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Diciembre

El principal legado dejado por los presidentes de EU al pueblo norteamericano, ha sido la guerra. Desde su fundación en 1776, la nación norteamericana nunca pasó una década sin guerra. El presidente, Donald Trump, prepara la suya.
El pasado martes Trump firmó la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para el ejercicio fiscal 2017-2018 por 700 mil millones de dólares, lo que supone un incremento del 17% respecto al presupuesto de 2016-2017. “Lucharemos y ganaremos”, declaró eufórico Trump. “Aunque confío que con esto (incremento del gasto militar) no hará falta, porque no querrán luchar con nosotros”, agregó el belicoso presidente.
Según expertos, el presupuesto militar peculiar de Trump se caracteriza por su doble carácter de gasto inmediato y a largo plazo. Mientras asigna 6 mil millones de dólares para las defensa frente a la supuesta “amenaza” de Corea del Norte, concede 60 mil millones de dólares para el incremento de fuerzas de combate en Afganistán, Irak y Siria.
En el debate del presupuesto militar en el Congreso, no se apreciaron diferencias de fondo entre republicanos y demócratas. Por el contrario, los legisladores en ambas cámaras, aportaron una cifra superior al solicitado por la Casa Blanca. Trump pidió 630,000 millones de dólares, 84 aviones F-18 y F-35 y 8 buques de guerra. El Congreso aprobó 700 mil millones, 114 aviones de combate y 13 buques de guerra. El incremento en soldados fue de 7,500 en el Ejército, 1,000 en Fuerzas Especiales, 4,100 en Fuerza Aérea y 4 mil marines, para un total de 16,600 soldados. También aumentó el gasto para el Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo el financiamiento del muro en la frontera mexicana: 1,700 millones de dólares para 2017 y 2,600 millones en 2018.
Como es de suponer, el gasto militar fue compensado con importantes recortes en programas de beneficio popular en 18 agencias gubernamentales. Más del 20% al Departamento de Agricultura y Trabajo, 29% al Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional, USAID, cuya disminución afectará la financiación de las fuerzas de paz de la ONU y a la mayoría de los programas de asistencia internacional.
La rebaja para la Agencia de Protección del Medio Ambiente, fue de 31% y para Educación un 14%. El recorte para investigación en Institutos Nacionales de Salud y programas de asistencia social fue de 6 mil millones de dólares. Los fondos federales para radio y televisión pública así como para Artes y Humanidades, fueron cancelados.
Mientras la opinión pública norteamericana e internacional permanece en vilo frente a los preparativos de la “guerra” del presidente Trump, trascendió que las ventas de las cien principales compañías armamentísticas, mayoritariamente norteamericanas y de Europa Occidental, (82% de las transacciones y el 57.9% del comercio total), aumentaron en 2016 hasta 374,800 millones de dólares, beneficiándose de la carrera armamentista impulsada por el iracundo presidente. Las mayores empresas armamentística del mundo, Lockheed Martin, Boing y Raytheon, son norteamericanas.
Por su parte la industria de armamentos europeas presentó una facturación por 91,600 millones de dólares, incluyendo al Reino Unido, que a pesar de su salida de la Unión Europea, UE, aumentó el 2% en sus ventas. Rusia creció en un 3.8 % (26 mil 600 millones de dólares), mientras China se encuentra en tercer lugar de ventas de armas, después de EU y Rusia, con un aumento del 74% en la venta de armamentos en los últimos 5 años.
El presidente Trump debe sentirse como pez en el agua. Desde la guerra revolucionaria por la independencia en 1776, la historia de EU registra 220 años de guerra y sólo 21 años de relativa paz.

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