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22
Marzo

El Partido Verde de México promovió en diciembre pasado la reforma de la Ley Animal para prohibir que miles de especies sean utilizadas en espectáculos circenses debido al maltrato que recibían.

Sin embargo, no se previó qué sucedería con los animales tras su liberación, por lo que los empresarios de circos dicen que deberán sacrificarlos.

Unos cuatro mil animales que eran utilizados en los circos de México podrían ser sacrificados luego de que entre en vigor la Ley Animal a partir del 8 de julio próximo debido a falta de espacios para conservarlos.

Como “estúpida y equivocada” fue calificada la ley animal por el propietario del zoológico de Aldama, Alberto Hernández, quien indicó que el Partido Verde ecologista, que promovió esa legislación, no previó que pasaría con los animales luego de que fueran liberados de la industria circense. 

“Hay leyes equivocadas, que las voten a favor no quiere decir que sea lo correcto, esta es una ley populista, a los animales ya no los van a maltratar, ahora los van a matar, no sean ingratos, den marcha atrás a esta ley”, señaló.

Hernández sugirió dar marcha atrás a la ley debido a que condenaron a muerte a las distintas especies que eran usadas en los circos.  

Indicó que los propietarios de los circos han intentado vender los animales a distintos zoológicos pero el alto precio de los mismos, así como lo costoso que es mantenerlos ha impedido que se hagan cargo de las más de 4 mil especies.

Explicó que los animales tampoco pueden ser devueltos a su hábitat natural, pues eso sería condenarlos a una muerte lenta debido a que permanecieron en cautiverio durante mucho tiempo.

La Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo advirtió que evalúa el sacrificio de parte de sus animales por la prohibición de utilizarlos. "Si no podemos alimentarlos vamos a tener que dormirlos, no tenemos opción", dijo Armando Cedeño, presidente del organismo.  

 

Gobierno dice que sí hay espacio

 

El titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Guillermo Haro, dijo que aunque no todas las Unidades de Manejo Ambiental (UMAS) están preparadas para recibir a los animales, se encontrará espacio para albergarlos. 

El subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Rafael Pacchiano Alamán, explicó que los empresarios de los circos podrán quedarse con los animales silvestres o venderlos, por lo que el Estado no tendrá que buscarle albergue a todos cuando entre el vigor la ley. Alamán también reconoció que los seis centros para la conservación dependientes de la Semarnat no están habilitados para albergar a las grandes especies, pero aseguró que se encontrará un espacio para conservalos a todos.

"Son instalaciones que tenemos, donde se pueden recibir a estos animales, nada más con ciertas modificaciones, porque para un gran felino no hay espacio, pero sí se puede crear esa infraestructura (...) En el centro de San Cayetano, en el Estado de México, por ejemplo, tenemos más de 500 hectáreas, ahí sí se puede albergar a cualquier especie, pero insisto, hay que ver qué tipo de animales van a quedar en poder de la autoridad”, dijo. 

 

EN CONTEXTO

 

En diciembre de 2014, la Cámara de Diputados de México aprobó la reforma que prohíbe el uso de animales silvestres, tales como felinos, elefantes o primates, en espectáculos en todo el país, particularmente en circos. En ese momento, las autoridades ambientales señalaron que durante 2013 y 2014 habían realizado 96 inspecciones de circos en todo el país, y en 54 hallaron irregularidades y decomisaron 117 animales que evidenciaban trato abusivo y cruel. Quienes incumplan la ley serán sancionados con multas de 3,36 millones pesos mexicanos (228 mil 687 dólares).

 

EL DATO:

 

Cerca de 70 negocios de circos han cerrado su espectáculo ante la entrada en vigor de la ley, indicó la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo. Además, unas 2 mil personas han quedado sin empleo.

19
Marzo

A cuatro años del derrocamiento de Muamar Gadafi y posterior intervención militar occidental, Libia vive un escenario de fragmentación territorial y lucha por el poder, con dos gobiernos que se disputan, la posibilidad de negociar las enormes riquezas petrolíferas y gasíferas del país.

La división política en Libia, con uno de los grupos de poder apoyado por los gobiernos occidentales y otro que se sustenta en facciones armadas con fuerte presencia de grupos de raíz takfirí, han terminado por convertir al otrora Estado libio en una suma de intereses, rencillas, atentados y ejecuciones, que sustenta la idea que aquel país con los mejores indicadores de desarrollo humano del continente africano, ya no existe. Hoy, sólo es posible constatar un territorio  fragmentado, convertido en coto de caza de grupos y empresas trasnacionales, que al amparo del apoyo a las distintas facciones en pugna esquilman sus riquezas naturales. En específico, aquellos que lucharon contra Gadafi y sirvieron a los intereses de actores de mayor peso formaron milicias en base a criterios regionales, tribales y religiosos, que se han intensificado y hecho irreconciliable cualquier idea de establecer un Estado Unitario.

 

OBJETIVO PIRNCIPAL: DETENER A LOS INCÓMIDOS INMIGRANTES

 

Libia, no ha encontrado la paz desde el alzamiento contra el régimen de Muamar Gadafi; con una atomización política que  comenzó a fraguarse a partir de las elecciones legislativas del mes de junio del año 2014,  cuando se constituyó en la ciudad de Tobruk, un gobierno que se sustenta en diversos grupos armados y la parte más estable del Ejército Libio y el control de la Fuerza Aérea y puertos de embarque de Petróleo. Ello, con el objetivo  principal declarado de organizar un territorio devastado y  teniendo como eje de estabilización de la producción de hidrocarburos. Propósito que no ha podido ser concretado, principalmente, porque el Parlamento provisional que había funcionado un año y medio antes de las elecciones de junio del 2014 se negó a aceptar el nuevo gobierno y creó uno propio con sede en Trípoli constituyéndose en otro actor político con toda la dimensión y división de poderes.

Dos ejecutivos, distintos intereses y objetivos diversos: uno, instalado en Tobruk, para satisfacer la codicia de occidente en el plano energético y de hegemonía en la zona del Magreb y el Sahel, con participación activa en apoyo económico y militar de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Egipto, que incluso han efectuado operaciones de bombardeo de las posiciones salafistas. El otro grupo de poder, igualmente con la intención de controlar la producción petrolera, que le permita el sustento económico para llevar adelante su proyecto político e ideológico-religioso, gracias al apoyo de los gobiernos de Turquía, Catar y la Casa Al Saud, huella clara del camino que se quiere seguir. El propio presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi, en una clara toma de partido,  declaró en febrero pasado la necesidad de crear una Coalición internacional que luche contra los grupos salafistas, al amparo del Consejo de Seguridad de la ONU y que apoye con todos los elementos posibles al gobierno libio instalado en Tobruk.

En este escenario de confrontación la Unión Europea ha declarado su intención de promover una intervención política y militar para establecer un gobierno de Unidad Nacional. La lógica detrás de esto radica en la ubicación de Libia en el concierto mediterráneo y el papel que desempeñó en los últimos años del régimen de Gadafi: servir de freno a las oleadas de inmigrantes subsaharianos que buscaban allende el mediterráneo el bienestar que se les negaba en sus pueblos. Sume a ello los fabulosos contratos de explotación de petróleo y gas que se firmaron con empresas europeas.

Miles de libios y subsaharianos huyendo de zonas en conflicto y hacinándose en campos de refugiados, como por ejemplo en Lampedusa o ahogándose por cientos frente a los ojos europeos incomoda a las cancillerías del viejo continente y desean poder detener esa hemorragia que abarrota sus costas y genera inestabilidad. Por ello, la excusa política es trabajar con las facciones en pugna y llamarlos a la reconciliación y al trabajo en conjunto teniendo como objetivo obligar a las autoridades libias a implementar una rigurosa política de inmigración, de control de flujos migratorios y sobre todo que proporcionen la seguridad jurídica que les permita hacer negocios rentables para las compañías petroleras europeas. Cualquier otro objetivo es mera hipocresía, cualquier otro objetivo declarado en aras de la defensa de los derechos humanos o la vida de los libios es el chillido hipócrita de aquellos que han esquilmado el continente africano y a sus pueblos durante siglos.

Para conseguir ese propósito de crear un gobierno de Unidad nacional, luego de derrocar al que efectivamente había logrado unir a un país heterogéneo como fue Gadafi y cuya dictadura no parecía molestar a occidente en demasía, sobre todo cuando su amistad con personajes como Sarkozy y Berlusconi con quienes se prodigaban mutuas  atenciones en las visitas que se sucedían con frecuencia; es una idea con un guion conocido: permitir la irrupción de grupos rebeldes en el escenario bélico, en este caso movimientos de raíz takfiri asociados a EIIL (Daesh en árabe) y Al Qaeda, para generar una sensación de caos permanente y así justificar una posible intervención militar liderada por la OTAN, para impedir – en este plan de guerra europeo – que Libia irradiara ese influjo terrorista a sus vecinos inmediatos como Argelia, Chad, Sudán, Túnez.

Para Tajem Baseldine "hoy, nadie duda que la desintegración del estado libio porvocado por la agresión de la OTAN el año 2011 ha permitido la rápida proliferación de Estado islámico (Daesh en árabe) lo que constituye la mayor amenaza para ls seguridad de toda la región, inclusive para su propios creadores en Europa, que no pueden controlar a sus propios demonios terroristas"

Lo paradójico es que justamente el apoyo al nacimiento y desarrollo de grupos salafistas que ayudaron a la caída de Gadafi intensificaron el accionar de otros grupos terroristas en la zona como Al Qaeda en el Magreb, Ansar al Dine, Ansar al Sharia, Boko Haram, Muyao e incluso la intervención militar directa de Egipto en el conflicto libio con el bombardeo de posiciones salafistas bajo la excusa del secuestro y posterior decapitación de 21 cristianos Coptos egipcios.

Las bandas y grupos takfirí están conformados, principalmente, por milicianos asentados en las localidades de Trípoli, Misrata, Zawiya, Khums, Bengasi, Soreman y Janzur. Sus principales grupos son Amanecer Libio. Brigada Escudo de Libia. El grupo salafista Ansar al Sharia (ligado a Al Qaeda)  Brigada de los mártires del 17 de febrero y la Brigada Rafallah al Sahati. Desde el punto de vista político sus líderes son: Nuri Abu Sahmain, como presidente y como Primer Ministro, Omar al Hasi. Dentro del sostén de partidos políticos de estos grupos se  encuentran los Hermanos Musulmanes, que actúan en Libia bajo el nombre de Partido Justicia y Construcción. También suman el importante capital político y religioso otorgado por el Gran Muftí de Libia, Sadq al Ghariani.

En el caso de las Fuerzas políticas y militares opositoras a los grupos mencionados en el párrafo precedente están tiene como líder al General Jalifa Haftar, Jefe del Estado Mayor del Ejército - vinculado en su momento al asesinado Coronel Gadafi y que en el marco de la denominada Operación Dignidad, destinada a combatir a los movimientos Takfirí en Bengasi y el este del país, comenzó a consolidar su poder actual. Estas fuerzas, que cuentan con el apoyo de la Cámara de representantes de Libia (recordemos que fue elegida en junio del año 2014) tiene como  presidente al jurista Aguila Salah Issa. Esta Cámara se compone, fundamentalmente, de políticos vinculados a occidente. Su sede está en la ciudad de Tobruk y cuenta con el reconocimiento de la Unión Europea, Estados unidos y con ello gran parte de lo que se denomina la “comunidad internacional”. El primer Ministro de este sector gobernante es Abdullah al Thani. La Alianza de Fuerzas Nacionales, en su momento fuerte crítica de Haftar apoya la Operación Dignidad signándola como necesaria para “la lucha contra el terrorismo” dando así un aval de los partidos políticos liberales a este gobierno.

Jalifa Haftar ha logrado aglutinar bajo su mando a las fuerzas irregulares que operan en Libia, contrarias a los grupos takfirí, junto al Ejército regular. Bajo su mando está la Fuerza Aérea Libia con base en Tobruk, Benina y Bengasi. La Brigada Saiga. Las Brigadas Cirenaica conformada por miembros de tribus del este libio y soldados del denominado Consejo Cirenaico de Transición (de corte federalista) que controlan los puertos petroleros.  Sumen a ello las Brigadas de Zintan cuyo origen se encuentra en el sureste de Libia y que controlan la frontera con Argelia. Adicionalmente Haftar controla a las Brigadas Qagaa, Sawaiq y Muhamad al Madani. Menores pero importantes a la hora de sumar adherentes.

 

PREPARANDO EL TERRENO

 

Bajo el auspicio de las Naciones Unidas y el trabajo específico del Enviado especial de la ONU a Libia, Bernardino León,  quien visitó Tobruk y Trípolí, el Gobierno libio, reconocido internacionalmente y las milicias rivales con sede en Trípoli se han reunido en Marruecos para avanzar en negociaciones de paz, que permitan sacar del atolladero a esta rico país que a la par de tener dos gobiernos enfrentados ha permitido, igualmente, la irrupción milicianos de Estado Islámico (Daesh en árabe) con el objetivo de ampliar su campo de operaciones desde Siria e Irak, hacia el mundo magrebí.

La analista Nazanim Armanian afirma que "destruir el estado Libio y provocar anarquía en el Sahel, desde Malí, Nigeria hasta Camerún, a través de los criminales de guerra, guardianes de los intereses de la banca y las empresas privadas de los recursos naturales forma parte de la "operación nueva normalidad" de Estados Unidos en África y su nuevo reparto...el caso de Libia y una mayor tensión en la región puede afectar el suministro del 85% del petróleo libio que llega a Europa e incluso interrumpir el flujo de gas que corre por el gasoducto Greenstream que une a Libia e Italia. Mientras Libia cae a pedazos y Gadafi al igual que Sadam puede convertirse en la memoria futura de los libios, de verdugo a héroe y a mártir, el dúo Libia-Egipto va camino de convertirse en el Irak-Siria del norte africano"

Los objetivos del encuentro en Marruecos se enmarcaron en la discusión de tres puntos fundamentales: Primero,  la formación de un Gobierno de Unidad Nacional. Segundo, un alto al fuego con la retirada de las fuerzas en conflicto de las principales ciudades del país con un control de armas en manos de Fuerzas Internacionales y en tercer lugar la redacción de una nueva constitución que exprese la diversidad del país. Hay que tener presente que las negociaciones,  bajo el auspicio de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas para Libia (UNSMIL) tuvieron su inicio en enero del 2015 en Ginebra, Suiza donde ya se plantearon los lineamientos básicos de la agenda de trabajo que se discutieron durante una semana en la localidad de Sirte, unos 30 kilómetros al sur de Rabat,  desde el jueves 5 de marzo, y que continuarán en el mismo país  a partir del 19 de marzo.

Mientras se desarrollaban las conversaciones entre las facciones rivales Libias, los ministros de Exteriores de la Unión Europea  invitaron a la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la funcionaria de la Unión Europea de origen italiano, Federica Mogherini, a presentar propuestas, que permitan concretar el despliegue de una misión de seguridad europea en Libia. “El Consejo invita a la alta representante a presentar lo antes posible propuestas sobre posibles actividades CSDP (de Política de Seguridad y Defensa común) en apoyo a los acuerdos de seguridad, en estrecha coordinación con la ONU, socios clave y actores regionales, como parte de una serie de opciones de política más amplia” Decisión que muestra ese doble juego occidental de buscar acercamientos para luego asestar un golpe que termine beneficiándolos completamente.

La alta funcionaria de la UE también ha sostenido la necesidad de ser más audaces e incluso pensar en el envío de tropas a Libia. Esto a pesar de la reticencia y escepticismo de los gobiernos europeos, Mogherini ha señalado la conveniencia de enviar un grupo militar a Libia “para garantizar la seguridad de los aeropuertos y otras infraestructuras importantes del país así como supervisar un eventual  alto el fuego” Mogherini, optimista ella, también consignó que los buques de guerra de los países de la Unión deben estar preparados para apoyar a Libia (y hablar de Libia es hablar del gobierno de Tobruk para la Unión Europea y sus socios de Egipto y EAU,  lo que entrará en clara contradicción con socio importante de la OTAN como e Turquía, que apoya abiertamente al gobierno libio de Trípoli.

Los Ministros de Relaciones Exteriores de la UE sostienen que la solución a los problemas libios no se resuelven con medidas militares – claramente un contrasentido cuando precisamente la solución a lo que ellos llamaban el problema Gadafi fue el factor militar, sanciones e intervención directa – Hoy se plantean,  que es la negociación el camino para superar las dificultades del país magrebí y ha llamado a las partes a contribuir en las negociaciones gestionadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el fin de formar de manera rápida un gobierno de unidad nacional. Los cancilleres de la UE han señalado que “si las diferentes facciones alcanzan un acuerdo, la UE está dispuesta a reforzar su apoyo a Libia y contribuir a la aplicación exitosa de los acuerdos” Cómo lo harán y si eso implica el envío de fuerzas militares es un tema no resuelto pero, que tendrán que tener muy en cuenta visto que los Libios, de las diversas fuerzas en pugna se han manifestado abiertamente contra cualquier intento de injerencia extranjera, sean estos extrarregionales o de países vecinos.

Si bien es cierto la pugna entre dos gobiernos en Libia amaga la posibilidad de alcanzar la paz en el país norafricano, también resulta necesario dar cuenta que la presencia de grupos takfirí en Libia y el incremento de sus acciones, amplificadas por la prensa occidental en el marco de la lucha contra Estado islámico en Irak, Siria y otras organizaciones terroristas en Yemen, Malí, Nigeria y Afganistán, han dado el argumento necesario para que sea posible tener otra intervención militar de envergadura en Libia. Remedio que puede ser peor que la enfermedad visto que si algo une a los libios, de cualquier tribu, color o creencia es la aversión a las intervenciones extranjeras. Y ese puede ser el catalizador que permita unir a las distintas facciones peor teniendo como enemigo a quien invada el territorio bajo cualquier argumento.

Eso lo sabe la Unión Europea, la OTAN y también Italia, enormemente interesada en el logro de un clima de tranquilidad en Libia, que detenga la oleada de inmigrantes, que les permita seguir disfrutando de las relaciones comerciales cordiales y beneficiosas que tenían con Gadafi y que esperaban tener con el gobierno de transición. Esas son las claves que permiten deducir el por qué de las voces alarmistas de altos funcionarios del gobierno peninsular llamando a intervenir militarmente en Libia. Ya lo hicieron una vez y salieron con la cola entre las piernas.

La solución debe ser buscada por los propios libios, sin intervención de potencia extranjeras o vecinos con intereses creados como Egipto, por ejemplo. Alejado de influencias religiosas como la expansión takfirí avalada por Arabia Saudí o los intereses energéticos. Tobruk y Trípoli tienen mucho que conversar por el bien de un país que en algún momento fue el Estado con mejores indicadores de desarrollo humano del continente africano y si eso se puede volver a vivir en un régimen de respeto a las distintas confesiones, tribus e intereses puede ser un buen ejemplo para la paz y la estabilidad del Magreb, que lo requiere con urgencia. Como también la democratización de Monarquías como la  marroquí, que en el marco de exigencias de democracia suele pasar de contrabando gracias a sus excelentes relaciones con los poderes occidentales hegemónicos, específicamente Francia y Estados Unidos.

16
Marzo

Al referirse a Venezuela, en su histórica carta de despedida a Fausto Teodoro de Aldrey del 27 de julio de 1881, el Apóstol José Martí dejó sembrada para la eternidad la conocida frase: “Y de la América, a cuya revelación, sacudimiento y fundación urgente me consagro, ésta es la cuna; ni hay para labios dulces, copa amarga; ni el áspid muerde en pechos varoniles, ni de su cuna reniegan hijos fieles. Dime Venezuela en qué servirla; ella tiene en mí un hijo”.
Nunca desde entonces hemos enfrentado un momento tan grave como este para recordar y asumir la frase martiana que el Comandante Hugo Chávez reiteraba en más de una ocasión.
La más brutal agresión imperialista yanqui contra la Revolución Bolivariana y contra la independencia y soberanía nacional de Venezuela -en colusión con la oligarquía antinacional y antipopular que también traicionó a Bolívar- parece asomar en las recientes semanas como consecuencia de la desesperación y la frustración de los enemigos repetidamente derrotados por todas las vías.
Ni los intentos de golpes militares, ni los golpes petroleros, ni la guerra económica, ni la guerra mediática, ni los sabotajes ni los asesinatos han podido doblegar a lo largo de casi 20 años la voluntad mayoritaria del pueblo de Venezuela, expresada de manera democrática y constitucional en 19 elecciones sucesivas tanto generales como parciales, referendos revocatorios y constituyentes.
La Revolución Bolivariana conducida por Hugo Chávez constituyó no solo un golpe sorpresivo sino demoledor para los imperialistas en la propia Venezuela -primera reserva petrolera del mundo- sino que su ejemplo, influencia y solidaridad con sus pueblos hermanos de Nuestra América se extendieron vertiginosamente por la región.
La Revolución Bolivariana marcó el punto de inflexión por tanto tiempo esperado y por el que dieron su vida miles de próceres y mártires de la liberación latinoamericana y caribeña y comenzó a hacerse realidad el sueño de los libertadores, avanzando realmente hacia la justicia y la libertad.
La Revolución Bolivariana y el contexto mundial que la acompañó favorecieron el camino exitoso de la unión y la integración de América Latina y el Caribe, donde pueblos, gobiernos, partidos políticos y movimientos sociales tuvieron la posibilidad y la voluntad de crear estructuras solidarias e independientes del poder hegemónico imperial como CELAC, UNASUR, ALBA, CARICOM, MERCOSUR y otras,
La prematura desaparición física del Comandante eterno Hugo Chávez resultó ser -según parece- la última e inesperada oportunidad que los imperialistas y sus socios concibieron como el momento propicio para la derrota de la Revolución Bolivariana.
Prepotentes y subjetivos como siempre, engañándose a sí mismos, no fueron capaces de entender en medio de su ambición y afán de reconquista, que la Revolución y todo lo que ella significa no es solo la obra de un hombre extraordinario sino la obra abrumadoramente mayoritaria de un pueblo entero que rescató su dignidad y sus derechos y está dispuesto a defenderlos.
Tanto amigos como enemigos lo ven hoy como una realidad bien clara: la agresión que se gesta no es solo contra Venezuela, sino contra todo el proceso de unión e integración latinoamericana y caribeña en su conjunto.
Nos regresa otra frase martiana para todos los tiempos. Esta fue dicha en la velada de homenaje a Venezuela, en la Sociedad Literaria Hispano-Americana de Nueva York (1892): “…pero a Venezuela, como a toda nuestra América, a nuestra América desinteresada, la hemos de querer y admirar sin límites porque la sangre que dio por conquistar la libertad ha continuado dándola por conservarla”.

12
Marzo

El pasado lunes, el presidente Barack Obama tomó una sorpresiva decisión en su política exterior hacia Venezuela, al declarar una “emergencia nacional” frente al país sudamericano por la “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos” que supone la situación de “derechos humanos y la corrupción” en esa nación.
El inusual exabrupto contrastó con la prudencia que ha caracterizado la política exterior de la Casa Blanca hacia América Latina y el Caribe, y recordó los errores cometidos por el gobierno de Dwight D. Eisenhower contra Cuba a principios de la década de los 60 del pasado siglo.
La declaración de “emergencia nacional” es un instrumento que permite al presidente en determinadas circunstancias, dictar sanciones contra un país más allá de lo que haya aprobado el Congreso.
En este caso, la medida estuvo acompañada de sanciones contra siete altos funcionarios de seguridad y justicia, señalados como “responsables de la erosión de los derechos humanos”, basado en la Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil de Venezuela 2014, firmada por Obama el pasado 18 de diciembre en flagrante acto de intervención en los asuntos internos de Venezuela.
El injerencista anuncio tomó a todos por sorpresa, tras de la reciente anuncio del presidente norteamericano de iniciar negociaciones con el gobierno cubano para normalizar las relaciones diplomáticas interrumpidas desde 1960, después de más de medio siglo de sistemáticas intervenciones en los asuntos internos de la nación caribeña; y a menos de un mes de celebrarse la Cumbre de las Américas en Panamá, donde Obama arriesga el lugar ganado por la valiente decisión de corregir la equivocada política exterior aplicada contra Cuba por 10 presidentes norteamericanos.
Durante los últimos meses, la polarización política venezolana se agudizó en medio del sabotaje económico y denuncias por parte del gobierno bolivariano, sobre el respaldo de la Casa Blanca hacia la política golpista del sector extremista de la oposición.
El control del Senado por parte de la ultraderecha republicana, sugería la extensión de su nefasta influencia hacia la política exterior en el sistemático bloqueo legislativo hacia las iniciativas del presidente Obama, demostradas con su ofensiva en el cuestionamiento hacia la normalización de relaciones con Cuba y las negociaciones para un acuerdo nuclear con Irán.
En el caso de Venezuela se sospechaba una puja entre la ultraderecha bipartidista dentro de la Fundación Nacional para la Democracia, (NED por sus siglas en inglés) y el centro liberal representado por la Casa Blanca, en un escenario similar al de Honduras y Paraguay, donde el desenlace final en ambos países favoreció al sector golpista de su clase política.
Obama enfrenta una prueba de fuego. En vez de usar su influencia para mediar de forma constructiva en el conflicto apoyándose en la OEA y UNASUR, el presidente cede a las presiones de la ultraderecha y confirma las denuncias sobre la participación de la Casa Blanca en un plan para derrocar al gobierno bolivariano.
En respuesta a la injerencista medida, el presidente Maduro acudió a la Asamblea Nacional, AN, para solicitar atribuciones especiales “ante la grave amenaza” en que se encuentra el país, tras dar la orden de “desplegar todos los planes defensivos de Venezuela”.