Archivos

22
Octubre

Todo el mundo sabe que las bebidas gaseosas dulces como la Coca-Cola son dañinas para la salud. Sin embargo, pocos pueden explicar qué efecto tiene exactamente este tipo de producto sobre nuestro organismo.

La Organización Mundial para la Salud acaba de presentar el 'Código contra el Cáncer', que incluye 12 recomendaciones para prevenir la enfermedad, entre ellas la reducción del consumo de bebidas azucaradas. Pero ¿por qué este producto es tan peligroso para nuestra salud?  

 

Aumento de peso

En primer lugar, según advierten los dietólogos, el consumo regular de bebidas con alto contenido de azúcar, especialmente las carbonatadas, cuyo líder sin duda es el gigante Coca-Cola, inminente conlleva un aumento significativo de peso. 

Este efecto poco agradable en primer lugar se debe a dos factores: al alto índice glicémico por el gran contenido de azúcar y a un bajo índice de saciedad, ya que estas bebidas no quitan ni el hambre ni la sed. 

Así, un experimento en el cual participaron 224 adolescentes obesos que tomaban bebidas azucarada con regularidad ha demostrado que el grupo de jóvenes que mantuvieron sus malas costumbres alimenticias al cabo de un año presentaban un aumento significativo de peso.  

Además, los azucares de la gaseosa que se absorben en la sangre, así como su alto índice calórico, pueden ser causa del diabetes tipo 2, alarman los médicos. 

 

Problemas respiratorios 

Y si hoy en día no es ningún secreto que el consumo de Coca-Cola, Pepsi o cualquier otra bebida azucarada provoca un aumento de peso, sí sorprende a la mayoría de personas descubrir que este producto también contribuye a los problemas respiratorios. 

Tres investigaciones realizadas por científicos de Suecia, EE.UU. y Australia han demostrado que las bebidas azucaradas provocan un aumento del asma.  

De acuerdo con el estudio publicado en la revista 'European Journal of Clinical Nutrition', el azúcar que los refrescos contienen en grandes cantidades causa la inflamación de vías respiratorias, la característica principal del asma. 

Así, una de las estrategias preventivas para esta enfermedad, según los médicos, podría ser fomentar la publicidad para reducir el consumo de azúcar entre la población. 

 

Efecto negativo en el sistema nervioso y el cerebro

Además de ser causa de varias enfermedades, la Coca-Cola y bebidas análogas provocan una especie de adicción en sus consumidores, el responsable de la cual es, nuevamente, el azúcar. 

Los científicos explican que el azúcar que contienen las gaseosas activa en el cerebro centros nerviosos que aumentan el nivel de hormonas dopamina y serotonina, que a su vez producen una cierta sensación de placer. Por lo tanto, cuanto más bebidas azucaradas consumimos más estimulamos el cerebro.  

Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte ha señalado que los refrescos dietéticos que contienen edulcorantes artificiales en lugar de azúcar, por su parte, pueden provocar la sensación de hambre y el deseo de consumir azúcar, lo que sin duda afectará negativamente a la figura. 

 

Envejecimiento prematuro 

Otro efecto de las bebidas azucaradas poco conocido pero no por eso menos nocivo para la salud, revelado en un estudio publicado en la revista 'American Journal of Public Health', es la aceleración del envejecimiento celular del organismo.    

Según informa 'The Guardian', un análisis de las costumbres alimenticias de 5.300 adultos de entre 20 y 65 años en relación con su nivel de envejecimiento ha revelado que el consumo regular de refrescos azucarados adelanta los relojes moleculares una media de 4,6 años respecto a lo normal.  

No obstante, los científicos admiten que la investigación aún se encuentra en su fase preliminar y que faltan más pruebas del efecto que tienen sobre el envejecimiento celular las bebidas como la Coca-Cola.

14
Octubre

Este abogado neoyorquino integra el Centro para los Derechos Constitucionales, una organización sin fines de lucro que litiga a favor de los derechos humanos, y escribió junto con Michael Ratner este libro basado en los documentos que obtuvo de la CIA.

La batalla contra la manipulación de la información, el ocultamiento y la falsificación continúa. “Las manos limpias”, ahora se puede comprobar con la documentación apabullante desplegada en ¿Quién mató al Che? (Paidós), de Michael Ratner y Michael Steven Smith, están manchadas de sangre. “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado.” Esta frase de George Orwell ilustra la práctica de la “negación plausible”, una forma de sistematizar la mentira a la que apeló la CIA (Agencia Central de Inteligencia) para desligarse del asesinato del Che Guevara en Bolivia, el 9 de octubre de 1967. La versión inicial de su muerte, tal como la presentaron los militares bolivianos, fue que había muerto en medio de la batalla. Luego se supo que había caído prisionero y había sido fusilado. El presidente Lyndon Johnson afirmó que la orden de matarlo había sido emitida por el alto mando del gobierno boliviano y no por los Estados Unidos. Smith, abogado neoyorquino que integra el Centro para los Derechos Constitucionales, una organización sin fines de lucro que litiga a favor de los derechos humanos, plantea que “los documentos incluidos en el libro muestran que el gobierno estadounidense dio la orden directa de asesinar al Che”.

29
Septiembre

El rol del Fondo Monetario Internacional en la deuda externa

 

Durante la dictadura militar de 1976 a 1983 se dio desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) un claro apoyo a la dictadura en su inicio al desembolsar un crédito con facilidades extendidas para países con problemas de pago debido a la subida del petróleo, el monto era de 110 millones de dólares y había sido acordado por el gobierno previo pero sólo se efectivizó durante la dictadura. Un nuevo crédito aparecería en agosto de 1976, esta vez por 300 millones de dólares que se ampliaría en septiembre de 1977 con otro de 185 millones de dólares.

Ello agudizado por el ministro de economía designado con el aval del banquero David Rockefeller en el gobierno de Jorge Rafael VidelaJosé Alfredo Martínez de Hoz, quien enfatizó las privatizaciones de las empresas del estado más productivas. La deuda externa se multiplicó por seis en tan solo seis años, de 7.000 millones de dólares en 1976 a 42.000 millones de dólares en 1982. Vale aclarar que nunca se esclareció a dónde se destinó esa deuda, varios analistas aseguran que unos 30.000 millones de dólares tuvieron un carácter fraudulento, que se fugó del país y apareció en cuentas en el exterior a nombre de argentinos.

Durante una causa federal caratulada bajo el nombre de Olmos Alejandro que recayó en el juez Jorge Ballesteros se determinó la existencia de al menos 467 ilícitos vinculados al endeudamiento externo en la época militar:

"(La deuda externa) ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política económica vulgar y agraviante que puso de rodillas al país a través de los diversos métodos utilizados, que ya fueran explicados a lo largo de esta resolución, y que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día, todo lo cual, inclusive, se vio reflejado en los valores obtenidos al momento de iniciarse las privatizaciones de las mismas.

27
Septiembre

La historia de la deuda externa argentina comenzó en 1822 durante el gobierno de Martin Rodriguez y desde entonces ha sido una solución momentánea por un lado pero también un problema a largo plazo por el otro, un tema fundamental de todos los gobiernos y también motivo de crisis institucionales. Con la crisis de 2001, el 23 de diciembre el país entró en suspensión de pagos (default) de su deuda externa, la cual ascendía a 144.000 millones de dólares.1 

Durante 2003, el gobierno de Néstor Kirchner logró negociar una reprogramación de las obligaciones con los organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario InternacionalBanco MundialBanco Interamericano de Desarrollo y otros menores). Para octubre de 2012 ya se habían pagado más de 270.000 millones de dólares,2 reduciéndose el peso de la deuda externa del 153.6% al 34.7% del PBI. 3,4  

En el primer trimestre de 2013 la deuda cayó 2.159 millones de dólares, bajando hasta U$S 139.137 millones. 5,6  

La deuda externa bruta total a fines de marzo de 2014 se estimó en u$s 137.810 millones, lo que implica una reducción de u$s 562 millones respecto del trimestre anterior.7 En mayo 2014 se logró cerrar el acuerdo para salir del default con el Club de París por 9500 millones de dólares. 8,9