06
Diciembre

El peligro de cruzar las “líneas rojas”

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

El general H. R. McMaster, asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, advirtió que cada día aumenta la posibilidad de una guerra contra Corea del Norte; pero manifestó su esperanza de que el contencioso se pueda resolver por vías no militares; aunque, dijo, están a “contratiempo”. Para la revista bimestral estadounidense “Foreign Policy”, que aborda el panorama político internacional, Estados Unidos debe aceptar la realidad de que tiene que convivir con una Corea del Norte nuclear.

Para una potencia acrítica que aspira a recuperar la unilateralidad hegemónica mundial, es difícil aceptar los hechos como son. Mucho menos la advertencia el martes de Sigmar Gabriel, ministro de Exteriores de Alemania, de que los países europeos no deben supeditar sus intereses a la política de Washington, sino “trazar líneas rojas” en función de un equilibrio estratégico, porque la seguridad y estabilidad a largo plazo de Europa, afirma, sólo es posible en colaboración con Rusia.

En momentos en que se desarrolla el ensayo aéreo conjunto de Washington y Seúl, la Fuerza Aérea de China realiza ejercicios en las cercanías de la península coreana, considerados los más ambiciosos de su historia. Según medios locales, la aviación de reconocimiento ayudará al país a reunir datos sobre el despliegue de las fuerzas estadounidenses en la zona. Las maniobras podrían regularizarse para salvaguardar la seguridad de la nación.

Mientras las amenazas van y vienen: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo el propio martes que el reconocimiento de Estados Unidos a Jerusalén -como capital de Israel- es una “línea roja” para los musulmanes; y anunció que llevaría a una ruptura diplomática con Tel Aviv. La comunidad internacional rechaza esta acción provocativa; en tanto un asesor del presidente palestino, Mahmud Abás, dijo que frenarían los contactos con Washington si Trump realiza la declaración.

Las aguas no están tranquilas; los aires revueltos; las tierras del planeta estremecidas y no sólo por los movimientos telúricos. El científico británico, Stephen Hawking, aseguraba que muchos de los peligros que amenazan a la humanidad han sido creados por el hombre. Entre ellos, la capacidad para desatar una guerra nuclear, provocar el calentamiento global, negado por algún que otro imbécil, y la modificación genética de virus.

A propósito, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA, por sus siglas en inglés) está inmersa en el desarrollo de tecnologías de extinción genética de plagas de insectos y roedores, según The Guardian. Pero la fuente de financiación del proyecto (el Pentágono) permitiría a los militares estadounidenses reorientar los proyectos originales y crear armas genéticas. Entre los años 2008 y 2014, Washington gastó más de 800 millones de dólares en “biología sintética”, la mayor parte del gasto proveniente de esta agencia.

Un grupo de científicos desarrolla ahora la tecnología “háptica” (del tacto) que “permitiría palpar lo que no existe”, sustituir lo real por lo virtual. Los investigadores aseguran que nos llevará a una nueva era…como si no le bastara al mundo la era en que “subvive”.

¿Acabará la novedosa técnica con el hambre, cuando alguien lleve a su boca algo que no hay en sus manos?

Lo que hay que hacer es cambiar la realidad que lacera, degrada, que humilla a buena parte de la humanidad, para no tener que repetir aquello de: “La nada nuestra de cada día, dánosla hoy”. 

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