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17
Abril

De acuerdo con los últimos acontecimientos, todo indica que ya “los gatos marchan hacia la gatera”. O sea, que los distintos aspirantes se dirigen a la línea de arrancada desde donde finalmente deberán partir quienes sean finalmente señalados como candidatos presidenciales a la codiciada primera magistratura de la nación en los Estados Unidos de América, con vistas al próximo mandato que deberá iniciarse en enero de 2016.

Esta vez, no son pocos los observadores que señalan el inicio del carnaval electoral con suficiente o exagerada anticipación, a la vez que aseguran los costos de la campaña que se elevarán a cifras nunca antes vistas, atreviéndose hasta a más de cien mil millones de dólares, lo que augura ingresos astronómicos para quienes han sido en los últimos tiempos grandes beneficiarios: las mayores cadenas de televisión.

No olvidar que en la nación imperial estadounidense ya entró en vigor la antidemocrática e inmoral disposición -aprobada por la Corte Suprema de Justicia- de que los grandes consorcios financieros, empresas monopólicas, bancos, aseguradoras, farmacéuticas, de telecomunicaciones y. por supuesto, el sonado complejo militar-industrial, pueden contribuir de manera libre e ilimitada al sostenimiento de las campañas. Era una práctica que siempre se llevó a cabo más o menos discretamente pero ahora es bendecida plenamente por la ley.

Y hay aspirantes presidenciales tomando posiciones al respecto y preparando condiciones para las futuras mordidas que darán a los más nutridos centros de poder económico. Por ejemplo, el candidato republicano Jeb Bush ya declaró que “el siguiente presidente debería impulsar una revisión de nuestra estrategia militar para que podamos satisfacer las necesidades del siglo XXI con la capacidad de defensa del siglo XXI”

En un artículo publicado en “The National Interest por parte de Robert Haddick, ex militar y actual contratista independiente de defensa, aparece tal afirmación de Bush bajo el significativo título “Las Fuerzas Armadas de EU son peligrosamente obsoletas”.

Para apoyar el mensaje de aliento del posible candidato Bush al complejo militar-industrial con propósitos evidentemente recaudatorios, el autor Haddick subraya que “al analizar la Revisión Cuatrienal de la Defensa, que enumera la fuerza de combate planeada para 2019 se llega a la conclusión de que es prácticamente idéntica a la estructura de fuerza de 2001”.

Concluye el experto que “en la historia del Ejército de EU, difícilmente se encontrarían otros casos de estructuras de las fuerzas prácticamente casi iguales a lo largo de un período de dos décadas”, para finalizar haciendo claramente un llamado; “Nuevas tecnologías militares, junto con desafíos nacientes y derrotados, alteran el paisaje estratégico creando la necesidad de innovación, adaptación y una redistribución de recursos de defensa”.

Por supuesto, no será este el primero ni el último mensaje dirigido al complejo militar-industrial por parte de los candidatos presidenciales en liza.

Ellos se enfrascarán a partir de ahora en una febril carrera por los elevados recursos requeridos para el carnaval electoral, seguramente compensados posteriormente por los presupuestos de guerra.

11
Abril

El encuentro entre los presidentes de Cuba y de Estados “se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo. Fue una reunión productiva”, aseguró el Canciller cubano Bruno Rodríguez, en un encuentro con la prensa acreditada a la VII Cumbre de las Américas.

Ambos mandatarios intercambiaron sobre el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas -dijo-, las posibilidades de cooperación existentes en esperas de interés mutuo, los pasos que deben darse que deben darse como parte de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, en particular, el levantamiento del bloqueo.

El Ministro se encuentra en este momento en la sala Coclé, del Hotel Sheraton, donde tiene lugar la conferencia de prensa.

También, ambos mandatarios hablaron sobre la necesidad de crear un ambiente propicio para avanzar en los vínculos entre los dos países y temas de interés para la estabilidad y la paz en la región, añadió.

 

El Sheraton

 

Por ironías de la vida, la conferencia de prensa se produce en un hotel de la misma cadena que hace pocos años expulsó a una delegación de 16 empresarios y directivos cubanos, que participaban en un encuentro con representantes del sector energético estadounidense.

En el 2007, fueron sacados del María Isabel Sheraton, de Ciudad México. Brookly McLauglin, vocera del Departamento del Tesoro, explicó las “razones” de la decisión: “El hotel en la ciudad de México es una subsidiaria estadounidense y por lo tanto está prohibido de proveer un servicio a Cuba o a sus nacionales. El hotel actuó de acuerdo con las sanciones de Estados Unidos”.

 

Video de la entrevista a los presidentes Raúl Castro y Barack Obama

11
Abril

Parece que de nuevo en Cuba se pondrá de moda la consigna popular "Vergüenza contra Dinero" que fuera el estandarte de lucha del desaparecido líder del Partido del Pueblo Cubano Eduardo Chibás contra la corrupción política a principios de la década de los años cincuenta del pasado siglo XX.

Por entonces en Cuba imperaba el desparpajo insolente de la corrupción rampante de los gobiernos de turno, cuyos políticos al uso utilizaban el dinero que se robaban del tesoro del Estado para sus actividades políticas y su enriquecimiento personal. "Vergüenza contra Dinero" era el grito encendido del pueblo cubano contra los grandes ladrones del erario público que iban desde Palacio y el Capitolio hasta las más recónditas alcaldías del país..

Pero hoy en la actualidad se da en Cuba la extraña paradoja de que el dinero para hacer política no lo tienen los funcionarios del gobierno revolucionario sino que está en manos de los que se titulan opositores "Disidentes", los que reciben millones de dólares de un gobierno extranjero- el de Estados Unidos- para presentarse de caras al exterior como una oposición válida frente al gobierno revolucionario cubano.

No es que lo digamos nosotros, es que así aparece en los records del gobierno de Estados Unidos, los nombres de las personas y el de las organizaciones a que pertenecen cada uno de esos que se titulan "Disidentes" y opositores al gobierno cubano.

Una oposición no es legítima si está organizada, orientada y pagada por un gobierno extranjero. Se dice que el que paga, manda. Y ese es el caso del gobierno norteamericano que paga y manda y la Disidencia, que cobra y se mueve al compás de la música del que paga con dólares las actividades de sus sumisos asalariados.

Ahí los vemos ahora en Panamá donde una veintena de ellos, acompañados de unos cuantos pillos de Miami andan proclamando su desfachatez montando shows mediáticos para hacerle creer al mundo que ellos representan al pueblo cubano cuando en realidad no son otra cosa que perritos falderos ladradores de la voz de su amo.

"Vergüenza contra dinero" es de nuevo la consigna cívica del pueblo cubano. Es el ayer que revive hoy. Digo yo.

10
Abril

La orden ejecutiva del gobierno de EE.UU. representa, ante todo, un aval político del más alto nivel a las operaciones encubiertas en el territorio venezolano, en el marco de una estrategia global que apunta a toda América del Sur. Postales de la parapolítica, en pleno desarrollo.

El conjunto de tácticas desplegadas en la estrategia imperial incluye un abanico amplio, que va desde el hostigamiento diplomático, la guerra económica y la manipulación informativa -a través de Ongs, intelectuales o “expertos” y medios privados de comunicación- hasta la puesta en acto de la violencia material y simbólica. Esta violencia es la que empieza a hacerse cada vez más presente, continuando una práctica utilizada en diferentes momentos clave.

 

El paramilitarismo en construcción

 

La fase desplegada desde febrero de 2014 -conocida como La Salida, que a su vez tuvo un primer ensayo general entre el 14 y el 16 de abril de 2013, con once personas asesinadas, entre ellos un niño y una niña- se caracterizó por las acciones violentas desarrolladas por grupo operativos especiales, bajo el paraguas de “movilizaciones pacíficas”.

Estas formaciones llevaron adelante ataques con bombas incendiarias y explosivos a edificios y transportes públicos, garantizaron barricadas mortales para las personas que circulaban por las calles y mostraron todo su poder de fuego asesinando a varias personas -entre ellos, efectivos de la Policía y de la Guardia Nacional Bolivariana- con disparos efectuado por francotiradores expertos.

Decenas de personas fueron detenidas portando armas, explosivos C4 y otros elementos de alto poder destructivo. Si bien la mayoría no era estudiante -y además, su detención no se producía por su condición, sino por sus actos criminales- las herramientas de la guerra ideológica presentaron a estos grupos como “manifestantes estudiantiles pacíficos”.

Durante cuatro meses, los grupos de ultraderecha mostraron una estructura organizativa con capacidad de comunicación, logística y mucho financiamiento y apoyo mediático-político a escala internacional. Si bien se realizaron algunas detenciones -como el caso de la banda de Lorent Gómez Saleh y más recientemente, de integrantes de Resistencia Altamira, responsables del ataque a un edificio público que albergaba un preescolar con niños menores de cinco años dentro-, sería ingenuo pensar que estas estructuras se desarticularon totalmente.

Lo que no pudieron hacer, y eso determinó su aislamiento y derrota momentánea, fue alcanzar un nivel de masividad que confiriera legitimidad a las acciones terroristas. A medida que creció la violencia fue haciéndose cada vez más evidente la “pérdida de calle”, en coherencia con el rechazo a nivel social que generaron estas actividades.

En mayo de 2014, según algunas encuestas, el 85% de la población se manifestaba en repudio a las guarimbas. En esa sintonía, hasta el propio Henrique Capriles se dedicó a pedir elípticamente que la oposición se concentrara en la guerra económica, de más baja intensidad y consecuencias más profundas. A la espera de la hora propicia.

 

Golpe económico, psicológico, militar

 

Con los efectos acumulados de la secuencia acaparamiento-contrabando-desabastecimiento-inflación, que se desarrolla con leves interrupciones desde mediados de 2013, entre enero y febrero de 2015 se produjo una escalada que intentó volver a reunir todas las piezas.

A principios de año, mientras crecían las colas a causa de políticas específicas desplegadas por distribuidoras como Herrera Hermanos, Farmatodo y Día Día, un fuerte rumor se esparció a escala nacional: habría un golpe de Estado que no permitiría el regreso de Maduro de su gira por Eurasia y África. Los tuits y el boca a boca, e incluso comunicaciones de embajadas como la de Alemania, recomendaron salir a comprar lo que sea, antes del caos.

El intento de golpe, en efecto, se estaba organizando. Pero no era el que anunciaban las redes sociales. El golpe que no fue estaría protagonizado por militares chavistas, según sugirió un informe de la consultora Stratford, vinculada al Pentágono y replicaron al instante los medios privados de comunicación.

Llegó el presidente Maduro de la gira y fue recibido por el pueblo organizado en comunas, movimientos de mujeres, de trabajadores y trabajadoras, jóvenes, milicias y colectivos culturales, además del gobierno en pleno. Se tomaron medidas contra empresarios acaparadores, se fortalecieron las redes de abastecimiento público y mejoró -un poco- la situación. Pero la operación psicológica, con el sello del maestro de la campaña negra JJ Rendón, tuvo sus frutos en ese terreno. En apenas dos semanas se vendió lo que normalmente se comercializa en dos meses.

El golpe que sí estaba en curso no remitía a un formato clásico, sino a la estrategia de guerra no convencional: alzamiento de un puñado de oficiales de aviación, utilización de un avión desde un país extranjero, bombardeo de puntos clave, terror general y acciones de calle como tomas de espacios públicos cubiertas adecuadamente por los medios internacionales. Sumado al desabastecimiento, que a esa altura sería total.

En ese marco, podría pasar cualquier cosa. Para no hacer especulaciones simplemente en el aire, recordemos que ya en 2002 la oposición utilizó francotiradores expertos, que asesinaron a manifestantes chavistas y de la propia oposición en sendas marchas en el centro de Caracas. Los medios culparon al gobierno y junto a Fedecámaras, la Iglesia y jerarcas de las Fuerzas Armadas tomaron el poder, derogando la Constitución y disolviendo todos los poderes del Estado. Aquella vez, como ahora, un plan de transición -idéntico al actual- sería leído por Julio Borges, de Primero Justicia, flanqueado por Henrique Capriles y Leopoldo López. La historia, a veces, se repite como tragedia.

Fracasado ese intento, detenidos parte de los responsables, con escaso respaldo popular, la etapa que abre el decreto de Obama es la de profundizar las acciones especiales dentro de Venezuela, mientras se mantiene la presión diplomática y mediática a nivel internacional.

En las últimas semanas, volvió a tomar la forma de asesinatos a comuneros y dirigentes chavistas, sumado al sabotaje a la industria petrolera y a una campaña de terrorismo “informativo” con eje en las niñas y en los niños venezolanos. Con la venia imperial, las fuerzas especiales despliegan su acción en todos los terrenos.

 

La estrategia de guerra no convencional

 

La estrategia de guerra no convencional implica el uso del camuflaje a todo nivel. Por eso las acciones militares no se realizan con ejércitos claramente identificados -salvo en un extremo, como fase final-, sino que se apunta a construir una fuerza múltiple y difusa, que golpea sobre el conjunto del pueblo, en articulación con los demás dispositivos: mediático, diplomático, económico, político.

Los medios de comunicación y las ONGs vinculadas con los Estados que encabezan la ofensiva contra Venezuela se ocupan de los derechos humanos de un modo cínico e instrumental. Si la Ley Mordaza fuera sancionada por las instituciones de Venezuela, en lugar de las del Estado español; o si las fuerzas policiales ejecutaran una sistemática violación a los derechos humanos de la comunidad negra, como en EEUU, seguramente ocuparían las portadas durante largo tiempo y se articularían intensas campañas internacionales. De igual modo, estas agencias y medios tenderán a invisibilizar las acciones de violencia material y simbólica contra el pueblo que se identifica con el chavismo.

 

Sicariato contra comuneros

 

Según denunció a principios de marzo la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), entre enero y febrero de 2015 grupos de sicarios asesinaron a dos integrantes de la Comuna Agropecuaria Negro Primero, ubicada al sur del Estado Valencia.

René Quintero, productor de la comuna, fue interceptado por una barricada en la comunidad El Jagual. Allí recibió cuatro disparos que le causaron la muerte. Semanas más tarde fue secuestrado Máximo Gil, quien fue degollado. Su cuerpo, descuartizado, fue abandonado en la vía pública.

“Desde la CRBZ denunciamos que actores de la ultraderecha venezolana, junto a grupos fascistas de corte paramilitar, han materializado acciones similares a las desarrolladas por los paramilitares en la hermana república de Colombia. Estos crímenes atroces los realizan para lograr la desmovilización del pueblo, controlar territorios para el cultivo y procesamiento de la droga e impedir la liberación de los oprimidos y explotados”, analizaron desde la organización, que impulsa más de 150 comunas y es una de las más grandes del país.

Poco después, el 20 de marzo, una banda atacó a Dima Gómez, concejal por el PSUV en el municipio Mauroa, Estado Falcón, y también militante de la CRBZ. Dima Gómez era un referente en la construcción de la Ciudad Comunal que agrupa a las comunas Bolívar y Zamora, Maestro Simón Rodríguez, León Ferrer y Cantón Cancicure. Sin mediar palabra, el comunero recibió cinco disparos mortales. En el hecho también fue asesinado uno de sus hijos.

“Hemos venido denunciando la articulación de factores paramilitares colombianos y bandas criminales como elementos desestabilizadores, propiciados por los planes imperiales de caotizar el país, aterrorizar a la población y acabar con la vida de dirigentes de base del chavismo a fin de desmovilizarlo y desmoralizarlo”, insistió la Corriente Bolívar y Zamora. Naturalmente, sus problemas y sus análisis nunca se expresarán en los informes de las Ongs ni en la línea editorial de los medios privados.

 

“Todo vale” por el petróleo

 

La guerra psicológica alcanza en Venezuela un punto difícil de igualar. Por medio de mensajes telefónicos y en redes sociales, en las últimas dos semanas se instaló la matriz del secuestro masivo de niños y niñas, con el supuesto objetivo de robarle los órganos. Esto provocó que muchas familias no enviaran sus hijos a la escuela, aterrorizados ante la “noticia”. Incluso llegó a haber una movilización de motorizados en el popular barrio de Petare, que luego se descubrió que estaba impulsada por personas cercanas al alcalde derechista Carlos Ocariz.

El miércoles 25 de marzo, la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, anunció la detención de Carmen Janeth Briones, de nacionalidad ecuatoriana, quien había denunciado el secuestro de su hijo de cuatro años. Iniciadas de inmediato las investigaciones, resultó que la denuncia era falsa. Al ser encarcelada, la mujer confesó que le habían pagado una suma importante para que simulara el secuestro e instalara el tema a nivel mediático.

Ese mismo día por la noche, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, informó que Briones “recibió un teléfono por parte del equipo de seguridad de un alto dirigente del partido de la derecha, un policía, así como también recibió la instrucción para preparar el escándalo que permita captar la atención”. El viernes 27, cientos de mujeres chavistas rechazaron la campaña psicológica en una movilización por el centro de Caracas.

El mismo viernes 27, un grupo comando irrumpió en las instalaciones del Centro Operativo El Tejero, en Monagas. Allí, “sometió a los operadores de producción, procediendo a violentar puertas y tanquillas eléctricas con equipos de soldaduras”, aseguró un comunicado emitido por Petróleos de Venezuela (PDVSA), la compañía recuperada por la Revolución tras el fallido golpe de Estado de abril de 2002 y el paro patronal petrolero de 2002-2003 y que constituye el centro de los desvelos del gobierno norteamericano.

“El impacto de este acto de sabotaje fue contrarrestado gracias a la activación del plan de contingencia y a la acción de los trabajadores patriotas, quienes lograron restablecer en tiempo récord el sistema de bombeo. De no haberse actuado a tiempo, siendo esta área la fuente de gas más importante en el país, ha podido ocurrir un serio impacto en la generación eléctrica a gas”, amplió PDVSA.

Tampoco estos episodios serán destacados por los medios internacionales, que acaso ni siquiera se molesten en informarlos. Después de todo, su función es precisamente aportar al camuflaje.

Los hechos relatados representan apenas una parte de las acciones que por estos días asume la ofensiva contra la Revolución Bolivariana, con la mira puesta en un marco geopolítico más amplio: desestabilizar América Latina como región de paz; posicionar nuevamente a EEUU en el patio trasero, estratégico en la contienda mundial frente a Rusia y a China y alimentar al complejo militar industrial que controla las guerras en el mundo. Un plan que viene de lejos y que se hace cada vez más visible en estos tiempos.

Repasar la historia en desarrollo con vocación de integralidad es un asunto crucial, ante un imperio que intenta preparar a la opinión pública para la hora de golpes más profundos.