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17
Abril

La cumbre de las dos Américas celebrada en Panamá el 9 y 10 de abril mostró a América Latina y el Caribe (ALC) como una región más independiente, soberana y cohesionada que nunca antes. Lo prueba el acuerdo previo de los 33 gobiernos latino-caribeños de pedir al presidente estadounidense Barack Obama la revocación del decreto contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. En la reunión participaban también Estados Unidos y Canadá, la otra América.

Igualmente, la presencia de Cuba por primera vez en estas cumbres, concebidas de origen para recolonizar a ALC, demuestra lo que afirmo. Cuba transitó de la exclusión del llamado sistema interamericano al reconocimiento diplomático por todos los gobiernos de la región y ya en la cumbre de Cartagena (2012) ALC abogó unánimemente por su presencia en la siguiente. También lo prueba el estrechón de manos entre Obama y el presidente cubano Raúl Castro, sin que La Habana haya cedido en sus principios revolucionarios.

En un mundo donde sobran los gobernantes mediocres y serviles, en Panamá apreciamos un grupo de nuestros líderes que descuellan por su sensibilidad, cultura, audacia y valentía política, que hace de ellos respetables estadistas, una especie en extinción en la etapa de la globalización neoliberal.

Esas cualidades los enaltecen pero solo ha sido posible que se reúnan en ellos y ellas por haberse producido en ALC a partir del caracazo (1989) la más grande rebelión popular antineoliberal del planeta.

Rebelión que ha conseguido consolidar varios gobiernos nacional-populares y estructuras de integración expresadas en el Alba/Petrocaribe, Unasur y Celac pese a la contraofensiva subversiva lanzada por Estados Unidos y las derechas locales para derrocarlos y revertir ese proceso. Si esa rebelión estalló tan temprana y vigorosamente se debe, en primer lugar, al ejemplo de resistencia y dignidad de la Revolución Cubana. Y es que esta logró mantener y luego continuar perfeccionando sus ejemplares conquistas sociales aun en las trágicas circunstancias que sufrió al desaparecer su aliado soviético y recrudecerse el bloqueo. El liderazgo cubano no cedió a los cantos de sirena que lo inducían a un supuesto realismo que hubiera implicado dejar a su pueblo a merced de las leyes del mercado en lugar de repartir parejamente lo poco que había.

Por cierto, uno de los que más insistía entonces ante los oídos sordos de Fidel en la adopción por la isla de esos fatídicos consejos era el entonces presidente del gobierno español Felipe González, quien hoy, de la mano de José María Aznar, otro comisionista como él del gran capital, pretende erigirse en padrino de la escuálida y entreguista oposición contra la Venezuela bolivariana y chavista. Como si el pueblo venezolano no se diera cuenta de su calaña y del desamparo, la miseria y el millonario desempleo en que ellos y sus iguales han hundido a millones de habitantes del sur de Europa, precisamente a consecuencia de las políticas de “libre” mercado, mejor conocidas como neoliberales.

En Panamá se vio la estatura de estadista del presidente cubano Raúl Castro, quien no obstante estar Cuba abocada a restablecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos, realizó con la mayor altura un ilustrativo recuento de los crímenes infligidos a la isla y a nuestra región por el imperialismo del norte, reiteró categóricamente los vínculos de solidaridad que unen a Cuba con la Revolución Bolivariana y apoyó, como siempre, la independencia de Puerto Rico la lucha argentina por las Malvinas y otras sentidas causas de la región. Al concluir su emotivo y argumentado discurso Raúl recibió la mayor salva de aplausos de la reunión. Con la hidalguía que le es característica afirmó que el presidente Obama es un hombre honesto aunque puntualizó las profundas diferencias que los separan.

Brillaron también allí los presidentes Maduro, Correa, Evo y Cristina. Esta rebatiendo a Obama su disgusto por la historia, algo semejante al gesto de Chávez cuando entregó al estadounidense Las venas abiertas… Y brilló el Caribe en las voces de los primeros ministros Portia Simpson-Miller (Jamaica), Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago ) y Ralph Gonsalves (San Vicente y las Granadinas).

Toda hay que decirlo, hay graves peligros para ALC y sus conquistas pues Estados Unidos continúa empeñado en cortar de raíz su rumbo independiente, mantiene sus acciones desestabilizadoras para conseguirlo e inunda la región de bases militares.

 

Twitter: @aguerraguerra

 

11
Abril

La primera intervención del mandatario de Cuba, Raúl Castro, en una Cumbre de las Américas, provocó una prolongada ovación en la sala donde se celebra la reunión hemisférica y copó la atención de centenares de periodistas en la sala de prensa instalada en el Centro de Convenciones Atlapa.

"Gracias a Fidel y al heroico pueblo cubano, hemos venido a esta Cumbre, a cumplir el mandato de Martí con la libertad conquistada con nuestras propias manos, “orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla… con la determinación y la capacidad de contribuir a que se la estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios”. Discurso del Presidente Raúl Castro Ruz, en la Cumbre de las Américas, que se celebra en Panamá.

 

DISCURSO DEL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRSIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS DE LA REPÚLICA DE CUBA EN LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS. Panamá, 10 y 11 de abril de 2015 (EN VIDEO)

 

Excelentísimo Señor Juan Carlos Varela, Presidente de la República de Panamá:

 

Presidentas y Presidentes, Primeras y Primeros Ministros:

 

Distinguidos invitados:

 

Agradezco la solidaridad de todos los países de la América Latina y el Caribe que hizo posible que Cuba participara en pie de igualdad en este foro hemisférico, y al Presidente de la República de Panamá por la invitación que tan amablemente nos cursara. Traigo un fraterno abrazo al pueblo panameño y a los de todas las naciones aquí representadas.

Cuando los días 2 y 3 de diciembre de 2011  se creó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en Caracas, se inauguró una nueva etapa en la historia de Nuestra América, que hizo patente su bien ganado derecho a vivir en paz y a desarrollarse como decidan libremente sus pueblos y se trazó para el futuro un camino de  desarrollo e integración, basada en la cooperación, la solidaridad y la voluntad común de preservar la independencia, soberanía e identidad.

El ideal de Simón Bolívar de crear una “gran Patria Americana” inspiró verdaderas epopeyas independentistas.

En 1800, se pensó en agregar a Cuba a la Unión del norte como el límite sur del extenso imperio. En el siglo XIX, surgieron la Doctrina del Destino Manifiesto con el propósito de dominar las Américas y al mundo, y la idea de la Fruta Madura para la gravitación inevitable de Cuba hacia la Unión norteamericana, que desdeñaba el nacimiento y desarrollo de un pensamiento propio y emancipador.

Después, mediante guerras, conquistas e intervenciones, esta fuerza expansionista y hegemónica despojó de territorios a Nuestra América y se extendió hasta el Río Bravo.

Luego de largas luchas que se frustraron, José Martí organizó la “guerra necesaria” y creó el Partido Revolucionario Cubano para conducirla y fundar una República “con todos y para el bien de todos” que se propuso alcanzar “la dignidad plena del hombre”.

Al definir con certeza y anticipación los rasgos de su época, Martí se consagra al deber “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Nuestra América es para él la del criollo, del indio, la del negro y del mulato, la América mestiza y trabajadora que tenía que hacer causa común con los oprimidos y saqueados. Ahora, más allá de la geografía, este es un ideal que comienza a hacerse realidad.

Hace 117 años, el 11 de abril de 1898, el entonces Presidente de los Estados Unidos solicitó al Congreso autorización para intervenir militarmente en la guerra de independencia, ya ganada con ríos de sangre cubana, y este emitió su engañosa Resolución Conjunta, que reconocía la independencia de la isla “de hecho y de derecho”. Entraron como aliados y se apoderaron del país como ocupantes.

Se impuso a Cuba un apéndice a su Constitución, la Enmienda Platt, que la despojó de su  soberanía, autorizaba al poderoso vecino a intervenir en los asuntos internos y dio origen a la Base Naval de Guantánamo, la cual todavía usurpa parte de nuestro territorio. En ese periodo, se incrementó la invasión del capital norteño, hubo dos intervenciones militares y el apoyo a crueles dictaduras.

Predominó hacia América Latina la “política de las cañoneras” y luego del “Buen Vecino”. Sucesivas intervenciones derrocaron gobiernos democráticos e instalaron terribles dictaduras en 20 países, 12 de ellas de forma simultánea, fundamentalmente en  Sudámerica. que asesinaron a cientos de miles de personas. El Presidente Salvador Allende nos legó un ejemplo imperecedero.

Hace exactamente 13 años, se produjo el golpe de estado contra el entrañable Presidente Hugo Chávez Frías que el pueblo derrotó. Después, vino el golpe petrolero.

El 1ro de enero de 1959, 60 años después de la entrada de los soldados norteamericanos en La Habana, triunfó la Revolución cubana y el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro Ruz llegó a la capital.

El 6 de abril de 1960, apenas un año después del triunfo, el subsecretario de estado Léster Mallory escribió en un perverso memorando, desclasificado decenas de años después, que “la mayoría de los cubanos apoya a Castro… No hay una oposición política efectiva. El único medio previsible para restarle apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las penurias económicas (…) debilitar la vida económica (…) y privar a Cuba de dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Hemos soportado grandes penurias. El 77% de la población cubana nació bajo los rigores que impone el bloqueo. Pero nuestras convicciones patrióticas prevalecieron. La agresión aumentó la resistencia y aceleró el proceso revolucionario. Aquí estamos con la frente en alto y la dignidad intacta.

Cuando ya habíamos proclamado el socialismo y el pueblo había combatido en Playa Girón para defenderlo, el Presidente Kennedy fue asesinado precisamente en el momento en que el líder de la Revolución cubana Fidel Castro recibía un mensaje suyo buscando iniciar el diálogo.

Después de la Alianza para el Progreso y de haber pagado varias veces la deuda externa sin evitar que esta se siga multiplicando, se nos impuso un neoliberalismo salvaje y globalizador, como expresión del imperialismo en esta época, que dejó una década perdida en la región.

La propuesta entonces de una “asociación hemisférica madura” resultó el intento de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), asociado al surgimiento de estas Cumbres, que hubiera destruido la economía, la soberanía y el destino común de nuestras naciones,  si no se le hubiera hecho naufragar en el 2005, en Mar del Plata, bajo el liderazgo de los Presidentes Chávez, Kirchner y Lula. Un año antes, Chávez y Fidel habían hecho nacer la Alternativa Bolivariana, hoy Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América.

 

Excelencias:

 

Hemos expresado y le reitero ahora al Presidente Barack Obama nuestra disposición al diálogo respetuoso y a la convivencia civilizada entre ambos Estados dentro de nuestras profundas diferencias.

Aprecio como un paso positivo su reciente declaración de que decidirá rápidamente sobre la presencia de Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo en la que nunca debió estar.

Hasta hoy, el bloqueo económico, comercial y financiero se aplica en toda su intensidad contra la isla, provoca daños y carencias al pueblo y es el obstáculo esencial al desarrollo de nuestra economía. Constituye una violación del Derecho Internacional y su alcance extraterritorial afecta los intereses de todos los Estados.

Hemos expresado públicamente al Presidente Obama, quien también nació bajo la política de bloqueo a Cuba y al ser electo la heredó de 10 Presidentes, nuestro reconocimiento por su valiente decisión de involucrarse en un debate con el Congreso de su país para ponerle fin.

Este y otros elementos deberán ser resueltos en el proceso hacia la futura normalización de las relaciones bilaterales.

Por nuestra parte, continuaremos enfrascados en el proceso de actualización del modelo económico cubano con el objetivo de perfeccionar nuestro socialismo, avanzar hacia el desarrollo y consolidar los logros de una Revolución que se ha propuesto “conquistar toda la justicia”.

 

Estimados colegas:

 

Venezuela no es ni puede ser una amenaza a la seguridad nacional de una superpotencia como los Estados Unidos. Es positivo que el Presidente norteamericano lo haya reconocido.

Debo reafirmar todo nuestro apoyo, de manera resuelta y leal, a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al gobierno legítimo y a la unión cívico-militar que encabeza el Presidente Nicolás Maduro, al pueblo bolivariano y chavista que lucha por seguir su propio camino y enfrenta intentos de desestabilización y sanciones unilaterales que reclamamos sean levantadas, que la Orden Ejecutiva sea derogada, lo que sería apreciado por nuestra Comunidad como una contribución al diálogo y al entendimiento hemisférico.

Mantendremos nuestro aliento a los esfuerzos  de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur, y continuaremos respaldando su legítima lucha en defensa de  soberanía financiera.

Seguiremos apoyando las acciones de la República del Ecuador frente a las empresas transnacionales que provocan daños ecológicos a su territorio y pretenden imponerle condiciones abusivas.

Deseo reconocer la contribución de Brasil, y de la Presidenta Dilma Rousseff, al fortalecimiento de la integración regional y al desarrollo de políticas sociales que trajeron avances y beneficios a amplios sectores populares las cuales, dentro de la ofensiva contra diversos gobiernos de izquierda de la región, se pretende revertir.

Será invariable nuestro apoyo al pueblo latinoamericano y caribeño de Puerto Rico en su empeño por alcanzar la autodeterminación e independencia, como ha dictaminado decenas de veces el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.

También continuaremos nuestra contribución al proceso de paz en Colombia.

Debiéramos todos multiplicar la ayuda a Haití, no sólo mediante asistencia humanitaria, sino con recursos que le permitan su desarrollo, y apoyar que los países del Caribe reciban un trato justo y diferenciado en sus relaciones económicas, y reparaciones por los daños provocados por la esclavitud y el colonialismo.

Vivimos  bajo la amenaza de enormes arsenales nucleares que debieran eliminarse y del cambio climático que nos deja sin tiempo. Se incrementan las amenazas a la paz y proliferan los conflictos.

Como expresó entonces el Presidente Fidel Castro, “las causas fundamentales están en la pobreza y el subdesarrollo, y en la desigual distribución de las riquezas y los conocimientos que impera en el mundo. No puede olvidarse que el subdesarrollo y la pobreza actuales son consecuencia de la conquista, la colonización, la esclavización y el saqueo de la mayor parte de la Tierra por las potencias coloniales, el surgimiento del imperialismo y las guerras sangrientas por nuevos repartos del mundo. La humanidad debe tomar conciencia de lo que hemos sido y de lo que no podemos seguir siendo. Hoy nuestra especie ha adquirido conocimientos, valores éticos y recursos científicos suficientes para marchar hacia una etapa histórica de verdadera justicia y humanismo. Nada de lo que existe hoy en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo”, concluyó Fidel.

Cuba seguirá defendiendo las ideas por las que nuestro pueblo ha asumido los mayores sacrificios y riesgos y luchado, junto a los pobres, los enfermos sin atención médica, los desempleados, los niños y niñas abandonados a su suerte u obligados a trabajar o a prostituirse, los hambrientos, los discriminados,  los oprimidos y los explotados que constituyen la inmensa mayoría de la población mundial.

La especulación financiera, los privilegios de Bretton Woods y la remoción unilateral de la convertibilidad en oro del dólar son cada vez más asfixiantes. Requerimos un sistema financiero transparente y equitativo.

No puede aceptarse que menos de una decena de emporios, principalmente norteamericanos, determinen lo que se lee, ve o escucha en el planeta. Internet debe tener una gobernanza internacional, democrática y participativa, en especial en la generación de contenidos. Es inaceptable la militarización del ciberespacio y el empleo encubierto e ilegal de sistemas informáticos para agredir a otros Estados. No dejaremos que se nos deslumbre ni colonice otra vez.

 

Señor Presidente:

 

Las relaciones hemisféricas, en mi opinión, han de cambiar profundamente, en particular en los ámbitos político, económico y cultural; para que, basadas en el Derecho Internacional y en el ejercicio de la autodeterminación y la igualdad soberana, se centren en el desarrollo de vínculos mutuamente provechosos y en la cooperación para servir a los intereses de todas nuestras naciones y a los objetivos que se proclaman.

La aprobación, en enero del 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC, en La Habana, de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, constituyó un trascendente aporte en ese propósito, marcado por la unidad latinoamericana y caribeña en su diversidad.

Lo  demuestra el hecho de que avanzamos hacia procesos de integración genuinamente latinoamericanos y caribeños a través de la CELAC, UNASUR,  CARICOM, MERCOSUR, ALBA-TCP, el SICA y la AEC, que subrayan la creciente conciencia sobre la necesidad de unirnos para garantizar nuestro desarrollo.

Dicha Proclama nos compromete a que “las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional”.

Vivir en paz, cooperando unos con otros para enfrentar los retos y solucionar los problemas que, en fin de cuentas, nos afectan y afectarán a todos, es hoy una necesidad imperiosa.

Debe respetarse, como reza la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, “el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones”.

Con ella, nos comprometimos a cumplir nuestra “obligación de no intervenir directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos”, y a respetar “los principios y normas del Derecho Internacional (…) y los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas”.

Ese histórico documento insta “a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC”.

Tenemos ahora la oportunidad para que todos los que estamos aquí aprendamos, como también expresa la Proclama, a “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”.

Existen discrepancias sustanciales, sí, pero también puntos en común en los que podemos cooperar para que sea posible vivir en este mundo lleno de amenazas a la paz y a la supervivencia humana.

¿Qué impide, a nivel hemisférico, cooperar para enfrentar el cambio climático?

¿Por qué no podemos los países de las dos Américas luchar juntos contra el terrorismo, el narcotráfico o el crimen organizado, sin posiciones sesgadas políticamente?

¿Por qué no buscar, de conjunto, los recursos necesarios para dotar al hemisferio de escuelas, hospitales, proporcionar empleo, avanzar en la erradicación de la pobreza?

¿No se podría disminuir la inequidad en la distribución de la riqueza, reducir la mortalidad infantil, eliminar el hambre, erradicar las enfermedades prevenibles, acabar con el el analfabetismo?

El pasado año, establecimos cooperación hemisférica en el enfrentamiento y prevención del ébola y los países de las dos Américas trabajamos mancomunadamente, lo que debe servirnos de acicate para empeños mayores.

10
Abril

Si la voz de los países de América Latina y el Caribe no repican en esta VII Cumbre a la altura de los principios legados por nuestros próceres (Bolívar, Martí y Juárez, entre una pléyade fundacional de nuestra identidad y raigambre histórico-cultural), se habrá perdido una batalla en la lucha por la independencia, unidad y soberanía de nuestros pueblos por la que tanto lucharon.

Sin el menor pudor, tampoco era de esperar, los sectores sicarios del imperio han organizado, bajo una silente batuta, una farsa aupada y financiada por la ultraderecha internacional para tratar de mellar el filo de los nuevos tiempos que vive América, más acá del Río Bravo.

En medio de una controvertida antesala por el rechazo y retiro de las delegaciones de Cuba y Venezuela del Foro de la Sociedad Civil ante la inaceptable presencia de connotados terroristas y disidentes que no constituyen más que una saga frustrada y “mercenaria del imperio”: se reúne la Cumbre de los Pueblos que aúna la auténtica voz que nace del hondón del alma americana.

Aunque algunos analistas registran la reunión como una más en sus anales; sin embargo, la cita logrará sentar en la misma mesa de debates, por primera vez luego del triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, a los respectivos presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro. En espera de un crucial y difícil encuentro entre ambos mandatarios, que deberá caracterizarse por el respeto por encima de profundas diferencias conceptuales e ideológicas.

Mientras la agenda oficial del evento abordará aspectos cruciales que hoy entrampan el desarrollo de la región y que sí ponen en peligro la seguridad de nuestros pueblos, junto al poderío militar convenciónal y atómico de Estados Unidos.

¿Qué esperar de la VII Cumbre?

Un artículo publicado este jueves por el diario digital The Hill augura que la Cumbre pudiera ser “desastrosa” para Obama, tomando en cuenta que el decreto del 9 de marzo en el que declaró una “emergencia nacional” por una presunta amenaza de Venezuela contra el país y aplicó sanciones contra el Gobierno sudamericano, concitó de inmediato el rechazo de la casi totalidad de los gobernantes del continente.

Según Mark Weisbrot, director del Centro para Investigaciones Económicas y Políticas con sede en Washington, aunque la Casa Blanca trató de disminuir tensiones al calificar que se trataba de un lenguaje meramente formal, la acción presidencial ha gestado la percepción, no sin razón, que un decreto de esa naturaleza suele anticipar acciones militares.

Sin embargo, Obama arribó a Jamaica, antes de viajar a Panamá, para reunirse el jueves con el bloque de 15 naciones que integran CARICOM. El objetivo es el de desbancar a la empresa estatal venezolana Petrocaribe que desde 2005 ofrece a estos y otros países de la zona condiciones favorables en los precios y facilidades de pago por los suministros del crudo.

El disparo es directo contra la nación sudamericana, a la vez que trata de atentar contra la unidad de la CELAC, e intentar bajar el tono a los líderes de estos países en la Cumbre. ¡Curiosa y oportunista la preocupación del Presidente, por países que hasta ahora han sido menos preciados por Estados Unidos!

No sé si los participantes en la cita panameña echarán más leña debajo de la caldera.

De lo que no tengo dudas es que será una “Cumbre borrascosa”.

09
Abril

La delegación cubana a los foros de la sociedad civil de la Cumbre de las Américas protestó hoy por la no acreditación de 22 de sus miembros y se retiró de la inauguración del plenario. También se retiró la delegación venezolana en solidaridad con la de Cuba.

Los cubanos expresaron su indignación por la presencia en Panamá de Félix Rodríguez, asesino confeso del Che Guevara y de mercenarios que se jactan de su amistad con Posada Carriles, otro connotado terrorista y autor intelectual de la voladura de un avión civil cubano con 76 personas a bordo.

La inauguración del Foro de la Sociedad Civil de la Cumbre de las Américas se dilató por más de una hora luego de que los delegados cubanos de la sociedad civil de la isla, protestaran ante la puerta de acceso al salón plenario en el Hotel El Panamá por la falta de acreditación de 22 de sus integrantes, todos los cuales habían sido aceptados previamente por los organizadores mediante comunicación electrónica enviada a La Habana. Entre los actores sociales, intelectuales, líderes campesinos y estudiantiles cubanos no acreditados, se encuentran el filósofo Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Ciencias Sociales; el novelista y ensayista Abel Prieto; el historiador Roberto Feraudy y el poeta y periodista Omar González. Estos intelectuales forman parte de la Red de Intelectuales, Artistas y Luchadores Sociales En Defensa de la Humanidad.

Una vez que los organizadores autorizaron la entrada de todos los cubanos que habían iniciado la protesta y de la delegación en pleno, que se había solidarizado con los excluidos, las manifestaciones de protesta continuaron dentro del salón plenario por la presencia en él de connotados enemigos de la Revolución Cubana, calificados por la delegación isleña de mercenarios, al no representar organizaciones de la verdadera sociedad civil cubana y recibir financiamiento del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados para desarrollar sus actividades subversivas.

Finalmente, la delegación cubana se dirigió a viva voz al auditorio e hizo saber que se retiraba del salón en señal de respeto al presidente de la República de Panamá, Juan Carlos Varela, y a otras autoridades de su gobierno, aun cuando resulte dudoso que no haya algún funcionario comprometido con la exclusión de los más de 20 actores sociales e integrantes de la sociedad civil cubana.

Todo indica que las protestas continuarán de no subsanarse la exclusión de los delegados cubanos y la presencia de los asalariados de Estados Unidos.