21
Noviembre

Una nueva amenaza global

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

Una mirada al mapa mundial aterroriza. Nunca falta una nueva desgracia para hacer más dramática la vida de miles de millones de seres en el planeta. A las condiciones de inseguridad en que vivimos ante el riesgo de que alguien apriete un botón que dé lugar al “invierno nuclear”; es decir, un proceso inmediato de glaciación que conduciría a la desaparición en pocos días de la flora, la fauna y los seres humanos; se agrega la amenaza de una nueva crisis financiera global.

Bill Blain, un estratega de la consultora Mint Partners, opina que serán los mercados de bonos los que desencadenen el caos. Josse Roussel, profesor de la Escuela de Negocios de París, coincide en que la deuda corporativa -que es el motor del mundo financiero- provocará la crisis. Para Philippe Béchade, un analista galo, el escenario es crítico pues existen varias “burbujas especulativas”; además más dinero en circulación; mientras los bancos continúan fomentando la emisión de préstamos. La idea general es que una crisis en el mercado de acciones tendrá repercusión mundial.

A fines de agosto, Russia Today alertó que la crisis tendrá su epicentro en Wall Street; cuando el mundo no se ha recuperado de los estragos de la anterior. El desenfreno bursátil, según la fuente, estaría determinado fundamentalmente por la falta de control sobre las empresas tecnológicas.

La actual situación descubre la falacia de Donald Trump de que no compartiría la mesa con la bolsa de Nueva York, cuando hoy está disfrutando la euforia especulativa ante el avance de la economía del país, a costa de cualquier perjuicio venidero. En septiembre de 2015, arremetió contra los “amos y señores del capital financiero”; para luego festejar el auge bursátil; estimular lo que tanto criticó; y otorgar facilidades de crédito a los bancos para que continúen con sus apuestas en el casino bursátil. Hay que destacar que las empresas que cotizan en Wall Street son sus poderosas aliadas.

Resulta evidente que la economía global no está protegida para un golpe de esa naturaleza; y al parecer los bancos centrales de los países industrializados no estarían en condiciones de enfrentar una crisis de tal envergadura, debido al enorme endeudamiento de Estados Unidos, que le impediría salir al rescate de sus socios. Pero recordemos las crisis cíclicas del capitalismo y su capacidad para recomponer sus estructuras: por “regeneración espontánea”.

¿Quiénes serán los más perjudicados cuando el 1% de la población acumula las riquezas del 99% restante? De alguna forma los ejecutivos de las grandes compañías encontrarán las vías para escapar de la bancarrota e incluso beneficiarse de la crisis.

Mientras, crecerán los dos tercios de la humanidad que hoy padece hambre; se elevará el 45% de los niños menores de cinco años que mueren anualmente (3.1millones) y el 30% de los que padece de retraso en el crecimiento en los países en desarrollo.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) calcula que se necesitan más de 3 mil millones de dólares por año para aliviar el hambre a los 66 millones de niños en edad escolar.

Sin embargo, sólo con el 1.6% del incremento del gasto militar de Estados Unidos para el 2018 (no el total del presupuesto aprobado) se garantizaría este objetivo. Otro tanto podría hacer China, Rusia, Arabia Saudita o la Unión Europea; pero el tema escapa a otras prioridades.

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