Al día

13
Enero

A juzgar por los últimos acontecimientos y las más recientes declaraciones emitidas desde el Imperio yanqui a través de quienes son o serán las máximas autoridades de ese país a partir de las próximas semanas, no hay lugar a dudas de que Estados Unidos continuará siendo potencialmente la mayor amenaza en el uso de las armas nucleares con respecto al resto de la humanidad.

Dicha condición le viene dada desde fechas ya tan lejanas como los bombardeos atómicos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, cuando el entonces presidente Harry Truman avaló y ordenó ese crimen masivo sin precedentes, con el solo propósito de que Estados Unidos emergiera como única y triunfal potencia, vencedora de la Segunda Guerra Mundial, por encima de sus propios aliados y de la Unión Soviética.

Fueron los tiempos del monopolio nuclear estadounidense desaparecido años después cuando no tuvieron más remedio que compartir con la URSS ese poderío, con el cual continúan la habitual política imperial de amedrentamiento y chantaje, sirviendo como elemento de presión aun sobre sus socios de fechorías.

Hoy se conoce, por ejemplo, que el presidente saliente Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, lanzó un plan de modernización del armamento nuclear superior a los 348 mil millones de dólares que incluye toda la parafernalia acompañante, esto es, misiles, bombarderos, submarinos, investigación y desarrollo.

Es público, y hacerlo así forma parte de las políticas amenazantes del Imperio, que suman actualmente más de mil setecientas las cabezas nucleares disponibles tanto en sus bases en tierra como desde submarinos y bombarderos. Es público también que 180 cargas tácticas se encuentran repartidas entre diversas bases de la OTAN en Europa, pero bajo control del mando militar estadounidense.

Al quedar relegados o sin efecto los acuerdos de reducción y control del armamento nuclear suscritos en algún momento con la desaparecida Unión Soviética, la modernización de este tipo de armamento se incrementó cualitativa y cuantitativamente, haciendo las delicias y el regocijo del poderoso complejo militar industrial, único beneficiario de tales dislates.

Si bien es cierto que la proliferación nuclear se ha incrementado en los últimos tiempos, a pesar de los diversos tratados vigentes amparados por Naciones Unidas y supuestamente acatados por los firmantes, es evidente que la mayor amenaza nuclear para el resto del mundo sigue siendo la que procede de Estados Unidos, que la utiliza como punto de apoyo a su política agresiva e imperial y cuenta con haberla usado ya en dos ocasiones, de lo cual algunos factores de poder aún se jactan en ese país.

Mientras se sigue abogando por la desaparición total de las armas nucleares de cualquier tipo, no puede dejar de denunciarse la amenaza nuclear que viene desde Washington y, según todo indica, no va a cesar.

11
Enero

Tras ocho años de gobierno, Barack Obama se despide de la Casa Blanca con el último discurso presidencial ante la nación.

Una alocución ofrecida desde el centro de convenciones Mc Cormick Place de la ciudad de Chicago, donde Obama había celebrado su reelección el año 2012.

Una exposición sustentada en el carisma y el verbo fácil de Obama, que se centró, sobre todo, en lo denominó “los valores estadounidenses, que deben ser afrontados, exhibir sus logros y construir sobre ellos”  Pero… ¿cómo construir sobre un par de administraciones de Barack Obama plagadas de sombras? ¿Cómo llamar a defender una obra edificada sobre una superficie de arena? Las palabras de Obama fueron un muestra  de una alocución plagada de frases comunes y expresiones de lo que podría haber sido y nunca fue.  Un Obama emocionado, locuaz, con continuas remembranzas a los padres fundadores, a los ideales y valores sustentados por la nación estadounidense, pero que  no pudieron esconder un discurso con sabor a derrota, cuando en menos de diez días, deba entregar el sillón presidencial al mandatario electo del partido rival. Un Donald Trump,  que ha amenazado con revisar y hasta cambiar gran parte de las medidas y reformas de Obama entre ellas la denominada Obamacare

Precisamente, el martes 10 de enero Donald Trump – horas previas al discurso de Obama - instó a los republicanos, a derogar de inmediato el Obamacare – reforma sanitaria– calificándola como un hecho catastrófico. En el plano de inmigración Obama no tiene nada bueno que ofrecer como medidas que favorecieran a los millones de inmigrantes en suelo estadounidense  pues su gobierno fue la administración que más personas deportó en los últimos 30 años, con 2.9 millones de seres humanos.

 

Lo Interno

 

Para Obama los logros de sus administraciones estuvieron en el área de la economía, por ejemplo,  donde señaló que un país que venía contrayéndose, perdiendo puestos de trabajo y mercados frente a otras economías, en la actualidad crece, crea trabajo y compite en forma adecuada. En el área sanitaria consigna como un éxito que 16 millones de ciudadanos tengan un seguro médico gracias a la reforma en salud impulsada por su gobierno.  Entre los desafíos internos planteados destacó el hecho de reconocer que “cuando nuestras tasas de participación en elecciones está entre las más bajas de los países democráticos, debemos hacer que votar sea más fácil, no más difícil".

El papel permite mucho, al igual que la complacencia frente al que se va tras 8 años de administración. Y en un marco de miles de adherentes, entusiastas y sin crítica, las palabras de Obama, llenas de fervor patriótico, no se compadece con la realidad de un país  que recibe como herencia una sociedad militarizada. Con aumento de las tensiones raciales que tuvo hitos como la ola de protestas en Ferguson, Baltimore, Nueva York y  Charlotte, que sacó a la luz las diferencias raciales que afectan a la población negra en número de asesinatos a manos de policía y población total encarcelada con un 37% cuando son el 13% del total de 300 millones de estadounidenses y con ingresos familiares inferiores en un 40% a la media de las familias blancas.

En el plano de la educación el discurso del saliente mandatario no permitió visualizar el tremendo fracaso de sus administraciones. Los “millennials”, generación de estadounidenses nacidas después del año 1980, consideradas las primeras que vivirán peor que sus padres, dotados de trabajos precarios, que impiden su independencia y sin posibilidades de acceder a la educación superior. Una educación devenida en un nicho de negocios imposible de costear para gran parte de la población y aquellos que ingresan suelen egresar con deudas abultadas que en el año 2016 significó un promedio de 35 mil dólares por alumno.

Bajo la primera administración de Obama, los ingresos del 1% más rico creció 31%, mientras el resto de la población se mantuvo estable, cifras sin mayores variaciones en su segunda administración y que se explican por las enormes transferencias de dinero hacia una minoría de multimillonarios, empresarios y banqueros, que impulsó el surgimiento del denominado movimiento Occupy Wall Street, que sacó a la luz esa brecha en la desigualdad en los ingresos y el salvataje del gobierno. Obama da en el blanco en su discurso al señalar que esa situación corroe las bases de la democracia, el problema es que esa realidad no se cambió.

 

Lo Externo

 

Las referencias de Obama al papel de Estados Unidos en el mundo tuvo escasa relevancia, Algunas líneas a la lucha contra organizaciones takfirí, la necesidad de no salirse del combate  global contra el terrorismo. Demostrando con la ausencia de referencias que la herencia en política exterior ha sido desastrosa: crisis con Beijing producto del contencioso en el Mar Meridional de la China. Crisis en el Magreb con Libia convertida en coto de caza y en camino a ser considerado un Estado fallido.  Guerras de agresión contra el pueblo sirio con el objetivo inmediato de derrocar a Bashar al Assad y objetivos ulteriores de cercar a la República islámica de Irán e impedir el avance ruso hacia occidente. Guerra en Irak, tensiones con Paquistán. Fracaso en Afganistán donde los talibán siguen tan firmes y activos como hace tres lustros. Sin cumplir, además,  el cierre de Guantánamo

Continúa el apoyo sostenido al régimen sionista y su política de agresión y ocupación de los territorios palestinos. Soporte que se traduce, en el millonario acuerdo militar consistente en la entrega de 38 mil millones de dólares por los próximos diez años – a partir del año 2019 –De esta forma, Israel seguirá cumpliendo el papel de gendarme de los intereses occidentales en Oriente Medio. La abstención de Washington en la Resolución N° 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, del 23 de diciembre del 2016 que exige a Israel que cese la construcción de asentamientos en el West Bank es, mera tinta cuando se sigue avalando una política colonialista, racista y criminal de la entidad sionista contra el pueblo palestino.

Y si de apoyos se trata, ese sostén político y militar se mantiene también con la Casa al Saud, y su agresión militar contra Yemen y el apoyo a la represión del régimen de los al Jalifa en Bahréin. Misma política de apoyo a todo tipo de oposición a gobiernos considerados rivales como el de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y alentar el giro a la derecha que ha exhibido parte de Latinoamérica  Obama  consignó como éxitos la muerte de Osama Bin Laden el año 2011, el retorno de gran parte de sus tropas estadounidenses de Irak y Afganistán sin reconocer el estado catastrófico en que han quedado ambas naciones, convertidos en campos de batallas e intereses con la idea de fragmentarlos y atizar las divisiones étnicas, de tal forma de no perder una amenazada hegemonía y seguir esquilmando sus riquezas naturales.

Obama destacó, igualmente lo que considera la inauguración de un nuevo capítulo en las relaciones con la República de Cuba – que en modo alguno ha significado poner fin al embargo y bloqueo que se mantiene contra la Isla -  Como tampoco se puede aceptar como un logro el que Obama hable de “cerrar el programa nuclear de Irán sin disparar un tiro” que significó en julio del año 2015 firmar el denominado Plan Integral de Acción Conjunta – JCPOA por sus siglas en inglés – entre el G5+1 y la República Islámica de Irán. Más que alentar el cumplimiento de dicho acuerdo, el gobierno de Obama se ha dedicado a torpedear ese acuerdo, establecer más acciones punitivas y no cumplir sus obligaciones internacionales.

“Estemos alerta, pero no tengamos miedo" sostuvo Obama sobre EIIL – Daesh en árabe - que intentará matar a más inocentes" Sin hacer referencia al papel de organizador de las bandas takfirí que Estados unidos ha cumplido desde la lucha contra la ex URSS en Afganistán en la década de los 80 del siglo XX. Igualmente el mandatario saliente sostuvo que “rivales como China o Rusia no pueden igualar nuestra influencia en el mundo, a menos que renunciemos a nuestros valores y nos convirtamos en otro país gigante que se dedica a acosar a nuestros vecinos más pequeños" surrealismo discursivo cuando precisamente Washington se caracteriza por agredir a países pequeños en todos los continentes.

Al mismo tiempo que Obama nos deleitaba con estas ideas extraídas del manual goebbeliano “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.” se arroga el “haber unido al mundo  en torno a un acuerdo climático que podría salvar al planeta para las generaciones futuras” sin mencionar, en modo alguno, que la nación norteamericana es el país líder, junto a China en emisiones de CO2, contaminación de aguas y especies vegetales y animales amenazadas.

Las palabras de Barack Obama reflejaron todo lo que no se hizo, lo que se pensaba era necesario trabajar pero sólo significó labores de maquillaje. Esperanzas de cambio y una realidad  que conduce a la fractura social. Una sociedad que vive en burbujas, sectorizada según nivel de ingresos, pauperizada. Con un mundo que enfrentará retos enormes ante lo que Obama denomina olas de refugiados climáticos – que muestran el fracaso de las posturas estadounidense de defensa del medio ambiente al defender un modo de vida depredador.

Los 14 mil asistentes al Mc Cormick Place escucharon a un Obama emocionado  destacar el papel de su esposa e hijas, el papel cumplido por su vicepresidente Joe Biden a quien consideró un hermano y a su grupo de colaboradores más cercanos- Al margen de esos dardos al corazón, el idealismo como filosofía se hizo presente en su plenitud en la alocución Obama, porque del otro lado de la pantalla de televisión, más allá del centro de convenciones, aquellos jóvenes, negros, blancos, latinos, estudiantes, ecologistas, trabajadores que votaron por Obama y que pueden hoy recordar lo que fueron sus promesas ocho años atrás, no aplauden con el mismo entusiasmo que esa masa de incondicionales que arropó el discurso del mandatario saliente.

Las palabras de Obama, pero más que todo la realidad de sus administraciones demostró, que más allá del color de la piel, que si es hombre o mujer, abogado o multimillonario, más allá que si su partido es representado por un elefante o un burro, el mandatario estadounidense es, ante todo, el representante del complejo militar industrial, de los poderosos de la nación norteamericana, de la clase más rica de una sociedad profundamente dividida, de esa sociedad donde el 10% de la población se lleva el 75% de toda la riqueza familiar del país. El resto, son buenos deseos.

11
Enero

Es imperdonable que a estas alturas de la vida tenga la sanción de volver una y otra vez a una figura torcida como la de Donald Trump. Pero es que el presidente electo no se cansa de provocar la atención sin importarle el hecho de que para hacerlo sobrepase los límites de la ética más elemental y de la racionalidad.

Acostumbrado a un lenguaje vulgar y al dejo festinado que lo caracteriza con el fin de dirimir problemas personales y políticos a través del Tweet; debía centrarse en asuntos de crucial importancia para la seguridad global y la convivencia entre países con diferentes sistemas políticos. Así como al tinte nepotista, en vísperas de su arribo a la Casa Blanca, al establecer un círculo de poder más cercano a un clan que a un gobierno.

Si algo está en su agenda de forma prioritaria es encontrar la forma en que concilia los conflictos de interés que enfrenta. Según analistas, la Administración Trump “no tiene precedentes en la historia presidencial de Estados Unidos”. La posibilidad de anteponer los beneficios financieros del clan a los de la nación está latente. Una carpeta que contiene más de 500 intereses comerciales, vinculados al emporio familiar, es una fuente de potenciales conflictos.

Trump confirmó este lunes a su yerno, Jared Kushner, quien tiene experiencia en el sector inmobiliario, pero sin dominio de cómo se manejan los hilos en las relaciones políticas internacionales, como uno de sus principales asesores para jugar una función clave en su administración, según aseguró.

Casado con Ivanka, la influyente hija de Trump, la pareja constituye un binomio perfecto para tirar el cerrojo tras la puerta del Despacho Oval y contribuir a la toma de decisiones, junto a connotados halcones que transitaron por el Pentágono.

En tanto, otros se preguntan si en el caso de Kushner la “ley anti-nepotismo” es aplicable para puestos en la Casa Blanca”.

Unos días después de la elección de su suegro, Kushner se reunió en Nueva York con ejecutivos de una empresa china con la que estaba cerrando un negocio, según el diario The New York Times.

Eric Trump, uno de los hijos del presidente electo, en trajines comerciales, declaró en Uruguay: “Si reunimos América del Norte, América Central y América del Sur, es un mercado más grande que China”. Aunque pronto salió el principal abogado de Trump a rebajar el ácido, pues aseguró Eric quiso decir otra cosa.

¿Es posible armonizar legalmente los intereses, llenos de “vacíos fiscales” de Trump, con el gobierno o desgobierno que está montando en Washington?

Se trata de un pulpo de tentáculos insospechados, que habría cancelado proyectos en Azerbaiyán y Georgia; posibles acuerdos en Brasil y la India; inversiones en Arabia Saudita; mientras sigue con otras empresas en Turquía, India y Filipinas y en los Emiratos Arabes Unidos; entre tantas otras aquí y allá: es un elefante que se cuela por el ojo de una aguja.

Es mejor que deje ese lenguaje soez para tratar con el mundo y se dedique a no priorizar tanto sus negocios y jugar el rol, si puede, que le asignaron sus votantes.

09
Enero

Ganó la presidencia en 2008 y se convirtió en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Pese a que despertó las esperanzas de los estadounidenses que anhelaban un cambio, son muchos los asuntos nacionales e internacionales que deja sin resolver.

Tras ocho años de Gobierno, Barack Obama deja una herencia presidencial plagada de más sombras que luces. Tensiones raciales, déficit de empleo, creciente desigualdad social y la crisis en Medio Oriente son algunos de los puntos clave de su administración.

 

1. Economía, pobreza y desigualdad

 

Al asumir el poder en el año 2009, Estados Unidos se encontraba sumido en una crisis financiera, con unos mercados financieros derrumbados, una tasa de paro que llegó a pasar del 10 por ciento y una contracción del PIB que en 2009 alcanzó el 2,7 por ciento.

La administración Obama dice que redujo las cifras de desempleo, situándola de un 7,8  por ciento en enero de 2009 a un 4,9 por ciento en 2016.

Sin embargo, de acuerdo con el Bureau of Labor Statistics, el índice de la Participación Laboral en 2008 era del 66 por ciento mientras que en el 2016 bajó al 62,8 por ciento.

Un análisis divulgado por US-CNS sostiene que de la mano de obra que se encuentra disponible, unos 251 millones, solamente 157 millones tienen trabajo, unos 94 millones están desocupados y un 40 por ciento de ellos no está laborando desde hace más de dos años.

Esto se suma a un débil crecimiento económico, el cual, no ha excedido más allá de los 2,5 por ciento anual. Según palabras del reportero político y económico norteamericano, Edmund Kozak, "en términos de crecimiento económico, Barack Obama ha sido uno de los peores presidentes de Estados Unidos".

Por otra parte, la desigualdad ha crecido durante la gestión de Obama. Los ricos han alcanzado un mayor poder adquisitivo que el país no conocía desde los años '30 (el 0,1 por ciento más rico poseía en 2013 más del 20 por ciento de la riqueza nacional y en 2014 el 1 por ciento poseía casi la mitad de la riqueza total del país).

En cuanto a la pobreza, la tasa ha sido una constante en la “Era Obama”. Para el año 2009, la tasa de pobreza se ubica en 14,3 por ciento. En el año 2015, se ubicó en el 13,5 por ciento, es decir, hay más de 43 millones de personas pobres en Estados Unidos.

 

2. Violencia policial y tensión racial

 

El primer Presidente afrodescendiente de la historia estadounidense deja, irónicamente, escasos avances en la lucha contra el racismo.

Desde el 2014 hemos sido testigos de un creciente número de asesinatos de afroamericanos a manos de policías blancos.

Las heridas y resentimientos raciales siguen latentes en los Estados Unidos, razón que desató una ola de protestas en todo el país, comenzando en Ferguson, expandiéndose por Baltimore, Nueva York y Charlotte.

De acuerdo con cifras del Proyecto de Trazado de la Violencia Policial, un 40 por ciento de las víctimas asesinados por policías son afrodescendientes, mientras que también un 40 por ciento de la población encarcelada es de origen afrodescendiente, según la californiana Universidad de Stanford.

En cuanto a los ingresos, la desigualdad salarial entre blancos y afroamericanos en los Estados Unidos se ha incrementado: mientras que la media de ingreso de una familia blanca era de 58 mil dólares anuales en 2007 y se redujo a 55 mil en 2013, en las familias no-blancas esta cifra disminuyó de 41 mil a 34 mil.

Esto se debe principalmente a las diferencias del acceso a los servicios educativos y sanitarios entre afroamericanos y blancos, así como a la alta tasa de desempleo y los índices de pobreza de los afroamericanos, problemas que no fueron corregidos del todo durante el mandato de Obama.

Otro asunto pendiente que dejó el demócrata fue el control de armas.

Estados Unidos es el país con más armas de fuego en el mundo. En 2009, registraron 310 millones de armas de fuego y unos 306 millones de habitantes, de acuerdo a las últimas cifras del Congreso.

Obama ofreció en unas 15 comparecencias endurecer las leyes sobre el tema, pero no se registra ninguna acción concreta.

En 2016, el Presidente decidió aplicar medidas por la vía ejecutiva, debido a que el Congreso se negó al control de armas.

Asumió que las medidas no evitarán los tiroteos masivos ni dejarán las armas lejos de un criminal, sino que sólo contemplan trámites previos para los vendedores y compradores de armas.

Durante el primer semestre de 2016, Estados Unidos registró la cifra de 7 mil 321 muertos por armas de fuego, la cifra total registrada en 2016 aún no se ha dado a conocer.

 

3. Deportación masiva de inmigrantes

 

En sus dos campañas presidenciales, Obama sostuvo la bandera de una justa reforma migratoria, con énfasis en la legalización de 11 millones de indocumentados, principalmente de origen latinoamericano. A lo largo de su mandato sostuvo que las deportaciones han dado "mayor seguridad a la población estadounidense".

En noviembre de 2014, los migrantes en Estados Unidos esperaban ansiosamente las declaraciones del mandatario respecto a las leyes migratorias, pero sólo se creó un clima de decepción colectiva al escuchar la propuesta de regularización.

El plan sólo protege de la deportación a familiares de ciudadanos estadounidenses que hayan estado en el país desde antes de enero de 2010 sin cometer ningún delito; a trabajadores altamente calificados y a quienes llegaron al país con menos de 16 años y han permanecido desde entonces sin registrar antecedentes penales.

El número de personas que pueden optar por ese beneficio no supera los cinco millones, de un total de 30 millones de indocumentados ansiosos que permanecen de manera legal en el país norteamericano.

Obama deportó más inmigrantes que cualquier presidente en la historia de Estados Unidos con 2,5 millones desde que asumió la presidencia. El expresidente George W. Bush deportó sólo 23 por ciento de esta cifra.

 

4. ObamaCare y Guantánamo

 

Una de las grandes promesas hechas por Obama fue el llamado “Obamacare”, la reforma sanitaria aprobada en 2010 y que entró en vigor en 2013, la cual no resultó ser como se esperaba.

Aunque hubo un aumento de la cobertura pública para los pobres (Medicaid), a partir del 1 de enero de 2014 el seguro médico se convirtió en obligatorio para la mayoría de las personas en Estados Unidos, y quienes no lo tuvieran serían multados con hasta un 2,5 por ciento del salario.

Quedan aún 30 millones de personas sin cobertura sanitaria, además de los inmigrantes indocumentados, que están tácitamente fuera de las estadísticas.

Asimismo, en sus dos campañas presidenciales, Obama prometió cerrar la cárcel de Guantánamo antes de terminar su mandato en enero de 2017, promesa que dejó incumplida, tras 8 años de Gobierno.

En una alocución el 23 de febrero de 2016, Obama indicó que "durante muchos años, ha sido claro que la prisión de Guantánamo no colabora con nuestra seguridad nacional sino que la socava (...) La primera vez que me postulé a la presidencia reconocí que la instalación debía ser cerrada."

 

5. Conflictos Internacionales

 

Durante sus dos mandatos, Obama manifestó su intención de retirar las tropas estadounidenses de Medio Oriente. Aún así, Estados Unidos. mantiene operaciones militares en seis países extranjeros.

En el año 2013, declaró: "Fui elegido para acabar con las guerras, y no para empezarlas".

Obama no solo fracasó en terminar con los conflictos y guerras en los que Estados Unidos participaba, sino que comenzó nuevos en otros países.

El jefe de Estado falló en su promesa de retirar las tropas de Iraq, mientras que en Afganistán se quedaron más de 8 mil 400 militares. Al mismo tiempo, incrementaron sus ofensivas en Libia, Yemen y Somalia.

En Siria, a finales de abril de 2016, el Pentágono decidió enviar 250 soldados norteamericanos para apoyar a las tropas locales armadas y opositoras al presidente sirio Bashar al-Assad.

También autorizó bombardeos contra Libia, aunque el año pasado admitió que la guerra en este país africano fue un error.

Por otra parte, el presidente Barack Obama hace dos años calificó al bloqueo sobre Cuba como "obsoleto y pieza de la Guerra Fría", pero el bloqueo aún persiste con todos sus efectos económicos y sociales.