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09
Abril
Por: Knut Royce / Servicio Newsday / El Miami Herald / 17 de Enero 1987

 

WASHINGTON -Un piloto que sostiene haber transportado armas por avión para los rebeldes nicaragüenses respaldados por Estados Unidos con base en Honduras afirmó que, en un viaje de regreso el año pasado, aterrizó con más de 12 toneladas de marihuana en la Base de la Fuerza Aérea de Homestead.

Afirmó que siguió a un camión escolta hasta un hangar, donde dejó el avión y su inusitado cargamento, antes de ser conducido por personal de la base a un taxi que lo llevó sin novedad hasta el centro de Miami.

En la declaración que se entregaría esta semana a Lawrence Walsh, el fiscal independiente que investiga el escándalo irano-contras, el piloto, Michael Toliver, afirmó que aterrizó en la base de la fuerza aérea a mediados de marzo de 1986 en un DC6 que llevaba unas “25,000 libras de marihuana”. Toliver actualmente cumple una condena federal por drogas.

Un portavoz de la base, el sargento Stan Sullivan, declaró: “No tenemos conocimiento alguno de la situación”. El portavoz de aduanas de Miami Cliff Stallings afirmó que su agencia tampoco tenía constancia del presunto episodio.

En su declaración, una copia de la cual fue obtenida por el diario Newsday, Toliver consiguió que pocos días antes había llevado el avión desde el Aeropuerto Internacional de Miami con 28,500 libras de “suministros militares” a Aguacate, base aérea de los contras en Honduras.

Afirmo que por el viaje a Aguacate le pagó a un hombre que cree era Max Gómez, un miembro retirado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que, según se informa, coordina los embarques de armas para los contras.

Gómez es un antiguo asociado de Donald Grogg, asesor de seguridad nacional del vicepresidente George Bush. Las actividades de Toliver, según se informa, en el embarque de armas ocurrieron durante una prohibición del Congreso a la participación del gobierno estadounidense en este tipo de operaciones.

Después de llevar las armas a Aguacate, afirmó Toliver, llevó la nave vacía a Tegucigalpa, capital de Honduras. Añadió que no sabía de dónde provenía la marihuana, pero que ya se encontraba en el avión cuatro días después cuando se le ordenó llevarlo de regreso a la Florida.

“Despegamos sin un plan de vuelo”, agregó. Relató haber pedido a otro tripulante a quien identificó como “Carlos”, las coordenadas del punto de destino, Resultó ser Homestead, manifestó.

Expresó que fue dirigido a la base por el copiloto. No está claro en la declaración si el copiloto era Carlos.

“Imaginé que era una trampa”, observó Toliver. Pero dijo que el copiloto le aseguró: “No, no te preocupes por ello”.

Comentó que la torre de control de Homestead dio instrucciones a la nave para tocar en la base después que la tripulación identificara el del avión como un “vuelo militar”.

Después de aterrizar, añadió “apareció un pequeño camión azul con una indicación de que lo siguiera”. Afirmó que llevó al avión a la parte norte o este de la pista, estacionó salió y se subió en la parte trasera de una camioneta.

Dijo que la tripulación de tres hombres fue conducida a “un pequeño edificio” y que luego tomó un taxi hacia Miami, a unas 30 millas de distancia.

Toliver asevera que un individuo que se identificó como “Eduardo Hernández” le pagó entre $70,000 y 75,000 por llevar las armas a Aguacate.

Sin embargo, expuso que después de que apareciera publicada en un periódico una fotografía de Max Gómez, concluyó que “Hernández” era Gómez. “A no ser que esté lamentablemente equivocado”, comento, “se trata de Max Gómez… Podrían ser mellizos”.

Max Gómez es seudónimo de Félix Rodríguez, ex colaborador de la CIA. Bush ha declarado que se reunió en tres oportunidades con Gómez, y Gregg admitió que Gómez, lo había visitado en Washington el año pasado para quejarse de la falta de fondos y equipo para los contras.

El abogado de Gómez en Miami, Fernando Mendigutía, no devolvió el viernes las llamadas telefónicas a su oficina.

Toliver comentó que si bien “Hernández” le pagó por el viaje a Aguacate, fue otra persona, de quien dijo que su identidad no pudo confirmarse independientemente, la que se suponía le pagara $150,000 por el viaje de vuelta con la marihuana. La otra persona indicó que “se nos pagaría tan pronto como entregáramos la mercancía” en Homestead, declaró Toliver.

Sin embargo, agregó que los pagos vinieron por partes: “primero $5,000, luego $5,000, luego $3,000…”

08
Septiembre

Luego de los atentados del 11S en EE.UU. surgieron numerosas evidencias que desmontaron la versión oficial de los hechos. 15 años después, son muchas las preguntas que aún esperan ser respondidas.

 

El 11 de septiembre de 2001 es recordado en el mundo como el día del ataque a las Torres Gemelas de Estados Unidos, pero más allá de saber que estos dos enormes rascacielos fueron derribados, no se tienen datos certeros de lo que allí ocurrió, y es que luego de que el Gobierno presentara la versión oficial, varios expertos y estudiosos han desmontado esa información.

 

Aquel trágico martes de septiembre, dos aviones comerciales, de American Airlines y United Airlines, impactaron contra los edificios más altos en el Centro Mundial del Comercio en New York, dejando un total de dos mil 843 muertos y cerca de seis mil heridos.

 

El Gobierno de George W. Bush aseguró que el ataque fue un atentado terrorista, y lo atribuyó al grupo extremista afgano Al Qaeda, liderado en aquel entonces por Osama Bin Laden.

 

Pero, ¿fue realmente esto lo que ocurrió ese día? ¿El ataque fue planeado por Al Qaeda? ¿Los intereses eran solo terroristas? ¿Por qué poco a poco el relato oficial se hizo menos creíble?

 

Luego de que se conociera “la verdad” vista desde los ojos de Bush y sus secuaces, varios investigadores y analistas descubrieron algunas inconsistencias y disparidades entre la información ofrecida y los hechos del 11S.

 

A pesar de la gran cantidad de interpretaciones que se le ha dado al ataque de las Torres Gemelas, en la gran mayoría de ellas sus autores coinciden en que se trató de un autoataque, pensado por la cabeza estadounidense con el propósito de justificar los bombardeos a naciones autónomas como Irak y Afganistán, apoderarse de los recursos de esos países y enriquecerse a través del negocio de la defensa.

 

Lo que se supo después del ataque

 

Antes de que los Bush se instauraran en la presidencia de Estados Unidos ya se sabía de sus negocios con los Bin Laden, pero luego del “ataque terrorista”, investigadores develaron mucha información sobre las grandes inversiones de  ambas familias en diferentes empresas, mayormente dedicadas a la extracción y procesamiento del crudo.

 

A finales de 1980, cuando George H. Bush llegó a la presidencia de EE.UU., obtuvo la concesión petrolera de Bahreín, lo cual le fue posible gracias a la ayuda de Salem Bin Laden, hermano mayor de Osama. Para ese entonces, George W. Bush, el hijo, dirigía la empresa texana de hidrocarburos Harken Energy Company.

 

Así se ha podido ver desde siempre el interés de esta familia, ligada además a la política, en las riquezas obtenidas a través de los hidrocarburos.

 

Bush hijo controló además las petroleras Arbusto’79 Ltd y Arbusto’80 Ltd donde el empresario James Bath, administrador de la familia Bin Laden, realizó grandes inversiones en representación de un grupo de saudíes, según indicó él mismo en declaraciones juradas.

 

Según informa Michael Moore en su documental Fahrenheit 9/11, los Bush y los Bin Laden tenían inversiones en The Carlyle Group, una empresa que ganó mucho dinero luego del 11S por tener uno de los mayores contratos en defensa de Estados Unidos.

 

Este material audiovisual revela que si el país norteamericano incrementaba su defensa la familia Bin Laden ganaba a través de esta empresa. Además detalla que en aquel momento, las inversiones de los saudíes en EE.UU. se ubicaban cerca de los 860 mil millones de dólares, lo que significa que eran dueños de aproximadamente el 6 por ciento de ese país.

 

El tercer atentado

 

El mismo día del ataque a las Torres Gemelas se registró también otro atentado en el que un supuesto tercer avión, también de American Airlines, impactó contra el Pentágono; sin embargo, según varios analistas, entre ellos el periodista Thierry Meyssan, es imposible que esto haya ocurrido, entre otras cosas, por la pequeña dimensión del agujero en el edificio y por la precisión de impactar justo en una zona que estaba en construcción.

 

Para muchos investigadores resultó difícil creer que el edificio más custodiado de Estados Unidos fuese atacado casi 80 minutos después de realizado el ataque a las torres, es decir que las fuerzas de seguridad debían estar altamente prevenidas en todo el país.

 

Estudiosos coincidieron en dos teorías que también responden a un autoatentado: se produjo con un misil lanzado desde dentro, o con un avión perfectamente maniobrado por un piloto con experiencia en ataques.

 

Acciones incongruentes

 

Muchos defendieron a Bush ante las acusaciones de autoatentado y los ciudadanos mostraban su apoyo y confianza en el entonces presidente, pero, ¿cómo se podía explicar que cuando la aviación civil de EE.UU. cerró todos los aeropuertos y canceló todos los vuelos comerciales, solo se le permitió volar a la familia Bin Laden y a un grupo de saudíes?

 

Es algo incongruente que cuando el líder de Al Qaeda era señalado como un terrorista que “atacó a la nación”, la casa blanca autorizara que seis aviones privados y casi media docena de vuelos comerciales sacaran del país a 24 familiares de Bin Laden y a otros 118 saudíes.

 

Según los procedimientos normales, en casos como este la primera acción por parte de EE.UU. debía ser restringirle la salida del país a quienes de una manera u otra tuviesen relación con el “responsable” del ataque, pero esto no ocurrió.

 

Otro cuestionamiento que muchos se hicieron sobre este caso es el inexplicado bombardeo a Irak. En Fahrenheit 9/11 se pueden escuchar las declaraciones del entonces encargado de la oficina antiterrorista de EE.UU., Richard Clarke, en las que indica que recibió órdenes precisas de Bush para que presentara en el informe posterior al 11 S, que detrás de todo estaba el país árabe.

 

Clarke precisó que cuando preguntó sobre el plan de respuesta a Al Qaeda, la orden fue atacar a Irak, pese a que el grupo insurgente se encontraba en Afganistán. Cuatro semanas después, el entonces presidente aseguró que Irak estaba escondiendo a Bin Laden.

 

EE.UU. solo envió a 11 mil soldados a Afganistán, lo que según Clarke es una burla porque había más agentes en Manhattan que en la nación base del grupo extremistas que “los atacó”.

 

Basado en la ley antiterrorismo, el 19 de marzo de 2003 Bush concreta el ataque a Irak, una nación que nunca había arremetido contra Estados Unidos. Bajo la excusa de esta ley, la fuerzas militares norteamericanas se impusieron en Afganistán e Irak, donde sus continuos bombardeos acabaron con la vida de millones de personas.

 

¿Casualidades?

 

Phillip Marshal, un expiloto de la CIA y la DEA fue uno de los estudiosos del caso, quien en su libro “La gran impostura” desmonta completamente la versión oficial y se suma a la teoría de que todo fue una conspiración interna para provocar y justificar los cambios y ataques a otras naciones. Años después fue encontrado misteriosamente sin vida en su casa, junto a sus hijos y su perro.

 

Las autoridades informaron que el expiloto mato a su familia y a su mascota y luego se suicidó.

 

La misma suerte corrieron Bob Simon, David Carr y Ned Colt, tres periodistas que elaboraron un documental sobre la implicación del Gobierno de Estados Unidos en el ataque contra las Torres Gemelas y que el pasado febrero murieron por motivos diferentes; pero extrañamente los tres acontecimientos ocurrieron en una misma semana.

 

¿Quiénes se beneficiaron de esto?

 

Expertos aseguran que los hechos de ese día beneficiaron a los comerciantes involucrados no solo en el negocio de la defensa sino de las mismas aerolíneas.

 

Pocos días antes de ese 11 de septiembre se dio la venta extraordinaria de las acciones de dos compañías: American Airlines y United Airlines, las aerolíneas dueñas de los aviones estrellados.

 

Además, el dueño del complejo de edificios del WTC, Larry Silverstein, recibió 7 mil millones dólares por los seguros de las torres.

 

El negocio del petróleo

 

Las acciones militares ordenadas por George W. Bush como respuesta a los atentados le trajeron grandes beneficios económicos a EE.UU. y sus representantes:

 

El ex vicepresidente Dick Cheney  fue un alto ejecutivo de la petrolera Halliburton. En el año 2003 las acciones de Cheney de la petrolera habían subido hasta un 3 mil por ciento.

 

La entonces secretaria de Estado, Condoleeza Rice, fue 10 años directora de la petrolera Chevron.

 

La familia Bush tiene importantes negocios petroleros, vinculadas a Zapata Oil, Arbusto y Pennzoil.

 

En Afganistán se encontrarón importantes yacimientos de minerales como cobre, hierro, cobalto, oro y litio (importante para la fabricación de baterías y teléfonos celulares), cuyo valor se estima en un billón de dólares. Además, la producción de opio que había sido reducida en años anteriores en más de 80 por ciento, se incrementó casi en la misma proporción luego de la invasión del país norteamericano.

 

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24
Mayo

La noche en que mataron a monseñor Óscar Arnulfo Romero estallaron las primeras bombas de la guerra civil en El Salvador. Fue una “noche larga” de apagones y mucha tristeza, recuerda Gaspar Romero, hermano menor del arzobispo mártir que será beatificado este sábado.

Gaspar, de 85 años, y doce años menor que Óscar Arnulfo, celebra la beatificación pero rememora el “profundo” dolor que sintió el 24 de marzo de 1980, cuando su hermano fue asesinado frente al altar mientras celebraba la misa en la capilla de un hospital para personas enfermas de cáncer en San Salvador.

Pocas horas después, San Salvador quedaba a oscuras por el sabotaje de la red eléctrica, preludio de una guerra civil (1980-1992) que dejó más de 75,000 muertos.

Contemplando retratos de su hermano en la pequeña sala de su casa, Gaspar habla con AFP a horas de la beatificación, que agradece al papa Francisco.

Pregunta: ¿Cómo recuerda el día del martirio?

Respuesta: El 24 de marzo de 1980, yo estaba trabajando en ANTEL (oficina estatal de telecomunicaciones) y me habló un jefe y me dijo que fuera a la Policlínica porque habían herido a mi hermano. Cuando yo llegué, en ese momentito, lo iban entrando en una camilla pero ya iba muerto. Fue un dolor de esos que no tienen remedio y dije: qué ingratitud la que han hecho, han matado a un santo.

P: ¿Se le practicó un reconocimiento forense?

R: Vi cuando le abrieron la parte izquierda del tórax para extraerle los fragmentos de una bala explosiva.

P: ¿Cómo transcurrieron las horas en el hospital policlínico?

R: Mientras la noticia se difundía, aquellas calles inmediatas al hospital estaban completamente llenas de gente queriendo ver o saber lo que había pasado.

P: ¿Qué se imaginó que iba a pasar?.

R: Creo que en ese momento (la noche del asesinato) estalló la guerra civil, porque se supo la noticia muy temprano y a las 8 ó 9 de la noche empezaron a explotar las bombas, se escuchaba una bomba por aquí otra por allá, con apagones porque volaban los postes y salir a la calle era un peligro.

P: Como hermano de monseñor ¿sintió temor de que le pasara algo?

R: Se sintió la presión que había contra monseñor. Quien hablara de monseñor era hombre perdido (muerto o desaparecido), el que andaba con una biblia o con un crucifijo era hombre perdido y había algunos eslogan que decían: haga patria, mate un cura, todo eso se sufría.

P: ¿Quiénes traicionaron a monseñor?

R: ‘Lo que más me duele’, me dijo monseñor), ‘es que hay tres hermanos del obispado que me han traicionado, (porque) fueron a Roma y al Vaticano a denunciarme, que yo estaba siendo subversivo, que yo era un loco, que yo era un borracho y un montón de insultos’.

P: ¿De qué diócesis fueron los denunciantes?

R: Eduardo Alvarez (San Miguel), Pedro Arnoldo Aparicio Quintanilla (San Vicente) y Marco Revelo (Santa Ana), los tres ya fallecidos. El Papa Juan Pablo II envió una comisión a investigar.

P: ¿Cuál fue el resultado de la investigación?

R: En el informe que ellos (la comisión del Vaticano) redactaron dijeron que todo eran calumnias. Ese informe lo confortó.

P: ¿Monseñor Romero tuvo roces con Juan Pablo II?

R: Él (Romero) fue muy querido de Pablo VI, y cuando nombraron a Juan Pablo II, él le llamó la atención (a Romero). Le decía que tuviera cuidado con lo que hablara porque su misión era estar en armonía con la clase poderosa. Santo Padre, le dijo monseñor, en El Salvador no es comunismo eso (denunciar la injusticia), en El Salvador es un reclamo de derecho. Vino desmoralizado por esa contestación que le dio el Papa.

P: ¿Después de ese encuentro con el Papa qué pasó en El Salvador?

R: Monseñor Romero se quedó completamente solo y amenazado, sin apoyo de nadie, y muchos sacerdotes también por miedo se alejaron, los hermanos obispos ya no se diga.

P: ¿Cómo recibe la beatificación?.

R: Es un honor para la familia, para el pueblo, y una gratitud, un favor de

Dios a través del Papa que nos hizo ese gran regalo.

P: ¿Perdona a los que lo asesinaron?

R: Monseñor dijo: ‘si me llegan a matar desde ya perdono a los que lo vayan hacer’, y yo agarro esa frase para mí, si él que entregó su vida, los perdonó, yo también los perdono.

P: ¿Cómo desea que identifiquen al beato Romero?

R: El pueblo entero aquí lo ha bautizado desde ya hace mucho como San Romero de América, el santo de los pobres, y eso no se lo quitan.

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