29
Diciembre

Oligarquía agradecida

Escrito por  Alfredo García
Publicado en Al día

La oligarquía guatemalteca paga su deuda política con Israel. El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, anunció el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén a pesar de la casi unánime condena en la Asamblea General de Naciones Unidas.
El pasado jueves, bajo la amenaza de Washington de tomar represalias políticas y económicas contra los países que votaran a favor de la resolución, la Asamblea General de la ONU rechazó el reconocimiento de Estados Unidos de Jerusalén como capital de Israel con 128 votos, 9 en contra y 35 abstenciones, al reiterar que todo fallo sobre el estatus de la Ciudad Santa queda sin efecto y debe ser revocado.
Días antes el Consejo de Seguridad de la ONU, había presentado un proyecto de resolución para confirmar el estatus internacional de Jerusalén y dejar sin efecto legal la decisión del presidente, Donald Trump, que contó con los 14 votos a favor de todos sus miembros permanentes y temporales, siendo vetado por EU.
Morales hizo el agradecido anuncio, al informar en sus redes sociales sobre una conversación sostenida con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien prometió el traslado de la sede diplomática guatemalteca de Tel Aviv a Jerusalén. El presidente guatemalteco justificó su respaldo a Tel Aviv: “Guatemala es pro Israel históricamente. En los 70 años de relación, Israel ha sido nuestro aliado”, declaró Morales. ¿Qué quiso decir el presidente guatemalteco?
En la década de los 70 del pasado siglo por encargo de EU, Israel se convirtió en uno de los principales proveedores de armas de América Central, monopolizando su comercio con un programa de modernización de los Ejércitos. Durante la década de los 80, el escándalo político provocado por la “guerra sucia” del presidente, Ronald Reagan, contra la revolución sandinista, cedió su injerencista espacio en Guatemala a la Inteligencia israelí. A partir de ese momento, Israel jugó un papel fundamental en la guerra contrainsurgente. Además del suministro de armas, el gobierno israelí creó estructuras de contrainsurgencia usando tecnología de punta, permitiendo a los sangrientos generales, Lucas García y Ríos Montt, sobrevivir la lucha revolucionaria de la URNG.
Según el periódico israelí, Ha’olam Hazeh, en 1982 había unos 300 asesores israelíes en Guatemala, dato confirmado por el periódico, Washington Post: “Asesores israelíes, unos de manera oficial otros de manera privada, ayudan a los agentes de la seguridad interna guatemalteca a cazar a los grupos clandestinos rebeldes”. Según el periodista de investigación, Jeremy Bigwood, “Los israelíes usaron el análisis de llamadas telefónicas y fueron capaces de destruir las guerrillas urbanas guatemaltecas. (También) ayudaron en el campo cartografiando cada cabaña campesina e identificando las ideas políticas de sus habitantes para controlar a la población civil, aplicando programas de desarrollo agrícola que obligaba a sus habitantes a trasladarse a aldeas estratégicas bajo control del Ejército”. Las fosas comunes encontradas en torno a dichas localidades, dejan claro el genocidio cometido contra la población campesina.
En 1983 los israelíes instalaron PROMIS, (acrónimo en inglés para Sistema de Información de Administración de la Fiscalía), programa capaz de analizar información de bancos de datos para crear listas de personas a ejecutar por los escuadrones de la muerte. Según el ex-miembro del Mossad, Ari Ben-Menashes, 20,000 personas fueron ejecutadas por dichas listas elaboradas de manera automatizada. La guerra civil en Guatemala duró casi 4 décadas con un saldo de 200 mil víctimas mortales.
Tres décadas después del Acuerdo de Paz en Centroamérica, Guatemala asume la “histórica” vergüenza, junto a Honduras, Togo, Micronesia, Nauru, Palau, y las Islas Marshall, de respaldar a EU e Israel en su desafío al resto del mundo.

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