18
Noviembre

Al inicio del siglo XXI, la esclavitud moderna y la clásica convergen. Mientras en Alemania se reproduce el modelo de importar refugiados, en Libia, otrora país más civilizado y próspero del Norte africano, resucita la venta de seres humanos. Lo que hasta 1800 fue conocido como “trabajo esclavo”, la historia más reciente lo traduce como “mano de obra barata”.

El movimiento histórico tiene forma de espiral. La humanidad avanza y retrocede, pero cada retroceso descarga con fuerza el siguiente ciclo de avance. La espiral de la historia revela hoy la esclavitud con toda la sofisticación de la modernidad, pero con el mismo objetivo de hace 2,500 años: beneficiarse de la fuerza de trabajo.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, fue elogiada cuando abrió las fronteras por “razones humanitarias” a centenares de miles de refugiados de Siria e Irak, que escapaban de la guerra. En agosto de 2015, entraban al país más de 100 mil refugiados al mes. Se calcula que en Alemania han ingresado más de un millón de refugiados. La cifra de inmigrantes pasó de 3 millones en el año 2000 a 12 en 2015. En 2016, un 22.5% (18 millones) de los habitantes de Alemania, (casi 83 millones) tienen origen extranjero.

En el otro giro de la espiral, inmigrantes de Nigeria, Gambia, Costa de Marfil, Guinea y Ghana, son subastados en un atroz mercado de esclavos en Libia por “señores de la guerra” que controlan los movimientos migratorios de Africa Subsahariana con el propósito de llegar a Europa, según recientes videos publicados por China Morning Post y CNN. Los hombres aptos para el “trabajo duro” o mujeres como “esclavas sexuales”, son los más solicitados y vendidos desde 200 a 500 dólares. Más de 8 ciudades libias han sido documentadas con el funesto mercado de esclavos.

Othman Belbesi, representante de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), declaró: “Vender seres humanos se ha convertido en una tendencia entre traficantes, conforme las redes de tráfico de personas se hacen fuertes en Libia”. Se estima que más de 300 mil inmigrantes permanecen como rehenes en Libia. Raad al Hussein, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, manifestó: “El sufrimiento de los inmigrantes detenidos en Libia, es una atrocidad para la conciencia humana, lo que ya era una situación nefasta ahora se ha vuelto catastrófica”.

Desde la Grecia de los siglos V y IV A.C., pasando por la Roma de los siglos II A.C., donde la esclavitud fue masiva y generalizada por la bárbara conquista de pueblos y territorios, hasta la ocupación de América a partir del siglo XIV, la explotación de la fuerza de trabajo esclavo fue motor del desarrollo económico y social.

Se calcula que entre 1501 y 1641, fueron trasladados a América 620 mil esclavos africanos. El comercio esclavista masivo se produjo en el siglo XVIII, donde se estima fueron transportados por la fuerza desde sus países de origen a América del Norte y a las posesiones españolas, inglesas y francesas en el Caribe, casi 6 millones de africanos.

Históricamente, Estados Unidos ha sido el mayor beneficiario de la “mano de obra barata”, a la cual debe en gran parte el superdesarrollo capitalista. Entre 1815 y 1860 llegaron a EU unos 5 millones de personas originarias de Europa y entre 1860 y 1920, ingresaron otros 27 millones de europeos. Después de la II Guerra Mundial, miles de inmigrantes europeos contribuyeron al salto industrial y científico de EU. El flujo migratorio más reciente ha sido personas de origen mexicano. En 2003 ascendían a 26.7 millones legales o indocumentados. Según el Centro de Estudios de Inmigración (CIS), la población de inmigrantes en EU alcanzó en 2016, la cifra de 43.7 millones de personas, (13% del total de la población).

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