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Enero

¿Qué esperar del año 2018?

Escrito por  Pedro Diaz Arcia
Publicado en Al día

El año 2017 nació bajo el presagio de la incertidumbre con el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca, y concluye a la sombra de una dimensión trágica. Si bien se dice que la política es el arte de lo posible; sin embargo, querer ir más allá de sus límites podría implicar que el ave se coma las alas con su propio pico.
En vísperas de este primero de enero, envuelto en el claroscuro de un futuro cada vez más incierto, millones de seres en el mundo, muchos de ellos con grandes sacrificios, se disponen a olvidarse -aunque sea por unos días- de la realidad que los rodea y celebrar el advenimiento de un nuevo calendario. Otros ni siquiera cuentan con esa posibilidad, sumidos en una miseria aberrante.
Pero, para quienes pueden, nunca faltan razones para celebrar y brindar por aquellos que comparten su ideario o lo respetan, los que resisten dignamente los embates de la fuerza sin inclinar la frente, los que hincan banderas con la decisión, de ser necesario, de morir en su custodia. Por quienes han sido y son fieles a la palabra empeñada. Por aquellos que no renuncian, con sus actos, al mundo con el que aún sueñan.
Cuba, en una complicada situación económica, conmemora un aniversario más del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959. Por mi parte, sigo con la divisa de que nunca se debe abandonar el credo ideológico, ni olvidar el hombro que un día acogió tu dolor ni la mano que siempre apoyó la tuya.
¿Qué esperar del año 2018?
Es difícil predecirlo, cuando las aguas están fuera de nivel y crecen las probabilidades de un conflicto nuclear que, aunque de carácter limitado -como una “cirugía atómica”, en Corea del Norte, Irán, o Yemen-, puede convertirse en un incendio global sin contención.
Con este telón de fondo, el presidente Vladimir Putin, envió un mensaje de felicitación a su homólogo Donald Trump, por el nuevo año. El texto destaca la necesidad de establecer “un diálogo constructivo” entre ambos países, esencial para fortalecer la estabilidad estratégica mundial y encontrar” respuestas óptimas a los desafíos y amenazas globales”, en un marco de igualdad y respeto mutuo.
Trump, en el discurso para presentar su primera Estrategia de Seguridad Nacional, afirmó: “No buscamos imponer nuestra forma de vida a nadie, pero vamos a defender sus valores sin pedir disculpas”. Más claro ni la corriente cristalina: una copia fiel de la Doctrina Monroe.
El pasado jueves, el magnate acusó a Beijing de vender en secreto petróleo a Pyongyang en violación de las sanciones de la ONU. El gobierno de Xi Jinping, al rechazar las declaraciones, dijo que así no se comporta un presidente.
¿Cómo debe comportarse un presidente? Existen reglas para aspirar al mandato y normas para limitar sus poderes; pero siempre existe una forma para no restarle filo a la navaja.
Washington-Moscú-Beijing, constituyen un triángulo -no mítico- y sí más peligroso que el de las Bermudas; mientras la Guerra Fría corre a toda marcha por sus carriles. Sobran los heraldos negros en la riesgosa coyuntura en que vive el planeta.
A propósito, recordemos la frase del presidente norteamericano Abraham Lincoln (1861-1865): “Casi todos los hombres pueden soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre, dale poder”. Trump no pasó el examen.

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