Al día

24
Diciembre

Tras la firma del acuerdo nuclear, Irán sufre una guerra sucia a través de la presión, intensificación y prórroga de las sanciones políticas y económicas de EE.UU.

Washington incumple así sus compromisos internacionales de la mano de un Congreso dominado, mayoritariamente por el sector belicista del establishment político estadounidense. Esto, en las postrimerías del gobierno del demócrata Barack Obama, que ha sido incapaz de cumplir lo señalado ante sus socios occidentales “vetaremos cualquier decisión del Congreso Estadounidense destinado a imponer o prorrogar sanciones contra Irán tras la firma de los acuerdos nucleares”. Si bien el presidente de Estados Unidos se negó a firmar una renovación de las sanciones contra Irán, impulsadas por un Congreso con mayoría republicana, aun así se convirtió en Ley por una cláusula constitucional al no ejercer el veto presidencial prometido.

 

Washington y sus Continuas Violaciones

 

Un comunicado de la Casa Blanca emitido el mismo día 15 de diciembre de 2016, cuando el Congreso prorrogó las sanciones contra Irán por diez años señaló “la administración del gobierno estadounidense tiene y continúa utilizando, todos los medios necesarios para renunciar a las sanciones pertinentes levantadas como parte del acuerdo nuclear”. Una declaración voluntarista y diplomática, pero sin fuerza ninguna con un Obama que tiene más de la mitad de su cuerpo fuera de la Casa Blanca, que actúa como un político a punto de jubilar y se dedica a proferir palabras de buena crianza.

Para el gobierno iraní esta renovación de las sanciones estadounidenses contra el país viola el acuerdo firmado el año 2015 y la reacción ante esta medida de presión e incumplimiento de los compromisos implica la necesidad de tomar medidas. Así lo expresó el mandatario de la nación persa, Hasan Rohani quien ordenó a la Organización de la Energía Atómica de Irán – OEAI – que trabajara en el diseño y producción de un propulsor nuclear para usarlo en el transporte marítimo, así como estudiar en el más breve plazo posible – tres meses – el combustible nuclear que requiere. Unida a esta decisión el gobierno iraní presentará una queja legal frente a la contravención estadounidense de los acuerdos del JCPOA.

La República Islámica de Irán es plenamente consciente de las dificultades que enfrenta en sus relaciones con Estados Unidos, sobre todo si recordamos que uno de los ejemplos más ilustrativos de la injerencia de Washington – y con ello el comienzo de una Guerra Sucia que ha costado miles de muertos y daños económicos – contra un país, comienza justamente con Irán el año 1953. Ese año la CIA en alianza con el MI6 de Gran Bretaña, derrocaron al gobierno democrático de Mohamed Mosadegh. Una acción impulsada por la decisión soberana de Irán en marzo del año 1951 de nacionalizar su industria petrolera, dando por terminado el monopolio ejercido por el consorcio Anglo Iranian Oil – antecedente de la British Petroleum  - Durante un par de años Irán fue atacada en todas las esferas: un bloqueo naval británico y  sanciones económicas internacionales entre las principales maniobras de un dúo que daba sus primeros pasos como agentes desestabilizadores, promotores de Golpes de Estado e impulsores de genocidios, frente a gobiernos y pueblos, que no les eran afines en el marco de una Guerra Fría donde la mayor cantidad de muertos, heridos y destrucción los ponían los pueblos y sociedades que buscaban su propio camino de desarrollo.

Después de que el presidente estadounidense Eisenhower asumiera el poder el año 1953, la CIA accedió a la súplica intervencionista británica, que tuvo un primer fracaso obligando a la familia Pahlavi a huir a Italia tras fallar la petición de renuncia de Mosadegh por la negativa de millones de iraníes que salieron a las calles de a defender el gobierno. La CIA intensificó su accionar y mediante el soborno y la acción directa desató la violencia en las calles de Teherán. Mosadegh en agosto del año 1953  fue finalmente derrocado, permitiendo la reinstalación del régimen monárquico que con brutalidad y represión gobernó hasta su definitivo derrocamiento por el triunfo de la revolución del año 1979.

El año 1980 Washington en su decisión de derrocar al gobierno revolucionario establecido el año 1979 promueve una guerra de agresión contra la República Islámica de Irán impulsando reivindicaciones territoriales por parte del dictador iraquí Sadam Hussein. Esta Guerra impuesta – también conocida como Guerra Santa – se inicia tras la decisión de Bagdad – que actúa bajo el beneplácito occidental – de invertir lo que era la delimitación de fronteras entre ambos Estados establecida en los denominados acuerdos de Argel del año 1975, con la idea de conseguir la anexión de la región de Arvand Rüd que desemboca en el Golfo Pérsico. Las fuerzas iraquíes en septiembre del año 1980 con 200 mil soldados, 2 mil tanques y 450 aviones ataca Irán por la Provincia de Juzestán, con la creencia que el Irán post revolucionario estaba debilitado y que el apoyo occidental sería suficiente. Hussein usó armas químicas, que no merecieron la sanción internacional debido al veto estadounidense en el seno del Consejo de Seguridad. La joven República Islámica de Irán detuvo el avance iraquí, los expulso del país y el conflicto continuó hasta el año 1988 con un gran costo en vidas humanas y materiales.

Estados unidos nunca le ha perdonado a Irán, que no siguiera siendo el gendarme de las políticas imperialistas en Oriente Medio y Asia Central. Desde el principio de su fundación en 1979, el sistema de la República Islámica de Irán siempre ha estado expuesto a las conspiraciones del sistema hegemónico encabezado por Estados Unidos. En una interesante reseña de IRIB se consigna que “Antes del triunfo de la Revolución Islámica, Irán y Arabia Saudí eran considerados los dos pilares de la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio y el Golfo Pérsico. La Revolución Islámica, puso fin, de una vez por todas, a la dominación de la monarquía en Irán y, como resultado de ello, EE.UU. perdió a un principal aliado y a uno de los dos pilares de su política en la región. Obviamente, los políticos estadounidenses, pese a sus afirmaciones en apoyo de la libertad y de la democracia, no podían tener unas relaciones normales con un gobierno revolucionario que había acabado con el dominio de la Casa Blanca sobre Irán. Estados Unidos no sólo perdió al régimen monárquico al que apoyaba en Irán, sino que se vio enfrentado a un sistema de gobierno cuyo lema estratégico era “independencia, libertad y República Islámica". Para EE.UU. era doloroso que la República Islámica deseara la libertad no sólo para el pueblo musulmán de Irán, sino para todas las naciones bajo opresión, especialmente en la geografía del mundo islámico”.

 

El Odio Se Intensifica

 

Hoy ese odio contra Irán se ha intensificado por el apoyo que la República Islámica de Irán otorga a la lucha del pueblo palestino y sobre todo por el hecho del apoyo a las fuerzas del gobierno sirio e iraquí en su lucha contra los movimientos takfirí como EIIL – Daesh en árabe – Fath al Sham – ex Frente al Nusra – Ahrar al Sham y otros centenares de grupos y bandas que han nacido y desarrollado al alero estadounidense, sus aliados occidentales y de Oriente Medio con activa participación de sus servicios de inteligencia. Una alianza de agresión contra las sociedades árabes, que se distribuye desde el Magreb hasta el Levante Mediterráneo y que ha encontrado como rival decidido y exitoso al Eje de la Resistencia que incluye a Siria, Irak, el Movimiento Hezbolá, el Movimiento Ansarolá y la República Islámica de Irán, quienes además han logrado unificar esfuerzos de lucha contra las fuerzas salafistas a través del apoyo de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, principalmente en Siria.

Para Estados Unidos, la pérdida de influencia en Oriente Medio, el notorio alejamiento turco del régimen de Recep Tayyip Erdogan  de las decisiones de Washington y sus conversaciones al más alto nivel con Rusia e Irán – como ha sido la reunión de cancilleres celebrada en Moscú el pasado martes 20 de diciembre -  la recuperación de Mosul, Alepo, el debilitamiento progresivo de las fuerzas terroristas y la convicción que  el despertar islámico ha llegado para consolidarse, ha decidido a los sectores belicistas de la sociedad norteamericana y su complejo militar-industrial, encauzar su actuar político, diplomático y militar hacia conductas aún más agresivas que aquellas que se han desarrollado hasta ahora. Con decisiones que ponen en peligro cualquier posibilidad de disminuir los conflictos en el Magreb, Oriente Medio y Asia Central. Y si ello implica intensificar la guerra sucia contra las naciones que considera enemigas lo hará sin dudar, como se vislumbra con el nombramiento, por parte del mandatario electo, Donald Trump de personajes abiertamente islamófobos, antiraníes y con una mentalidad imperial que hace temer una administración tan belicista como sus antecesores. Un gabinete conformado principalmente por multimillonarios y militares como no se había visto en las últimas décadas.

El mundo, en general, tras el acuerdo nuclear firmado por el G5+1 e Irán expresó su satisfacción y optimismo frente a un hecho histórico y de la mayor relevancia. Sentimiento mayoritario a excepción del gobierno estadounidense, sus sectores militares y políticos, además de sus aliados más incondicionales en Oriente Medio: la entidad sionista y la Casa al Saud. Precisamente tres actores que según las principales encuestadoras internacionales – Win – Gallup – son considerados las principales amenazas a la paz mundial en el caso de Estados Unidos – y la paz en Oriente Medio en el caso de Israel y Arabia Saudita. Sin embargo, los medios de comunicación occidentales y su matrices de desinformación y mentiras pretenden hacer creer que Irán es uno de los enemigos de la paz aunque su plan nuclear haya sido definido como pacífico en ideas y práctica, incluso así reconocido por la propia Organización Internacional de Energía Atómica y líderes políticos de la Unión Europea.

El mantener esa mentira por parte de Washington y sus herramientas políticas y militares en Oriente Medio es parte de esta guerra sucia, destinada a demonizar a la República islámica de Irán. Sumando, en esa visión, a Rusia, Hezbolá, Siria y a todos aquellos que se opongan a la hegemonía pretendida por Washington, que es la principal amenaza militar – visto su presupuesto en gastos militares que supera los 700 mil millones de dólares anuales. Es el principal patrocinador del terrorismo ya sea a través del uso de los movimientos y bandas como Al Qaeda, Daesh, el apoyo a movimientos desestabilizadores en Ucrania, Irak, Siria, Yemen, al régimen israelí y el uso de drones como herramienta de exterminio en Yemen, Afganistán, Libia y Paquistán.

A lo mencionado, adicionemos el factor desestabilizador que Washington lleva en su ADN, como el principal país en provocar cambios de gobiernos y regímenes, además de fomentar la tortura – en Irak, Afganistán, en Guantánamo - la violencia sectaria – en libia, Irak, Afganistán. Alentar la ocupación de territorios – como en el caso de Israel con Palestina y Marruecos con el Sáhara occidental. Apoyar el surgimiento de movimientos terroristas salafistas al amparo del aval dado a Arabia Saudí. Los verdaderos Estados canallas no son los definidos por los analistas estadounidenses, sino que el propio Estados unidos y sus títeres regionales: Israel, Arabia Saudí, las Monarquías del Golfo Pérsico, Gran Bretaña entre otros.

 

Bajo Trump La Guerra Sucia Continuará

 

Bajo el mandato de Donald Trump, lo más probable es que la guerra sucia contra Irán, la policía de sanciones, el apoyo a bandas terroristas que operan en sus fronteras con Irak, Afganistán y Paquistán, las presiones diplomáticas, económicas y militares continuarán como parte de la estrategia de política exterior estadounidense en apoyo a sus aliados regionales, especialmente Israel y Arabia saudita, quien encabeza a su vez a las monarquías feudales del Golfo Pérsico. Todo indica que el plan “Nitro Zeus” – denunciado por el diario New York Times en febrero del 2016 - destinado a generar un ciberataque a gran escala contra Irán seguirá en pié, obligando lógicamente a la nación persa a mantener en alerta sus defensas aéreas, sus sistemas de comunicaciones, su red eléctrica y programa nuclear, que son los grandes objetivos de este plan estadounidense desarrollado por el Pentágono y que involucra a miles de miembros de las Fuerzas Armadas y de los servicios de inteligencia.

A las ideas de subversión y desestabilización se suman las declaraciones amenazantes, además de hipócritas.  Tal es el caso de Gran Bretaña, aliada incondicional de Washington, que se ha encargado de alentar a que Arabia Saudí y las Monarquías feudales del Golfo Pérsico intensifiquen su presión y ataques contra Irán. En visita efectuada por la Premier Inglesa Británica Theresa May a Baréin, en el marco de la 37 Cumbre de los Jefes de Estado del Consejo de Cooperación del Golfo declaró, que Irán es una amenaza para la región. Ante Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin, Omán y Catar, la política neocons e hipócrita de May se hizo presente. "Quiero asegurarles que veo real la amenaza de Irán para el Golfo y más allá, en todo el Medio Oriente. El Reino Unido está completamente comprometido con nuestra alianza estratégica y trabajamos para contrarrestar esta amenaza... Tenemos que trabajar conjuntamente para hacer retroceder a Irán en sus acciones agresivas sean en El Líbano, Irak, Yemen, Siria o en el mismo Golfo". Puede más el poder del dinero, la venta de armas, el buscar nuevos mercados a una Inglaterra fuera de la Unión Europea que la decencia y la política de paz. Algunos le llaman a eso pragmatismo, sostengo que eso es parte de la indecencia de políticos y países que han llevado al mundo a frentes de confrontación y muerte de la cual resulta muy difícil salir.

Un Irán fortalecido en el plano internacional, reconocido en su papel como líder del Eje de la Resistencia, un país que cumple sus compromisos en el marco del Plan de Acción Integral Conjunta – JCOPA – soberano en sus decisiones políticas, económicas y militares. Rico en petróleo y gas. Con ampliación de sus vínculos internacionales en los cinco continentes. Un país así es un rival de temer para Washington y sus aliados, tan acostumbrados a que se les obedezca y se les tema en lugar de cooperar. Frente a esa apostura agresiva de occidente, Irán debe estar preparada contra una Guerra Sucia que se espera intensifique su acción. Ya sea mediante nuevas sanciones, nuevas presiones militares y sobre todo con el apoyo que los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel y Arabia Saudí siguen concediendo a grupos terroristas que operan en las fronteras de Irán. Teherán y su sociedad no deben descuidar el combate contra Muyahidin e Khalq –a pesar de ser considerado un grupo terrorista por el propio Departamento de Estado norteamericano - o el grupo Jundullah que actúa en el Baluchistán en la frontera con Afganistán.

Irán debe seguir cuidando a sus científicos nucleares, blancos de los servicios de inteligencia sionistas como fue el caso de  Ardeshir Hosseinpour, Massud Ali-Mohammadi, Majid Shariari y Fereydoon Abbasi. Como también impedir el sabotaje a sus actividades nucleares pacíficas.  Proteger la libre circulación marítima en el Golfo Pérsico. Seguir apoyando a la sociedad siria e iraquí en su combate contra el terrorismo takfirí. Impulsar la cooperación sostenida con el Movimiento de resistencia islámica de El Líbano – Hezbolá -  y el  Movimiento Ansarolá en Yemen. Seguir impulsando el apoyo a la causa palestina como el centro del actuar del Eje de la Resistencia, hasta lograr la definitiva expulsión del ocupante sionista.

En enero del 2017 asume como Primer Mandatario estadounidense el multimillonario Donald Trump quien bajo la influencia de lobby del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense Israelí – AIPAC por sus siglas en inglés – y el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu ha definido que el acuerdo nuclear con irán “ha sido un desastre y que la prioridad de su administración será desmantelarlo”. El plan trumpiano consistiría en exigir a Irán un compromiso de no intervenir – según Washington - en los asuntos de países de Oriente Medio como Siria, El Líbano, Irak, Yemen y Baréin – donde existe una mayoritaria población chiita. Condición inaceptable para una política exterior iraní basada en el fortalecimiento del Eje de la Resistencia. Irán enfrenta una tarea titánica frente a los afanes desestabilizadores de Estados Unidos y sus aliados, que no se resignan a aceptar que la rueda de la historia está girando hacia los pueblos que ansían su libertad.

24
Diciembre

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobó la resolución contra los asentamientos ilegales del régimen de Israel, pese a las presiones ejercidas por Trump y Netanyahu, junto al lobby sionista.

A pesar de presiones ejercidas por el presidente electo estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu, junto al lobby de organizaciones como el Comité de Asuntos Público Estadounidense-Israelí (AIPAC); el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – CSNU - aprobó la Resolución N° 2334, con la coautoría de Nueva Zelanda, Malasia, Venezuela y Senegal, en contra de los asentamientos de colonos judíos en territorios de la Ribera Occidental.

La votación estaba prevista para el día 22 de diciembre, pero la delegación de Egipto —que había presentado el proyecto de resolución al Consejo de Seguridad— por presiones de Estados Unidos a través de una llamada directa del mandatario electo estadounidense Donald Trump al presidente egipcio Abdelfatah al-Sisi  pospuso el proceso. Finalmente, se sometió a consulta este viernes por las delegaciones de Nueva Zelanda, Malasia, Venezuela y Senegal, coautores del texto.

La resolución N°2334 es la primera referente a la ocupación israelí de las tierras palestinas después de ocho años. Con ella se condena la conducta violatoria del derecho internacional por parte de Israel. Aprobada por 14 votos a favor y una abstención – la de Estados Unidos – esta resolución es documento que destaca claramente que la presencia de Israel y sus fuerzas ocupantes en la Ribera Occidental y en Al-Quds (Jerusalén) supone una “violación del derecho internacional y una grave obstáculo para solucionar el conflicto, a través de la creación de dos Estados”.

Esta Resolución reafirma la ilegalidad de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén oriental y reitera la exigencia de que Israel ponga fin de inmediato y por completo a todas sus actividades de ese tipo. Según se señala en la página de la ONU con esta importante determinación se subraya que no reconocerá ningún cambio a las fronteras acordadas en 1967, lo que incluye a Jerusalén. El texto llama, asimismo, a tomar medidas para prevenir actos de violencia contra civiles, incluidos atentados terroristas.  Finalmente, llama a las partes a retomar los esfuerzos para iniciar negociaciones creíbles y definir la cuestión del proceso de paz de acuerdo con las recomendaciones del Cuarteto de Paz para Oriente Medio.

Rafael Ramírez, embajador de Venezuela ante la ONU señaló en la presentación de esta Resolución que “Al someter esta propuesta nos anima el firme compromiso de revertir esta peligrosa tendencia para salvaguardar los intereses del pueblo palestino y la viabilidad de su Estado y para revitalizar el proceso de paz que se ha visto estancado por más de 20 años. Ya es hora que este Consejo de Seguridad asuma la altísima responsabilidad que tiene en el origen y en la extensión de este conflicto”- La presidencia de la Autoridad Nacional Palestina – ANP -  a través del portavoz Abu Rubeina, señaló que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU contra los asentamientos ilegales es un ‘un gran golpe’ para Israel.

Para indignación del régimen de Netanyahu, la propia embajadora de EE.UU. ante la ONU, Samantha Power, en un mazazo al sionismo destacó que "no se puede abogar por asentamientos y la solución de los dos Estados. No vetamos la resolución, ya que refleja los hechos en el terreno y es consistente con la política estadounidense". John Kerry, Secretario de Estado norteamericano señalo, por su parte que “aunque no estamos de acuerdo en todos los aspectos de esta resolución, ella, con razón, condena l violencia, la incitación, la actividad de los asentamientos e insta a las partes a tomar medidas constructivas”. Por su parte, para el asesor presidencial estadounidense, Ben Rhodes “la actividad por parte de Israel en materia de asentamientos amenaza la coexistencia pacífica de los dos Estados. Una actividad que se ha intensificado durante los últimos años, sobre todo después del 2011. La condena de la política de asentamientos de Israel es consistente con la política de EE.UU., que es apoyada por ambos partidos".

Para el mandatario electo Donald Trump, quien se jugó por evitar esta derrota israelí “las cosas en la ONU a partir de mi presidencia serán diferentes" en una clara muestra de apoyo a un régimen alicaído como el israelí y que espera, de la mano del multimillonario estadounidense, devenido presidente, tener nuevos aires en su política colonialista. A pocos minutos de salir a la luz pública la Resolución N° 2334,  el régimen israelí emitió una declaración señalando que no acatará lo determinado por el Consejo de Seguridad. Para el régimen de Netanyahu la responsabilidad de esta dura derrota es atribuible a la administración de Barack Obama que “no solamente falló para proteger a Israel contra esta conspiración en la ONU, sino que coludió con ella entre bastidores". El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, admitió que tenía esperanzas  que Estados Unidos vetara lo que denominó “una vergonzosa resolución".

 

Aplicar sanciones Contra el Régimen Sionista

 

Este tipo de resoluciones son de carácter vinculante y obliga a los países involucrados al cumplimiento de la decisión tomada en la cual se considera que la construcción y ampliación de estas colonias en los territorios ocupados palestinos constituyen una “violación flagrante de las leyes internacionales y un severo obstáculo para la paz”. La resolución del CSNU implica un clarísimo reconocimiento del carácter ilegal de los asentamientos y constituye un poderoso instrumento para la exigencia de responsabilidades a las autoridades civiles y militares israelitas en el plano internacional  en hechos que son claramente constitutivos de crímenes de guerra y lesa humanidad, fundados en el derecho internacional humanitario.

El propio CSNU, los países que aspiran al cumplimiento de las leyes internacionales, la propia Autoridad Nacional Palestina, Hamas, los gobiernos amigos deben comenzar a trabajar por exigir el cumplimiento de esta Resolución y si ello no se ejecuta establecer las sanciones que el incumplimiento de un mandato internacional exige. El Consejo de Seguridad de la ONU debe tomar medidas concretas, incluso amenazar con sanciones selectivas, contra las partes del conflicto de Siria que incumplen descaradamente los términos de una resolución adoptada por unanimidad por la ONU. Estas sanciones pueden ser políticas, diplomáticas, económicas, militares. El recurso a las sanciones, previsto explícitamente por el artículo 41 de la Carta de las Naciones Unidas , permite al Consejo de Seguridad pedir a los Estados miembros que apliquen medidas coercitivas con el fin de hacer efectivas sus decisiones y contribuir de este modo al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales. Los diversos regímenes de sanciones adoptados por el Consejo pueden equipararse a instrumentos políticos destinados a velar por el mantenimiento de la paz y la seguridad.

Recordemos que la Carta de las Naciones Unidas ha creado lo que denomina un sistema de seguridad colectiva, que está recogida en su Capítulo N° VII y que es administrado, centralizadamente por el Consejo de Seguridad – definido como el órgano principal de la organización según el artículo 7o. de la Carta. En vista de la necesidad de cumplir el cometido esencial, el cual es velar por el  mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, este Consejo puede adoptar las siguientes medidas: Primero, medidas que no implican el uso de la fuerza, lo que usualmente se denominan sanciones, contempladas en los artículos 40 y 41 de la Carta de las Naciones Unidas. Segundo, medidas que implican uso de la fuerza, que están consignadas en los artículos 42 y siguientes de la Carta). Tercero, otras medidas, que si bien no se desprenden de manera explícita en la carta de la ONU, si se han constituido a partir de la práctica que el propio CSNU ha utilizado en la exigencia de resoluciones como ha sido en el caso de Serbia, Libia, Irak, Siria. Esto último, a través de un papel similar al que cumpliría un legislador, por ejemplo, con la adopción de acciones contra el terrorismo y la creación de tribunales penales ad hoc frente a acusaciones de crímenes de guerra y lesa humanidad.

El CSNU tiene experiencia a la hora de ejercer las sanciones cuando los miembros de la ONU no cumplen las determinaciones del ente multinacional y en este caso es muy probable que Israel se niegue a cumplirlas. Ya lo ha declarado y por tanto la parálisis no puede ser el curso de acción. Las sanciones suelen ser estandarizadas, como embargos de armas y bienes sensibles, la prohibición de viajar a sus cargos políticos, militares y empresariales, congelación de activos. Esto, de tal forma de privar al violador de sus medios de acción de sus recursos y ejercer presión para cooperar en el proceso de solución de un conflicto en el cual es parte. Para ello el CSNU debe crear un Comité de sanciones acompañado de un grupo de expertos para garantizar la aplicación efectiva de las sanciones por los Estados miembros de las Naciones Unidas.

Esta resolución será, sin duda un aliciente muy poderoso en la demanda presentada en Chile a principios del mes de diciembre contra tres jueces de la Corte Suprema israelí, precisamente por crímenes de guerra con relación a la construcción del muro, la confiscación de tierras, la construcción de asentamientos, la violación del derecho a desplazamiento de la población palestina en Beit Jala – localidad ubicada a pocos kilómetros de Al Quds. Para el abogado Gonzalo Boye, uno de los profesionales que asesoró a los abogados chilenos que presentaron la demanda contra los magistrados israelíes en Chile,  la resolución que se aprobó en Nueva York este viernes 23 de diciembre “es un puntal muy valioso para fundamentar las investigaciones que está haciendo la Fiscalía de la Corte Internacional y también se constituye en un instrumento jurídico y político de enorme trascendencia de cara a cualquier reclamación judicial en contra de quienes diseñan, practican financian y/o apoyan la ocupación de los territorios palestinos“.

Para Boye, el incumplimiento de la resolución aprobada en el CSNU puede conllevar sanciones a Israel y su régimen pero, lo más importante es que se constituye y se establece a ojos del mundo la absoluta ilegalidad de la ocupación israelí del WestBank. El CSNU debe exigir ahora la aplicación del acuerdo en todos los ámbitos afectados por esta política colonialista de ocupación y construcción de asentamientos, que implica el traslado de miles de colonos a territorio palestino. Y, especialmente debe encauzar los requerimientos jurídicos internacionales para que la entidad sionista de cumplimiento a las exigencias contenidas en esta resolución. Que ha dejado establecido que le guste o no al ocupante israelí, que su proceder en la Ribera occidental y la política criminal ejercida debe cesar.

Esta resolución es un importante avance frente a una política violatoria del derecho internacional que el régimen de Netanyahu venía ejerciendo sin que la comunidad internacional emitiera opinión alguna. Ahora bien, uno de sus más importantes instrumentos como es el Consejo de Seguridad – que seguramente será despreciado por Tel Aviv – ha definido que la política de ocupación, de colonialismo, de construcción de viviendas y el traslado de colonos es ilegal, debe cesar completamente. Israel ha decidido hace tiempo ya – desde el momento mismo que firmaron los impotentes Acuerdos de Oslo del año 1993 que Palestina no tiene derecho a existir y para ello fue creando, con su policía de ocupación y apartheid una serie de bantustanes, aislados unos de otros, segregados y sometidos a la ocupación civil y militar de la entidad sionista, decidida a expulsar a los palestinos de su tierra como lo hizo el año 1948 con la Nakba.

 

Recuperar Palestina Es Expulsar a los Colonos

 

En una serie de crónicas escritas al visitar tierras palestinas a mediados de este año 2016 señalaba que Al Quds y lo que ella representa constituye la expresión más clara, concreta y ejemplificadora de la conducta violatoria y de la práctica de crímenes de guerra y lesa humanidad que el sionismo ejerce sobre el pueblo palestino, el quebrantamiento de las leyes internacionales  y cualquier acción que implique negarse a devolver los territorios usurpados a sus legítimos dueños. Al Quds, así como Al Jalil, Bayt Laḥm, Nablus, Tulkarem, Jericó entre otras son la prueba clara que Israel y lo que tras la guerra del año 1967 se consideraban “territorios administrados” han pasado, en virtud de su ideología racista, a ser territorios ocupados por una potencia colonial represiva y criminal, en cuyo ideario la ciudad de Al Quds adquiere ribetes mitológicos, considerándola parte única e indivisible de su falsaria idea que les ha sido otorgada por gracia divina.

Este mito es el que viene a romper la resolución del CSNU y que da fuerzas al pueblo palestino y a la comunidad internacional,  que alienta la autodeterminación de este pueblo, a denunciar la permanente política de usurpación de los barrios de Al Quds, de los pueblos y ciudades del West Bank, de exigir el derribo de un Muro miserable y sobe todo exigir el cese de los crímenes que diariamente comete la soldadesca y los colonos en los territorios ocupados. Esta resolución permite dar fuerza vinculante a las demandas permanentes de las autoridades palestinas, de su pueblo y las organizaciones que apoyan la lucha de esta sociedad: que termine la construcción de asentamientos de colonos, ya sea en la parte este de la ciudad de Al Quds, tras la línea verde o en las zonas adyacentes, conformando un anillo de dominio y fragmentación, destinado a impedir – si en el futuro así se da – la devolución de todos aquellos territorios expoliados al pueblo palestino. Tal como sucede en el resto del territorio de la Ribera Occidental.

La Disposición N°2334 del Consejo de Seguridad debe ser cumplida de tal forma que la Autoridad Nacional Palestina tome la iniciativa para exigir, por ejemplo, que la serie de asentamientos que rodean a Al Quds, como el de East Talpiot,  Pisgat Ze’ev, Gilo, Neve Yaakov, además de la siempre creciente Colonia de Maa´ ale adumin dejen de ampliarse mientras se discute su destrucción y salida de esos 300 mil colonos que irrumpieron en Al Quds Este y en barrios del casco antiguo como Silwan, Shuafat, Bein Hanina,  Wadi Hilwe Haman al Ain, Al Bustan generando una situación de ocupación  de hecho que suele ir acompañada de la irrupción de fuerzas militares, para proteger a esos grupos extremistas israelíes. Como también dar los pasos para la salida de los 350 mil ocupantes extremistas que ocupan tierras palestinas en Al Jalil – Hebrón – Nablus, Jericó en el valle del Aghwar – Jordan-.

Es, sin duda, una tarea compleja, pero es un deber moral, político de sobrevivencia para el pueblo palestino el ejecutarla. Sacar a esos colonos que están  protegidos por un Ejército de ocupación y exterminio al estilo de las SS hitlerianas, que violan la legislación internacional, ocupan cada pulgada de las más ricas y fértiles tierras palestinas, en asentamientos que no respetan ni siquiera las fronteras establecidas a golpe de complicidad de los organismos internacionales y los aliados de Israel. Colonos que se confunden con el ejército sin existir una distinción precisa pues muchos colonos son oficiales o miembros del Ejército Sionista y son miles los oficiales que viven en los asentamientos en los territorios palestinos.

En mi trabajo titulado ¿cómo frenar a los perros de guerra? Denominación que el ex parlamentario y activista israelí da a los colonos judíos extremistas asentados en territorio palestino en el West Bank  señalaba “La mayor parte de los colonos son nacionalistas religiosos, extremistas y radicales que votan al Likud de Netanyahu como también a formaciones terroristas como Yisrael Beytenu del sionista y ex Ministro de Asuntos Exteriores -hasta mayo del año 2015- Avigdor Lieberman quien habita en Nokdim, un asentamiento ubicado en Cisjordania. Lieberman es partidario de decapitar a aquellos "árabes-israelíes que sean desleales a Israel". Como también no dejar piedra sobre piedra destruir todo. Bombardear Irán, como también Beirut. Propulsor del llamado Plan Transfer que consiste en trasladar a Jordania u otros países árabes a todo habitantes árabes que vivan en Israel y los territorios ocupados. Un Lieberman con opiniones tales como "Sería mejor ahogar a los palestinos en el Mar Muerto, si fuera posible, puesto que es el punto más bajo del mundo". Ideas y prácticas similares a las expresadas por los partidarios del nacionalsocialismo hitleriano, que implementó una política de exterminio del pueblo judío, tal como el sionismo lo concreta con el pueblo palestino. Una paradoja cruel que asimila el nacionalsocialismo con el nacionalsionismo.

Los colonos en Jerusalén Este y en Cisjordania son de la misma estirpe rabiosa que Lieberman e impiden avanzar incluso en la idea de dos Estados, que ha sido asumido en forma humillante por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que ha ido de tumbo en tumbo desde los Acuerdos de Oslo firmados el año 1993 -oficialmente Declaración de Principios sobre las Disposiciones relacionadas con un Gobierno Autónomo Provisional- y que lo han hecho ir cediendo demanda tras demanda ante el régimen israelí. Tal política contrasta con la llevada a cabo por otras entidades políticas, que a pesar de represión, agresiones militares, invasiones y miles de muertos aún sostienen la valerosa bandera de la autodeterminación, bajo el marco político y militar que ello significa, como es el caso de Hamas que gobierna la asediada Franja de Gaza.

Es claro que la resolución N° 2334 dada a conocer en este viernes 23 de diciembre del año 2016 marca un hito fundamental. Como también es claro que no será cumplida por Israel, lo que obliga a dar los pasos efectivos en todos los frentes de lucha para esta determinación sea ejecutada. Israel no entenderá otra línea de acción que no sea la fuerza conjunta del pueblo palestino, acompañado del Boicot, las sanciones y la desinversión, que implique cercarlos, tal como se hizo con el régimen del apartheid en Sudáfrica, con el claro compromisos de la comunidad internacional. Y hablo, simplemente, de acciones no violentas, aunque no se puede descartar cuando las condiciones así lo permitan una política de mayor presión, donde actores regionales de importancia y un cambio en la correlación de fuerzas permita acorralar al régimen sionista. El marco jurídico lo permite, la voluntad y la dignidad nos exige hacer cumplir lo que durante 68 años ha sido una política de desprecio a las leyes internacionales por parte de la entidad sionista. Es hora de actuar, con firmeza, con la razón de nuestra parte,  con todas las fuerzas de la historia.

 

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La particion de Palestina (ONU 1947)

 

Holocausto

24
Diciembre

A un escaso mes de tomar posesión como presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario ruso, Vladimir Putin, tuvieron su primera coincidencia estratégica: fortalecer el poder nuclear.

En efecto, durante una reunión con la plana mayor del ministerio de Defensa ruso, Putin declaró que el fortalecimiento del potencial de las fuerzas estratégicas debe llevarse a cabo “mediante la incorporación de sistemas de cohetes capaces de superar de manera garantizada los actuales sistemas de defensa antimisiles y aquellos que se encuentran en desarrollo”. “Para ello”, agregó Putin, “las fuerzas estratégicas convencionales deben ser elevadas a un nuevo nivel cualitativo, que permita neutralizar cualquier amenaza militar contra Rusia. Hay que vigilar atentamente todo cambio en el equilibrio de fuerzas y la situación político-militar en el mundo, en particular el perímetro de las fronteras rusas”, advirtió el presidente ruso.

Por su parte Trump escribió en su cuenta Twitter: “EU debe fortalecer y expandir en gran medida su capacidad nuclear, hasta que el mundo entre en razón respecto a las armas atómicas”.

Trascendió que el programa del Equipo de Transición Presidencial (ETP), admitió que Trump reconoce “las amenazas catastróficas planteadas por las armas nucleares y los ataques cibernéticos y se asegurará de que la potencia nuclear estadounidense se modernice para garantizar que siga siendo un elemento disuasorio efectivo”.

Según los datos conocidos a mediados de 2007, Rusia tenía alrededor de 3,281 ojivas nucleares estratégicas activas en su arsenal y un número desconocido de armas nucleares tácticas. Entre su arsenal nuclear contaba con 489 misiles portadores de cabezas nucleares en silos fijos y sistemas móviles, 12 submarinos con 609 ojivas nucleares y 79 bombarderos con 884 misiles de crucero.

Respecto al poder nuclear norteamericano, en 2007 el Boletín de Científicos Atómicos calculaba alrededor de 5,400 cabezas nucleares en total: alrededor de 3,575 ojivas estratégicas y 500 no estratégicas y sobre 1,260 ojivas adicionales contenidas en el arsenal inactivo.

La US Air Force cuenta con 450 misiles balísticos intercontinentales y también opera una flota de bombarderos estratégicos nucleares. La fuerza aérea consiste de 94 Boeing B-52 Stratofortress y 19 B-2 Spirits. También mantiene alrededor de 400 bombas de gravedad con capacidad nuclear de uso en F-15s, F-16s y F-35s. Alrededor de 350 de esas bombas están desplegados en siete bases aéreas en seis países de la OTAN. La Marina cuenta con 18 submarinos desplegados, de ellos 14 con misiles balísticos. Cada submarino está equipado con un complemento de 24 misiles Trident II, algunos con cabeza nuclear.

Durante la campaña electoral, Trump elogió a Putin en varias ocasiones. Después de Trump ser elegido presidente, Putin declaró estar “listo para trabajar conjuntamente para resolver los problemas urgentes de la agenda internacional.” Durante una reciente conferencia de prensa, el presidente ruso declaró que “esperaba que las relaciones bilaterales (con EU) mejoraran, porque no podían ser peores de lo que son en la actualidad”.

Sin embargo las explicitas intenciones de “fortalecer” el arsenal nuclear por parte de ambos líderes, aun si haber sostenido la primera entrevista, no se corresponden con la voluntad de “resolver los problemas urgentes de la agenda internacional”.

23
Diciembre

Cuba constituyó la primera experiencia neocolonialista de los Estados Unidos a escala mundial, considerando que los nexos con Puerto Rico y Filipinas, territorios también adquiridos en la guerra contra España, tomaron otros cursos. Puede suponerse que es por ello que, para Washington, el fracaso del sistema de relaciones constituido con Cuba y practicado durante más de medio siglo, ha sido más traumático que lo que indica la lógica pura.

La política exterior oficial de Cuba en los 56 años iniciales de supuesta independencia no significó más que un cambio de la dominación española por una subordinación colonial virtual a Estados Unidos.

Los problemas que enfrentaba Cuba durante los años 50 del siglo XX, no eran mayores ni muy distintos a los que afectaban a muchas otras naciones del continente.

Es cierto que Cuba sufría una cruel tiranía, pero igual había feroces dictaduras en muchos otros países de América. Eran enormes las injusticias en Cuba, pero no lo eran menos en la mayoría de los demás países latinoamericanos.

El análisis de los motivos de que fuera en Cuba donde triunfara una revolución que ha dado paso a otra más grande aún que – con repetidos avances y retrocesos- está teniendo lugar en toda la región, no puede ignorar que las condiciones y méritos de los revolucionarios cubanos que venían luchando durante más de noventa años no habrían bastado para ello, de no haber contado la Isla con un conductor como Fidel Castro.

Fidel aportó su talento y acción a una causa compartida por lo mejor y más sano de la sociedad. Promovió su liderazgo a base del ejemplo personal y la evidencia de sus convicciones, proyectos e ideas. Las corrientes revolucionarias que confluyeron para dar lugar a una dirección única de la revolución encabezada por Fidel Castro durante la lucha contra la tiranía y luego de la toma del poder, hicieron cada una de ellas sus aportes al diseño y al desempeño del proceso.

En materia de política exterior, un papel sumamente importante fue el del Partido Socialista Popular, cuyos vínculos con los partidos comunistas de la URSS y los demás países socialistas de Europa y Asia sirvieron de fundamento para una de las alianzas de mayor influencia y alcance en las relaciones internacionales de Cuba desde la llegada al poder de la revolución.

La formación revolucionaria de muchos combatientes del 26 de Julio y el Directorio Revolucionario tenía huellas más o menos profundas de un pensamiento revolucionario latinoamericano y europeo que entronca de una u otra forma con el marxismo aunque no fueran necesariamente afines o seguidoras de la interpretación soviética de la doctrina. En cualquier caso estas influencias no estaban atadas a políticas oficiales de otros países, como si lo estaban las que tenían al modelo soviético como paradigma único para la construcción del socialismo.

Nutriente ideológico de la generación de revolucionarios que condujo esta etapa, a los efectos de la formulación de una política exterior, fueron la decisiva influencia del ideario martiano, las experiencias de las luchas de los intelectuales y estudiantes cubanos combatientes de los años 30 y 40; las ideas de Antonio Guiteras, Julio Antonio Mella y Eduardo R. Chibás; las de algunos pensadores humanistas y políticos populistas de América Latina en la propia época, como José Ingenieros, Domingo Faustino Sarmiento, Jorge Eliécer Gaitán, Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón y Juan Bosch, entre muchos otros.

Simbólico del grado de sumisión del accionar político oficial cubano en la arena internacional antes de 1959, es que cuando tiene lugar el triunfo revolucionario, el organismo cubano a cargo de las relaciones exteriores se nombraba Secretaría de Estado y era, efectivamente, una filial de la Secretaría de Estado de Washington.

Fue en junio del 59, al poco tiempo de haber asumido el doctor Raúl Roa la conducción de ese organismo, que se le rebautizó con el nombre de Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ello fue proclama de unas intenciones que se hicieron realidad en poco tiempo: Cuba había asumido la conducción por si misma de su política exterior y se proponía el establecimiento de relaciones, en pie de igualdad, con todos los países, sin distingos de sistemas sociopolíticos ni ideologías.

La política exterior de la revolución cubana se ha caracterizado por su carácter creativo y solidario, inflexible en la defensa de la soberanía nacional e intransigente en su adhesión a las normas internacionales, pero siempre partidaria de la negociación y el entendimiento para la solución de los conflictos.

La política exterior de la revolución ha seguido el pensamiento martiano de que: “La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma del ideal que se persigue”.