24
Septiembre

Brasil y Venezuela: la doble vara de EE.UU. sobre América Latina

Escrito por  Juan Manuel Karg
Publicado en Destacados

El vicepresidente estadounidense Joe Biden se precipitó en reconocer al gobierno de facto de Michel Temer. Lo hizo a la vez que opinaba sobre el referéndum en Venezuela, instando al gobierno de Nicolás Maduro a que el revocatorio pedido por la oposición conservadora se haga durante el curso de 2016, algo que parece improbable, visto y considerando que la MUD comenzó tarde ―en el mes de abril― el extenso proceso de juntada de firmas y verificación.

¿Qué dijo en concreto Biden? "EE.UU. seguirá trabajando estrechamente con el presidente Temer", admitió, para luego caracterizar al 'impeachment' como "uno de los mayores cambios políticos" de la región en los últimos tiempos. Es indudable la satisfacción que puede producir para el Departamento de Estado de EE.UU. que un asiduo informante de la Embajada de EEUU en Brasilia, tal como apareciera catalogado Temer en los cables desclasificados por WikiLeaks, sea ahora el presidente del país más grande de la región. No llama la atención que EE.UU., que reconociera a Micheletti en Honduras y a Franco en Paraguay, tras dos golpes consumados en 2009 y 2012 respectivamente, siga ahora aquella triste "tradición". Como dice el dicho, "no hay dos sin tres".

Pero la doble vara de Biden es inocultable: las encuestas conocidas en Brasil marcan que un porcentaje mayoritario de la población ―6 de 10, según Vox Pópuli― anhela elecciones anticipadas, ya que considera ilegítimo a Temer, quien ya comienza a aplicar el programa político derrotado en las elecciones de 2014. Incluso en las masivas movilizaciones de esta semana la consigna fue 'Direitas ja' (Elecciones directas ya) en una resignificación de la histórica demanda planteada por las organizaciones sociales frente a la dictadura de aquel país. Es decir: la sociedad civil de Brasil está pidiendo, ni más ni menos, que ir a las urnas para dirimir el destino político del país.

Resulta sintomático que Biden, quien le exige a Venezuela celeridad en implementar un revocatorio que no existe en ningún otro país de América Latina y el Caribe, no tenga apuro de ningún tipo en que los 54 millones de brasileños que votaron a Rousseff puedan elegir un gobierno acorde a sus preferencias. La doble vara tiene una explicación concreta: los intereses norteamericanos en la región. EE.UU. necesita al chavismo ―reelecto en 2013 con el 51% de los votos― afuera del poder en Venezuela para derrumbar finalmente el ciclo de gobiernos populares que, bajo la tríada Buenos Aires-Brasilia-Caracas, le dijo 'No al ALCA' en 2005. El desabastecimiento inducido es parte de ese mismo plan, similar al orquestado contra el gobierno de Salvador Allende en el Chile del 70. La salida de Maduro del poder, por la vía que fuere, sería la llave para luego avanzar en Bolivia ―ver el asesinato del viceministro Illanes― y Ecuador ―ver lo que sucede al interior de las FF.AA.―.

¿Podrán los movimientos populares ofrecer resistencias y alternativas ―en las urnas y en las calles― a la restauración conservadora que a todas luces avanza sobre la región? ¿Qué rol cumplirán los liderazgos de aquellos expresidentes que, hoy sin funciones ejecutivas, aún cuentan con una intención de voto importante de cara a las próximas presidenciales? Son preguntas cuyas respuestas pueden modificar la correlación de fuerzas a nivel regional. Si allí hay incertidumbres que alumbrar con el paso del tiempo, las declaraciones de Biden no dejan sino certezas: EE.UU. tiene una doble vara evidente sobre lo que sucede en nuestros países, con el único objetivo de cerrar el ciclo continental de gobiernos progresistas.

 

De secretos reveladores a pronósticos fallidos: La CIA desclasifica 2.500 documentos

 

Los informes de la CIA a los expresidentes Richard Nixon y Gerald Ford arrojan luz sobre el papel de EE.UU. en varios golpes de Estado de diferentes partes del mundo.

Gerald Ford y director designado de la CIA George H. W. BushLa CIA ha desclasificado 2.500 informes que recibieron a diario durante sus mandatos los expresidentes estadounidenses Richard Nixon y Gerald Ford que, entre otras cosas, arrojan luz sobre el papel de Estados Unidos en varios golpes de Estado que tuvieron lugar en diferentes partes del mundo.

El periodista Mijaíl Tíschenko, que ha analizado esos documentos para el portal Slon, subraya que parte de la información ha sido censurada, algo que considera "revelador". Por ejemplo, en el archivo 'Chile' fechado el 11 de septiembre de 1973 —el día en que fue derrocado Salvador Allende, quien fuera presidente chileno— "solo hay un espacio en blanco".

 

Secretos

 

1970: el golpe de Estado en Camboya

 

El 18 de marzo de 1970, el Gobierno monárquico del príncipe Norodom Sihanuk en Camboya fue derrocado por un grupo de conspiradores, encabezados por el general Lon Nol. Se considera que EE.UU. promovió esa asonada, una versión que apoyaba el mandatario depuesto.

El informe de la CIA del día siguiente al cambio de poder describe la nueva situación en Camboya, pero dos de sus fragmentos están censurados. De igual manera, también falta texto al comienzo del documento del día previo, que "enumera los temas más importantes", así como el nombre del país.

 

1970: las elecciones en Chile

 

En las elecciones presidenciales que Chile celebró el 4 de septiembre de 1970, EE.UU. trató de impedir la victoria del candidato de izquierda, Salvador Allende, apoyado por la Unión Soviética.

Mijaíl Tíschenko cita testimonios de antiguos mienbros de esa agencia, que revelaron que pocos meses antes, el 27 de junio, en la Casa Blanca se celebró una reunión secreta en la que los estadounidenses decidieron destinar cerca de 400.000 dólares —alrededor de 2,4 millones, hoy en día— para apoyar a los rivales de Allende.

Un informe del 29 de junio posee una sección titulada 'América Latina', aunque todo su texto está censurado, mientras que en otro escrito del día posterior aparece una sección dedicada a las elecciones en Chile, pero uno de sus fragmentos también está eliminado.

 

1971: el golpe de Estado en Bolivia

 

El 21 de agosto de 1971, el presidente boliviano Juan Torres, que tenía relaciones bastante tensas con EE.UU., fue derrocado por el general Hugo Banzer, que contaba con el apoyo de Washington. Posteriormente, aparecieron varias evidencias, incluidos documentos oficiales desclasificados, que demostraron que los norteamericanos estuvieron implicados en ese golpe.

Un informe de la CIA del 20 de agosto de ese año menciona los disturbios contra el Gobierno en Bolivia, y al día siguiente, explica que los rebeldes estaban a punto de ganar. Sin embargo, dos fragmentos del texto están censurados.

 

1973: el golpe de estado en Chile

 

Salvador Allende fue derrocado el 11 de septiembre de 1973. Aunque EE.UU. negó de manera oficial cualquier implicación en el golpe del general Augusto Pinochet, el director de la CIA, William Colby, reconoció ante el Congreso de su país que Washington había apoyado a algunas organizaciones chilenas.

En el informe del día previo aparece un breve mensaje sobre la "situación tensa" que se vivía en Chile, mientras que el documento de la jornada posterior contiene unos párrafos que han sido eliminados. Cuando aborda la muerte de Allende y el cambio de Gobierno también falta contenido.

Otros archivos publicados posteriormente confirmaron que, en 1970, la inteligencia estadounidense recibió instrucciones de Nixon para que impidiera la llegada de Allende al poder o de derrocarlo, en el caso de que lograra su objetivo.

 

Pronósticos

 

Los documentos desclasificados de la CIA también contienen pronósticos sobre varios acontecimientos relevantes de la década de los 70: algunos se cumplieron y otros resultaron erróneos.

 

1972: el ataque terrorista en los Juegos Olímpicos de Múnich

 

El 5 de septiembre de 1972, un ataque del grupo terrorista Septiembre Negro en los Juegos Olímpicos de Múnich (Baviera, Alemania) acabó con la vida de 11 israelíes. En una reunión al día siguiente, la CIA sugirió que Israel ofrecería una respuesta contundente a ese atentado.

Tíschenko que señala que, en general, el pronóstico se cumplió. En abril de 1973, los servicios de seguridad israelíes llevaron a cabo una operación en Beirut (Líbano) contra los miembros de la dirección de Al Fatah, así como contra militantes del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP). Como resultado de esa incursión murieron decenas de personas y destruyeron una planta para la producción de armas controlada por palestinos. Además, entre 1972 y 1973 acabaron con la vida de varias personas vinculadas a Septiembre Negro.

 

1973: la guerra de Yom Kipur

 

En octubre de 1973, la coalición de países árabes liderados por Egipto y Siria libraron una guerra contra Israel. El conflicto duró pocas semanas, pero provocó grandes pérdidas en ambos bandos. Posteriormente, Israel criticó a inteligencia de EE.UU. porque había asegurado que no habría ningún conflicto armado.

El 5 de octubre de 1973, un día antes del comienzo de las hostilidades, la CIA indicó durante una sesión informativa de que el Ejército egipcio estaba llevando a cabo ejercicios militares a gran escala, pero consideró muy poco probable que se estuviera preparando para atacar a Israel. Otra vez, unos fragmentos del texto fueron censurados.

 

1975: la Caída de Saigón

 

En 1975, el Ejército de Vietnam del Norte lanzó una gran ofensiva que provocó el fin de la guerra de Vietnam, que duró casi 20 años. En aquella época, el Ejército de Vietnam del Sur superaba en número a las tropas del Norte, pero tenía dificultades con los suministros.

El 28 de marzo de 1975, la CIA informó al presidente Ford de que el Gobierno de Vietnam del Sur tenía pocas probabilidades de ganar y que tardaría poco tiempo en enfrentarse a la derrota. Sin embargo, la inteligencia estadounidense no esperaba un ataque a Saigón y confiaba en que aguantaría, al menos, hasta principios de 1976. La captura de la ciudad se produjo en un mes.

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