19
Noviembre

¿Quiénes son los “parias” en política exterior?

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

El Departamento del Tesoro anunció el viernes una multa a la firma financiera American Express Company (Amex) -ascendente a 204,277 dólares- por la presunta violación del bloqueo a Cuba hace más de 55 años. Según la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el acto punitivo se basa en aparentes infracciones a las Regulaciones de Control de Activos Cubanos por parte de la compañía belga BCC Corporate S.A. (BCCC). La política hostil contra la Isla tiene larga data, determinada por la decisión del pueblo cubano de no aceptar imposiciones de Washington desde el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959.

Desde la administración de Dwight Eisenhower (1953-1961), autor intelectual de la invasión mercenaria al país antillano en abril de 1961, y que llevó a cabo, para su deshonra, John F. Kennedy; la sucesión de gobiernos bipartidistas en la Casa Blanca no ha cesado en la hostilidad contra Cuba. Si bien se abrió un breve lapso, en diciembre de 2014, para normalizar las relaciones bilaterales con el fin de buscar -con otras tácticas- el derrocamiento del Gobierno de La Habana; éste fue violentado por Donald Trump.

En diciembre de 1990, al presidente George H. Bush (1989-1993) se le ocurrió la peregrina idea de calificar a Cuba como un “paria” de la comunidad internacional al votar contra una resolución presentada por su gobierno sobre Irak. Bush dijo que el voto obedecía a la “sistemática posición antinorteamericana de Cuba”.

El día 13 de ese mes publiqué el artículo titulado: “¿Quiénes son los ‘parias’ Sr. Bush?” en el semanario Granma Internacional; basado en un estudio que realizaba hacía años sobre las votaciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), el órgano más democrático del sistema, y acerca del cual había escrito en el país y el exterior.

El texto, resumiendo, abundaba en datos tomados y analizados de los documentos oficiales de Naciones Unidas. En el período comprendido entre 1983 y 1989, la Asamblea General, en la que participaban entonces 160 países aprobó 1,064 resoluciones. Estados Unidos votó en contra el 62% de las veces, y sólo lo hizo a favor el 12.8%. Mientras Cuba votó el 87.8% a favor de las resoluciones y el 4.6% en contra.

En esos siete años se aprobaron 12 resoluciones que abogaban por una solución negociada al conflicto en Centroamérica: Cuba votó a favor de todas; Estados Unidos de ninguna. Sobre el apartheid fueron aprobadas 51 resoluciones condenatorias del nefasto régimen y la entrega del poder al pueblo sudafricano: Cuba votó a favor de todas; Estados Unidos de ninguna. El tema del desarme fue objeto de 327 resoluciones: Cuba votó el 80% de las veces a favor; Estados Unidos sólo el 4%. Algo significativo fue que sobre los derechos humanos se aprobaron 50 resoluciones: Cuba votó a favor de 46 de ellas; Washington sólo a favor de tres.

Incluso, entre 1983 y hasta junio de 1990 fueron vetadas 35 resoluciones en el Consejo de Seguridad; 33 de ellas recibieron el veto de Estados Unidos.

Más de 30 años después el “cuartico está más o menos igualito”.

El aislamiento de Estados Unidos en la ONU es antológico. La resolución que exige el levantamiento del bloqueo contra Cuba fue aprobada hace unos días, por vigésima sexta ocasión consecutiva, por 191 votos a favor y dos en contra (Estados Unidos e Israel). Pero el imperio corporativo que responde a los intereses de los oligopolios, define los perfiles y contenidos de la política exterior de Washington.

¿Quiénes son los “parias” en la comunidad internacional?

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