14
Agosto

El ébola suscita ambiciones corporativas

Escrito por  Manuel E. Yepe
Publicado en Lo más comentado

“La historia demuestra que detrás de cada brote de este tipo de enfermedades está el cartel de las farmacéuticas, una de las industrias más poderosas, influyentes y perversas del mundo”.

Tal es la conclusión que deriva de una investigación llevada a cabo por la agencia informativa rusa RT acerca de la relación que existe entre el centro de investigaciones biológicas Fort Detrick de Estados Unidos, el reciente brote de ébola en África y quienes han sido los beneficiados por las pandemias a lo largo de la historia.

Según un despacho fechado el 7 de agosto de Karen Méndez, corresponsal de RT, ha llamado la atención de los especialistas en cuestiones epidemiológicas en todo el mundo el hecho de que fuera la cadena televisiva CNN, televisora considerada la que con mayor exactitud refleja en la actualidad la agenda mediática del gobierno de Estados Unidos, la que alarmara acerca del brote de ébola en varios países de África; la que más insistiera acerca de la necesidad de lograr una vacuna contra esa enfermedad, y la primera en dar a conocer los adelantos que en tal sentido están obteniendo ciertos laboratorios estadounidenses.

CNN lanzó, en exclusiva, la noticia de que en EEUU se había logrado un tratamiento –no probado aún en humanos- para curar el ébola. Se decía que el medicamento había sido administrado al doctor Kent Brantly, estadounidense afectado por esta enfermedad en África, y que los efectos en el paciente habían sido “milagrosos”.

Luego se conoció que el medicamento fue desarrollado por la compañía biotecnológica Mapp Biopharmaceutica, con sede en San Diego, California, cuyo equipo científico trabaja con el Ejército en el centro de investigación biológica y desarrollo de armas químicas Fort Detrick, de Maryland, que desde hace medio siglo se dedica a la detección de enfermedades mediante la manipulación ingeniera genética de la infección. En Fort Detrick se inoculó hace un año el virus del ébola a un grupo de monos.

Según la investigación periodística de RT, durante la Segunda Guerra Mundial, en Fort Detrick, tuvo lugar una intensa investigación sobre guerra biológica supervisada por George Merck, gran aliado de Hitler y presidente de una de las mayores industrias farmacéuticas de EEUU.

Se conoce que el gobierno estadounidense calcó del nazismo el programa de guerra biológica aplicado por Alemania durante el Tercer Reich. A tal fin, en 1946, el gobierno de Truman reclutó a los principales científicos que trabajaron para Hitler. Sus servicios de inteligencia militar trasladaron a EEUU en la Operación secreta Paperclip a unos 700 científicos nazis para extraer de ellos todos sus secretos en armas químicas y experimentación médica.

En 1949 llegó a EEUU Eric Troub, responsable de la sección de armamento biológico del Tercer Reich quien desde entonces trabajó en la Marina estadounidense.
Troub, experto en enfermedades víricas, investigó allí las 40 cepas más virulentas del mundo, asesoró a los “bioguerreros” del Fort Detrick y a miembros de la CIA. Según ha sido denunciado, desde este centro se han inoculado los virus del VIH, ébola, peste bubónica, ántrax y Nilo Occidental.

Fort Detrick cambió de nombre en los años 70 y tomó el de Instalación Frederick para Investigaciones sobre el Cáncer, bajo supervisión del Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Interna, la CIA y el Instituto Nacional del Cáncer.

En septiembre de 2010, la cadena FOX divulgó que más de 500 familias residentes cerca de las instalaciones del Fort Detrick, en Maryland, fueron afectadas con cáncer a causa de experimentos químicos en el fuerte Detrick.

Mientras aumentan las víctimas del ébola y se agudiza la paranoia, las corporaciones mediáticas promueven el valor en la bolsa de las acciones de las grandes empresas farmacéuticas que, a su vez, permiten que trasciendan infundados rumores de que ya cuentan con los remedios.

Un informe periodístico de CNN en Español titulado “El ébola promueve a farmacéutica en la bolsa”, afirma textualmente:

“Las acciones de una compañía basada en Vancouver que trabaja en una medicina para frenar la enfermedad subieron 40% en la última semana. (…) Tekmira Pharmaceuticals tuvo un aumento mayor porque los inversionistas esperan que las agencias de salud de Estados Unidos aprueben un medicamento conocido como TKM-Ébola”.

“La historia demuestra que estas grandes farmacéuticas junto con el Fort Detrick son responsables de inocular y propagar diversos tipos de enfermedades por el mundo para así maximizar sus ganancias a costa de la vida de los demás, casi siempre los africanos, a quienes aún utilizan para sus experimentos” concluye el reportaje.

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