22
Diciembre

¿Existe la “Doctrina Guerásimov”?

Escrito por  Pedro Diaz Arcia
Publicado en Al día

Una práctica usual de los demagogos es acusar a sus enemigos de sus propios errores. Cuando la Casa Blanca celebraba, como un regalo navideño, la aprobación de la controvertida propuesta de reforma fiscal, se incentivaban los focos de tensión en el planeta. Los vaticinios para el año 2018 no son nada halagüeños.
Washington elabora un plan para atacar a Corea del Norte, con el fin de detener su programa nuclear. Se asegura que el Pentágono analiza opciones “que permitan golpear a los norcoreanos en la nariz y mostrarles que no estamos bromeando”, según el periódico británico The Telegraph, citando a una fuente militar.
Mientras que el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, que dispone de un amplio expediente de relaciones con el gobierno ruso, hace unos días acusó a Moscú de un hipotético plan de “guerra híbrida” contra Occidente. Creo que la magnitud de sus declaraciones habría que vincularlas con el manual del Pentágono que circula en la elite militar y que plantea cómo derrotar la diversidad de acciones que acompañan esta modalidad beligerante; a partir de la presunta injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Políticos y analistas de medios de prensa occidentales consideran que el ideólogo de lo que denominan la “Doctrina Guerásimov”, sería el jefe del Estado Mayor de Rusia, Valeri Guerásimov, a quien The Wall Street Journal calificó como el general “más influyente” de su generación en la nación euroasiática.
El sustento de tal afirmación se basaría en un artículo del alto militar publicado en febrero de 2013, en el que alude a que los nuevos métodos de guerra se desplazan hacia el uso de acciones políticas, económicas, informáticas, y otras medidas no militares, capaces de potenciar la capacidad de protestas de la población.
En el texto, Guerásimov no se refirió al término “guerra híbrida”, sino al “conflicto asimétrico”. Cuando años después escribió sobre la “guerra híbrida, la relacionó a las acciones de Estados Unidos contra Siria, Libia y la “Primavera Arabe”. Y aunque hace más de un siglo se anticipó que las guerras futuras no se desarrollarían en una “superficie bidimensional”, sino en otras dimensiones de carácter militar, acciones políticas, sociales y económicas capaces de influir en la conducta de los individuos, continúa la manipulación mediática que sataniza a Moscú.
Ni remotamente pretendo eximir a Rusia de las responsabilidades que deba asumir, o no, respecto a la crisis de seguridad mundial. Pero es oportuno recordar que en 2005 el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, escribió un informe sobre el futuro de las guerras híbridas, en el que insistió que los militares debían recurrir a operaciones de “naturaleza mixta”, dando prioridad a las labores de influjo psicológico. El expresidente de ExxonMobil dijo que Vladimir Putin pretende quebrar la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Más leña al fuego.
A todo lo anterior, podría adicionar que luego de la promesa, aún pendiente de Trump, de una guerra comercial contra China, se afirma que estallará el año entrante; bajo la advertencia de que es mucho más fácil entrar que salir de un conflicto de esta naturaleza.
No hay nada que celebrar en lo relativo al sistema de las relaciones internacionales, que si bien están pautadas son incumplidas; entre ellas, las garantías para un mundo de paz, ajeno al chantaje militar, económico, financiero o comercial, por parte de cualquier país.

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