01
Diciembre

Venganza hondureña por la vía de las urnas

Escrito por  Manuel E. Yepe
Publicado en Al día

La prestidigitación de los gobiernos burgueses patrocinados por Estados Unidos no tiene límites. Unas pocas horas bastaron para que el candidato a la reelección presidencial en Honduras Juan Orlando Hernández (JOA), convirtiera, una diferencia del 5% de los votos computados a favor de su contrario, Salvador Nasralla, en una ventaja suya que lo proclamaría Presidente reelecto.

JOA se había mantenido en campaña electoral durante todo su gobierno.

Al tiempo que encerraba, desterraba o enterraba a sus adversarios, regalaba pelotas, casitas de cartón, bolsitas de frijoles rotulados con su fotografía y el logo de su partido y otros regalitos sacramentados y “bendecidos con la sangre de Cristo”. Distribuyó incluso 50 Lempiras (equivalente a 2.5 dólares) a todos los empobrecidos electores.

Deprimente fue la sorpresa para él y su cohorte cuando, al término de la votación del 26 de noviembre el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que el candidato de la Alianza Libre-PINU, Salvador Nasralla, le aventajaba por 5 puntos.

Algunos minutos más tarde, el TSE suspendió el conteo por “problemas técnicos del sistema” y poco después dio a conocer que, en un nuevo cálculo, JOA iba delante de Nasralla por 1 punto.

Enseguida estallaron las protestas populares. Los hondureños no podían aceptar plácidamente el monstruoso fraude, que venía a colmar la copa de la humillación que infligió a la nación el golpe de Estado que defenestró al Presidente Manuel Zelaya en 2009.

Ollantay Itzamná, nómada quechua, hijo de la Pachamama, activista y defensor reflexivo de los derechos humanos y de la Madre Tierra, formado también como abogado, antropólogo y teólogo en la ciencia occidental, ha narrado, como brillante periodista que es, una comprensible síntesis de los antecedentes históricos del fenómeno que está teniendo lugar en Honduras.

“El Estado de Honduras, en sus casi 200 años, estuvo controlado y gobernado por una elite de terratenientes y comerciantes auto titulados conservadores y liberales. Durante los primeros 100 años, los dirigentes de Honduras eran colocados por medio de bayonetas y escopetas. A principios del siglo XX, los conservadores, para hacer aparecer democrática a la pantomima, crearon el denominado Partido Liberal y, a partir de ello, Honduras vivió todo un siglo bajo el bipartidismo Nacional-Liberal.

Con el golpe de Estado político-militar de 2009, los ricos en el poder aceleraron su propia desestabilización política y, de hecho, el surgimiento del movimiento social que significó el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) que exigía la restitución en el poder del depuesto Presidente Manuel Zelaya y proponía cambios estructurales profundos en la Honduras empobrecida y enajenada.

A partir del 2012, el FNRP dio origen al actual partido político Libertad y Refundación Libre, conformado en su mayoría por políticos ex liberales, que en su primera participación en comicios ocupó el segundo lugar en las elecciones generales del 2013, con 37 diputados de los 128 que integran el Congreso de la República.

Pero el gobierno de JOA, coautor del golpe de Estado, tenía el control de los poderes Legislativo y Judicial, y les hizo la vida política casi imposible. No sólo les excluyó de comisiones parlamentarias, sino que les impidió sistemáticamente sus iniciativas legislativas.

Después del golpe de 2009, Honduras vivió una sistemática dictadura “democrática”, donde la ilegalidad, la corrupción y disolución de los derechos fueron constantemente promovidas.

La ilegalidad de la dictadura de JOA alcanzó su máxima expresión cuando en contra de lo dispuesto por la Constitución Política del país, se autoproclamó candidato presidencial buscando su reelección, bajo el lema: “La vida mejor para Honduras no puede parar”. Algo inverosímil en un país que conquistó la marca mundial de “país sin guerra más violento del mundo”, y donde el nivel de pobreza empeoró más del 10% tras el golpe de Estado de 2009.

Disentir o difundir un pensamiento crítico se ha castigado con duras penas y el irrespeto a los derechos humanos cobró visos dantescos con las masacres y asesinatos selectivos, con el caso del homicidio de Berta Cáceres como el más repudiado mundialmente.

“En estas condiciones, la “hondureñidad” fue obligada a volver al ritual de las urnas. El dictador, creyendo que sus víctimas estaban vencidas, intentó reelegirse en las urnas alegando ser el ungido del Dios para seguir gobernando en Honduras para Cristo”.

Pero, la resistencia no estaba muerta. Volvió sobre sus cenizas y derrotó a la dictadura del miedo, la dictadura de los medios de prensa y la dictadura divina en la que la oligarquía enroló hasta al Cardenal, obispos, curas, pastores y apósteles, señala Itzamná.

Al cierre de este artículo, sin conocer el pronunciamiento final del TSE, todo parecía indicar un nuevo enfrentamiento entre la oligarquía al servicio del imperialismo estadounidense y el pueblo burlado, que pudiera ser ahora más violento y cruento que en 2009, si se desconoce esta venganza electoral de los pobres.

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