Al día

06
Diciembre

El general H. R. McMaster, asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, advirtió que cada día aumenta la posibilidad de una guerra contra Corea del Norte; pero manifestó su esperanza de que el contencioso se pueda resolver por vías no militares; aunque, dijo, están a “contratiempo”. Para la revista bimestral estadounidense “Foreign Policy”, que aborda el panorama político internacional, Estados Unidos debe aceptar la realidad de que tiene que convivir con una Corea del Norte nuclear.

Para una potencia acrítica que aspira a recuperar la unilateralidad hegemónica mundial, es difícil aceptar los hechos como son. Mucho menos la advertencia el martes de Sigmar Gabriel, ministro de Exteriores de Alemania, de que los países europeos no deben supeditar sus intereses a la política de Washington, sino “trazar líneas rojas” en función de un equilibrio estratégico, porque la seguridad y estabilidad a largo plazo de Europa, afirma, sólo es posible en colaboración con Rusia.

En momentos en que se desarrolla el ensayo aéreo conjunto de Washington y Seúl, la Fuerza Aérea de China realiza ejercicios en las cercanías de la península coreana, considerados los más ambiciosos de su historia. Según medios locales, la aviación de reconocimiento ayudará al país a reunir datos sobre el despliegue de las fuerzas estadounidenses en la zona. Las maniobras podrían regularizarse para salvaguardar la seguridad de la nación.

Mientras las amenazas van y vienen: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo el propio martes que el reconocimiento de Estados Unidos a Jerusalén -como capital de Israel- es una “línea roja” para los musulmanes; y anunció que llevaría a una ruptura diplomática con Tel Aviv. La comunidad internacional rechaza esta acción provocativa; en tanto un asesor del presidente palestino, Mahmud Abás, dijo que frenarían los contactos con Washington si Trump realiza la declaración.

Las aguas no están tranquilas; los aires revueltos; las tierras del planeta estremecidas y no sólo por los movimientos telúricos. El científico británico, Stephen Hawking, aseguraba que muchos de los peligros que amenazan a la humanidad han sido creados por el hombre. Entre ellos, la capacidad para desatar una guerra nuclear, provocar el calentamiento global, negado por algún que otro imbécil, y la modificación genética de virus.

A propósito, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA, por sus siglas en inglés) está inmersa en el desarrollo de tecnologías de extinción genética de plagas de insectos y roedores, según The Guardian. Pero la fuente de financiación del proyecto (el Pentágono) permitiría a los militares estadounidenses reorientar los proyectos originales y crear armas genéticas. Entre los años 2008 y 2014, Washington gastó más de 800 millones de dólares en “biología sintética”, la mayor parte del gasto proveniente de esta agencia.

Un grupo de científicos desarrolla ahora la tecnología “háptica” (del tacto) que “permitiría palpar lo que no existe”, sustituir lo real por lo virtual. Los investigadores aseguran que nos llevará a una nueva era…como si no le bastara al mundo la era en que “subvive”.

¿Acabará la novedosa técnica con el hambre, cuando alguien lleve a su boca algo que no hay en sus manos?

Lo que hay que hacer es cambiar la realidad que lacera, degrada, que humilla a buena parte de la humanidad, para no tener que repetir aquello de: “La nada nuestra de cada día, dánosla hoy”. 

05
Diciembre

Denuncias de fraude, demoras en el conteo de votos, opositores asesinados por las fuerzas de seguridad y toque de queda. Una historia no contada en el corazón de Latinoamérica.

Hace una semana que Honduras atraviesa una crisis institucional, política y social grave. A pesar de esto, organismos internacionales y los grandes medios de comunicación de América Latina, EE.UU. y Europa poco han dicho sobre el tema. Una diferencia notable en relación, por ejemplo, a la cobertura que le han dado todos estos años a lo que pasa en Venezuela.

Una semana después de la elección presidencial, finalmente el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hondureño ha dado por ganador a Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, tras realizar un "escrutinio especial". De todas maneras, la situación no está resuelta, ya que la oposición denuncia fraude y exige revisar detalladamente las actas de votación, algo que la Justicia electoral ha rechazado. Además, la misión de observadores de la Unión Europea (UE) ha sostenido, de acuerdo a Telesur, que el proceso electoral "esta lejos de estar terminado".

Todo esto sucede en un clima de tensión que ya ha dejado siete muertos por la represión policial y militar y la declaración del toque de queda por parte del Gobierno. Asimismo, sectores de las fuerzas de seguridad se han declarado en huelga. "Nosotros no somos máquinas ni robots y no estaremos exponiéndonos a que nos maten en las calles y a reprimir al pueblo. Además, a nuestra familia nadie la está cuidando", dijo uno de sus voceros al diario La Prensa.

03
Diciembre

La interminable epidemia de “golpes blandos” propiciada por la Casa Blanca se ha ensañado una vez más con Honduras. Fue allí, en el año 2009, donde por vez primera se aplicó esta metodología una vez que fracasara el golpe militar tradicional ensayado un año antes en Bolivia. A partir de ese momento los gobiernos indeseables de la región serían barridos por un letal tridente conformado por la oligarquía mediática, el poder judicial y los legisladores, cuyo “poder de fuego” combinado supera el de cualquier ejército de la región. José Manuel “Mel” Zelaya fue su primera víctima, a quien seguirían en el 2012 Fernando Lugo en Paraguay y en 2016 Dilma Rousseff en Brasil. Bajo ataque se encuentran los gobiernos de Bolivia, Venezuela y, va de suyo, Cuba, mientras que en Ecuador el viejo recurso del soborno y la traición unidos a la técnica del “golpe blando” parecen haber detenido el rumbo de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa. El objetivo estratégico de Washington con sus “golpes blancos” es regresar América Latina a la condición neocolonial imperante en la noche del 31 de diciembre de 1958, un día antes del triunfo de la Revolución Cubana.

En el caso hondureño el golpe funciona preventivamente, a través de un escandaloso fraude electoral que sólo ha suscitado la crítica de algunos pocos observadores enviados por la Unión Europea. En cambio, la misión de la OEA, presidida por un demócrata de credenciales tan impecables como el boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, ha consentido todas y cada una de las violaciones de la legislación electoral y las normas constitucionales del gobierno de Juan Orlando Hernández, heredero del golpe del 2009. Claro que Quiroga no las tiene todas consigo porque el Tribunal Constitucional de Honduras ha declarado que la re-elección es un derecho constitucional que no puede ser conculcado por ninguna norma de rango inferior lo que, aplicado al caso de Bolivia, consagra la legitimidad de la aspiración del presidente Evo Morales de presentarse a una nueva contienda presidencial.

Pero regresando al meollo de nuestra argumentación, el fraude perpetrado en Honduras remeda al que inaugurara en 1988 el PRI mexicano para birlar a Cuauhtémoc Cárdenas de la victoria que estaba claramente obteniendo en las urnas. En medio del recuento de votos se produjo un apagón que afectó a gran parte de la Ciudad de México y cuando finalmente el fluido eléctrico regresó se verificó un verdadero milagro, equivalente moderno al de la multiplicación de los panes y los peces de nuestro señor Jesucristo. En este caso los que se multiplicaron en medio del apagón fueron los votos de Salinas de Gortari, el candidato priísta, mientras que Cárdenas era relegado a un triste segundo lugar.

En Honduras acaba de ocurrir exactamente lo mismo, lo que prueba que a la Santa Madre Iglesia le asiste la razón cuando afirma que los milagros existen y se producen casi a diario. Salvador Nasralla, el candidato del frente opositor llevaba cinco puntos porcentuales de ventaja al escrutarse algo más de la mitad de los sufragios y las tendencias eran muy claras.

En ese momento el Presidente del Tribunal Superior Electoral declara que no se puede anunciar ningún resultado porque falta escrutar el resto de las actas, pese a que el candidato del tercer partido, Luis Zelaya, reconoce el triunfo de  Nasralla. El TSE retoma el conteo selectivo de las actas en distritos en donde se presume que el candidato oficialista tiene alguna ventaja al paso que, simultáneamente, aparecen recurrentes desperfectos en el centro de cómputos del TSE y los consabidos apagones. Una vez subsanados los guarismos van ofreciendo una pequeña ventaja al presidente Juan Orlando Hernández, aunque las sospechas aumentan porque el Ministerio Público allanó una oficina del partido gobernante sorprendiendo a sus ocupantes en la preparación de actas comiciales falsas.

Lo interesante del caso es que este fraude es tan rudimentario que dio pie a otro milagro sin precedentes en la historia política mundial: después de los desperfectos y los apagones subían los votos de Hernández en la candidatura presidencial, pero no así los de los alcaldes y diputados del oficialismo que se mantenían en sus registros anteriores. Todo esto, repetimos, ante el cómplice mutismo de la misión de la OEA encabezada por Quiroga, cuyo adn político reaccionario hacía que mirase con buenos ojos esta burla a la voluntad popular. No es de sorprenderse entonces que las bases sociales de los partidos de la oposición hayan ganado las calles exigiendo el respeto a la voluntad de la ciudadanía. Y que el gobierno fascista de Hernández, el mismo que ha prohijado junto a la “Embajada” el baño de sangre que se produjo en Honduras desde el golpe de 2009 y que el caso de Berta Cáceres es apenas el más conocido, haya declarado toque de queda entre las 6 de la tarde y las 6 de la mañana y estado de sitio. Ya suman unos diez los muertos por las protestas en Honduras pero el gobierno continúa su marcha impertérrito, con la abierta complicidad del “Canalla Mayor” de las Américas, Luis Almagro y sus enviados y el tácito aval de la “Embajada” que jamás consentiría que un opositor llegara al palacio presidencial.

Es que Honduras es una pieza de gran valor estratégico en el diseño geopolítico de Washington. Limita con dos países como El Salvador y Nicaragua que tienen gobiernos considerados como “enemigos” de los intereses norteamericanos y la base aérea Soto Cano, ubicada en Palmerola, tiene una de las tres mejores pistas de aviación de toda Centroamérica y, además, es escala obligada para el desplazamiento del Comando Sur hacia Sudamérica. Además, la base Soto Cano es la que alberga a la Fuerza de Tarea Conjunta “Bravo” compuesta por unos quinientos militares de EEUU dispuestos a entrar en combate en cuestión de horas. Hay que recordar que el ejército hondureño fue refundado por el embajador estadounidense John Negroponte y que, en los hechos, es un comando especial de las fuerzas armadas de Estados Unidos más que un ejército nacional hondureño. Todo esto es lo que está en juego en la elección presidencial de Honduras. Por ello Washington alentó el golpe contra “Mel” Zelaya y, en la actualidad, convalida la maniobra fraudulenta del presidente Hernández.

La oposición jamás reconocerá la legalidad y la legitimidad de este proceso electoral, viciado desde sus raíces. La última aberración fue hace instantes comunicada por el TSE: procederá a contar los votos de las actas faltantes sin la presencia de los representantes de los partidos opositores. Es decir, el gobierno contará los votos y proclamará su fraudulenta victoria al margen de cualquier instancia de control independiente.

Ante la monstruosidad de esta farsa electoral la oposición deberá exigir el llamado a nuevas elecciones pero bajo supervisión internacional porque está visto que el TSE es un apéndice del gobierno y que ni siquiera garantiza el correcto recuento de los votos, para ni hablar del entero proceso electoral. Y los gobiernos democráticos de Nuestra América deberán encolumnarse sin hesitar detrás de los reclamos de las fuerzas de la oposición para impedir la consumación de un “golpe blando preventivo” como el que está actualmente en curso hundiendo aún más a Honduras en una tremenda crisis nacional general. Por último, habrá que notificar al “Canalla Mayor” de las Américas que algunas anomalías están ocurriendo en el proceso electoral hondureño, sacándolo de su bien pagada obsesión por monitorear y desprestigiar al gobierno de Maduro y las elecciones venezolanas.

03
Diciembre

El inicio de la ilegalidad con marco legal, la legalidad del genocidio contra el pueblo palestino, el 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) aprobó la resolución 181.

La resolución de la partición y el robo de la tierra palestina, en la cual se estipulaba la creación de un estado sionista judío y un Estado árabe en Palestina, con Jerusalén como corpus separatum sometido a un régimen internacional especial.

De los dos Estados previstos en dicha resolución, hasta la resolución 181 de la creación de la entidad terrorista sionista, es ilegal en su esencia, porque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no tiene potestad para dividir un territorio y crear un estado lleno de ilegalidades, violando sus 119 artículos de su carta magna, basado en el terrorismo de los grupos sionistas que comenzaron el genocidio contra el pueblo palestino desde 1917 con la Declaración Balfour, donde en este año se cumplieron 100 de esa resolución de la corona británica tan criminal ella en la historia, como su aliada la entidad sionista.

Sumado este 2017, a los 50 años de la segunda ocupación sionista sobre Palestina en 1967, ocupando su capital Al-Quds (Jerusalén Este).

Desde 1977, el 29 de noviembre de cada año, se conmemora el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino Este Día brinda la oportunidad a la comunidad internacional de centrar su atención en el hecho de que la cuestión de Palestina aún no se ha resuelto. En 1975 en la ONU se estableció el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, con el mandato de asesorar a la Asamblea sobre los programas destinados al ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino, incluidos el de la libre determinación sin injerencia externa, el de la independencia y la soberanía nacionales, y el de regresar a sus hogares y propiedades, de los cuales fueron desalojados.

Las violaciones a los derechos humanos del pueblo palestino en estos 70 años son sistemáticos, mas con el régimen criminal de Benyamin Netanyahu, donde los palestinos suelen ser detenidos en redadas de secuestro nocturno y que el ejército de ocupación lleva a cabo asaltos y saqueos a los hogares palestinos, con secuestros masivos arbitrarios contra los palestinos con un saldo de 5700 palestinos secuestrados por las fuerzas de ocupación israelíes desde principios de 2017.

En estos 70 años, hoy Palestina se debate ante la unidad palestina de sus organizaciones, donde el régimen israelí presiona para doblegar y derrotar la resistencia palestina, pidiendo a que se desarme la resistencia heroica del Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (HAMAS) , el Movimiento de la Yihad Islámica Palestina, los Frentes Populares Palestinos, entre otros movimientos para encaminar diálogos de paz con la entidad ilegal y terrorista israelí, que solo sabe de mentir y matar al pueblo palestino a todo intento de paz, su objetivo ganar tiempo, para cumplir su mandato fundacional, el exterminio del pueblo palestino y ocupar toda Palestina.

La Resistencia Palestina, responde: “Nuestra resistencia, que fue bendecida con la sangre de miles de mártires, es el ícono de la victoria y el único lenguaje utilizado con la ocupación, y permanecerá en pie frente a la entidad sionista usurpadora”, seguirán los fusiles levantados contra el criminal usurpador sionista israelí, que invoca la justicia contra el terrorismo para matar niños palestinos, para secuestrarlos y encarcelarlos.

 

La Pregunta: Porque el estado terrorista de Israel mata niños palestinos?

 

Porque lo necesita como símbolo de la destrucción de la identidad palestina, del presente y el futuro, lo necesita porque es el exterminador de la vida, y la infancia palestina representa la vida, la resistencia, el futuro del pueblo palestino.

La entidad sionista, siempre tuvo como base de  su ocupación la matanza de la infancia palestina, llevamos más de 3000 niños palestinos, asesinados desde el año 2000 hasta la fecha por el genocio ejército israelí, el cual se  jacta de matar a mujeres palestinas embarazadas, diciendo dos x uno, y donde tienen al carnicero del pueblo palestino, a uno de los criminales asesinos de niños más grande de la historia, Ariel Sharon, como un héroe nacional israelí , además de dejar heridos a más 13.000 menores de edad. Las cifras también indican que en total detuvieron a más de 12.000 niños —mientras que en la actualidad mantienen encarcelados a unos 300—, de los cuales un 95 % ha sido víctima de agresiones y torturas en interrogatorios. El número de niños palestinos detenidos por las fuerzas israelíes va en aumento, ya que tras el inicio de la Segunda Intifada de Al-Quds (Jerusalén) en octubre de 2015 se detuvo a más de 2000 niños en un año, mientras que la cifra anual es de unos 700 niños detenidos.

Barbarie, sienten las bestias sionistas, sedientas de sangre inocente del pueblo palestino, el cual  pone sus mártires día a día, en su lucha contra la ocupación, y por la liberación de  la tierra palestina.

Dentro del marco de violaciones contra el pueblo palestino se incluyen los asentamientos ilegales judíos en la Ribera Occidental ocupada y el este de Jerusalén, donde sucesivos gobiernos israelíes han construido y ampliado asentamientos en los territorios que ocupan, elevando el número total de asentamientos a 237. El régimen de ocupación llamado Israel ha creado en los territorios ocupados palestinos un régimen de apartheid discriminatorio a través de su bloqueo ilegal de la Franja de Gaza desde 2006, que ha afectado directamente al vidas de dos millones de palestinos en la Franja de Gaza, la mayoría de los cuales son refugiados como resultado de la Resolución 181 de la ONU. 

Asi mismo el estado terrorista de Israel es culpable de políticas y prácticas que constituyen el crimen del apartheid, Un “ crimen contra la humanidad en virtud del derecho internacional consuetudinario y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional” señala informe de Derechos Humanos de la ONU.

Las Naciones Unidas es la responsable del genocidio contra el pueblo palestino, Naciones Unidas debe pedir perdón por legalizar los crímenes de lesa humanidad del terrorismo sionista israelí contra la infancia palestina, contra la nación palestina, única dueña de la tierra palestina ocupada, donde existe un solo estado legal para los pueblos libres del mundo, el Estado Palestino, hoy bajo ocupación, mañana, en un futuro próximo, una Palestina Libre y Soberana, como símbolo de la Liberación de la Humanidad Toda, contra la opresión imperialista y su forma más cruel de opresión, el régimen sionista israelí.

 

Hace 70 años Cuba votó en contra de la Partición de Palestina

 

El Sr. Ernesto Dihigo (Cuba), de modo muy breve deseamos exponer las razones por las cuales la delegación cubana se ve obligada a votar en contra del Plan de la partición de Palestina, recomendado por la Comisión ad hoc.

Hemos seguido con interés los debates; analizados los argumentos de unos y otros, a fin de llegar a la conclusión que nos pareciera más justa.

Cuba ha demostrado su simpatías hacia los hebreos y aprecio por sus cualidades, pues ha admitido en su territorio a miles de ellos, que hoy viven entre nosotros libres y tranquilamente, sin discriminaciones, ni prejuicios, pero no podemos votar aquí conforme a sus deseos, porque consideramos que la partición de Palestina es contraria al derecho y la justicia.

En primer, la base inicial de toda su reclamación es la declaración Balfour, causante de todo el problema que hoy tenemos ante nosotros. Pero la Declaración Balfour, a juicio nuestro, carece por completo de valor jurídico, pues el Gobierno Británico ofreció en ella una cosa de la cual no tenía derecho a disponer, porque no era suya. Mas, aceptando su validez, lo que ahora quiere hacerse va mucho más allá de sus términos, pues la misma prometió a los hebreos un “hogar” nacional en Palestina, dejando a salvo los derechos civiles de la población árabe; pero no un estado libre, cuya creación forzosamente representaría una violación de esos derechos que se trato de salvaguardar.

Es también contraria al derecho la Partición, si nos atenemos al mandato contenido por la Sociedad de Naciones Unidas. Cabría preguntar si la Sociedad de Naciones podría, en justicia, hacer lo que hizo, o sea, ordenar el establecimiento de un hogar nacional judío con las grandes consecuencias demográficas y políticas que ha tenido, en una tierra ajena, sin el consentimiento de sus habitantes. Pero, admitiendo el hecho, la partición que estudiamos va contra los términos de ese mandato, que un articulo ordeno no fueran afectados los derechos y la posición de la población hebrea de Palestina. Y mal puede sostenerse que esos derechos no resultan perjudicados, cuando va a arrebatárseles a los nativos más de la mitad de sus territorios, y varios cientos de miles de árabes quedaran sometidos al gobierno hebreo, y colocados en una situación subordinada, allí, donde antes eran los dueños.

En tercer lugar, el proyecto es también contrario al derecho, porque va contra la libre determinación de los pueblos, que era principio esencial del Parto de la Sociedad de Naciones, pues aquí se está disponiendo de la suerte de una nación, privándola de la mitad de su suelo nacional, el suelo que ha tenido durante muchos siglos, sin que se haya consultado para conocer su opinión. Y si del Pacto de la Sociedad pasamos a la Carta de las Naciones Unidas, encontramos que va a cometerse idéntica violación, porque el principio de la libre determinación de los pueblos se encuentra reconocido en el párrafo 2 del artículo primero, con carácter general, y reiterado en el párrafo 8 del artículo 76 para los pueblos no autónomos, al decir que “el régimen de administración fiduciaria (equivalente al Mandato de la Sociedad) deberá tener en cuenta los deberes libremente expresados de los pueblos interesados” No nos convence el argumento, dicho por algunos de que Palestina es un Estado , y por tanto, no tiene el carácter de sujeto de derecho internacional, pues en todo caso, esos preceptos no hablan de estados, sino de pueblos, y no cabe dudas de que el de Palestina lo es.

Hemos proclamado solemnemente el principio de la libre determinación de los pueblos; pero, con gran, alarma vemos que, cuando ha llegado el momento de aplicarlo, nos olvidamos de él. Tal sistema nos parece funesto. La Delegación de Cuba está firmemente convencida de que la paz verdadera y el mundo de justicia de que tanto hablaron los Grandes Líderes de la Segunda Guerra Mundial no depende de que ciertos principios fundamentales se inscriban en las convenciones y tratados, y allí queden como letra muerta; sino de que, llegado el momento oportuno, se cumplan por todos y para todos; grandes y pequeños; débiles y fuertes.

¿Por qué no se ha procedido de un modo democrático en este caso, consultando la voluntad de todo el Pueblo de Palestina? ¿Es que se ha temido que el resultado de la consulta fuera contrario a lo que de todos modos se quería hacer? Y, si esto es así, ¿Dónde están los principios, y donde está la democracia que continuamente invocamos?

No terminan ahí nuestras dudas legales. En el curso del debate, se han impugnado las facultades de las Asambleas para acordar la Partición. Se ha acordado que, conforme a los artículos 10 y 11 de la Carta, la Asamblea puede hacer recomendaciones sobre todo problema que este dentro de los límites de la misma, que se relacionan con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Sin discutir ahora si el problema de Palestina esta dentro de esos límites, o si constituye una amenaza para la paz internacional, no debemos dejar de advertir que una cosa es hacer recomendaciones, y otra cosa muy distinta es adoptar un plan que afecta la integridad internacional de un pueblo y suposición jurídica; y recomendar la ejecución de un proyecto a una comisión de la propia Asamblea. Tampoco me parece que pueda sostenerse el que ese proyecto sea una mera recomendación, pues toda recomendación lleva implícita la posibilidad de que no sea aceptada, y el plan aprobado tiene, sin duda alguna, carácter coactivo, como lo prueba el hecho de que por una de sus disposiciones, será considerado como una amenaza o violación de la paz y un acto de agresión, conforme al artículo 39 de la Carta, cualquier tentativa de alterar por la fuerza el arreglo contemplado en la Resolución. Se trata, pues, de algo que se impone a la fuerza, no de una mera recomendación. Y como esto, a juicio nuestro, infringe la Carta, no podemos votar a favor del proyecto.

Porque teníamos todas esas dudas legales, votamos en la Comisión a favor de que previamente se consultara con la Corte Internacional de Justicia, para que pudiéramos avanzar sobre terreno firme.

La consulta fue rechazada por mayoría, lo que consideramos un error no justificado por la demora que ello hubiera causado, pues más valía haber esperado unos pocos meses que lanzarnos a una acción que tantas dudas ofrece. Aparte de que la negativa de acudir a la Corte pudiera dar la impresión de que la Asamblea rehúye buscar soluciones conforme al derecho.

Por otro lado, consideramos que el proyecto es, además injusto. “El pueblo árabe ha tenido ininterrumpidamente, durante muchos siglos, el territorio de Palestina, y por los datos oficiales que se nos han presentado, al terminar la Primera Guerra Mundial constituía casi el 90% de la población total del país.

Mas, por medio del Reino Unido, como Potencia Mandataria, en cumplimiento por lo resuelto por la Sociedad de las Naciones, se abrió las puertas de una inmigración extranjera, ofreciéndole un lugar en que pudiera vivir y desenvolver su existencia conforme a sus deseos, de libertad religiosa y sin discriminaciones humillantes, Hemos dicho inmigración extranjera, de modo consciente, pues, con todo respeto hacia la opinión de los hebreos, ellos son, a juicio nuestro extranjeros en la tierra Palestina.

En efecto, durante los debates de la Comisión se produjeron datos para probar que los antepasados de un gran número de los hebreos que han dicho ya que aún quieren ir a Palestina, jamás estuvieron en esa región. Pero, aun el caso de que los remotos antecesores de todos ellos hubieran vivido allí, es indudable que abandonaron dicha tierra hace tanto tiempo, al establecerse en otros países, que sus descendientes han dejado de pertenecer a Palestina, del mismo modo que nosotros, hombres de América nacidos de emigrantes, que vinieron de todos los rincones de la tierra, no debemos considerarnos con derecho a la tierra de nuestros padres en el Viejo Continente.

El intimo y ferviente anhelo de los hebreos de volver a Palestina, tal vez por tradición, tal vez por razones místicas u obsesión religiosa, es algo que puede tener toda nuestra consideración y simpatía sentimental, pero que no constituye en opinión nuestra un título para que se les entregue lo que no les pertenece; y mucho menos, si para ello hay que despojar por la fuerza a otro con mas derecho.

Así mismo consideramos injusto el proyecto, porque es la impresión del criterio de una minoría sobre una mayoría enorme, en contra de un principio cardinal de la democracia. En el caso actual, esa minoría, no queriendo someterse al criterio de los demás pretende poner casa aparte, pero llevándose una porción del territorio del pueblo que lo admitió en su seno.

Hay otro aspecto que quiero mencionar dejando para el futuro los resultados: el Plan de Partición de Palestina implica el establecimiento por esta Asamblea del principio de que toda minoría racial, o de otra índole, puede pedir su separación de la comunidad política de la cual forma parte.

Como ya expresó el jefe de nuestra Delegación de la Comisión, Cuba, no hace muchos años, corrió el peligro de perder una parte de su territorio como consecuencia de una inmigración norteamericana en la Isla de Pinos. Por fortuna nuestra, y para honor del Gobierno de los Estados Unidos de América, aquella tentativa fracasó, porque los dirigentes de este país reconocieron noblemente nuestros derechos. Pero no podemos olvidar lo que ese peligro fue para nosotros, y pensando en lo que hubiéramos sentido los cubanos si se nos hubiera quitado una parte de nuestro suelo, no es fácil imaginar lo que sentirían los árabes de Palestina si aprobara el plan de partición. Y no podemos contribuir con nuestro voto a que se haga con ellos lo que estaba dispuesto a aceptar que se hiciera con nosotros.

Que no se diga que a veces hay que aceptar una solución política aunque sea injusta, pues sobre la injusticia no se podrá nunca asentarse la paz y la cordialidad entre los pueblos.

Respecto de los refugiados, judíos, o no judíos, que hoy se encuentran en campos de concentración - problema por el cual tanto se ha insistido por los partidarios del proyecto, - Cuba expresó que debía resolverse con un criterio de buena voluntad por parte de todas las Naciones Unidas, aceptándolos proporcionalmente, según las condiciones peculiares de cada país; pero entiende que no puede imponerse a Palestina que ella lo resuelva, sobre todo si se tiene en cuenta que es ajena por completo a las causas que han determinado el desplazamiento de todas esas personas .

Por esas razones, tendremos que votar en contra del plan de partición, como ya lo hicimos en la Comisión, y una vez que lleguemos a formar nuestro criterio, nos consideramos en deber de manifestarlo por medio de nuestro voto, manteniéndolo con firmeza, a pesar de las gestiones y presiones que se han hecho en torno nuestro.

 

28 de noviembre de 1947

 

Nota:

 

(Este documento se publicó por primera vez en Notimundo, que paso a llamarse Discrepancia y en la actualidad Discrepando)

 

Está autorizada su reproducción.