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Septiembre

La verdad no es en última instancia un problema de mayorías. Es una de las pocas materias en la vida con el derecho a ser como es; aunque “en la guerra sea la primera víctima”.

Las teorías de la existencia de una conspiración del gobierno estadounidense para ejecutar los atentados del 11 de septiembre de 2001 sobreviven al tiempo.

Un sondeo realizado por la firma GfK NOP para la serie televisiva de la BBC “The Conspiracy Files in 2011” encontró que el 15 por ciento de los estadounidenses considera que existió la conjura; mientras un 14 por ciento en el Reino Unido se mostró escéptico de los informes oficiales.

La encuesta abarcó a mil norteamericanos y a otros tantos de Gran Bretaña.

El 20 por ciento del total de los encuestados entre 16 y 24 años no cree la versión oficial de que Al Qaeda fue el responsable de los ataques, como fuera confirmado por la Comisión estadounidense del 11 de septiembre encargada de realizar las investigaciones, y por el contrario dio crédito a la teoría de la conspiración.

En el mundo crecen las dudas sobre los hechos, manipulados por Estados Unidos, ante la incapacidad de las versiones oficiales para convencer al gran público.

Al cabo del tiempo hay preguntas que mantienen su vigencia a una década de los atentados; entre otras: ¿Por qué la fuerza aérea de Estados Unidos, que es la más poderosa del mundo, no pudo interceptar los cuatro aviones que fueron secuestrados?

Casualmente, ese día se llevó a cabo un ejercicio rutinario de entrenamiento militar en el comando de defensa aérea de Estados Unidos, lo que habría impedido la elemental respuesta de la principal potencia militar del mundo a los aviones secuestrados que volaban a su destino sin el menor obstáculo.

Además, habría existido confusión y falta de comunicación entre la Administración Federal de Aviación y las Fuerzas Armadas, según Washington.

Muchos recordamos la asombrosa naturalidad del entonces presidente George W. Bush al recibir la noticia de los ataques mientras charlaba con los alumnos de una escuela de primaria de la Florida. Se comportó como si conociera de antemano la tragedia.

Más parecido a un búho que a un estadista cuya nación era agredida, permaneció varios minutos en un estado laxo, sin reaccionar, sin inmutarse, mientras la mirada permanecía perdida en medio de un intenso letargo.

Otras interrogantes, insatisfechas con las respuestas oficiales, plantean la incomprensión de: ¿Por qué las Torres Gemelas colapsaron tan rápidamente, en un dramático episodio semejante a una demolición controlada? Por otra parte: ¿Cómo pudo un piloto aficionado volar un avión comercial y estrellarlo contra el Pentágono sin dejar huellas?

 

Un misil crucero impactó el Pentágono

 

Un video retenido durante 10 años muestra que el Pentágono fue blanco de un misil crucero y no del avión comercial de American Airlines Boeing 757, de acuerdo con las investigaciones del ex integrante del servicio de Inteligencia ruso y especialista en demoliciones con material nuclear Dmitri Khalezov.

El autor de “The Third Truth” (“La Tercera Verdad”), afirma que cada vez que sube los videos en Internet el testimonio es borrado o disminuye el número de visitas al sitio web.

Al describir un agujero que aparece en una pared del edificio sede de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos, justo luego del ataque, Khalezov insiste: “Miren ese pequeño hueco. De ninguna manera un avión cabe ahí. ¿Dónde están las alas? ¿Dónde están los motores?”

El investigador afirma que al observar la filmación se constata que “la explosión sucede incluso antes que el avión aparezca”.Algunos expertos consideran que el 11-S es la continuación del golpe de Estado fraguado en Florida en 2000 por la mafia cubano-americana para que George W. Bush asumiera la presidencia de manera fraudulenta e iniciar una escalada militar y económica en el mundo.

Las agresiones del fatídico 11 de septiembre fueron el pretexto para las guerras imperialistas contra Afganistán e Irak y para la brutal campaña mediática contra los países independientes y otros “oscuros rincones del planeta”.

Además, ¿cómo se explica la agresión contra Libia?

No es ociosa la duda ante tanta mentira.

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