15
Octubre

Un terrorista con muy mala memoria

Escrito por  Jean-Guy Allard
Publicado en Archivos

"No he violado ninguna ley de Panamá", afirmaba recientemente Gaspar Jiménez Escobedo en entrevista con la televisión panameña, pero todo demuestra que este colaborador de la CIA y de los esbirros de Pinochet ha organizado atentados contra intereses de ese país en varias ocasiones

 

Con fría tranquilidad, Gaspar Jiménez Escobedo, encarcelado en Panamá con su jefe Luis Posada Carriles, afirmaba recientemente, en una entrevista con la televisión panameña, no haber violado nunca la más mínima ley de esa nación istmeña. Su declaración sería ciertamente conmovedora si los archivos de la historia no mostraran que este personaje, colaborador de la CIA y de los esbirros fascistas de Pinochet, siempre ha actuado con el desprecio más grande, no sólo por Panamá, sino por todo el continente.

Gaspar Jiménez Escobedo abandonó a Cuba en 1961, después de participar en la conspiración frustrada del traidor Hubert Matos, y se asoció de inmediato a la actividad de los segmentos batistianos más extremistas de la comunidad emigrada de Miami. Pronto fue reclutado por la CIA y enviado a entrenarse en el uso de explosivos, al lado de los peores elementos de la fauna anexionista.

 

JUNTO A ORLANDO BOSCH

El 3 de agosto de 1975, Gaspar Jiménez estuvo involucrado, junto con Aldo Vera Serafín —ejecutado en 1976 en Puerto Rico—, en el intento de secuestro contra el entonces embajador cubano en Argentina, Emilio Aragonés.

Ese mismo año, Jiménez se suma a una conspiración fracasada para asesinar al presidente Fidel Castro en ocasión de su primera visita a Jamaica.

Buchanan-Gaiter 5-1-1976aEl 30 de abril de 1976, ejecuta un atentado contra Emilio Milián, director de la emisora WQBA-AM, quien condenaba el terrorismo en su programa Habla el Pueblo. Ese día, cuando el locutor montaba su coche y encendía el motor, una explosión le arrancó las dos piernas —después de seis meses de cirugías y rehabilitación, regresó a su puesto, pero pronto fue despedido por los atemorizados dueños de la emisora. Nunca Jiménez fue arrestado o acusado en relación con este cruel atentado, a pesar del testimonio de un ciudadano que lo observó introduciéndose bajo el carro de Milián, unos minutos antes de la salida del locutor y de la explosión.

En junio de ese año, Jiménez se encuentra junto a su mentor, el pediatra asesino Orlando Bosch, cuando éste crea la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), en el curso de una reunión secreta sostenida en República Dominicana, a solicitud del entonces jefe de la CIA, George Bush, con el propósito de unificar los grupos terroristas anticubanos.

El CORU pronto multiplicaría los atentados e incluso los asesinatos políticos a través de toda América Latina, en un frenético programa de sabotajes y actos terroristas contra Cuba, al que denominó "La guerra por los caminos del mundo". Estas acciones se realizaron en estrecha asociación con la temible policía política del dictador fascista Augusto Pinochet, la DINA.

En el curso de esta operación terrorista de gran envergadura, por lo menos cinco veces fueron atacados objetivos panameños con atentados organizados directamente por la cúpula conformada por Bosch, Jiménez, Luis Posada Carriles y demás capos de las pandillas anticubanas asociadas en CORU.

El 1º de octubre de 1974, ya se había organizado un atentado, con la complicidad de Jiménez, contra la embajada de Panamá en Caracas. El 11 de julio de 1976, Jiménez, en connivencia con Bosch, ordena un atentado que destruye las oficinas de Air Panamá en Bogotá, Colombia.

El 18 de agosto de 1976, CORU lleva a cabo un desastroso atentado en las oficinas de Cubana de Aviación en Panamá, de acuerdo con un plan trazado anteriormente por Gaspar Jiménez a solicitud de Orlando Bosch. Años más tarde, el terrorista se jactaba de los destrozos causados por la bomba, en presencia de un agente cubano de la Seguridad del Estado, Pedro Escalona Coruya, infiltrado en Miami.

 

DE MERIDA A BUENOS AIRES

Mientras tanto, el 23 de julio de 1976, Jiménez había dirigido un funesto ataque contra el consulado cubano en Mérida, en el estado mexicano de Quintana Roo, tratando de secuestrar al cónsul Daniel Ferrer Fernández y ejecutando cobardemente al funcionario del Instituto Nacional de la Pesca, Artañán Díaz Díaz.

El terrorista miamense fue detenido por las autoridades mexicanas, pero logró fugarse de la cárcel y huir a EE.UU.

El 8 de septiembre de 1976, Jiménez ordenó el secuestro de dos custodios de la Embajada cubana en Buenos Aires, Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias. Una operación llevada a cabo con la complicidad de la DINA chilena y sus "corresponsales" argentinos.

Los dos hombres fueron sometidos a crueles torturas hasta ocasionarles la muerte. Sus cadáveres fueron enterrados primero secretamente en un cementerio, pero poco después, con el propósito de eliminar toda evidencia de lo ocurrido, sus cuerpos fueron exhumados y fundidos en los cimientos de un edificio.

Gaspar Jiménez confesaría también, más tarde —al mismo agente de la seguridad cubana, Pedro Escalona—, que había participado además en la preparación del atentado contra un avión de Cubana de Aviación que estalló en pleno vuelo, después de despegar de Barbados, con 73 personas a bordo, de ellas 57 cubanos, incluidos los 24 integrantes del Equipo Juvenil de Esgrima que acababa de obtener todas las medallas de oro en un campeonato centroamericano.

En este período, un informe del FBI sobre las actividades terroristas antiCastro en los Estados Unidos (Survey of Anti-Castro Cuban Terrorist Activities in the United States) señala a Gaspar Jiménez Escobedo como una de las principales figuras del terrorismo miamense.

Otro documento, un memorando del Departamento de Justicia, describe al personaje con "un amplio pasado de actividades terroristas, principalmente fuera del país".

Sin embargo, a pesar de la solicitud de la justicia azteca después de su fuga de México, las autoridades estadounidenses no arrestaron a Jiménez antes de enero de 1978 para luego extraditarlo, por fin, en abril 1981.

Condenado por el crimen de Mérida, fue encarcelado en la prisión de Chetumal, en el estado de Quintana Roo, pero la mafia miamense, comprando a funcionarios, obtiene su liberación después de sólo 27 meses de detención, en mayo de 1983 —¡a pesar de la gravedad de sus crímenes y de su fuga!

 

EMPLEADO DE ALBERTO HERNANDEZ

Jiménez se incorpora a la dirección de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA), donde comparte tareas de organización de actividades terroristas, manteniendo relaciones estrechas con Luis Posada Carriles. Trabaja con Alberto Hernández, entonces dirigente de la FNCA, propietario de varios consultorios médicos, quien le encarga la seguridad de sus instalaciones, pero también alienta y provee financiamiento para operaciones terroristas.

Desde su residencia de la Avenida Almeira, número 28, en Miami, prosigue impunemente sus múltiples actividades criminales, sin intervención ninguna de las autoridades judiciales, especialmente con sus amigos Pedro Remón y Guillermo Novo Sampoll, quienes comparten hoy su suerte en la cárcel panameña de El Renacer.

El 5 de noviembre de 1987, su viejo socio Orlando Bosch pudo salir incólume de su cárcel venezolana y se benefició del perdón presidencial de George Bush. A partir de entonces, el pediatra asesino pudo también proseguir libremente en esa ciudad, verdadera "zona franca" del terrorismo, sus acciones de aliento y apoyo al mismo.

 

MACABRA OBSESION

Durante todos estos años, Jiménez ha tenido una macabra obsesión por ejecutar al Presidente cubano, una actividad mercenaria que se convirtió en un negocio lucrativo.

En 1991, Jiménez y sus cómplices idearon un frustrado ataque con un cohete tierra-aire al avión que utilizó Fidel Castro durante la Primera Cumbre Iberoamericana en 1991, celebrada en México.

A finales de 1993, Jiménez participó en los preparativos de otro plan (también fracasado) para atentar contra el Presidente cubano en ocasión de la toma de posesión del mandatario hondureño Carlos Roberto Reina.

Reincide en 1994, en ocasión de la Cuarta Cumbre Iberoamericana de Cartagena de Indias, Colombia. Junto a Posada Carriles, introduce en el perímetro de la cita de mandatarios un fusil Barret calibre 50. Nuevo fracaso. Los dos veteranos conspiradores se quedan paralizados por las fuertes medidas de seguridad existentes.

En 1997 y 1998 también Jiménez se encuentra involucrado en planes de atentados contra la vida de Fidel Castro, en ocasión de sus visitas a Venezuela y República Dominicana.

Desarrolla su actividad criminal en compañía de su jefe de pandilla preferido, el septuagenario Posada Carriles, y el financiamiento reunido por su patrocinador de la FNCA, Alberto Hernández.

Es este mismo Posada Carriles, quien lo instó a seguirle a Panamá, en noviembre del 2000, para el fatídico intento de asesinato de Fidel, que hubiera podido traducirse en una verdadera masacre de estudiantes, profesores, obreros e indígenas panameños.

 

IMPRESIONANTE CURRICULUM

Impresionante currículum para el terrorista miamense que no ha violado ninguna ley de Panamá…, pero ha pisoteado su soberanía sin escrúpulo ninguno, mientras mandaba a sus mercenarios a cometer sus crímenes tanto en el país istmeño como en toda Centroamérica y en numerosas otras naciones del continente, incluso en Estados Unidos y Cuba.

Sin embargo, aunque Gaspar Jiménez tenga mala memoria, sus crímenes terroristas, cometidos durante cuatro décadas a partir de Miami, su lugar de residencia, demuestran cómo existió y continúa existiendo una total tolerancia e impunidad hacia el terror en el Sur de Florida.

Y explican por qué Cinco jóvenes cubanos, ahora encarcelados por las autoridades norteamericanas, tuvieron que arriesgar sus vidas para contribuir a contrarrestar los planes de individuos que, como él, tienen las manos manchadas de la sangre de inocentes.

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