena de acuerdos durante una visita a Moscú del primer ministro chino Li Keqiang. Entre ellos, figura el de cooperación a largo plazo sobre el gasoducto Fuerza de Siberia. El costo de la obra asciende a 400,000 millones de dólares y tiene como meta llegar a los 38,000 millones de metros cúbicos anuales.

Rusia y China suscribieron además un acuerdo de transferencia de divisas nacionales por valor de 25,000 millones de dólares, lo que sería un primer paso para el fomento del comercio bilateral en rublos y yuanes. La línea de transferencia de 150,000 millones de yuanes u 815,000 millones de rublos, que permitirá que ambos países adquieran divisas de su socio comercial sin necesidad de recurrir a los mercados internacionales, tiene un tiempo limitado, pero puede ser prorrogado.

Sin embargo, en una expansión “no territorial”, Moscú viene tejiendo una importante red de relaciones para fortalecer los mecanismos de diálogo político, la concertación y cooperación con las estructuras de integración en América Latina y el Caribe.

No pocos analistas consideran a Rusia como un “actor principal de las relaciones internacionales en la construcción de una agenda global democrática”, mientras levanta las banderas del multilateralismo y el establecimiento de la paz mundial.

El tablero internacional se sostiene sobre un tensor inestable, que inevitablemente requiere al menos el beneficio del equilibrio.

28
Mayo

Es asombroso como cada semana se presentan acciones judiciales en varias partes del mundo contra el sector financiero por delitos e irregularidades, sin que se registre una reacción considerable por parte de la opinión pública.

Es sorprendente, porque esto pasa en medio de una crisis muy grave, con altos índices de desempleo, trabajo precario y un aumento sin precedentes de las desigualdades, lo que en buena medida puede atribuirse a las finanzas especulativas.

Todo comenzó en 2008 con la crisis hipotecaria y el estallido de la burbuja de los derivados financieros en Estados Unidos, seguido por la explosión de la crisis de la deuda soberana en Europa.

Cabe destacar que hasta ahora, las multas acumuladas impuestas desde 2008 por el gobierno de Estados Unidos tan solo a cinco grandes bancos, ascienden a 250.000 millones de dólares. Pero ningún banquero ha ido a la cárcel, las multas han sido pagadas y el problema ha sido sepultado. Cabe preguntarse si todo esto se debe a la mala conducta de algunos administradores codiciosos, o a la nueva “ética” del sector financiero.

Se calcula que habrá que esperar al menos hasta 2020 para regresar a los niveles económicos existentes en 2008. Eso significa una década perdida. Para rescatar a los bancos, el mundo ha gastado en conjunto alrededor de cuatro billones (millones de millones) de dólares sustraídos a los contribuyentes. A modo de ejemplo, para rescatar al sector bancario, España ha destinado más dinero que el dedicado a su presupuesto anual en educación y salud. Y la historia continúa.

El 20 de mayo, cinco grandes bancos aceptaron pagar una multa de 5.700 millones de dólares a las autoridades de Estados Unidos por sus manipulaciones en el mercado de divisas. Los bancos son muy conocidos: los estadounidenses JP Morgan Chase y Citigroup, los británicos Barclays y Royal Bank of Scotland y el suizo UBS.

En el caso de UBS, el Departamento (ministerio) de Justicia de Estados Unidos adoptó la inusual medida de anular un acuerdo de no acusación que había pactado anteriormente, justificando este paso debido a los reiterados escándalos del banco.

“El UBS tiene un prontuario que no puede ser ignorado”, dijo la fiscal general adjunta, Leslie Caldwell.

Se trata de una desviación significativa de las directrices que el Departamento de Justicia emitió en 2008, según las cuales las consecuencias colaterales deben ser tomadas en cuenta en las acusaciones a las instituciones financieras. “La consideración de consecuencias colaterales está concebida para encarar el riesgo de que una acusación particular cause un daño desproporcionado a los accionistas, los titulares de pensiones y los empleados que no son ni siquiera presuntos culpables,” dijo Mark Filip, el funcionario del Departamento de Justicia que redactó el memorando de 2008.

Respecto al caso de la gigantesca compañía de auditoría Arthur Andersen, que avaló las falsificadas cuentas de la corporación de energía Enron, que posteriormente se declaró en quiebra, Filip dijo que “en última instancia, Arthur Andersen nunca fue condenada como culpable de nada, pero el mero hecho de acusarla, la destruyó.”

Bajo el revelador título de “Demasiado grande para caer”, esta fue de hecho una garantía de impunidad que no escapó a los administradores del sistema financiero.

El 11 de este mes, Denise L. Cote, jueza de la Corte Federal del distrito de Manhattan, condenó a dos grandes bancos, el japonés Nomura Holdings y el británico Royal Bank of Scotland, por estafar a dos instituciones públicas de hipotecas, conocidas como FannieMae y Freddie Mac, mediante la venta de bonos hipotecarios que contenían innumerables errores y tergiversaciones. Nomura Holdings y Royal Bank of Scotland fueron solo dos de los 18 bancos acusados de manipular el mercado inmobiliario. Los otros 16 llegaron a un acuerdo extrajudicial para pagar casi 18.000 millones de dólares en sanciones y evitar así que sus fechorías fuesen ventiladas públicamente.

El Royal Bank of Scotland y Nomura Holdings rechazaron un arreglo similar y demandaron al gobierno de Estados Unidos en los tribunales, argumentando que fue la crisis inmobiliaria lo que provocó el colapso de sus bonos hipotecarios. Sin embargo, la jueza Cote sentenció que fue precisamente el comportamiento delictivo de los bancos lo que había acentuado el derrumbe del mercado hipotecario.

Cabe destacar que hasta ahora, las multas acumuladas impuestas desde 2008 por el gobierno de Estados Unidos tan solo a cinco grandes bancos, ascienden a 250.000 millones de dólares. Pero ningún banquero ha ido a la cárcel, las multas han sido pagadas y el problema ha sido sepultado.

Cabe preguntarse si todo esto se debe a la mala conducta de algunos administradores codiciosos, o a la nueva “ética” del sector financiero. Es necesario recordar que recientemente fue revelado que 25 administradores de fondos de cobertura (hedge funds) cobraron el año pasado cerca de 14.000 millones de dólares y que el gestor mejor pagado entre ellos se adjudicó a sí mismo la astronómica cifra de 1.300 millones de dólares, equivalente a la suma de los salarios promedio de 200.000 profesionales estadounidenses.

La respetada Universidad de Notre Dame divulgó el 20 de mayo un informe alarmante, basado en una encuesta a más de 1.200 ejecutivos de fondos de cobertura, banca de inversión y otras áreas del negocio financiero de Estados Unidos y Gran Bretaña, en el que cerca de un tercio de los que ganan más de 500.000 dólares al año admitieron que “han sido testigos o tienen conocimiento directo sobre irregularidades en su lugar de trabajo.”

El informe de la universidad estadounidense incluso sostiene que “casi uno de cada cinco encuestados sienten que a veces los profesionales de servicios financieros deben involucrarse en actividades poco éticas o ilegales para tener éxito en el entorno financiero actual”.

A este respecto, casi la mitad de los profesionales de altos ingresos encuestados consideran que las autoridades son “ineficaces en la detección, investigación y enjuiciamiento de infracciones relativas a las ganancias”.

Una cuarta parte de los entrevistados afirmó que, si consideraban que no había ninguna posibilidad de ser arrestados por tráfico de información privilegiada para ganar unos 10 millones de dólares, pasarían esa información.

Casi un tercio “cree que las estructuras de remuneración o planes de bonificación en vigor en sus empresas podrían incentivar a los empleados a quebrantar la ética o violar la ley”.

También cabe señalar que la mayoría muestra temor ante su empleador, que probablemente optaría por “aplicar represalias contra los que informen sobre irregularidades en su empresa”.

Por lo tanto, el bono otorgado cada año a los funcionarios del sector financiero equivale prácticamente a un soborno por el silencio sobre la mala conducta. Los ejemplos de Wall Street y de la City de Londres serán cada vez más comunes a medida que se proyecten en el sistema financiero.

Una nueva “ética” se está instaurando y se propagará si no se interrumpe … y no es esto lo que está sucediendo.

Una nota final. En la misma tercera semana de mayo (¡cuántas cosas han sucedido en un corto espacio de tiempo!), la estadounidense Comisión Federal de Comercio presentó cargos a cuatro respetadas asociaciones estadounidenses dedicadas al combate del cáncer, por el uso indebido de millones de dólares de donaciones.

Una de ellas, el Fondo para el Cáncer de Estados Unidos, declaró que gastó cien por ciento de los fondos recaudados en atención médica, transporte de pacientes a sesiones de quimioterapia y compra de medicamentos para niños.

La Comisión descubrió que en realidad, menos de tres por ciento de las donaciones se destinó a enfermos de cáncer.

La “nueva ética” es en realidad un cáncer de muy rápida metástasis.

26
Mayo

Un atentado contra musulmanes chiíes en una mezquita en la localidad de Al Qadih, en Arabia Saudita, dio un nuevo giro al sordo enfrentamiento entre la monarquía saudí y el gobierno revolucionario iraní.

El atentado suicida fue reivindicado por el grupo terrorista, Estado Islámico, EI, coincidió con la oración del mediodía del viernes, la más importante para los musulmanes, estando el templo repleto de fieles. La provincia oriental de Al Qadih, pertenece a la región de Al Sharquiya y es de mayoría chiíes.

Los chiíes, al igual que en la vecina Bahrein, son una minoría en Arabia Saudita, apenas un 10%, pero en el este del país son mayoría. Esa región concentra las ricas reservas de hidrocarburos, por lo que tiene un importante valor estratégico. Cerca de Qadih, en Ras Tanura, está situada la mayor terminal de exportación de petróleo del mundo. Los chiíes del este han sido históricamente, discriminados económica y políticamente por la monarquía sunita. Los wahabíes, corriente suní dominante en el país, consideran a los musulmanes chiíes, una secta herética.

El grado de desarrollo del este saudita, está por debajo de la media del país. La monarquía suní ha intentado incluso cambiar la demografía de la zona, a través de planes de reasentamiento. La demanda histórica de la población shiíta de Qadih, es el fin de su marginalización y la distribución equitativa de la riqueza.

En noviembre de 1979, los chiíes de Qadih se movilizaron en demanda de sus reivindicaciones influenciados por el triunfo de la Revolución Islámica iraní. Desde entonces, Riad teme la influencia de Irán sobre su población shiíta, y cada vez que hay una legítima protesta acusa a los ayatolas.

El pasado noviembre, en una grabación atribuida al dirigente del grupo terrorista, EI, Abu Bakr al Bagdadi, quien en junio de 2014 proclamó un califato en las zonas bajo control de Siria e Irak, llamó a la guerra en Arabia Saudita. Al Bagdadi llamó a los saudíes a rebelarse contra los chiíes de su país, la familia gobernante, Al Saud, y al Ejército saudita.

No es un secreto que el EI fue financiado, entrenado y armado por las potencias occidentales y sus aliados árabes del golfo Pérsico, para desestabilizar al gobierno sirio durante las movilizaciones pacíficas de la llamada “primavera árabe” que conmocionó a los Estados del Medio Oriente.

Sin embargo, al igual que Al Qaeda en Afganistán, el EI ha devenido en Frankeisten para sus mentores, suponiendo que los atentados contra la comunidad shiíta, no sean una represalia de la monarquía contra la supuesta injerencia de Irán.

Lo que resulta un gran misterio militar al cumplirse un año de la caída de Mosul, la segunda ciudad iraquí y la proclamación del Califato terrorista, es la fortaleza sostenida del EI que como Estado virtual, ocupa tres de las capitales de provincia, dos en Irak y una en Siria. Con la caída de Ramadi, la extensa provincia suní de Anbar, próxima a Bagdad, está prácticamente en sus manos, incluyendo la refinería de Baiji.

A pesar de que la coalición de 60 países liderado por EU para detener al EI en Siria e Irak, cuenta con la más desarrollada tecnología de guerra, su efectividad militar deja mucho que desear a la hora de frenar la infantería terrorista, dando la impresión que los bombardeos son más una acción disuasiva contra el ex aliado, que la enérgica respuesta contra la organización terrorista.

21
Mayo

China continúa su acelerada carrera inversionista en América Latina y el Caribe, en un esfuerzo por adelantarse a otros importantes competidores. Desde hace años el gobierno de Xi Jinping ha incursionado en la región con proyectos que impactan por su audacia e impresionantes volúmenes de capital; en medio de preocupaciones por la disminución en la compra de materias primas en el área por parte de Beijing.

La firma este martes de acuerdos comerciales con Brasil que superan los 50,000 millones de dólares, entre los que se precia el proyecto de construir un ferrocarril que cruce la cordillera de los Andes y una las costas atlántica y pacífica, como si se tratara de un cuchillo que atraviesa una barra de mantequilla, asegura la privilegiada posición para China de ser el primer socio comercial del gigante sudamericano.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, quien suscribió con el primer ministro chino, Li Keqiang, los documentos oficiales expresó que: “Un nuevo camino a Asia se abrirá para Brasil”. Asimismo, cuando hay un manifiesto deterioro en el crecimiento económico carioca, se anunció un financiamiento ascendente a 7,000 millones de dólares para negocios con Petrobras, empresa estatal envuelta en escándalos de corrupción.

Otros planes incorporarían a países de la zona a nuevos megaproyectos contenidos en una amplia agenda de inversiones en Latinoamérica.

Según los pronósticos preliminares de las Naciones Unidas, la economía de América Latina crecería este año entre 1.3% y 2.4%, sujetos a las veleidades de los mercados y a factores que se salen de la nómina de lo previsto. En sus cálculos el crecimiento de China seguiría siendo lento, pero alcanzaría -nada menos- que un 6,8% en 2015; y preveía una recuperación de las inversiones, con grandes proyectos en algunos países como Brasil, lo cual ya es un hecho.

Es oportuno recordar que a fines de marzo, más de 40 países confirmaron su disposición a fundar el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), en respuesta a una propuesta de China. Se trata de un ambicioso proyecto financiero multilateral que constituye un torpedo contra la política de negociaciones bilaterales de Estados Unidos (que se opone a la creación de esta entidad).

Países como Rusia, Brasil, Holanda, Dinamarca, Georgia, Turquía y Corea del Sur, entre otros, se incorporaron de inmediato a la convocatoria china, mientras Estados Unidos, Japón y Canadá se mantenían al margen.

Algunos participantes en el Foro de Boao 2015, se preguntaban si la iniciativa de Beijing constituye un reto para el orden financiero internacional que encabeza Estados Unidos y de ahí su aparente indiferencia.

Un experto calificó la creación del banco como una bendición y que no sea un rehén de la historia. Como se sabe, China proveerá 50,000 millones de dólares, cifra equivalente a lo acordado con Brasil a principios de semana, y la posibilidad de elevarlo hasta 100,000 millones de dólares.

Según se informó, estos recursos se destinarán a países de la región interesados en desarrollar su infraestructura y se vincula al programa del Cinturón Económico y la Ruta Marítima de la Seda, también a iniciativa de las autoridades chinas. No hay que hacer caso al horóscopo, cualquier similitud con el “corte del subcontinente americano”, a tenor con los recientes acuerdos entre China y Brasil es pura coincidencia.