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24
Mayo

Todo parece indicar que una vez que Cuba quede excluida al final del actual mes de mayo de la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo del gobierno de Estados Unidos – por las prohibiciones que establece la ley que regula esta Lista a los países en ella incluidos -- se vencerá un obstáculo mayor en el proceso del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana.

El otro obstáculo mayor que impide el restablecimiento de estas relaciones – como se ha dado a conocer por altos dirigentes y funcionarios del gobierno cubano—es la reticencia del gobierno estadounidense de que una vez restablecidas esas relaciones sus diplomáticos en Cuba se ajusten a lo permitido, a todo funcionario diplomático en funciones en el país ante cuyo gobierno están acreditados, de acuerdo a lo establecido en la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, tratado que internacionalmente regula estas relaciones y del cual ambos países son signatarios.

Una vez que finalmente se logre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países entonces comenzará un largo, controvertido y áspero proceso negociador entre ambos gobiernos en pos de lograr la ansiada normalización de las relaciones entre ambas naciones, entre ambos pueblos.

Largo, controvertido y áspero, por decirlo de alguna manera, será este proceso si el gobierno de Estados Unidos se mantiene en los propósitos anunciados de su nueva política con Cuba, que según las declaraciones de Roberta Jacobson, Secretaria Asistente de Estado de Estados Unidos, la funcionaria de más alto nivel encargada hasta el presente de estos asuntos: “Mi país está cambiando de táctica o la forma de implementar su política pero no ha abandonado sus fines”.

¿Qué normalización de relaciones será posible entre ambos países si este es el propósito de la supuesta nueva política de Estados Unidos con Cuba?

En un proceso negociador de “Te doy y me das” entre Estados Unidos y Cuba, ¿qué le puede dar Cuba a Estados Unidos a cambio de que el gobierno de Estados Unidos elimine la Ley Helms-Burton y todas las demás regulaciones que conforman la política genocida de Bloqueo, lo que en este país se conoce eufemísticamente como Embargo, que por llamarle Embargo no deja de ser igualmente genocida? ¿Qué le puede dar Cuba a Estados Unidos para que ese gobierno elimine la también genocida Ley de Ajuste Cubano? ¿Qué le puede dar Cuba a Estados Unidos para que ese gobierno le devuelva a Cuba el territorio ocupado ilegalmente y por la fuerza en la bahía de Guantánamo, donde por más de un siglo tiene establecida una base naval y militar, como también durante los últimos años, mantiene un infame campo de concentración? ¿Qué le puede dar Cuba a Estados Unidos para que ese gobierno termine y se denuncie por la política de Terrorismo de Estado mantenida por Washington contra el pueblo cubano desde 1959? ¿Qué le puede dar Cuba a Estados Unidos para que ese gobierno lleve ante los tribunales de Estados Unidos a los terroristas de la extrema derecha cubana radicados en Estados Unidos y otros países culpables de innumerables y odiosos crímenes, ejecutores de esa terrible política de Terrorismo de Estado?

¿Qué le puede dar el pueblo cubano al gobierno de Estados Unidos para que éste cese la política de agresión permanente que en contra de los cubanos y las cubanas Washington ha mantenido desde el triunfo de la Revolución en 1959?

¿Qué le puede dar el pueblo cubano al gobierno de Estados Unidos en un proceso negociador semejante sino son su soberanía, sus derechos a la autodeterminación, su independencia, su revolución socialista, todos sus derechos y libertades, sus excepcionales logros, sus magnos sacrificios, la sangre derramada y los muertos irrecuperables de los últimos más de 56 años?

¿Es este el proceso negociador que ofrece el gobierno de Estados Unidos al pueblo cubano para lograr la normalización de relaciones entre ambos países?

Lo único que sensatamente puede y debe hacer el gobierno de Estados Unidos, lo único que realmente puede hacer para lograr la normalización de las relaciones entre ambos pueblos es desmantelar unilateral e incondicionalmente todo el andamiaje de guerra que ha puesto en pie durante los últimos 56 años en contra del pueblo de Cuba; todo el andamiaje que ha constituido y constituye su política de agresión permanente en contra de las libertades y derechos del pueblo cubano, en contra del derecho inalienable de ese valeroso pueblo a vivir y desarrollarse en paz.

Y ahora, ¿cómo va a resolver el gobierno de Estados Unidos en este proceso de normalización de relaciones entre ambos pueblos no ya la terminación y condena de su política de Terrorismo de Estado en contra del pueblo cubano sino cómo ese gobierno va llevar ante los tribunales por sus abominables crímenes a los terroristas -- sus criados, sus aliados-- que la ejecutaron a través de largas décadas? Decisiones indispensables para poder lograr una normalización de relaciones entre ambos pueblos.

Nada fácil va a serle a Washington desmantelar ese abominable muñeco y lograr que se haga justicia como las víctimas y el pueblo cubano reclaman.

¿Cuántas son las víctimas en Cuba de esa política de terrorismo? De acuerdo a las cifras oficiales han sido 3,478 los muertos y 2,099 los incapacitados físicos. Dado el horror producto de las políticas imperiales de agresión y guerra a otros pueblos durante las últimas décadas quizás no resulte terrible a los lectores el número de cubanas y cubanos muertos y discapacitados a consecuencia de todos estos años de una sostenida campaña terrorista.

Fidel lo supo poner en el contexto correcto en un memorable discurso el 6 de octubre de 2001 al recordar a las 73 víctimas del infame atentado, perpetrado por estas mismas bestias, contra un avión civil de Cubana de Aviación el 6 de octubre de 1976.

Explicó Fidel: “Comparando la población de Cuba [el 6 de octubre de 1976] con la de Estados Unidos el 11 de septiembre pasado, es como si 7 aviones norteamericanos cada uno con 300 pasajeros a bordo hubiesen sido derribados el mismo día, a la misma vez… Y si estimásemos en la misma proporción de poblaciones las 3,478 vidas cubanas perdidas debido a estas acciones terroristas originadas en Estados Unidos es como si 88,434 personas hubiesen sido asesinadas en Estados Unidos en actividades terroristas, que equivale al número de soldados norteamericanos muertos en las guerras de Corea y Vietnam .”

Interminable y terrible es la vivencia y los resultados de esta vil política estadounidense de Terrorismo de Estado contra el pueblo cubano. Como también, salvando las diferencias, duro lo ha sido para nosotros los cubanos que, también por décadas, hemos defendido a nuestro pueblo en las mismas madrigueras que los monstruos que han ejecutado esta política viven y gozan de la impunidad brindada por Washington.

El pasado 28 de abril se cumplieron 36 años del atentado y muerte, un día después, de nuestro compañero del Comité Nacional de la Brigada Antonio Maceo, Carlos Muñiz Varela, en San Juan de Puerto Rico sin que aún sus asesinos, terroristas miembros de la extrema derecha cubana radicada en Miami y Puerto Rico, hayan sido llevados ante los tribunales para que se haga justicia. Las autoridades federales encargadas de esos terribles asuntos, el FBI principalmente, son los culpables de que no se haya podido hacer justicia. Se niegan a hacer público las pruebas en su poder que demuestran la culpabilidad de los asesinos.

Pero en Puerto Rico también los familiares y compañeros de Carlos, cubanos y puertorriqueños por igual, dirigidos por su hijo, Carlos Muñiz Pérez, hoy mayor que su padre era en 1979 cuando cayera asesinado con 26 años de edad, y nuestro compañero Raúl Álzaga, no han cesado en su empeño por lograr que se haga justicia a él y a Santiago Mari Pesquera, joven luchador independentista boricua.

Entonces, ¿qué de los terroristas de Washington en Miami, Puerto Rico y otros lugares, cubanos de la extrema derecha contrarrevolucionaria, ejecutores de la política de Terrorismo de Estado de Estados Unidos que tanta sangre y sufrimiento le ha costado al pueblo cubano durante tantas largas décadas?

Aquí están en Miami, vivos aún. Algunos de ellos son: Félix Rodríguez, Luis Posada Carriles, Pedro Remón, Frank Castro Paz, Santiago Álvarez Magriñat, Osvaldo Bencomo Robaina, Sergio Ramos Suárez, Secundino Carrera, Ramón Saúl Sánchez, Guillermo Novo Sampol, Antonio de la Cova, Virgilio Paz Romero, Héctor Fabián, José Dionisio Suárez Esquivel y Luis Crespo. No son muchos los aquí nombrados, es sólo una muestra, pero sí son muchos sus odiosos crímenes.

En estos tiempos de cambios estos terroristas deben sentirse muy vulnerables y hasta desprotegidos… Los jefes que los han amparado, si aún viven, están muy viejos ya y sin el poder de antes. Los asesinos saben que muchas cosas están cambiando. Como mantiene la señora Roberta Jacobson, su gobierno no ha abandonado los fines de su política respecto a Cuba, aunque sí ha cambiado de táctica, la forma de implementar su política… Ahora, cualquier cosa es posible.

Estos terroristas, lacayos de lo peor del poder imperial, saben que las potencias imperiales a través de la historia, y Estados Unidos en particular, han demostrado no tener madre y menos aún amigos. Sólo intereses.

¿Sabrán ya que quizás tengan su tiempo exactamente contado? Ojalá.

21
Mayo

En un ambiente de respeto y silencio, unos 300 mil rusos con fotos o retratos de familiares que nunca regresaron de la guerra, desfilaron el 9 de mayo, día de la victoria sobre el nazismo, por el centro de Moscú, donde están la residencia presidencial, el Kremlin y la Plaza Roja.

Se calcula que entre 27 y 30 millones de soviéticos perdieron la vida en aquella conflagración. Los pueblos de la Unión Soviética aportaron la cuota mayor de sacrificios humanos y daños materiales en aquel holocausto. A ellos corresponde el mérito principal por haber logrado la derrota del nazismo.

“Mis lágrimas al ver la marcha silenciosa y a Putin en medio de ella fue una reacción inconsciente que, pensándolo bien, fue mi muy personal y sentido reconocimiento de que nada comparable podría ocurrir en mi propio país, los Estados Unidos de América”.

Así se manifiesta en un artículo publicado en diversos medios digitales un testigo presencial aquel extraordinario desfile, Frederick William Engdahl, periodista, autor de varios libros, historiador e investigador económico estadounidense radicado desde hace dos décadas en Frankfurt, Alemania.

“La última vez que yo había llorado en un acto público fue en noviembre de 1989 cuando cayó el muro de Berlín y los alemanes, orientales y occidentales, bailaron juntos simbolizando el fin de la división de la guerra fría.… El Canciller alemán propuso en un discurso ante el Bundestag la construcción de un tren de alta velocidad que enlazara a Berlín y Moscú. Pero Alemania no fue lo suficientemente fuerte, ni lo suficientemente libre de sentimientos de culpa por la guerra, para rechazar la presión de Washington”.

“Nunca hemos podido tener marchas conmemorativas en condiciones de paz y serenidad. No pudo haberlas en Estados Unidos después que nuestras tropas destruyeron Irak; no las hubo después de Afganistán; tampoco después de Libia. Hoy los norteamericanos no tienen nada bueno que recordar de las guerras que no sea la muerte y la destrucción que han dejado… y los veteranos traumatizados y los envenenados por radiación que son ignorados por su propio gobierno.

Cuando las cámaras de televisión acercaron, mediante zoom, la imagen del Presidente Vladimir Putin, éste marchaba junto con miles de ciudadanos sosteniendo una foto de su padre fallecido en 1942 tras haber servido a su patria en aquella guerra y resultar gravemente herido. “Putin no estaba rodeado de limusinas a prueba de balas como lo haría cualquier presidente de mi país desde el asesinato de Kennedy en 1963, sin atreverse siquiera a acercarse a una multitud. Con apenas tres o cuatro guardianes de la seguridad presidencial cerca de Putin, no aprecié clima de temor alguno pese a que estábamos en medio de una masa compacta de rusos a menos de un brazo de distancia de uno de los más influyentes líderes mundiales de la actualidad”.

Aunque desfiló lo más avanzado del hardware militar que Rusia posee, incluyendo los impresionantes nuevos tanques Armata T-14, los sistemas antimisiles S-400 y los muy modernos aviones de combate Sukhoi-35, lo que más conmovía a Engdahl eran los radiantes rostros de miles y miles de rusos -desde muy jóvenes hasta ancianos, incluyendo veteranos sobrevivientes de la Gran Guerra Patria (como la conocen los rusos) optimistas en cuanto a su futuro.

“Lo que trasmitían las sonrisas y miradas de aquellos miles de manifestantes no era tristeza por los horrores de la guerra. Lo que advertí claramente fue que el desfile era un gesto de amor, respeto y gratitud hacia aquellos que dieron sus vidas por la Rusia de hoy, proyectada hacia un futuro que es la única alternativa viable a una dictadura mundial de amplio espectro ejercida por el Pentágono estadounidense y montada sobre un sistema del dólar que ahoga a los pueblos en deudas y fraudes”.

Engdahl destaca que durante la visita a Rusia para encabezar la significativa participación china en la celebración, el Presidente de la gran nación asiática, Xi Jinping, se reunió por separado con Vladimir Putin y acordaron que la iniciativa china de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la iniciativa rusa de Unión Euroasiática (que hasta ahora une a Rusia, Bielorrusia, Kazajstán y Armenia, con varios otros candidatos en proceso de incorporación), se integrarán en lo que constituirá un nuevo nivel de colaboración que implica el surgimiento de un espacio económico común euroasiático.

Engdahl hace notar que esta integración constituye para Washington una pesadilla geopolítica a la que han contribuido sus miopes estrategas guerreristas que permitieron ver a Pekín y a Moscú que su única esperanza de desarrollo soberano, libre de los dictados de la superpotencia única, era crear un espacio monetario y económico independiente del mundo del dólar.

20
Mayo

"Si no fuera por el apoyo de EE.UU., Arabia Saudí no dispararía ni una sola bala contra Yemen", ha asegurado el líder de Ansarolá en un discurso emitido por cadena televisiva Al-Masirah, en el que también afirma que "si no fuera por el rol de EE.UU., los saudíes habrían cesado sus violaciones contra Yemen".

Cabe señalar que el pasado 28 de marzo, el presidente estadounidense, Barack Obama, reafirmó el apoyo de su Gobierno al monarca saudí, Salman bin Abdelaziz Al Saud, y sus aliados en la ofensiva militar contra Yemen.

Al-Houthi, en otra parte de sus declaraciones, tras acusar al régimen de Riad de utilizar armas prohibidas contra barrios residenciales y centros sanitarios, ha precisado que esta medida ha provocado la muerte de decenas de civiles, entre ellos mujeres y niños.

El líder de Ansarolá afirma que las incursiones sangrientas del régimen de Al Saud nunca podrán debilitar la voluntad del pueblo yemení que, añade, seguirá resistiendo ante las hostilidades."La nación yemení nunca se rinde ante los opresores", asevera.

"Quienes justifican la destrucción de casas, infraestructura y centros sanitarios de los yemeníes por los aviones saudíes, de hecho, son cómplices del régimen de Riad en esta agresión", ha enfatizado. 

Por otra parte, ha elogiado el avance del Ejército y las fuerzas voluntarias yemeníes en su lucha contra los miembros del grupo terrorista Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).

"Si no fuera por el Ejército, los comités populares y los combatientes de Ansarolá, el grupo Al-Qaeda que goza del apoyo de Arabia Saudí, ya hubiera decapitado a todo el pueblo yemení", ha recalcado Al-Houthi.

De acuerdo con el líder de Ansarolá, Al Saud pretende repetir en Yemen el mismo guion de Siria, lo que abre otro espacio a favor de los terroristas de Al-Qaeda y del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).

Las potencias mundiales permanecen en silencio ante los crímenes saudíes en Yemen, denuncia Al-Houti para luego apuntar que este mutismo les otorga beneficios a sus propios intereses.

Por último, ha indicado que pese a que el alto el fuego (de cinco días) fue una propuesta de Arabia Saudí, fue este mismo régimen el que no respetó la tregua y la violó en reiteradas veces. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) solicitó la extensión de tregua, una petición que no recibió respuesta alguna.

El 26 de marzo, Arabia Saudí comenzó una ofensiva aérea contra Yemen sin el aval de las Naciones Unidas, pero con la luz verde de EE.UU., en un intento por restaurar en el poder al fugitivo expresidente Abdu Rabu Mansur Hadi, un fiel aliado de Riad.

La ONU estima menos de dos mil muertos por la agresión saudí al pueblo yemení, mientras que la fundación estadounidense Freedom House había informado anteriormente que la intervención del régimen de Al Saud en Yemen se ha cobrado la vida de 3979 yemeníes.

16
Mayo

Según el proclamado objetivo del presidente Barack Obama, el acercamiento a Cuba persigue promover un cambio hacia una sociedad “democrática”, con un sistema político pluripartidista y una abierta economía de mercado: “Convencido de que el cambio vendrá con el tiempo”.

Por eso creo que es necesario distinguir entre lo que significa el restablecimiento de relaciones diplomáticas e incluso la acreditación de embajadores, y el complejo y largo proceso de normalización: que implica por parte de Estados Unidos, la eliminación del bloqueo; la devolución de la Base Naval de Guantánamo; y no convertir su embajada en La Habana en un centro de conspiración contra el modelo de gobierno de la Mayor de las Antillas; y por parte de Cuba, entre otros temas también delicados, abordar las demandas por las expropiaciones hechas por la Revolución.

Esta última exigencia tiene una doble vía; pues Cuba reclama las multimillonarias pérdidas ocasionadas a su economía y fundamentalmente a su pueblo durante más de medio siglo por el férreo bloqueo estadounidense.

Mientras continúan los alternos encuentros (La Habana y Washington) entre las delegaciones de ambos países, ni la Unión Europea (UE), Rusia y China, entre otros países y entidades regionales, pierden tiempo en el desarrollo de sus relaciones multifacéticas con la nación caribeña.

En estos años los países europeos han aprovechado las limitadas oportunidades que permite el bloqueo para convertirse en el segundo socio comercial de Cuba, a pesar de las fuertes sanciones que han sufrido algunas de sus empresas por violar prohibiciones contenidas en la parafernalia del “embargo”. De hecho, 18 estados miembros de la UE han firmado, de manera individual, acuerdos de cooperación con Cuba.

En 2013, el balance comercial fue positivo para el bloque europeo, que importó mercancías a Cuba por un valor ascendente a 837 millones de euros, mientras realizaba exportaciones por un valor 1,834 millones de euros.

Vale destacar algunos antecedentes. En 1996, los entonces 15 estados miembros de la UE adoptaron una Posición Común hacia Cuba, al aprobar un documento pasado bajo cuerda por Estados Unidos con la complicidad del Gobierno español. Lo que representaba acatar las reglas recogidas en la Ley de 1992 para la Democracia en Cuba y la Ley Helms-Burton dictada ese año de 1996.

El Congreso estadounidense transformó el embargo en leyes, y le arrebató a la Casa Blanca lo que había sido hasta entonces una acción del poder ejecutivo. Las dos leyes condicionaban la eliminación del “embargo” a la realización de elecciones libres e imparciales en Cuba y a la “exclusión de los hermanos Castro de la vida política”, entre otras humillantes exigencias, a tenor con el Título I y II de la Ley Helms-Burton.

Sin embargo, con Raúl Castro en el poder y sin aceptar condicionantes de ninguna naturaleza, se desarrollan hoy las negociaciones entre Washington y La Habana, para avanzar sin prisa, como lo asegurara recientemente el Presidente cubano, en un camino espinoso y con grandes obstáculos.

En este contexto, con toda inmediatez, sin abandonar los preceptos ideológicos que sustentan el capitalismo, el primer ministro italiano, Matteu Renzi, y el presidente galo, François Hollande, que no se andan por las ramas, se alejaron públicamente y de manera enfática de los objetivos que persigue Washington con su nueva política hacia Cuba: al declarar el respeto irrestricto al sistema socio-económico existente en Cuba y a su soberanía.

Este año debe recibir la despedida de duelo la Posición Común hacia Cuba, de acuerdo con lo avanzado por las partes en las negociaciones. Europa preocupada por el peligro de perder el ascenso en su comercio con Cuba, por la competitividad y cercanía a la isla del mercado estadounidense; quiere aprovechar los intersticios del bloqueo, nuevas acciones ejecutivas de Obama y la certeza de que por el momento no se vislumbra su levantamiento.