Al día

27
Diciembre

Con sólo siete palabras, tan pocas como los pecados capitales, el boletín de noticias de la televisión oficial rusa abrió, el 21 de diciembre de 1991, su espacio con un anuncio dramático: que el gran imperio soviético había desaparecido, como una hoja seca arrastrada por el viento. El mundo enmudeció.

No faltaron los augurios de que el gobierno de La Habana tenía las horas contadas. La situación se hizo tan crítica que entró en vigor el llamado Período Especial, concebido para un bloqueo total de la isla por parte de Estados Unidos.

La Revolución Cubana, que no fue un subproducto del triunfo bolchevique sobre el imperio zarista en 1917 ni de la liberación de numerosos países europeos ocupados por el nazi-fascismo durante la Segunda Guerra Mundial, había sido advertida sobre la posible catástrofe por el presidente Fidel Castro.

Recuerdo su discurso pronunciado en Camagüey el 26 de julio de 1989, cuando alertó que la Revolución resistiría, aun ante “una debacle en la comunidad socialista”. La visión anticipada a veces nos hace sufrir, pero nos prepara ante las contingencias.

En un momento, décadas atrás, en que todo indicaba un proceso de distensión entre Washington y Moscú, en plena Guerra Fría y cuando la Unión Soviética, bien o mal valorada por sus enemigos, se encontraba en el cenit de un complejo panorama internacional, el líder histórico de la Revolución Cubana planteó que podrían mejorar un día las relaciones entre Estados Unidos y Rusia mientras empeoraban con Cuba, pero nunca sucedería que mejoraran las relaciones entre Washington y La Habana mientras empeoraban entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

¿Podría el virtual acercamiento entre Donald Trump y Vladimir Putin significar que continúe el proceso negociador iniciado por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro hace dos años?

El Kremlin ha considerado las relaciones con la mayor de las Antillas con un sentido estratégico hacia América Latina; sin embargo, puede abrirse un diálogo constructivo y necesario entre las mayores potencias nucleares del mundo, en tanto se congela el proceso de “deshielo”, e incluso podrían recrudecerse las medidas de la nueva administración estadounidense hacia Cuba.

Rusia no es la extinta URSS ni Putin el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Aunque sí un cercano y solidario amigo de Cuba.

Mijaíl Gorbachov, el viejo líder soviético, habló recientemente en la BBC sobre los sucesos que dieron al traste con el poder de la gran Federación de Repúblicas. “Quemaron toda la casa para poder encender un cigarrillo”, dijo. “Fue un golpe de Estado”. Pero los “cambios realizados permitieron a los países que la integraban tomar un camino hacia la libertad y la democracia”, agregó. Aunque no sea el sentir de muchos.

No debemos convertirnos en fiscales de la historia. Cada pueblo debe decidir sobre su destino en toda la plenitud de sus libertades; sin arriar las banderas de la soberanía.

En el discurso pronunciado por Fidel con motivo de la visita de Gorbachov a Cuba, en marzo de 1989, expresó: “Si un país socialista quiere construir el capitalismo tiene derecho a hacerlo”. Pero reiteró que cada país “tiene que aplicar sus propias fórmulas en la construcción del socialismo”.

Es que la autenticidad no puede estar en la copia.

26
Diciembre

Las consecuencias de la expulsión de los grupos terroristas de la importante ciudad de Alepo -al norte de Siria y cerca de la frontera con Turquía considerada la segunda del país después de la capital Damasco-, comienzan a sentirse y no por imprevistas son menos trágicas; son evidentes frutos de la desesperación y el odio acumulados por esos elementos, sostenidos por la ayuda exterior.

Como ya habíamos apuntado en estas mismas páginas, los resultados de la cruenta y prolongada batalla de Alepo pueden ser decisivos en el contexto del conflicto sirio. La pérdida del control sobre Alepo es, posiblemente, el más duro golpe recibido por los diversos grupos terroristas que la ocupaban desde hace más de dos años, habiéndola convertido en bastión de sus fuerzas, en particular dentro del territorio de Siria, aunque ejerciendo también influencia hacia el vecino Irak.

Por su cercanía a la frontera turca, esa ciudad jugó asimismo un papel crucial para la recepción de armamentos y refuerzos de todo tipo que hacen llegar las llamadas “potencias occidentales” y otros asociados a los elementos terroristas, agrupados dentro de la increíblemente titulada “oposición moderada” siria compuesta también por miles de extranjeros, según ha sido ampliamente divulgado.

Para el Estado Árabe Sirio es, probablemente, la más importante victoria militar obtenida en el transcurso de la guerra de destrucción impuesta al pueblo sirio, contando con el apoyo efectivo de la aviación militar rusa.

Tanto el ataque a la legendaria ciudad de Palmira - atribuido a formaciones del llamado Estado Islámico- como el brutal asesinato del embajador ruso en Turquía, se consideran reacciones motivadas por la derrota en Alepo y pueden ser el presagio de nuevos atentados y crímenes contra la población civil en otros escenarios seleccionados.

Mientras tanto, las llamadas “potencias occidentales” hacen su parte y buscan mitigar la derrota de los terroristas en Alepo, salvar a sus remanentes y permitirles una eventual reagrupación, para lo cual han utilizado el pretexto de la “ayuda humanitaria” a los civiles atrapados dentro de algunos barrios.

Paralelamente, como parte de las maniobras para estimular y alentar a los terroristas derrotados, el gobierno de Estados Unidos ha hecho público desvergonzadamente que levantó la supuesta prohibición del envío de armamento adicional a estos elementos criminales que, como se sabe, nunca han dejado de contar con el apoyo y financiamiento de Washington.

En el terreno militar, la defensa de Alepo y la expulsión de los terroristas de Palmira se convierten en los objetivos fundamentales del Ejército Árabe Sirio y sus aliados, según declaró el presidente Al Assad.

En cuanto al quehacer diplomático y político, todo apunta a un mayor entendimiento y coordinación entre Rusia, Turquía e Irán, lo cual representa la peor noticia que puedan recibir los terroristas y sus sostenedores exteriores.

26
Diciembre

¿Dónde están los que todos los días cacarean contra Venezuela o Ecuador en nombre de la “libertad de prensa” ahora que Estados Unidos arbitrariamente intenta despojar a un empresario de su medio de comunicación en Panamá?

¿Por qué no se aprecia ninguna campaña internacional de la Sociedad Interamericana de Prensa, del grupo PRISA, de CNN, NTN24 o el mismísimo Vargas Llosa ahora que el embajador yanqui amenaza con cerrar los diarios La Estrella y El Siglo?

La verdad ha quedado al desnudo, el Gobierno norteamericano como cabeza del sistema capitalista mundial, y las grandes cadenas de medios de comunicación que le sirven, interpretan a conveniencia conceptos aparentemente sagrados y principios supuestamente universales, como democracia, libertad de opinión y libertad de prensa. Esas libertades sólo son aceptadas si convienen a sus intereses políticos y económicos pero, si le conviene lo contrario a los grandes poderes capitalistas, se procede cercenándolas.

Lo bueno del caso GESE-Waked, si es que tiene algo de bueno, es que pone al desnudo la falsedad e hipocresía “democrática” del gobierno de Estados Unidos y las grandes cadenas comunicacionales o “medios de comunicación de masas”. Al menos en Venezuela o Ecuador, cada vez que se procedió contra algún periodista o medio fue al amparo de ley, con las evidencias de los delitos o faltas cometidas a la luz pública.

En Panamá, el procónsul norteamericano se ha dado el tupé de despojar a un empresario de sus propiedades, incluyendo dos importantes medios de comunicación, en base a insinuaciones de lavado de dinero y narcotráfico, sin presentar ni a la faz pública, ni mucho menos a los tribunales, ni una sola evidencia. Están advertidos empresarios, especialmente dueños de medios de comunicación: así como ustedes arbitrariamente cercenan, administran o dosifican el grado de acceso a los medios y a la opinión pública de sectores sociales subalternos o de sectores políticos y sociales alternativos, ustedes mismos pueden ser víctimas de las libertades castradas por un poder superior, que viene de arriba, no del cielo, sino del norte.

Quienes creen acríticamente todo lo que dicen los grandes monopolios comunicacionales al servicio del sistema, desconocen la historia del mundo y de América Latina, e ignoran cuántas veces el imperialismo norteamericano ha atentado contra esas libertades saboteando gobiernos legítimamente electos, promoviendo golpes de estado e incluso recurriendo al asesinato de líderes populares. Sólo por mencionar algunos casos: desde Árbenz en Guatemala, Salvador Allende en Chile, Zelaya en Honduras, Dilma Rousseff en Brasil y Fernando Lugo en Paraguay.

Casualmente, estamos a punto de conmemorar 27 años de la sanguinaria invasión del 20 de Diciembre de 1989, cuyo objetivo no era ni Noriega, ni la “democracia”, sino la imposición de un régimen político oligárquico antidemocrático, en que nos gobiernan un puñado de inmorales pero obedientes a los dictados de Estados Unidos. Prueba de que la invasión nos redujo a semicolonia, es la actitud servil del presidente Varela en el caso GESE, y en su falta de valor para ubicar al embajador yanqui en su lugar.

 

Lea: 

Se cumplen 27 años de la invasión a Panamá

25
Diciembre

Una de las farsas monumentales de la mediatización mundial, de las últimas décadas, ha sido el invento polarizado de una guerra en Siria.

Una mentira de tantas, como la de una dictadura en Venezuela con Chávez y Maduro o la de Cuba con Fidel y Raúl. Como la de un dictador Gadaffi en Libia. Como la que respaldó la invasión de EEUU en Irak y Afganistán. Como la que ocultó el genocidio en Ruanda.

La misma mediatización que aún sigue llamando dictador a Salvador Allende. La que deshonra la memoria de Martin Luther King y Malcolm X. Ese periodismo truculento, que carece de ética, que se vende, que sigue ensuciando el nombre de las 13 Rosas, de Rosa Luxemburgo y de los milicianos de la República. La misma que a la fecha sigue negando el genocidio en Guatemala y que respaldó las dictaduras impuestas por EEUU en la Latinoamérica devastada por el Plan Cóndor.

La máquina del periodismo corporativo y atracador que se agenció el Apartheid en Sudáfrica. La que pretendió fulminar a Mandela. La que solapa la existencia del centro de tortura de Guantánamo. La que hoy por hoy oculta el genocidio que vive México y la devastación y la hambruna que vive Haití. La que nunca ha reconocido a Vietnam ante la derrota de EEUU. Esa prensa embustera que sigue siendo propulsora de las masacres, invasiones, violaciones de derechos humanos y genocidios alrededor del mundo.

De cinco años para acá (después de Irak, Afganistán, Somalia y Libia) el turno es de Siria. Nos han dicho que es una guerra civil, que Bashar al-Assad es un dictador y que hay que liberar Siria. Nos dijeron que de la nada, así del aire, apareció un grupo extremista y entonces dijo EEUU y aliados que había que ir a sacarlos a patadas.

Y en menos de lo que canta un gallo los compadres organizaron la invasión, ahí iban a la cabeza EEUU, Turquía y Arabia Saudí. Y comenzaron la devastación en la Siria soberana que nunca fue peligro para ningún país. Y en cinco años nos han dicho que grupos terroristas crecen y se desplazan en el país, y que hay que enviar más soldados, más helicópteros y más armas. Más bombas.

Para mientras las niñas, jóvenes y mujeres sirias están siendo violadas, golpeadas y asesinadas por esos mismos soldados que la mediatización nos dice que llegaron para rescatar al país de las garras de los extremistas.

Para ello destrozan monumentos culturales, envenenan el agua de los ríos, queman bosques, destruyen montañas y pulverizan ciudades completas.

Nos dicen que Rusia e Irán han hecho colapsar a Alepo, que llevan miles de muertos a sus espaldas, que son los culpables junto al ejército sirio que obedece órdenes de un dictador. Dicen que ese dictador quiere acabar con Siria y que hay que liberarla, que para eso están EEUU y sus aliados.

Lo más triste es que es el mismo guión que han utilizado para las invasiones, saqueos y genocidios alrededor del mundo. No cambian una coma, las mismas dramatizaciones actorales, los mismos mecanismos, las mismas palabras, el mismo sistema. ¡Y nosotros lo creemos! Lo creemos por comodidad.

Siria no vive ninguna dictadura, Siria es un país soberano que pide a gritos que EEUU se lleve a los grupos terroristas que envió y que salgan los militares y se lleven sus bombas, sus helicópteros y sus metrallas. Que se lleven junto con ellos a los periodistas mafiosos que desinforman con imágenes manipuladas.

Siria está viviendo un genocidio y nosotros guardamos silencio, ajenos, ineptos, apáticos, mediocres y solapadores. Y si levantamos la voz es para deshonrar a ese pueblo digno que ha resistido con identidad junto a Al-Asad, la invasión de los mismos de siempre.

En ningún momento la mediatización mundial nos dirá que el ejército sirio con la ayuda de Rusia e Irán, lograron tomar el control de Alepo y con esto derrocar a los extremistas enviados como pretexto para respaldar la invasión de EEUU y aliados. Es decir, Siria ha vencido a EEUU, como en décadas pasadas lo hizo Vietman. Como lo hizo Cuba. Como lo sigue haciendo Venezuela.

El pueblo sirio festeja el triunfo de su ejército, de su gente, de su integridad, de su cultura, de su identidad y de su tierra soberana.

Para que termine todavía falta, los atracadores injerencistas no se darán por vencidos. Están furiosos y sorprendidos, no esperaban tanta entereza de un pueblo como Siria y tampoco esperaran el respaldo de Rusia e Irán. O que Cuba en lugar de ejércitos y metrallas enviara medicina. Aún no conocen la humanidad de Cuba.

Somos testigos, de la crueldad que está viviendo Siria y también aunque pretendamos no verlo, de la dignidad con la que un pueblo está defendido su tierra.

¿Y nosotros cómo andamos por casa?