30
Noviembre

Nuevas tensiones, nuevos riesgos

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

El presidente Donald Trump aseguró que no permitiría que Pyongyang lograra la culminación de un programa nuclear que amenazara la seguridad del territorio estadounidense. Pero el nuevo lanzamiento de un misil norcoreano que, según el gobierno de Kim Jong-un podría alcanzar la capital de Estados Unidos, tensa la situación en la región y el mundo.

¿Qué es de esperar? ¿Lanzará el Pentágono un ataque punitivo contra la nación asiática? De ser así, creo que Washington no convocaría, junto a otros países, a una reunión de la ONU. Este miércoles el Consejo de Seguridad se reunirá para dictar nuevas sanciones contra Corea del Norte y continuar la escalada; aunque la decisión por parte de Estados Unidos de desatar un infierno atómico tiene sus muros de contención.

El general de la Fuerza Aérea John Hyten, jefe del Comando Estratégico de Estados Unidos (STRATCOM, en sus siglas en inglés), máximo comandante nuclear del país, declaró recientemente que podría resistirse a ejecutar un mandato de Trump si éste le ordenara un lanzamiento “ilegal” de armas nucleares.

En tal caso, dijo, le recomendaría una combinación de opciones. Quizá sean éstas las acciones que esté analizando el Pentágono ante el provocativo reto norcoreano. En estos momentos, el Congreso estaría considerando los poderes nucleares del Presidente, ante la creciente preocupación de que provoque un infierno atómico.

Pero, ¿quién controlaría a Kim Jong-Un?

Beijing manifestó su “profunda preocupación” por el lanzamiento del proyectil; pero poco antes había enviado aviones de combate a una de las islas en disputa en el Mar Meridional de China, como una nueva advertencia de que no quiere el menor “retozo” en lo que considera áreas de su soberanía.

Las maniobras de diferentes bloques militares en regiones ricas en recursos naturales y de una privilegiada ubicación geográfica, enrarecen la posibilidad de avanzar hacia un clima de paz global.

La posibilidad de un holocausto nuclear no es nueva. Por eso, los hechos deben ser analizados a la luz de los tiempos: la aparición de nuevos protagonistas en la correlación de fuerzas; y la formación de alianzas económicas y militares, insospechadas décadas atrás. Se trata de un nuevo reparto del mundo, que requiere también de nuevas interpretaciones.

Por ejemplo, la región Asia-Pacífico, encabezada por China, amenaza con arrebatar, en un futuro no muy lejano, la supremacía de la que disfrutaron durante siglos las potencias tradicionales. Informes del Banco Mundial proyectan que esta región, integrada en su mayoría por naciones en vías de desarrollo y emergentes, crecerá 5% en el 2017 y 5.1% en el 2018.

Si nos sustraemos a esa u otras realidades perderemos la brújula y la ruta en el camino. Debemos ajustar nuestros presupuestos socioeconómicos e ideológicos -a mediano y largo plazos-, en lo posible y aconsejable, a novedosas modalidades de intercambio que favorezcan la transferencia de tecnologías de punta, e inversiones; acelerar las reformas que permitan el desarrollo de las fuerzas productivas; entre otras medidas; sin temer el reto que representan los objetivos globales de los modernos imperios militares o financieros… porque éstos no van a cambiar.

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.