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12
Octubre

El 100 % de los cereales de desayuno no ecológicos analizados en un estudio por la ONG francesa Générations Futures contienen residuos de pesticidas, ha revelado hoy esa entidad en un comunicado.

La organización evaluó una muestra de 15 cereales no ecológicos y cinco cereales ecológicos, de grandes marcas, como Kellogg's, Nestlé y Jordans, o grandes distribuidores como Auchan, Leclerc o Carrefour.

Los análisis encontraron que en todos los cereales no ecológicos había presencia de pesticidas, mientras que no había ninguna en los cereales ecológicos.

Analizadas de manera individual, las cantidades de cada pesticida halladas en las muestras de cereales no representan un riesgo para la salud humana, indicó la organización.

Sin embargo, la ONG alertó sobre el riesgo de los llamados cócteles, o la combinación de varios químicos capaces de provocar serios daños a la salud.

“Entre las 15 muestras no ecológicas analizadas, se encontraron 141 residuos” de pesticidas, indicó el comunicado.

Générations Futures detalló que de los 141 residuos, 81, casi el 60 %, “son sospechosos de ser disruptores endocrino”, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal y causar problemas de salud, tales como “disminución de la fertilidad, diabetes y efectos al sistema inmunológico o respiratorio”, según la ONG.

Adquiridas en supermercados de la región de los Altos de Francia, al norte del país, las muestras de cereales para el desayuno no ecológicos revelaron “una media de 9,4 residuos” de pesticidas, de los cuales “4,6 pesticidas son sospechosos de ser PE”, añadió la organización.

Générations Futures es una organización no gubernamental dedicada a estudiar los peligros de los pesticidas para el consumo humano y el medioambiente.

19
Mayo

En los documentos doctrinales de Estados Unidos se define la Guerra No Convencional (GNC) como: “el conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno, o a tomar el poder mediante el empleo de una fuerza de guerrilla, auxiliar y clandestina, en un territorio enemigo” .

Algunos estudios refieren que el citado término se introdujo por primera vez en el vocabulario oficial del Departamento de Defensa norteamericano en 1955; aunque un reciente documento desclasificado dedicado al tema, la publicación de Técnicas del Ejército (ATP 3-05.1), de septiembre de 2013, titulado: “La Guerra no Convencional”, señala que: “[…] el gobierno de EE.UU. la utiliza como una opción política de carácter estratégico al apoyar a los agentes extranjeros. EE.UU. ha llevado a cabo este tipo de actividades desde la Segunda Guerra Mundial […]”.

Ejemplos del empleo de esta modalidad se pudieran citar varios, pero es más elocuente utilizar los mencionados por Estados Unidos en el referido documento, entre ellos destacan: Albania y Letonia (1951–1955); el Tíbet (1955–1970); Indonesia (1957–1958); Cuba y la invasión a Playa Girón (Abril de 1961); Laos (1959–1962); Vietnam del Norte (1961–1964); Nicaragua y Honduras (1980-1988); Paquistán y Afganistán (1980-1991) e Iraq (2002-2003).

En la última década, la GNC ha emergido como la modalidad más factible a aplicar por Estados Unidos y sus aliados para derrocar “regímenes contrarios a sus intereses”. En función de ello, han aplicado varias recetas, pero sin apartarse en lo fundamental de la utilización de pretextos para generar manifestaciones antigubernamentales por las más disímiles razones, desde descontentos populares por la situación socio-económica en que viven, hasta la supuesta actuación de una oposición interna. En estas acciones, se conjugan dos elementos fundamentales, la participación de los jóvenes y el uso de las bondades que brindan las Tecnologías de las Informática y las Comunicaciones.

Además, tratan de pulsar una “respuesta desmedida” de las autoridades del país a los manifestantes, que sirva de excusa para desarrollar una intensa campaña mediática, ejercer presión política y lograr la condena en organismos internacionales de los “países adversos”. En lo fundamental estos postulados, salvando las particularidades socioeconómicas, políticas, militares y religiosas de cada nación, condujeron los eventos asociados a la denominada “Primavera Árabe” y los conflictos en Siria y Ucrania, que se han convertido en un prolongado “invierno” sin solución a la vista.

En la actualidad, las acciones de GNC se aprecian de manera cambiante y veloz en los países de América Latina y el Caribe, con mayor claridad en la situación que viven Venezuela, Brasil y Bolivia, en los que se evidencia el marcado objetivo de frenar el avance de la izquierda progresista en la región.

Un comportamiento de tal naturaleza, busca desconocer que la II Cumbre de la CELAC, en enero de 2014, proclamó la región como zona de paz, basada en el respeto a los principios y normas del Derecho Internacional; el compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del empleo de la fuerza en nuestro hemisferio, así como el compromiso con el estricto cumplimiento de la obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos.

Pretender analizar el complejo entramado político, económico y social que vive hoy la región, y el impacto de las técnicas de GNC que están detrás de ello, requiere más que un artículo, pero la mera evaluación de las causas que la originaron nos permiten aseverar que detrás de ellas están los pretendidos objetivos de “alterar, o derrocar a un enemigo que ocupa el poder o gobierno. Los objetivos de la GNC van desde el apoyo a un grupo de la resistencia opuesto a la autoridad gubernamental en el poder, hasta la instauración de otro gobierno”, como lo asevera la reiterada ATP 3-05.1.

Es por ello que Venezuela se convirtió en blanco de los ataques imperiales desde el mismo inicio de la Revolución encabezada por el comandante Hugo Chávez Frías, y siempre han estado al acecho de cualquier situación interna, para tratar de magnificarla y generar desestabilización, lo que ha sido utilizado “convenientemente” por el presidente Obama para calificar a esa hermana nación como una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.”

En este contexto, a finales del pasado año, como resultado de una larga lucha contra el sabotaje económico que generó descontento popular y confusión entre las bases chavistas, la oposición se impuso en las elecciones parlamentarias y desde entonces tratan de derrocar “por vías constitucionales” al gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro, instando a la violencia como sucedió en 2014, que cobró la vida a 43 personas. Tales acciones se ejecutan, sin vulnerar ningún paso de los que describe la ATP 3-05.1, en su acápite “La manipulación subversiva de las multitudes, protestas y manifestaciones”.

Hoy como ninguna otra etapa en los últimos 17 años, la patria de Bolívar y Chávez, es sometida a una intensa campaña mediática, en la que no es casual que, casi a diario, se publiquen artículos de opinión, editoriales y “noticias” en medios de prensa impresos y digitales donde el enfoque principal es trasladar a la opinión pública internacional la presunta situación de crisis por la que transita el proceso bolivariano. Ejemplo de ello es el recientemente artículo del diario estadounidense “The Wall Street Journal” donde se señaló: “Venezuela está descendiendo en una crisis que se profundiza y que puede terminar en violencia, incluyendo la posibilidad de un golpe de estado contra el atribulado gobierno izquierdista, dijeron altos funcionarios de inteligencia estadounidense […] Los funcionarios, que tienen amplia experiencia en la región, aseguraron que ellos y otros en la comunidad de inteligencia creen cada vez más que el presidente Nicolás Maduro podría ser expulsado de su cargo, ya sea mediante un “golpe palaciego” liderado por asociados cercanos o mediante un levantamiento militar”.

En esta intensa oleada contra Venezuela no se puede dejar de citar las declaraciones de Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, quien en rueda de prensa el pasado 16 de mayo dijo: “Estamos bastante preocupados por el bienestar de los venezolanos. Las últimas informaciones sobre este país son desalentadoras. […] Es hora de incluir a todas las partes y de que los líderes escuchen las diversas voces venezolanas para trabajar conjuntamente y de manera pacífica”.

En el caso de Brasil la presidenta Dilma Rosseuff, fue sometida en su segundo mandato a una larga secuencia de acusaciones por supuestas vinculaciones de su gobierno y el Partido de los Trabajadores (PT) a hechos de corrupción, asociados a la empresa Petrobras, que no pudieron probar; no obstante, al unísono varias encuestadoras comenzaron a divulgar que su nivel de aceptación popular había descendido al 10%, contexto en el que señalaron que una situación similar, solo había sucedido en 1992, previo al sometimiento del expresidente Fernando Collor de Mello a juicio político por corrupción.

Todo este entramado, solo tratado en sus aspectos esenciales, desencadenó en el actual Golpe de Estado parlamentario a que es sometida Dilma, bajo el trasfondo de una edulcorada estructura de la democracia de los “Estados de Derecho”, el juicio político, en esta oportunidad bajo el cargo de “esconder un déficit presupuestario en su reelección en 2014”.

También volvieron a utilizar el manido recurso de la lucha contra la corrupción para involucrar a Luiz Inacio Lula da Silva, líder histórico del Partido de los Trabajadores, secundada por una iracunda campaña de “TV Globo”, con el único objetivo de desacreditarlo ¡Claro había una justificación! En 2018 habrá elecciones en el gigante sudamericano y el caballo de batalla del PT pudiera postularse nuevamente.

Respecto a Bolivia, previo al referendo constitucional en el que se debatió la posibilidad de reelección indefinida del Presidente, se comenzó a gestar una nueva “guerra sucia” contra el mandatario Evo Morales en la que se pretendió asegurar que estaba vinculado a un hipotético “tráfico de influencias en beneficio de su ex novia, Gabriela Zapata Montaño”.

Incluso -olvidando los más elementales sentimientos personales- recurrieron a la existencia de un posible hijo de esa pareja que se decía fallecido y se podría demostrar que no era cierto, así como el insólito supuesto de que habría gastado 1 400 pesos bolivianos -unos 200 dólares- por un corte de cabello. Todo procuraba confundir al electorado en un momento crucial, para de esa forma, condicionar su decisión y garantizar que en 2019 no pueda ser nuevamente reelecto.

Tan solo estos tres ejemplos permiten demostrar que a los efectos de lo que eufemísticamente se denomina Guerra No Convencional “todo vale”. Esas son las realidades de hoy, no están físicamente las cañoneras ni los drones, no se lanzan bombas ni se intervienen militarmente las naciones para garantizar la “seguridad de sus ciudadanos” o los intereses imperialistas, pero las agresiones continúan y todos los países “hostiles” a sus intereses y los de sus aliados son atacados de forma “no convencional”.

Cabría la pena preguntarse ¿estamos en una nueva era, donde la Guerra No Convencional se convertirá en el principal instrumento para perpetuar el dominio imperial? Por el momento, solo podemos responder que todo parece indicar que la Guerra No Convencional, seguirá siendo la más convencional de las guerras.

 

*Doctor en Ciencias Jurídicas, especialista en Derecho Penal e investigador de temas vinculados con Seguridad Nacional.

02
Febrero

Entre los más graves y antiguos conflictos de EU sin solucionar se encuentra la guerra de Corea, iniciada en 1950 y congelada en 1953, tras un precario “cese al fuego” para un acuerdo de paz que aún espera por su firma.

La península de Corea había permanecido ocupada por Japón desde 1910 hasta el final de la II Guerra Mundial. Tras la capitulación del Imperio de Japón el 15 de agosto de 1945, la península quedó dividida por el Paralelo 38, quedando el Norte ocupado por tropas soviéticas y el Sur por tropas norteamericanas.

La imagen mediática de Corea del Norte aparece como un régimen dictatorial que oprime a su pueblo y un paria internacional que amenaza la paz internacional. Sin embargo, si se toma en cuenta la fuerza militar desplegada cerca de su frontera bajo el estado de guerra con EU, cualquier medida doméstica o exterior para defender su soberanía está plenamente justificada.

Corea del Sur destina el 2.6 de su PIB y el 15% del presupuesto anual a sus fuerzas armadas. El servicio militar obligatorio lo convierte en el sexto país en número de tropas activas más grande del mundo, la segunda reserva militar más grande y el duodécimo presupuesto para la defensa más alto. De estas fuerzas, casi 2 millones de soldados se concentran cerca de la zona fronteriza con Corea del Norte.

El ejército surcoreano cuenta con más de 2,300 tanques de combate en operación, mientras que la Marina tiene la sexta flota de destructores más grande en el mundo. La Fuerza Aérea es la novena más grande en su tipo, y cuenta con centenares de aviones de combate norteamericanos de última generación. Además, EU mantiene desplegado en territorio surcoreano un contingente de 29 mil soldados bajo la sombrilla nuclear del Pentágono, para defender al país en caso de un ataque norcoreano.

Después de la victoria aliada contra el nazi-fascismo, la liberación de la península coreana ofrecía la oportunidad para que EU y la URSS compartieran una nueva estrategia geopolítica en beneficio de los pueblos que habían sufrido la dominación colonial. Sin embargo, fue todo lo contrario. El territorio coreano se convirtió en la manzana de la discordia entre los antiguos aliados, primera señal del nefasto período de la “guerra fría”, donde el Este y el Oeste competirían por ganar influencia en todas las regiones del planeta, poniendo en riesgo a sus indefensas poblaciones.

El conflicto coreano es herencia de esa época. No es un secreto la influencia de China en Corea del Norte y la de EU en Corea del Sur, en ese macabro equilibrio internacional. El pasado miércoles el secretario de Estado de EU, John Kerry, visitó Pekín para reunirse con el presidente, Xi Jinping, y el ministro de Exteriores, Wang Yi, tras su gira por Asia que lo llevó por Laos y Camboya.

Trascendió que durante el encuentro Kerry solicitó a Jinping que medie con el gobierno norcoreano para que regrese a las negociaciones sobre su programa nuclear suspendidas desde diciembre de 2008. Desde entonces, Pyongyang ha llevado a cabo tres pruebas con armas nucleares.

Cuando el presidente Obama asumió la presidencia, Irán comenzaba su polémico programa nuclear pacífico, mientras Corea del Norte realizaba pruebas con armas nucleares. La atención del presidente se centró entonces en la “amenaza” iraní y no en el “peligro” norcoreano.

¿Por qué ningún candidato a la presidencia en EU se compromete a firmar con Corea del Norte el acuerdo de paz pendiente desde 1953? ¿Será porque perjudica los intereses del complejo militar industrial?

22
Enero

Cuba era destino privilegiado del turismo norteamericano en la década del 50. Acaparaba más del 20% de los visitantes estadounidenses al Caribe (1). La cifra de estadounidenses que entonces veraneaba fundamentalmente en La Habana y Varadero, representaba más del 85% de los turistas que llegaban cada año a nuestro país (2).

Pero el 16 de enero de 1961 la historia dio un giro dramático. Como parte del creciente enfrentamiento a la Revolución Cubana, el Gobierno norteamericano prohíbe el libre viaje de sus ciudadanos a Cuba. Ese día, el Departamento de Estado emitió una Nota en la que afirma que los viajes de los estadounidenses a Cuba eran “contrarios a la política exterior de Estados Unidos y… por otra parte, desfavorables a los intereses nacionales” (3) y establece que “los ciudadanos norteamericanos que deseen viajar a Cuba deben, hasta nuevo aviso, obtener pasaportes con autorización especial del Departamento de Estado para realizar el viaje” (4).

Más 50 años después, el aviso aún no ha llegado. Con períodos de flexibilidades y otros de duras restricciones, la prohibición establecida entonces a los ciudadanos norteamericanos para venir libremente a Cuba sigue vigente hasta nuestros días.

 

Sin dinero no hay viajes

 

Tras la oficialización ejecutiva del bloqueo económico y comercial contra Cuba en febrero de 1962, el veto a los norteamericanos para viajar a Cuba se reafirmó con las Regulaciones para el Control de las Activos Cubanos (Cuban Assets Control Regulations) emitidas por la OFAC el 9 de julio de 1963, las que establecían la prohibición de realizar cualquier transacción financiera con Cuba, incluyendo, por supuesto, el pago a aerolíneas, hoteles y servicios extrahoteleros.

Veranear en Varadero, ver el espectáculo de Tropicana o desandar La Habana como antaño, se convirtió en un imposible para los estadounidenses. Pese a que un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de 1967 (5) afirmaba que el viaje sin un pasaporte específicamente autorizado (como estableció la Nota del Departamento de Estado en el 61) no constituía un delito de acuerdo con la legislación aplicable, las Regulaciones de la OFAC, promulgadas en consonancia con la ley de Comercio con el Enemigo de 1917, sí establecían que el uso del dólar en Cuba por ciudadanos norteamericanos era ilegal y podrían ser enjuiciados por ello. Durante décadas, este elemento funcionó como el principal medio para restringir los viajes de EE.UU a Cuba y vulnerar la libertad de viajar que establece la ley norteamericana.

 

De Carter a Bush: Puntos Extremos

 

Por más de 15 años el cierre fue total, hasta que en Marzo de 1977 la administración Carter eludió las prohibiciones emitiendo licencias generales de viaje para visitar Cuba y permitiendo los vuelos directos entre las dos naciones. Aunque el mayor porciento de viajeros entonces fueron cubanos residentes en EE.UU.

Pero la calma duró apenas cinco años, en abril de 1982, el gobierno de Reagan reimpuso las restricciones a los viajes de turismo o negocio a Cuba, aunque permitió aún las visitas con licencia general de ciertas categorías de personas como periodistas, cineastas, investigadores, funcionarios gubernamentales y las visitas familiares.

La Corte Suprema en junio de 1984 se contradijo en esencia, y sentenció 5-4 en el caso Regan vs Wald (un pleito contra la limitación de viajes a Cuba) que el ejecutivo tenía el derecho de imponer restricciones de viajes por razones de Seguridad Nacional (6).

El gobierno de dos períodos de Bill Clinton osciló entre las flexibilidades y las restricciones al derecho de viajar. Si bien durante sus 8 años de mandato se mantuvo incólume la prohibición de hacer turismo en el archipiélago cubano, que entonces comenzaba a desarrollar aceleradamente su industria turística, esa administración comenzó a emitir en 1993 licencias específicas para actividades “claramente” educacionales y religiosas y para “actividades de reconocidas organizaciones de Derechos Humanos” (7).

Llegó 1994 y, tras la crisis migratoria post 5 de agosto, la administración Clinton prohibió las licencias generales para visitas familiares y sólo autorizó las de carácter humanitario, a la vez que también pasó de licencias generales a específicas los viajes de los investigadores.

En Octubre de 1995 hay algunas nuevas flexibilidades con el objetivo de “promover la democracia y el libre flujo de ideas”; pero en marzo de 1996, Clinton firma la punitiva Ley Helms – Burton, que pone en manos del Congreso la política de bloqueo y establece que su terminación, incluyendo las restricciones de viajes, dependerán de que Cuba cumpla ciertos requisitos “democráticos” predeterminados por esa legislación.

Un nuevo y ligero cambio se produce en 1998, cuando el Presidente Clinton anuncia el 20 de marzo la reconcesión de licencias para vuelos chárter hacia Cuba y el 2 de julio la OFAC concede estas licencias a 9 compañías charteadoras para operar vuelos desde Miami a La Habana. En enero de 1999 se autorizó expandir los vuelos chárter a Cuba desde otras ciudades norteamericanas.

La política pueblo a pueblo, con la que el sector imperante entonces de la clase política norteamericana pretendía conquistar los corazones cubanos, llevó a la OFAC a anunciar, el 13 de mayo de 1999, el retorno de las licencias generales para los investigadores y la expedición de licencias específicas para un mayor rango de actividades educacionales, religiosas, deportivas y otras.

Con la llegada de W. Bush, las acciones para reforzar prohibiciones de viajes a Cuba fueron obsesivas. Tan pronto en su mandato como el 13 de julio de 2001, el presidente anunció que había solicitado al Departamento del Tesoro fortalecer y expandir las capacidades de la OFAC para prevenir los “excesivos y no licenciados viajes” a Cuba.

Vinieron después los incrementos de la aplicación y los montos de las multas por viajar a Cuba, el establecimiento de un estrechísimo y singular concepto de familia para autorizar viajes de cubanoamericanos ahora 1 vez cada 3 años, las restricciones a las remesas y a los gastos posibles en los viajes a Cuba, la eliminación de varias licencias generales y específicas para viajar, entre otras acciones recomendadas por la llamada “Comisión para una Cuba libre”.

 

El Congreso toma la llave

 

Con la aprobación, en octubre de 2000, de la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones (Trade Sanctions Reform and Export Enhancement Act of 2000) por un Congreso de mayoría republicana, y su firma posterior por el Presidente Clinton, el legislativo ponía bajo su control los viajes turísticos a Cuba.

Dicha ley establece una provisión en la sección 7209(b) que prohíbe expresamente los viajes y las transacciones financieras asociadas con fines turísticos y circunscribe la autoridad del ejecutivo a la posibilidad de emitir licencias generales o específicas dentro de las 12 categorías de viajeros permitidos. Para ampliar las categorías de viaje o liberarlos totalmente tendría que ser enmendada, derogada o cambiada la ley por el Congreso de los Estados Unidos.

Es este uno de los cuatro aspectos del bloqueo que el Presidente Obama no puede modificar con una decisión ejecutiva, por ser una potestad del Congreso.

Para muchos en la sociedad norteamericana es inconcebible que se les prohíba viajar a la cercana Cuba, cuando si lo pueden hacer a Irán, Corea del Norte, China u otras naciones, con los que Estados Unidos sostiene tensas relaciones. Una  encuesta sobre el tema realizada por The Washington Post/ABC News, después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014, arrojó que el 74% de la `población está a favor de viajar a Cuba sin restricciones. (8).

La oposición en el Congreso ha crecido en los últimos 15 años.

Desde 1999 hasta hoy, congresistas como Christopher Dodd, Byron Dorgan, Patrick Leahy, Jeff Flake, Charles Rangel, José Serrano, Bárbara Lee, Jim McDermott, Jeffrey Moran, Bill Delahunt, entre otros, han presentado diversas iniciativas para acabar total o parcialmente con las restricciones de viajes a Cuba; pero no han podido prosperar por falta de suficiente apoyo o por maniobras dilatorias del liderazgo del Congreso.

Durante el primer período de W. Bush, las dos cámaras votaron por restaurar los viajes a Cuba, pero la amenaza de veto presidencial diluyó el esfuerzo.

Tras los pronunciamientos de ambos gobiernos en favor de buscar normalizar las relaciones, se han presentado en el Capitolio varias propuestas relativas directamente al tema de los viajes, o  que lo incluyen dentro de un paquete más amplio de decisiones sobre Cuba. Desde enero pasado, Jeff Flake, Patrick Leahy y otros cinco legisladores de ambos partidos, presentaron un proyecto de ley para poner fin a todas las restricciones legales que prohíben a los norteamericanos viajar a Cuba. La propuesta ha encontrado más de medio centenar de adhesores en el Senado; sin embargo su proyecto homólogo en la Cámara de Representantes, presentado por el republicano Mark Sanford no ha encontrado apoyo mayoritario.

 

Ridículo Paroxismo

 

Según las sanciones del bloqueo, el ciudadano norteamericano que se atreva a visitar Cuba sin permiso puede sufrir multas de hasta 65 mil dólares y/o penas de cárcel.

Bochornosos casos de penalidades se han dado a lo largo de estos años como las aplicadas al afinador de piano que viajaba a Cuba a ayudar a poner apunto los pianos de las escuelas de arte, a la anciana Joan Slote cuyo delito fue recorrer Cuba en bicicleta o la maestra que vino a la isla a traer las cenizas de sus padres, cual había sido el deseo de sus progenitores. Más de 900 personas han sido sancionadas por la OFAC desde 2003 por violaciones a las regulaciones de viajes; casi 800 de ellas entre los años 2004 y 2005, en plena ofensiva anticubana de W. Bush. (9).

También varias empresas han sido penalizadas por traer turistas a Cuba. Desde el 2003 han recibido penalidades relativas a viajes más de 20 compañías norteamericanas y de países como México, Argentina, Jamaica y Tailandia. (10) Uno de los casos más recientes extendió los tentáculos hasta Holanda, pues en el 2014 el Departamento del Tesoro sancionó con una multa de 5,9 millones de dólares a la firma neerlandesa CWTBV por transportar a Cuba a casi 45 mil personas, después de que esa empresa recibiera en 2006 capital de origen estadounidense y estaba sujeta por lo tanto a las leyes del bloqueo. (11).

 

Flexibilidades de viaje, pero de turismo nada

 

Precisamente un 16 de enero, el pasado año, entraron en vigor las nuevas regulaciones en materia de viaje anunciadas el día antes por los Departamentos de Estado y del Tesoro, en consonancia con las decisiones del Presidente Obama de diciembre 2014. Se implantaron desde entonces Licencias Generales para las 12 categorías de viaje que permite la ley y otras licencias específicas para determinados tipos de viaje.

Se calcula que unos 145 mil estadounidenses vinieron a Cuba desde entonces; ninguno de ellos en calidad de turista(12). Tal cifra de visitantes estadounidenses es apenas el 5% de todos los extranjeros que vinieron a Cuba el pasado año. Recordar que en la década del 50 eran más del 85% de los que nos visitaban cada año. Hay quienes calculan que al menos millón y medio de estadounidenses podrían hacer turismo anualmente en Cuba si se les permitiera.

Ciertamente,  Obama barrió con las severas restricciones en materia de viaje implantadas por la administración Bush y no puede sobrepasar el poder congresional para autorizar los viajes turísticos a Cuba; pero si pudiera avanzar en nuevas acciones como autorizar a empresas cubanas a operar agencias de viajes en Estados Unidos y que Cuba pueda tener su buró de información sobre viajes en Estados Unidos, eliminar el valor de los productos que los viajeros pueden importar desde Cuba.

Cincuenta años después persiste el absurdo. Los norteamericanos tienen un gigantesco muro levantado en sus narices que no les permite ver in situ las realidades y la riqueza natural y cultural de Cuba. Ya desde 1963, el fiscal general Robert Kennedy le había dicho a su gobierno:“Creo que sería inteligente eliminar las restricciones a los viajes a Cuba”. Ahora, nueve Gobernadores le escribieron una misiva al Congreso que reza: “…el comercio bilateral y los viajes de los ciudadanos de ambas naciones podrían generar una relación más armoniosa entre los EE.UU y Cuba, mientras que proporcionaría nuevas oportunidades para los intereses de EE.UU, que podrían beneficiarse económicamente de la mejoría de las relaciones” (13) ¿Escuchará finalmente el Capitolio el reclamo mayoritario de la sociedad norteamericana?

 

Notas:

 

Bermúdez, Deneb: “Análisis del Turismo en Cuba”, en Monografías.com (http://www.monografias.com/trabajos71/analisis-turismo-cuba/analisis-turismo-cuba2.shtml).

Idem

State Department Press Release No. 24, Jan. 16, 1961, 44 Dept.State Bull. 178:

Sánchez, Iroel: “La política migratoria cubana y su contexto” en La Pupila Insomne (https://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/22/la-politica-migratoria-cubana-y-su-contexto-videos-y-cronologia), 22 de octubre de 2012.

United States v. Laub 385 U.S. 475 (1967) enhttps://supreme.justia.com/cases/federal/us/385/475/case.html

U.S. Supreme Court Regan v. Wald, 468 U.S. 222 (1984) en https://supreme.justia.com/cases/federal/us/468/222/

Sullivan, Mark P. : ” Cuba: U.S. Restrictions on Travel and Remittances”, en  https://www.fas.org/sgp/crs/row/RL31139.pdf, 10 de abril de 2015

Leogrande, William M.: “Nuestro derecho de viajar a Cuba”, en Cubadebate (www.cubadebate.cu), 13 de octubre de 2015.

Sullivan, Mark P. : ” Cuba: U.S. Restrictions on Travel and Remittances”, en  https://www.fas.org/sgp/crs/row/RL31139.pdf, 10 de abril de 2015

Idem

Otra multa del bloqueo para estrangular el turismo a Cuba, en Cubadebate, 21 de abril de 2014

Terrero, Ariel: “Crujen las costuras del turismo en Cuba”, en Cubadebate, 15 de diciembre de 2015

“Nueve gobernadores de EEUU firman carta contra el bloqueo”, en Cubadebate, 13 de octubre de 2015

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