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29
Junio

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, ha calificado a Arabia Saudí como un “perro en la correa” de EE.UU. en el Oriente Medio, que se hace cada vez más independiente y agresivo.

"Tradicionalmente Arabia Saudí ha sido considerada como uno de los perros en la correa de Estados Unidos en Oriente Medio. Siempre pensamos que es el hombre quien lleva al perro, pero a veces este perro es tan grande que empieza arrastrar a su dueño", ha afirmado este lunes Assange.

En declaraciones durante una entrevista exclusiva concedida a la cadena rusa Rossiya 1, Assange ha añadido que Arabia Saudí y algunos otros aliados de Washington en la región buscan conseguir más independencia después de años viviendo bajo la sombra de EE.UU.

En un artículo publicado a finales del mes de mayo, el diario estadounidense The Washington Post insistió en que el régimen de Al Saud no puede considerarse como “el mejor amigo de EE.UU.”, ya que en varias ocasiones ha utilizado el petróleo como una arma para presionar a Washington.

Por otra parte, el apoyo sin control de Arabia Saudí a los grupos terroristas en Oriente Medio también ha provocado en los últimos años grandes desafíos para Estados Unidos como los atentados del 11 de septiembre de 2001, que, según las revelaciones, fueron financiados por la familia real de saudí.

La semana pasada, Wikileaks filtró unos 60.000 cables diplomáticos saudíes, que, entre otros temas sacaron a la luz un acuerdo secreto entre Arabia Saudí, Catar y Turquía en 2012 para derrocar al Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad.

En este sentido, Assange ha señalado que Estados Unidos, Francia y Reino Unido han sido parte de este pacto.

Por otra parte, el fundador de Wikileaks ha asegurado que este portal planea difundir más documentos secretos sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) a los tres últimos presidente de Francia.

La revelación de la vigilancia a la que EE.UU. sometió a los presidentes galos provocó una gran indignación en el Gobierno Francés, cuyo primer ministro, Manuel Valls, tachó de “inaceptables” las prácticas de espionaje del país norteamericano contra sus aliados.

30
Mayo

Estados Unidos retiró ayer a Cuba de la lista de Estados que apoyan el terrorismo, como paso previo a la apertura de embajadas para la normalización de relaciones diplomáticas, decisión tomada simultáneamente por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, de EU y Cuba, respectivamente, el pasado 17 de diciembre, después de año y medio de negociaciones secretas con la mediación del primer ministro de Canadá y el Jefe de Estado del Vaticano.

“En diciembre de 2014, el presidente Obama instruyó al Secretario de Estado que pusiera en marcha de inmediato una revisión de la designación de Cuba como un estado patrocinador del terrorismo, y que le presentara, en un plazo de seis meses, un informe con respecto al apoyo de Cuba al terrorismo internacional”, declaró Jeff Rathke, director de la oficina de Relaciones con la Prensa de la Casa Blanca en un comunicado.

“El 8 de abril de 2015”, continúa la declaración, “el secretario de Estado completó la revisión y recomendó al presidente Obama, que Cuba ya no fuera designado como un Estado patrocinador del terrorismo.

“En consecuencia, el 14 de abril, el presidente Obama remitió al Congreso el informe requerido por ley, indicando la intención del Gobierno de rescindir la designación de Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo, incluyendo la certificación de que Cuba no ha proporcionado ningún tipo de apoyo para el terrorismo internacional durante los seis meses previos; y que Cuba ha dado garantías de que no apoyará actos de terrorismo internacional en el futuro. El período de previa notificación al Congreso de 45 días ha expirado, y el secretario de Estado ha tomado la decisión final de dejar sin efecto la designación de Cuba como un Estado Patrocinador del Terrorismo, efectiva a partir de hoy, 29 de mayo de 2015”, concluye la declaración.

 En medio de una visión distorsionada de la Casa Blanca sobre la lucha política y social en Centroamérica en la década de los 80 del pasado siglo, Cuba fue incluida en la satanizada lista por el presidente Ronald Reagan, como castigo por su solidaridad con el movimiento revolucionario de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, cuyas organizaciones insurgentes que hoy participan en el proceso democrático, dos como gobiernos, eran catalogadas por Washington como “terroristas”.

Posteriormente, bajo el argumento de que el gobierno cubano “no prestaba apoyo suficiente en la lucha contra el terrorismo internacional”; y brindar refugio a combatientes de ETA, las FARC, militantes de organizaciones afroamericanas e independentistas puertorriqueños, el Departamento de Estado justificó el mantenimiento de Cuba en la lista negra.

 Los países incluidos en la diabólica lista, tienen prohibido recibir ayuda económica de EU y acceso a préstamos del sistema financiero internacional. Salir de la lista significa recibir esos beneficios, sino fuera porque el bloqueo económico, financiero y comercial que sufre Cuba por parte de EU desde 1961, para crear “malestar, sufrimiento y desesperación” en la población con el propósito de alentar el derrocamiento del gobierno revolucionario, sigue vigente como ley del Congreso norteamericano.

“Nuestras naciones deben liberarse de los viejos argumentos, debemos compartir la responsabilidad del futuro. Este cambio es un punto de inflexión para toda la región”, afirmó Obama, en la VII Cumbre de las Américas.

“Obama es un hombre honesto (...) Hay que apoyarle en su intención de liquidar el bloqueo”, declaró Raúl Castro, exculpando al mandatario norteamericano del infame historial de agresiones, y confirmando la apertura de una nueva etapa en las relaciones bilaterales.

27
Mayo

Detrás del abstencionismo (12.287.414 millones para un 35.07 % de los electores y avanza con respecto a 2011), el Partido Popular ha sido la fuerza más votada en las elecciones municipales en el Reino de España con más de 6 millones de votos (27%), seguido del PSOE con 5 millones y medio de sufragios (25%).

Las resonancias del movimiento de los indignados y el 15-M, captadas por Podemos hacia el centro izquierda y Ciudadanos hacia el centro derecha, han entrado en la escena política pero terminarán pactando en la mayoría de los escenarios con los partidos tradicionales y mayoritarios.

Interesante que en Galicia una coalición de fuerzas de izquierda y nacionalistas logró aislar al PSOE y el PP, logrando la victoria en varias importantes ciudades. En otros territorios las fuerzas que se proclaman antineoliberales tendrán que pactar con el PSOE de los banqueros, los ERES y los recortes sociales, para sacar de los gobiernos locales al Partido Popular, lo que muy probablemente las llevará a desgastes y fragmentaciones internas.

Así será en Madrid, donde una miembro del Patronato de la Fundación Alternativas -un tanque pensante del PSOE que hace muy poco daba consejos en El Nuevo Herald de Miami sobre cómo llevar a Cuba hacia el capitalismo y que también cuenta entre sus integrantes a barones neoliberales como Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero-, encabeza la coalición Ahora Madrid con un programa que promete detener las privatizaciones, garantizar la salud pública, dar agua y luz a quienes no pueden pagarla, paralizar los desahucios y ayudar a los desempleados.

El cambio más profundo parece haber llegado en Barcelona, donde una coalición emergida de la movilización social contra los desahucios y con una agenda frontalmente antineoliberal -Barcelona en Comú- ha logrado derrotar las aceitadas maquinarias del PSOE, el PP y el nacionalismo catalán de derechas. Su programa incluye parar los desahucios; alimentación escolar; garantía de acceso a luz, agua y gas; derecho universal a la salud; incentivos al transporte público; detener las privatizaciones y proteger a las familias pobres.

Parecieran programas electorales para vencer en una ciudad del Tecer mundo pero es el de la victoria en la rutilante sede de las Olimpiadas de 1992 que nos regaló la inolvidable canción proveniente de las gargantas de Monerrat Caballlé y Freddy Mercury o la del Madrid que hace poco se postulaba a todo trapo para un evento similar.

En estas elecciones, los dos grandes partidos del neoliberalismo conservan el 52% de los sufragios y si se le suman otras fuerzas de filiación similar como Ciudadanos, muy probablemente lleven razón quienes predicen que el régimen político con sello PPSOE, que ha gobernado para las élites en la península ibérica durante décadas, conservará el poder en las elecciones generales de fines de este año.

La alcaldía de Barcelona muestra otra posibilidad: Frente al acoso mediático y los enormes recursos del orden establecido, una organización desde abajo, con liderazgo honesto, participativa y aterrizada en soluciones reales a los problemas sociales sembrados por el neoliberalismo, logró la victoria.

27
Mayo

La nueva fase de la presencia militar de EE.UU. en Centroamérica generará un nuevo ciclo de múltiples problemas, como el aumento de atrocidades, según un nuevo estudio.

“La presencia de contingentes militares estadounidenses en Centroamérica se ha traducido en masacres, violaciones masivas a los derechos humanos, apoyo a tiranos inalienables y pérdida de soberanía para las naciones afectadas”, ha indicado el artículo publicado este miércoles por el diario mexicano La Jornada.

Debido a la intensificación de los atropellos por las fuerzas militares de los países centroamericanos, entrenadas y financiadas por el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) en los últimos años, el estudio ha destacado que el nuevo despliegue de tropas estadounidenses sólo empeora la seguridad de la región estratégica de Centroamérica.

El diario, también, ha expresado que, como muestra la historia, la mayoría de las incursiones bélicas en América Central terminaron en ocupaciones o en el surgimiento de regímenes títeres como en el caso de Nicaragua, Guatemala y Honduras.

Asimismo, La Jornada ha alertado que la Casa Blanca está comprometida a seguir su política colonialista, basada en el intervencionismo militar, y no en el respeto de los derechos humanos y la soberanía de los países afectados.

El periódico ha argumentado estos últimos planteamientos destacando los abusos policiales en las propias calles de ciudades estadounidenses, las torturas en las polémicas cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib, y las intervenciones militares en Libia y Siria.

La Jornada ha publicado el artículo a raíz de que un contingente de 280 marines estadounidenses se desplegará próximamente en Honduras, en una misión de entrenamiento de las fuerzas locales bajo el pretexto de luchar contra la inseguridad.

De acuerdo con los expertos, Washington planea una estrategia de dominación continental y, de ahí, la instalación en Honduras de una nueva unidad marina, si bien el pretexto es luchar contra el narcotráfico.

Igualmente, el artículo ha hecho hincapié en que en la era del capitalismo criminal, los estadounidenses, pese al rechazo del pueblo, intervienen en los asuntos internos de los países centroamericanos para materializar sus intereses.

Tampoco Panamá se ha liberado de la militarización regional estadounidense. El Ejército de EE.UU., según el diario local Panamá América, busca remilitarizar este territorio, pese a la entrega del Canal y al cierre de bases militares estadounidenses.

Además de América Central, Washington tiene una presencia militar provocativa en países suramericanos, en particular en Colombia y Chile, donde se ha enfrentado a muchas críticas por intervenir y violar los derechos de los pueblos.

En marzo, el secretario del Partido Comunista del Perú, Tany Valer, criticó el aumento de la cifra de militares estadounidenses de 125 a 3200 en el país suramericano, subrayando que Washington busca allanar el camino de una eventual agresión bélica en América del Sur, bajo la excusa de la lucha contra el narcotráfico y la insurgencia.

También, el defensor del Pueblo en Colombia, Jorge Armando Otálora, a principios de mayo, urgió a que se realicen investigaciones sobre presuntos abusos de militares y contratistas de Estados Unidos a niños y adolescentes colombianos.