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09
Marzo

Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energúmeno como Benjamin Netanyhau se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación al programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo “militar-industrial-financiero”: debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela.

La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el país de Bolívar y Chávez “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, razón por la cual “declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza”.

Este tipo de declaraciones suelen preceder agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasión a Panamá para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relación al Sudeste Asiático y que culminó con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede también ser el prólogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos actúa de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región. Ejemplos: la Primera Guerra del Golfo, en 1991; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboración de la Gran Bretaña de Tony Blair y la España del impresentable José María Aznar; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi donde supuestos “combatientes de la libertad” – que luego se probó eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y París- fueron contratados para derrocar a Gadaffi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese país a sus amos.

Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado “cambio de régimen” (eufemismo para evitar hablar de “golpe de estado”) que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo -y sobre todo América Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy. La señora Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, fue enviada por el insólito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan de Kiev para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidos las bandas de neonazis que luego tomarían el poder por asalto a sangre y fuego, y a los cuales la bondadosa funcionaria le entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan cariñoso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Cuando un “estado canalla” como Estados Unidos, que lo es por su sistemática violación de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación y provocando la indignación de la opinión pública norteamericana que impulsó a Washington a declararle la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en Diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra 2,403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1,178. Reincidió cuando urdió el incidente del Golfo de Tonkin para “vender” su guerra en Indonesia: la supuesta agresión de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos –luego desenmascarada como una operación de la CIA- hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco después, la Guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequeña isla de Granada, fue considerado también él como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasión de Marines. ¿Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la “guerra contra el terrorismo”? La historia podría extenderse indefinidamente.

Conclusión: nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operación truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela tal como lo hicieran en el caso de los “atentados terroristas” que sacudieron a Italia –el asesinato de Aldo Moro en 1978 o la bomba detonada en la estación de trenes de Bologna en 1980- para crear el pánico y justificar la respuesta del imperio llamada a “restaurar” la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades públicas. Años más tarde se descubrió estos crímenes fueron cometidos por la CIA. Recordar que Washington prohijó el golpe de estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos, en forma individual y a través de la UNASUR y la CELAC, y de las organizaciones populares y las fuerzas políticas de Nuestra América para denunciar y detener esta maniobra. 

07
Marzo

Obama: Historia racial de EEUU proyecta larga sombra sobre nosotros

El primer presidente afroamericano de EE.UU., Barack Obama, ha conmemorado este sábado el 50º aniversario de los sucesos del “Domingo Sangriento” de Selma, Alabama, al tiempo que recordó que “la marcha contra el racismo en EE.UU. aún no ha terminado”.

Se trata del 7 de marzo de 1965, cuando unos 600 participantes en la marcha pacífica por el derecho al voto de los afroamericanos fueron brutalmente reprimidos por la policía armada con garrotes y gases lacrimógenos en el histórico puente Edmund Pettus en esta ciudad.

“Sólo tenemos que abrir nuestros ojos y oídos, y el corazón, para saber que la historia racial de esta nación todavía proyecta su larga sombra sobre nosotros”, ha especificado el mandatario estadounidense.

“Selma nos enseña, también, que la acción requiere que nos despojemos de nuestro cinismo. Por lo que se refiere a la búsqueda de la justicia, nos podemos permitir ni complacencia ni la desesperación”, ha proseguido.

A continuación, ha considerado la lucha contra la discriminación racial como un trabajo que les concierne a todos los estadounidenses, blancos y negros.

“Todos necesitamos sentir, la urgencia que tiene el esfuerzo del ahora. Todos necesitamos reconocer, como lo hicieron los que participaron hace 50 años en esta marcha, que el cambio depende de nuestras acciones, nuestras actitudes y las cosas que enseñamos a nuestros hijos. Y si hacemos ese esfuerzo, no importa lo difícil que pueda parecer, las leyes cambiarán, y las conciencias se despertarán, y el consenso se formará”, ha asegurado.

Sin embargo, ha rechazado las dudas que ha provocado el informe del Departamento de Justicia sobre el caso de Ferguson de si las leyes han cambiado con respecto a la raza a lo largo del último medio siglo enfatizando que lo pasado en Ferguson aunque no es un hecho aislado, tampoco es endémico como lo era antes del Movimiento de los Derechos Civiles.

Una investigación realizada por el Departamento de Justicia puso de manifiesto el profundo racismo policial en Ferguson, Misuri, donde un policía blanco mató a tiros a un adolescente negro desarmado el 9 de agosto de 2014, lo que desató disturbios y protestas a nivel nacional.

A pesar de lo que el fiscal general Eric Holder calificó como un “contundente informe” sobre el Departamento de Policía de Ferguson, el gobierno no procesará al policía blanco responsable del asesinato del adolescente Michael Brown. 

 

Domingo sangriento

 

De todas las batallas que libraron los afroestadounidenes en la lucha por sus derechos a mediados del siglo XX, no hay muchas que permanezcan tan vivas en la memoria colectiva del país como la del "Domingo sangriento" de Selma, en el sureño estado de Albama.

Aquel 8 de marzo de 1965 se encontraron frente a frente unos manifestantes valientes y elegantemente vestidos y policías estatales de Alabama, protegidos con cascos y máscaras de gas y armados con porras.

Los primeros sabían que podían terminar la jornada como mártires. Los segundos estaban ansiosos por cumplir con el papel brutal que la historia les asignaría más adelante.

El escenario del enfrentamiento fue el puente Edmund Pettus, una estructura austera que se convertiría en el gran símbolo de la lucha por la libertad y a la que este sábado acudió el presidente Barack Obama para conmemorar el 50 aniversario de los hechos.

Obama habló ante miles de pesonas que conmemoraron los hechos en un ambiente más bien festivo.

Fuerza bruta

Hace medio siglo, el ambiente era bien distinto, entonces la banda sonora la conformaron los cánticos e himnos del movimiento por los derechos civiles.

Pero lo que hizo que aquellas escenas quedaran grabadas en el recuerdo colectivo fue la fuerza bruta empleada aquél día envuelto en las nubes de humo del gas lacrimógeno.

Cincuenta años después, aquellas imágenes siguen resultando sorprendentes y vergonzosas. Los golpes secos de las porras, los caballos de la policía a la carga, los vendajes ensangrentados, los huesos rotos, los cráneos fracturados...

Martin Luther King, quien estaba en Atlanta pero viajó rápidamente a Alabama, dijo que fue "de lejos la mayor confrontación ocurrida en el sur (de EE.UU.)".

Pero de no ser por aquel nivel de violencia, el movimiento por los derechos civiles nunca hubiera dado los grandes pasos que dio.

¿Por qué Selma?

Parte de la razón por la que Selma proporcionó el marco ideal para aquel enfrentamiento histórico es que era fácilmente previsible la feroz reacción de la policía local y estatal.

Y es que el sheriff Jim Clark era el adversario perfecto para los líderes negros.

Durante años, había perseguido y acorralado a los que reclamaban el derecho a votar con la ayuda de una picana y aquel domingo estuvo a la vanguardia cuando sus agentes propinaron a los manifestantes los más violentos golpes.

Pero por muchos golpes y heridas que recibieran aquel día, los militantes del movimiento por los derechos civiles necesitaban que el sheriff estuviera allí: personificaba la intransigencia sureña.

Sin él, la marcha que se dirigía a Montgomery hubiera pasado por la ciudad de Selma forma pacífica y no habría motivos para conmemorar.

Pero tal como ocurrió, el derramamiento de sangre de Selma obligó al presidente Lyndon Baines Johnson a presionar para que se aprobara la Ley del derecho al voto de 1965.

Tensión creativa

Dos años antes, en Birmingham, Alabama, unas protestas pacíficas también provocaron la respuesta violenta de la policía.

Como en Selma, ésta era la intención de los líderes negros: orquestar protestas que lograran una respuesta tan agresiva que pesara en la conciencia del presidente, en aquél caso John F. Kennedy, y que le obligara a actuar.

Ya lo escribió Luther King en una carta en la prisión de Birmingham: "La acción directa no violenta busca crear una crisis y una tensión creativa tal que una comunidad que se haya negado constantemente a negociar se vea forzada a enfrentar el asunto".

En ese sentido, la campaña de Birmingham fue fundamental.

Las imágenes de la brutalidad policial lograron que ciudadanos blancos apoyaran el fin de la segregación en el sur y desataron una oleada de furia negra que inquietó profundamente a los Kennedy en Washington.

Entre mayo y finales de agosto de 1963, tuvieron lugar 1.340 manifestaciones en más de 200 ciudades de 36 estados.

Por el temor de que su presidencia se viera ensombrecida por aquella gran revolución social, Kennedy finalmente acordó enviar el proyecto de ley al Congreso.

Y en junio de 1963 ofreció un largo discurso televisado en apoyo al fin de la segregación.

"Nos enfrentamos principalmente a una cuestión moral", dijo desde el despacho oval. "Es tan antigua como las escrituras y tan clara como la Constitución de Estados Unidos".

De no ser por la brutalidad policial, por lo tanto, Kennedy podría haberse mantenido al margen. Y quizá la Ley de derechos civiles de 1964 no hubiera sido promulgada nunca.

Ajuste de cuentas

Décadas después, la brutalidad policial y los fallos del sistema judicial han seguido siendo los catalizadores de las más significativas conversaciones sobre las relaciones raciales en EE.UU.

La despiadada paliza que agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles propinaron en 1991 a Rodney King y los disturbios que siguieron a la absolución de los responsables un año después impulsaron una de las mayores reformas policiales de la historia del país.

Incluso a día de hoy, Barack Obama, el primer presidente negro del país, tiende a hablar de raza sobre todo en el contexto de los excesos policiales o de la justicia penal.

La muerte de Trayvon Martin, un joven negro de 17 años y desarmado, a manos de un vigilante de barrio en Florida el 26 de febrero de 2012 provocó, por ejemplo, la intervención del presidente.

"Mi mensaje es principalmente para los padres de Trayvon Martin. Ya saben, si tuviera un hijo se parecería a Trayvon", dijo Obama.

"Todos los estadounidenses debemos tomarnos esto con la seriedad que se merece", añadió.

"Selma es ahora"

Las muertes de Michael Brown en Ferguson y Eric Garner en Nueva York, ambos a manos de la policía, han sido los más recientes acicates de la protesta.

Y en el marco de las conmemoraciones de este fin de semana, ambos casos dejan patente que en EE.UU. la cuestión racial sigue sin resolverse.

Es por eso que el cantautor John Legend proclamó "Selma es ahora" al recibir un premio Oscar por la canción Glory de la película Selma.

Y es por esa misma razón por la que su intervención tuvo tanto eco.

Es evidente que las relaciones raciales en EE.UU. han recorrido un largo camino desde aquel Domingo sangriento, cuando aún el apartheid del sur estaba en proceso de ser desmantelado.

Sin embargo, no todos los muros erigidos por los prejuicios han sido demolidos.

05
Marzo

Benjamín Netanyahu, Primer Ministro de Israel estuvo en el Congreso de Estados Unidos y ofreció al mundo una prueba más de la cara que mejor lo caracteriza: el de un político que usa la mentira, que cambia los hechos, que desvirtúa la historia y ofrece una visión apocalíptica como instrumento electoral, política de agresión contra sus vecinos y herramienta, para seguir recibiendo las prebendas que Estados Unidos ha otorgado al régimen israelí desde el año 1948 a la fecha.

La visita de Netanyahu a Estados Unidos y el discurso ofrecido en el Congreso de ese país, invitado por el Senador republicano y Presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, violando las reglas institucionales de ese país, ha logrado unir a las líneas editoriales de gran parte de los medios de comunicación occidentales, que normalmente suelen defender la política exterior del régimen sionista referente a Medio Oriente.

Esos medios, sea en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Australia, como gran parte de los medios de comunicación en América Latina han catalogado la visita de Netanyahu como una bomba, destinada a torpedear, socavar y tratar de hacer fracasar los esfuerzos de lograr un acuerdo entre Irán el G5 + 1 (conformado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) en materia del programa Nuclear del país persa y al cual Tel Aviv se niega tajantemente. Se une a ello la constatación que la labor de zapa de Benjamin Netanyahu tiene un objetivo electoral: las elecciones del 17 de marzo próximo, donde el premier sionista, uno de los halcones más belicosos de la política israelí se juega su reelección.

 

LA HIPOCRESIA DE NETANYAHU

 

La jugada de Netanyahu suena a acto político de impotencia frente a la caída permanente de sus índices de aprobación. Un guiño a sus electores ultraderechistas y fijar una posición de alarmismo y política del terror, que asuste a aquellos electores menos informados y más proclives a la teoría del victimismo con que Israel suele jugar en su política exterior. En lo específico, con relación a las conversaciones del G5 + 1 el régimen sionista es consciente, que un acuerdo que satisfaga a las partes en conflicto y se logre aliviar o definitivamente eliminar las sanciones contra Irán, la demonización de la nación persa ya no será argumento y quedará al descubierto el juego hipócrita de Israel. Israel necesita enemigos y si no los tiene los crea, lo importante es que el flujo de dinero y esa concepción hegemónica que comparte con Estados Unidos no se pierda.

Y uso el concepto de un país hipócrita pues Israel es el único país en Medio Oriente que ha desarrollado un programa nuclear al margen del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN) impidiendo la inspección de especialistas de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y que ha significado dotarse de al menos 300 artefactos nucleares, No hay otro país, por más que Netanyahu vocifere en la Asamblea General de las naciones unidas o en el Congreso estadounidense que Irán va en camino de dotarse de ellas. Enfrascado en un pasatiempo cínico de demonizar a Irán y presentarse como víctima de una confabulación internacional en su contra, Netanyahu miente permanentemente: acusa a la República Islámica de Irán de tener un programa secreto de fabricación de armas nucleares cuando la nación persa es signataria del TNPN, ha abierto las puertas de sus centros nucleares a la OIEA, ha declarado a través de su líder religioso y sus líderes políticos que por convicción y creencia no admiten la fabricación de artefactos nucleares y se ha comprometido con el G5 + 1 para tomar medidas que garanticen la confianza de la sociedad internacional, pero sin renunciar a su derecho de desarrollar un programa nuclear pacífico.

Netanyahu ha llegado a sostener que Irán, mediante esta estrategia de supuesto enriquecimiento de uranio puede poner en peligro a la región, pues Daesh podría tener acceso a este material cuando bien sabemos el papel del Mossad en la organización y apoyo de los movimientos takfirí. Las palabras de Netanyahu reflejan un peligro, claro que sí, pero el peligro de dar micrófono a un político que actúa más como un desquiciado que como un líder influyente. Con conductas semejantes más a un político mitómano, que el premier de un país que debe vivir en paz con sus vecinos, salir de los territorios que ocupa y buscar caminos de acercamiento en una zona que necesita paz.

Ese juego, por la propia inmoralidad del régimen sionista está cayendo, está develando quien es el principal responsable de la inestabilidad en Medio Oriente, quien permite la aparición y desarrollo de grupos como EIIL (Daesh en árabe) y quien en alianza con Arabia Saudita, las Monarquías del Golfo y Turquía – con el aval de Estados Unidos y sus aliados europeos – desea establecer un nuevo mapa geopolítico en la zona donde sea derrocado el gobierno sirio, se fragmente a Irak en distintas zonas étnicas y religiosas y Teherán sufra el cerco anhelado desde hace 36 años por el Sionismo y el Wahabismo saudí.

El discurso de Netanyahu en Estados Unidos, primero ante el American Israel Public Affairs Committee (Comité de asuntos Públicos Estados Unidos-Israel) AIPAC, donde señaló que su gobierno no puede permanecer de brazos cruzados mientras que Irán acelera sus actividades de enriquecimiento de Uranio. “Tengo la obligación moral de hablar en la cara de estos peligros, mientras que todavía hay tiempo para evitar ellos” y posteriormente la arenga ofrecida ante una entusiasta grupo de congresistas republicanos en una sesión conjunta de ambas cámaras, mostró a un Netanyahu con libertad de palabra y de pudor, acusando a diestra y siniestra sin tan siquiera que una sombra de rubor se dibujara en su rostro, frente a tanta falsificación de la realidad.

Las palabras de Benjamín Netanyahu reflejan una conducta de absoluta irresponsabilidad pues miente a sabiendas, falsea la realidad descaradamente, a conciencia, comolo ha hecho frente a la Asamblea General de la ONU el año 2012, como lo hizo el año 2014 y lo sigue haciendo en el seno del poder legislativo estadounidense. Esto, a pesar que su propio Servicio de Inteligencia (Mossad) y los informes entregados dan cuenta que Irán no está enriqueciendo Uranio en el porcentaje que puede significar un camino hacia la fabricación de armas nucleares. Así fue detallado el año 2012 previo a su discurso ante la ONU donde engañó a todo el mundo con un esquema en la mano, generando no sólo el ridículo con relación a sus acusaciones sino que poniendo en peligro la paz mundial con información falsificada y que los propios Estados unidos reconocieron como un juego irresponsable de Netanyahu y su régimen.

El ex jefe del Mossad, Meir Dagan ha acusado a Netanyahu de ser “el que ha ocasionado el mayor daño estratégico a Israel en la cuestión iraní. La obstinación de Netanyahu en pronunciar ese discurso, a pesar del rechazo provocado en la Casa Blanca, causa un daño estratégico a Israel. Esa actitud es intolerable. El primer ministro debería preguntarse cuáles son los riesgos de un enfrentamiento con la Administración. Temo que EEUU deje de proteger a Israel ejerciendo su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, como ha hecho hasta ahora con innumerables proyectos de resolución que afectan a Israel… siento que la continuación del sueño del sueño sionista está en peligro bajo el liderazgo del jefe del Likud, No tengo ningún problema personal con el primer ministro, su esposa, sus gastos ni la forma en que se comporta, hablo del país que dirige" Sus políticas son "destructivas para el futuro y la seguridad de Israel", considera Dagan.

 

AMOR Y ODIO PERO NUNCA SEPARACIÓN

 

Los analistas israelitas y estadounidenses coinciden, que las alocuciones de Netanyahu ante el AIPAC y el Congreso estadounidense, a pesar de todas las advertencias efectuadas, puede ocasionar un daño a largo plazo a Israel. Esto, porque no podrá seguir ocultando sus afanes de subversión regional, de presiones mediante el uso del Lobby Judío en el congreso Norteamericano y sus chantajes respecto a asignar responsabilidades a otros cuando se enfrasca en sus guerras de agresión, sus políticas de ocupación de territorio a lo que se suma el miedo que ha sembrado en su propia población.

El politólogo y lingüista estadounidense, Noam Chomsky en declaraciones efectuadas a un programa de la televisión de Estados Unidos sostuvo que el objetivo principal de Netanyahu, y sus aliados en el Congreso estadounidense es echar por el suelo la posibilidad de un acuerdo con Irán “Israel y los halcones estadounidenses tienen el interés de asegurarse que ninguna fuerza regional pueda frenar a Israel o la violencia de Estados Unidos”. Para Chomsky, el régimen de Tel Aviv supone la peor violencia en la región y Netanyahu ha querido aprovechar esa oportunidad de hablar ante el Congreso de Estados Unidos para torpedear las conversaciones nucleares en desarrollo entre Irán y el Grupo 5+1 alegando falsamente que sus palabras van encaminadas a alertar a Israel y sus aliados sobre la necesidad de “prevenir un ataque” desde Irán. Esos son argumentos propios de un régimen de Israel gobernado por un Primer Ministro hipócrita atrevido y agresivo”

Estados Unidos, el aliado incondicional, el benefactor, el valedor y financista de un régimen instalado en tierras de Medio Oriente desde el año 1948 cuando se crea Israel, no ha abandonado nunca a los gobiernos sionistas utilizando su poder de veto en el seno del Consejo de Seguridad, cuando gran parte del mundo aprobaba las resoluciones de condena a la política de ocupación y conquista del régimen sionista contra el pueblo palestino. A pesar que se ha presentado la visita de Netanyahu como una espina en la administración estadounidense, la historia de relaciones entre ambos países difícilmente dejará de tener la fuerza que tiene hoy. Es improbable que se suspenda la entrega de 4 mil millones de dólares anuales en ayuda militar, tecnológica y logística.

Difícilmente AIPAC dejará de tener la fuerza e influencia que tiene desde su fundación, dictando la política exterior de las administraciones estadounidense respecto a Israel. El propio Netanyahu en el discurso ante el Congreso agradeció a Obama su apoyo incondicional “mantenemos buenas relaciones por encima de la política. Algunas de las cosas que el presidente Obama ha hecho por Israel nunca se conocieron, porque se trata de temas estratégicos muy delicados. Yo sí sé lo que ha hecho Obama por Israel y siempre le estaré agradecido por ello”señaló Netanyahu.

Los analistas, tanto en Israel como en tierras estadounidenses, discrepan respecto a los efectos que tendrá esta visita en las elecciones legislativas del 17 de marzo, donde seguramente las huestes del Likud seguirán apoyando la política bélica de este primer Ministro y una oposición, principalmente la Unión Sionista de Isaac Herzog del Partido Laborista y Tzipi Livni del centrista Partido Hatnuah, que aprovecharán esta instancias para mostrarse como alternativas y que le enrostran a Netanyahu su terquedad de ir a Estados Unidos a pesar de las advertencias demócratas y las críticas permanentes vertidas por la administración de Obama, que considera una puñalada y una falta de respeto aceptar ir a Washington y hablar en un Congreso sin ser invitado por el gobernante.

Netanyahu convencido de su papel de Nuevo Mesías sostuvo antes de partir ““Voy a Washington en una misión que puede ser histórica. Me siento como el emisario de los ciudadanos israelíes, incluso de los que no me han votado, y de todo el pueblo judío”. Tales declaraciones y la contumacia política de no atender advertencias, consejos y recomendaciones hicieron exclamar a Isaac Herzog, Presidente del partido Laborista “Para. Basta. Ya es suficiente Bibi – sobrenombre con que se conoce a Netanyahu - No vayas. Vas a causar un daño estratégico a la posición de Israel y la relación con EE UU”.

Herzog criticó a Netanyahu no sólo por el discurso ante el AIPAC y ante el Congreso, acusando al premier israelí de “hacer política dentro de la política estadounidense”. Cincuenta y cinco congresistas demócratas, entre ellos ocho senadores y 47 miembros de la Cámara Baja, no asistieron a la intervención, en la que Netanyahu habló contra Irán, exigió nuevas sanciones y se opuso vehementemente a la estrategia del presidente Barack Obama respecto al programa de energía nuclear iraní.

A las críticas desde Israel se unieron los reproches desde la administración estadounidense. La Asesora de Seguridad Nacional Susan Rice sostuvo que “el discurso de Netanyahu, coordinado a espaladas del gobierno de Estados Unidos desempeñará un papel destructivo de los estrechos lazos entre nuestros países”. Irán, por su parte, en boca de su canciller Mohammad Javad Zarif sostuvo, que Netanyahu intenta por todos los medios de minar las conversaciones nucleares pero también es una manera de encubrir la agresión del régimen israelí contra Palestina. “La conducta de Netanyahu es un nuevo intento por aprovechar una crisis inventada, para encubrir las realidades de la región, que incluyen la ocupación y represión del pueblo de palestina y la violación de sus derechos”

El Secretario de Estado norteamericano John Kerry, a la par de los reproches que se han vertido sobre Netanyahu y su viaje para hablar ante el Congreso estadounidense, recordó otra de las tareas del premier israelí cada vez que viaja a tierras estadounidenses. Kerry hizo memoria y afirmó que Netanyahu visitó Estados Unidos a fines del año 2002, para presionar al entonces gobierno de George W. Bush a favor de invadir Irak, acusando con pruebas falsas que ese país almacenaba armas de destrucción masiva. Kerry hizo memoria sobre este hecho, para criticar al primer Ministro Israelí “por sus constantes consejos a Estados Unidos sobre cómo llevar adelante su política exterior, en el marco del debate sobre el acuerdo nuclear con irán, al que Israel se opone rotundamente. Hace trece años Netanyahu se equivocó respecto a Irak, al sostener que si derrocábamos a Saddam nos garantizaba que tendría enormes repercusiones positivas en la región y ya sabemos qué pasó con aquella decisión”

Netanyahu ha centrado el eje de su viaje en su “deber moral” de advertir al mundo que los acuerdos con Irán, en materia del programa nuclear de la nación persa, es una sentencia de muerte para Israel. Ya en enero pasado en una conferencia con el Embajador Francés en Israel, Netanyahu, aprovechando la masacre del seminario Charlie Hebdo afirmó que “juzgar a los asesinos en París es sólo el comienzo. Eso debe ir acompañado de un gran ataque a las Fuerzas del islam en todo el mundo”. Ese es el sueño de Netanyahu: una cruzada antislámica teniendo como centro a Irán y si para conseguir ello hay que utilizar técnicas Goebbelianas lo hará sin vergüenza.

Un melodrama del gobernante israelí, que ni sus más acérrimos aliados Republicanos, los influyentes miembros del Complejo Militar-Industrial le dan un voto de seriedad, pero que ven en la utilización de las palabras de Netanyahu y su papel de crítico permanente a Irán un buen instrumento de lucha y les permite resquebrajar las acciones del gobierno de Obama, torpedeando sus acciones en política exterior, para así doblarle la mano en estos dos últimos años de gobierno. Netanyahu deviene en este marco, en un mero instrumento, una herramienta, un títere dentro de la política hostil de los republicanos contra Obama fortaleciendo las posiciones del Partido del Elefante, frente a las elecciones presidenciales del año 2016. En ese plano, Netanyahu, más que un Primer Ministro, se ha transformado en un francotirador y de los peligrosos: ciego, sordo pero no mudo.

01
Marzo

Aunque Washington estaba al tanto de la existencia de un programa nuclear israelí desde 1987, mantuvo su ayuda económica y militar a este régimen, violando así su propia normativa, según revela un informe desclasificado por el Gobierno estadounidense.

El documento, de 386 páginas, titulado ‘Evaluación de tecnologías actuales en Israel y los Estados de la OTAN’, del Departamento de Defensa de EE.UU., ha sido publicado este sábado por varios medios de comunicación, e indica que el país norteamericano ha cerrado sus ojos ante el programa nuclear del régimen de Tel Aviv y sus actividades en el desarrollo de un arma de hidrógeno.

Los israelíes están “desarrollando el tipo de códigos que les permitirá construir bombas de hidrógeno. Son códigos que detallan los procesos de fisión y fusión en el nivel microscópico y macroscópico”, se lee en el informe.

Asimismo, el documento desvelado compara las principales instalaciones nucleares israelíes con los laboratorios nacionales estadounidenses de Los Álamos y Oak Ridge, que desempeñaron un papel clave en el desarrollo de armamentos nucleares del país norteamericano.

El reporte ha sido desclasificado en virtud de la demanda del director de investigación del Instituto estadounidense de Oriente Medio, Grant Smith, con base en la Ley de libertad de información.

Si bien las enmiendas Symington y Glenn, de 1976 y 1977 respectivamente, prohíben la ayuda externa a potencias nucleares que no suscriban el Tratado de No Proliferación (TNP), recalca el documento, Washington continuó respaldando al régimen de Tel Aviv en materia nuclear.

El régimen israelí, nunca, ha permitido ninguna inspección de sus instalaciones nucleares, y continúa rehusando los llamamientos internacionales a adherirse al TNP.

En 2013, el semanario militar estadounidense Jane's Defence Weekly reveló que el régimen israelí fabrica todo el material necesario para producir cada año entre 10 y 15 bombas atómicas, como las que utilizó EE.UU. en la ciudad japonesa de Nagasaki (1945).

Por su parte, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) ha confesado que el régimen de Tel Aviv, desde hace décadas, posee su propio depósito clandestino de armas químicas y biológicas.

 

EEUU gastará miles de millones en armas nucleares

 

El exsecretario de Defensa de Estados Unidos, Charles Chuck Hagel, se comprometió el 14 de noviembre a destinar miles de millones de dólares a invertir, en los próximos cinco años, en revisar el mortífero arsenal nuclear del país.

Citando a dos funcionarios de Defensa sin identificar, la agencia Associated Press informó de dos revisiones del estado de las fuerzas nucleares estadounidenses encargadas por Hagel, que resultaron en el hallazgo de problemas de “falta de inversión, descuido por los dirigentes de alto rango y una moral indolente”.

Basándose en el informe, Hagel ordenó una serie de reformas de fondo para corregir la gestión de las fuerzas nucleares del país norteamericano.

Se identificaron numerosos fallos en la gestión y la seguridad del arsenal estadounidense, lo que condujo a adoptar medidas disciplinarias contra varios oficiales de la Fuerza Aérea.

La última inspección reveló que las fuerzas nucleares de Estados Unidos adolecen de faltas de coordinación que llevan a los responsables a desconocer los problemas que sufren las tropas que comandan.

Hagel autorizó la designación de un general de cuatro estrellas al mando del arsenal nuclear de las Fuerzas Aéreas. Hasta ahora era el teniente general Stephen Wilson, general de tres estrellas, el responsable de los 450 misiles balísticos intercontinentales 'Minuteman III' y de la fuerza de bombarderos atómicos.

La reforma podría incluir cambios en el cuartel de las Fuerzas Aéreas.

Hagel concluyó que la puesta a punto de los equipos requerirá el gasto de miles de millones de dólares en los próximos cinco años.

 

Asociaciones caritativas de EEUU financian las bombas atómicas israelíes

 

Una nueva demanda ante los tribunales federales de Estados Unidos pretende que se publique de inmediato un informe del Gobierno sobre cómo instituciones caritativas estadounidenses contribuyen al programa secreto de armas nucleares del régimen israelí.

El Instituto de Investigación: Política para Oriente Medio ha presentado una demanda judicial federal ante el Tribunal de Distrito de Washington DC para requerir un estudio no clasificado realizado en 1987 para el Pentágono bajo el título “Cuestiones actuales de tecnología en Israel”.

El informe, cuidadosamente custodiado, mencionaba tres instituciones −el Instituto Weizmann de Israel, el Instituto Technion y la Universidad Hebrea− que obtienen “sustanciales fondos de beneficencia, exentos de impuestos, a través de filiales en Estados Unidos”.

El estudio descubrió que los técnicos del Instituto Technion estaban implicados en el desarrollo de vehículos de reentrada de misiles nucleares y trabajaban en la planta de armas nucleares de Dimona.

Científicos informáticos de los 'Amigos Estadounidenses de la Universidad Hebrea', que trabajaban en las instalaciones nucleares Soreq de Israel, también estaban “desarrollando el tipo de códigos que les permitiría fabricar bombas de hidrógeno”, de acuerdo a los demandantes.

Además, la sucursal estadounidense del Instituto Weizmann de Israel “estudió la física de partículas y la hidrodinámica necesaria para el diseño de bombas nucleares y trabajó en láseres para enriquecimiento de uranio, el método más avanzado para fabricar el material que se soltó en 1945 sobre Hiroshima”, han declarado fuentes conocedoras de la demanda.

Esta busca además garantizar que se respeten las enmiendas Symington y Glenn a la Ley de Asistencia Exterior, que prohíbe la ayuda externa de Estados Unidos a potencias nucleares que no sean firmantes del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP).

El régimen israelí nunca ha permitido ninguna inspección de sus instalaciones nucleares y continúa rehusando los llamamientos internacionales a adherirse al TNP.

 

Israel, base nuclear de EEUU en Oriente Medio

 

El Gobierno de EE.UU. ha situado al régimen “canalla” de Israel como “base nuclear” en Oriente Medio, dando lugar a la “desestabilización” y a la “inestabilidad” en países de la región, analiza un militante antibelicista del estado de Maine (en el noreste estadounidense).

“Está claro que los Estados Unidos siempre han visto a Israel como su base nuclear en la región, un lugar en el que se ha producido la desestabilización de otros países”, dice Bruce Gagnon, coordinador de la Red Global Contra las Armas y el Poder Nuclear en el Espacio (GNAWNPS, por sus siglas en inglés).

“Lo que estamos viendo ahora es una creciente inestabilidad en la región, como resultado de la política de Israel y EE.UU.”, dijo Gagnon a la cadena iraní en lengua inglesa Press TV, en una entrevista telefónica. Israel es, señala el activista, “un estado canalla, para entendernos, y además un estado canalla nuclear”.

Gagnon dijo que no deben sorprender los documentos de máximo secreto que dejan ver cómo EE.UU. permitió que Israel se hiciera con un programa nuclear, y que demuestran que Washington “jamás ha sido seria sobre la reducción del armamento nuclear”.

Los documentos, desclasificados por el Gobierno estadounidense, revelan que funcionarios del Gobierno de EE.UU. y altos consejeros del entonces presidente estadounidense, Richard Nixon, abandonaron un plan de bloqueo de la nuclearización de Israel en vísperas de una reunión en la Casa Blanca con la entonces primera ministra israelí, Golda Meir, en septiembre de 1969.

De acuerdo con 'World Bulletin', los documentos “no solo muestran cómo los delegados estadounidenses aceptaron el rechazo israelí a firmar el Tratado de No Proliferación (TNP), sino también cómo asumieron permitir a Israel que rechazase una inspección estadounidense de las instalaciones nucleares de Dimona, así como un trato que hubiera contemplado la entrega al régiemn de Israel de misiles estratégicos tierra-tierra Jericó a cambio de la firma del tratado”.

 

‘Israel posee 80 cabezas nucleares’

 

Un informe de 2013, en una revista especializada estadounidense confirma que el régimen israelí posee al menos 80 ojivas nucleares operativas y tiene material suficiente para producir hasta 190 más.

En el reportaje, publicado por el Boletín de los Científicos Atómicos, los expertos en proliferación de armamento nuclear Robert Norris y Hans Kristensen estiman que Israel interrumpió su producción de ojivas atómicas en 2004, “una vez que alcanzó alrededor de 80 municiones”.

No obstante, añaden los expertos, el régimen de Tel Aviv “puede doblar su arsenal con facilidad, ya que tiene suficiente material fisible para fabricar al menos otras 115 bombas”.

“Hay rumores de que Israel está equipando a algunos de sus submarinos con misiles de cruceros con capacidad nuclear”, constata el informe haciéndose eco del Anuario sobre Armamento y Seguridad Internacional de 2013 del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigaciones sobre la Paz.

Este informaba también de que el régimen israelí podría tener misiles de crucero con capacidad nuclear lanzados desde submarinos, y hacía la misma estimación sobre el arsenal nuclear israelí.

No se sabe aún cuántas del total de ovijas nucleares israelíes pueden estar ya desplegadas, al seguir manteniendo Israel su política, largamente mantenida, de ambigüedad nuclear, por la que nunca confirma ni desmiente poseer armamento nuclear u otras armas de destrucción masiva (ADM).

En diciembre de 2012, Tel Aviv volvió a hacer oídos sordos a la enésima petición de los miembros del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) de suscribir ese acuerdo.

Las sospechas acerca de las ojivas nucleares israelíes han sido impulsadas al suministrar Alemania a Tel Aviv cinco submarinos de clase Dolphin, supuestamente capaces de lanzar misiles nucleares, y firmar un contrato para fabricar uno más.

Los arsenales de armas de destrucción masiva del régimen israelí han quedado más expuestos a las críticas después del reciente acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para destruir las armas químicas de Siria, lo que se vio como un paso significativo en la liberación de la región de armas de destrucción masiva.

 

Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares

 

Los Estados que conciertan este Tratado, denominados en adelante las "Partes en el Tratado",

Considerando las devastaciones que una guerra nuclear infligiría a la humanidad entera y la consiguiente necesidad de hacer todo lo posible por evitar el peligro de semejante guerra y de adoptar medidas para salvaguardar la seguridad de los pueblos,

Estimando que la proliferación de las armas nucleares agravaría considerablemente el peligro de guerra nuclear,

De conformidad con las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que piden que se concierte un acuerdo sobre la prevención de una mayor diseminación de las armas nucleares,

Compromentiéndose a cooperar para facilitar la aplicación de las salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica a las actividades nucleares de carácter pacífico,

Expresando su apoyo a los esfuerzos de investigación y desarrollo y demás esfuerzos por promover la aplicación, dentro del marco del sistema de salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica, del principio de la salvaguardia eficaz de la corriente de materiales básicos y de materiales fisionables especiales mediante el empleo de instrumentos y otros medios técnicos en ciertos puntos estratégicos,

Afirmando el principio de que los beneficios de las aplicaciones pacíficas de la tecnología nuclear, incluidos cualesquiera subproductos tecnológicos que los Estados poseedores de armas nucleares puedan obtener del desarrollo de dispositivos nucleares explosivos, deberán ser asequibles para fines pacíficos a todas las Partes en el Tratado, sean estas Partes Estados poseedores o no poseedores de armas nucleares,

Convencidos de que, en aplicación de este principio, todas las Partes en el Tratado tienen derecho a participar en el más amplio intercambio posible de información científica para el mayor desarrollo de las aplicaciones de la energía atómica con fines pacíficos y a contribuir a dicho desarrollo por sí solas o en colaboración con otros Estados,

Declarando su intención de lograr lo antes posible la cesación de la carrera de armamentos nucleares y de emprender medidas eficaces encaminadas al desarme nuclear,

Pidiendo encarecidamente la cooperación de todos los Estados para el logro de este objetivo,

Recordando que las Partes en el Tratado por el que se prohiben los ensayos con armas nucleares en la atmósfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua, de 1963, expresaron en el Preámbulo de ese Tratado su determinación de procurar alcanzar la suspensión permanente de todas las explosiones de ensayo de armas nucleares y de proseguir negociaciones con ese fin,

Deseando promover la disminución de la tirantez internacional y el robustecimiento de la confianza entre los Estados con objeto de facilitar la cesación de la fabricación de armas nucleares, la liquidación de todas las reservas existentes de tales armas y la eliminación de las armas nucleares y de sus vectores en los arsenales nacionales en virtud de un tratado de desarme general y completo bajo estricto y eficaz control internacional,

Recordando que, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, los Estados deben abstenerse en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de culaquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas, y que han de promoverse el establecimiento y mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales con la menor desviación posible de los recursos humanos y económicos del mundo hacia los armamentos, han convenido en lo siguiente:

 

Artículo I

 

Cada Estado poseedor de armas nucleares que sea Parte en el Tratado se compromete a no traspasar a nadie armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos ni el control sobre tales armas o dispositivos explosivos, sea directa o indirectamente; y a no ayudar, alentar o inducir en forma alguna a ningún Estado no poseedor de armas nucleares a fabricar o adquirir de otra manera armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos, ni el control sobre tales armas o dispositivos explosivos.

 

Artículo II

 

Cada Estado no poseedor de armas nucleares que sea Parte en el Tratado se compromete a no recibir de nadie ningún traspaso de armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos ni el control sobre tales armas o dispositivos explosivos, sea directa o indirectamente; a no fabricar ni adquirir de otra manera armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos; y a no recabar ni recibir ayuda alguna para la fabricación de armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos.

 

Artículo III

 

1. Cada Estado no poseedor de armas nucleares que sea Parte en el Tratado se compromete a aceptar las salvaguardias estipuladas en un acuerdo que ha de negociarse y concertarse con el Organismo Internacional de Energía Atómica, de conformidad con el Estatuto del Organismo Internacional de Energía Atómica y el sistema de salvaguardias del Organismo, a efectos únicamente de verificar el cumplimiento de las obligaciones asumidas por ese Estado en virtud de este Tratado con miras a impedir que la energía nuclear se desvíe de usos pacíficos hacia armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos. Los procedimientos de salvaguardia exigidos por el presente artículo se aplicarán a los materiales básicos y a los materiales fisionables especiales, tanto si se producen, tratan o utilizan en cualquier planta nuclear principal como si se encuentran fuera de cualquier instalación de ese tipo. Las salvaguardias exigidas por el presente artículo se aplicarán a todos los materiales básicos o materiales fisionables especiales en todas las actividades nucleares con fines pacíficos realizadas en el territorio de dicho Estado, bajo su jurisdicción, o efectuadas bajo su control en cualquier lugar.

2. Cada Estado Parte en el Tratado se compromete a no proporcionar: (a) materiales básicos o materiales fisionables especiales, ni (b) equipo o materiales especialmente concebidos o preparados para el tratamiento, utilización o producción de materiales fisionables especiales, a ningún Estado no poseedor de armas nucleares, para fines pacíficos, a menos que esos materiales básicos o materiales fisionables especiales sean sometidos a las salvaguardias exigidas por el presente artículo.

3. Las salvaguardias exigidas por el presente artículo se aplicarán de modo que se cumplan las disposiciones del artículo IV de este Tratado y que no obstaculicen el desarrollo económico o tecnológico de las Partes o la cooperación internacional en la esfera de las actividades nucleares con fines pacíficos, incluido el intercambio internacional de materiales y equipo nucleares para el tratamiento, utilización o producción de materiales nucleares con fines pacíficos de conformidad con las disposiciones del presente artículo y con el principio de la salvaguardia enunciado en el Preámbulo del Tratado.

4. Los Estados no poseedores de armas nucleares que sean Partes en el Tratado, individualmente o junto con otros Estados, de conformidad con el Estatuto del Organismo Internacional de Energía Atómica, concertarán acuerdos con el Organismo Internacional de Energía Atómica a fin de satisfacer las exigencias del presente artículo. La negociación de esos acuerdos comenzará dentro de los ciento ochenta días siguientes a la entrada en vigor inicial de este Tratado. Para los Estados que depositen sus instrumentos de ratificación o de adhesión después de ese plazo de ciento ochenta días, la negociación de esos acuerdos comenzará a más tardar en la fecha de dicho depósito. Tales acuerdos deberán entrar en vigor, a más tardar, en el término de dieciocho meses a contar de la fecha de iniciación de las negociaciones.

 

Artículo IV

 

1. Nada de lo dispuesto en este Tratado se interpondrá en el sentido de afectar el derecho inalienable de todas las Partes en el Tratado de desarrollar la investigación, la producción y la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos sin discriminación y de conformidad con los artículos I y II de este Tratado.

2. Todas las partes en el Tratado se comprometen a facilitar el más amplio intercambio posible de equipo, materiales e información científica y tecnológica para los usos pacíficos de la energía nuclear y tienen el derecho de participar en ese intercambio. Las Partes en el Tratado que estén en situación de hacerlo deberán asimismo cooperar para contribuir, por sí solas o junto con otros Estados u organizaciones internacionales, al mayor desarrollo de las aplicaciones de la energía nuclear con fines pacíficos, especialmente en los territorios de los Estados no poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado, teniendo debidamente en cuenta las necesidades de las regiones en desarrollo del mundo.

 

Artículo V

 

Cada Parte en el Tratado se compromete a adoptar las medidas apropiadas para asegurar que, de conformidad con este Tratado, bajo la observación internacional apropiada y por los procedimientos internacionales apropiados, los beneficios potenciales de toda aplicación pacífica de las explosiones nucleares sean asequibles sobre bases no discriminatorias a los Estados no poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado y que el costo para dichas Partes de los dispositivos explosivos que se empleen sea lo más bajo posible y excluya todo gasto por concepto de investigación y desarrollo. Los Estados no poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado deberán estar en posición de obtener tales beneficios, en virtud de uno o más acuerdos internacionales especiales, por conducto de un organismo internacional apropiado en el que estén adecuadamente representados los Estados no poseedores de armas nucleares. Las negociaciones sobre esta cuestión deberán comenzar lo antes posible, una vez que el Tratado haya entrado en vigor. Los Estados no poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado que así lo deseen podrán asimismo obtener tales beneficios en virtud de acuerdos bilaterales.

 

Artículo VI

 

Cada Parte en el Tratado se compromete a celebrar negociaciones de buena fe sobre medidas eficaces relativas a la cesación de la carrera de armamentos nucleares en fecha cercana y al desarme nuclear, y sobre un tratado de desarme general y completo bajo estricto y eficaz control internacional.

 

Artículo VII

 

Ninguna disposición de este Tratado menoscabará el derecho de cualquier grupo de Estados a concertar tratados regionales a fin de asegurar la ausencia total de armas nucleares en sus respectivos territorios.

 

Artículo VIII

 

1. Cualquiera de las Partes en el Tratado podrá proponer enmiendas al mismo. El texto de cualquier enmienda propuesta será comunicado a los Gobiernos depositarios, que lo transmitirán a todas las Partes en el Tratado. Seguidamente, si así lo solicitan un tercio o más de las Partes en el Tratado, los Gobiernos depositarios convocarán a una conferencia, a la que invitarán a todas las Partes en el Tratado, para considerar tal enmienda.

2. Toda enmienda a este Tratado deberá ser aprobada por una mayoría de los votos de todas las Partes en el Tratado, incluidos los votos de todos los Estados Poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado y de las demás Partes que, en la fecha en que se comunique la enmienda, sean miembros de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. La enmienda entrará en vigor para cada Parte que deposite su instrumento de ratificación de la enmienda al quedar depositados tales instrumentos de ratificación de una mayoría de las Partes, incluidos los instrumentos de ratificación de todos los Estados poseedores de armas nucleares Partes en el Tratado y de las demás Partes que, en la fecha en que se comunique la enmienda, sean miembros de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Ulteriormente entrará en vigor para cualquier otra Parte al quedar depositado su instrumento de ratificación de la enmienda.

3. Cinco años después de la entrada en vigor del presente Tratado se celebrará en Ginebra, Suiza, una conferencia de las Partes en el Tratado, a fin de examinar el funcionamiento de este Tratado para asegurarse que se están cumpliendo los fines del Preámbulo y las disposiciones del Tratado. En lo sucesivo, a intervalos de cinco años, una mayoría de las Partes en el Tratado podrá, mediante la presentación de una propuesta al respecto a los Gobiernos depositarios, conseguir que se convoquen otras conferencias con el mismo objeto de examinar el funcionamiento del Tratado.

 

Artículo IX

 

1. Este Tratado estará abierto a la firma de todos los Estados. El Estado que no firmare este Tratado antes de su entrada en vigor, de conformidad con el párrafo 3 de este artículo, podrá adherirse a él en cualquier momento.

2. Este Tratado estará sujeto a ratificación por los Estados signatarios. Los instrumentos de ratificación y los instrumentos de adhesión serán entragados para su depósito a los Gobiernos de los Estados Unidos de América, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que por el presente se designan como Gobiernos depositarios.

3. Este Tratado entrará en vigor después de su ratificación por los Estados cuyos Gobiernos se designan como depositarios del Tratado y por otros cuarenta Estados signatarios del Tratado, y después del depósito de sus instrumentos de ratificación. A los efectos del presente Tratado, un Estado poseedor de armas nucleares es un Estado que ha fabricado y hecho explotar un arma nuclear u otro dispositivo nuclear explosivo antes del 1º de enero de 1967.

4. Para los Estados cuyos instrumentos de ratificación o de adhesión se depositaren después de la entrada en vigor de este Tratado, el Tratado entrará en vigor en la fecha del depósito de sus instrumentos de ratificación o adhesión.

5. Los Gobiernos depositarios informarán sin tardanza a todos los Estados signatarios y a todos los Estados que se hayan adherido a este Tratado de la fecha de cada firma, de la fecha de depósito de cada instrumento de ratificación o de adhesión a este Tratado, de la fecha de su entrada en vigor y de la fecha de recibo de toda solicitud de convocación a una conferencia o de cualquier otra notificación.

6. Este Tratado será registrado por los Gobiernos depositarios, de conformidad con el artículo 102 de la Carta de las Naciones Unidas.

 

Artículo X

 

1. Cada Parte tendrá derecho, en ejercicio de su soberanía nacional, a retirarse del Tratado si decide que acontecimientos extraordinarios, relacionados con la materia que es objeto de este Tratado, han comprometido los intereses supremos de su país. De esa retirada deberá notificar a todas las demás Partes en el Tratado y al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con una antelación de tres meses. Tal notificación deberá incluir una exposición de los acontecimientos extraordinarios que esa Parte considere que han comprometido sus intereses supremos.

2. Veinticinco años después de la entrada en vigor del Tratado se convocará a una conferencia para decidir si el Tratado permanecerá en vigor indefinidamente o si se prorrogará por uno o más períodos suplementarios de duración determinada. Esta decisión será adoptada por la mayoría de las Partes en el Tratado.1

 

Artículo XI

 

Este Tratado, cuyos textos en chino, español, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, se depositará en los archivos de los Gobiernos depositarios. Los Gobiernos depositarios remitirán copias debidamente certificadas de este Tratado a los Gobiernos de los Estados signatarios y de los Estados que se adhieran al Tratado.

 

 

Notas:

 

 

1 El 11 de mayo de 1995, en virtud del artículo X, párrafo 2, la Conferencia de las Partes encargada del examen y la prórroga del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares decidió que el Tratado continuaría en vigor indefinidamente (ver decisión 3). [Regresar al texto]

2 El Tratado fue firmado en Londres, Moscú y Washington el 1º de julio de 1968.

Derechos de autor 2000, Departamento de Asuntos de Desarme, Naciones Unidas

 

http://www.un.org/es/conf/npt/2010/npttext.shtml