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Enero

El reciente anuncio, el pasado 2 de enero, del frente guerrillero Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), en Filipinas, bajo el mando del comandante Jaime Padilla, dando por terminada la tradicional “tregua” de Navidad, trajo a la superficie la más antigua y menos conocida “guerra de liberación nacional” en Asia.
Fundado el 29 de marzo de 1969 durante el gobierno de Ferdinando Marcos, el NEP es considerado el brazo armado del Partido Comunista de las Filipinas (PCF), cuyo máximo dirigente es el escritor, José María Sisón, asilado en los Países Bajos. El frente guerrillero filipino está calificado como organización “terrorista” por EU, la Unión Europea (UE), y más reciente por el gobierno filipino. Sus objetivos de combate son la presencia norteamericana, las fuerzas del Ejército y de seguridad, informantes del gobierno, desertores de la NEP y el crimen organizado.
En 1987 el frente guerrillero contaba con 25 mil combatientes, cifra reducida en la actualidad a unos 4 mil. Su principal actividad guerrillera se encuentra en las islas de Luzón, Bisayas y parte de Mindanao. Se calcula que la guerra insurreccional filipina de casi medio siglo, arroja hasta la fecha un saldo de más de 43 mil muertos.
La República de Filipinas es un archipiélago formado por 7,107 islas, con un territorio de 300 mil km2 y 103 millones de habitantes, situado en el Sudeste asiático sobre el océano Pacífico. Su capital es Manila. Colonizada por España desde 1565, fue invadida por EU durante la guerra hispano-cubana en 1898. Tras un período de ocupación japonesa durante la II Guerra Mundial, Filipinas obtuvo su independencia de EU el 4 de julio de 1946. Sin embargo la penetración del capital norteamericano así como los acuerdos militares con Washington, sitúan al país asiático como un aliado estratégico de EU en la región.
La economía filipina se encuentra entre las 50 más desarrolladas del planeta, siendo sus principales exportaciones los semiconductores y productos electrónicos, equipos de transporte, ropa, productos de cobre y derivados del petróleo, aceite de coco y frutas. Sin embargo según datos oficiales, 22 millones de filipinos viven en pobreza o pobreza extrema. El 30 de junio de 2016 el abogado Rodrigo Duterte fue elegido presidente después de 22 años ininterrumpidos como alcalde de Davao. Su éxito político estuvo relacionado con su sangrienta represión contra el narcotráfico. El gobierno de Duterte ha sido denunciado por grupos de defensa de los derechos humanos, la ONU y la UE. Notorio por su carácter impredecible y explosivo, Duterte ha sido calificado como el Trump filipino.
Tanto la lucha armada del NEP como las conversaciones para un acuerdo de paz con mediación internacional durante los gobiernos filipinos desde 1986, han sido silenciadas por la gran prensa. El pasado mes de noviembre el presidente Duterte canceló la última ronda de conversaciones con el NEP, alegando violaciones del alto al fuego de la guerrilla. “Si quieren guerra, se la daré”, declaró colérico el presidente filipino. “Las acciones de la guerrilla fueron en ‘legítima defensa’”, manifestó el comandante guerrillero, Padilla.
Como respuesta a la reciente terminación del alto al fuego navideño, un vocero del Ejército hizo pública la consigna: “Rendición u ofensiva a escala total”. En reciente conferencia de prensa el jefe guerrillero Padilla, afirmó: “Hace 50 años que luchamos, qué importa si necesitamos todavía otros 50”, tras reiterar que “si bien quieren la paz, también están listos para seguir el combate”.
Según los especialistas, a corto plazo son mayores las posibilidades de un recrudecimiento de los enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército, que un progreso en las negociaciones de paz.

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