02
Noviembre

Fracaso independentista

Escrito por  Alfredo García
Publicado en Al día

El derecho de libre determinación de los “pueblos” a decidir su propia forma de gobierno, desarrollo económico, social y cultural; y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo al principio de igualdad, está adquiriendo nuevas formas de dominación. Los fracasos de los recientes referendos independentistas en el Kurdistán y Cataluña, sacan a la superficie la contradicción entre la voluntad popular y el orden jurídico de sometimiento establecido.

En efecto, el pasado 25 de septiembre, en la región autónoma del Kurdistán iraquí y territorio en disputa de Kirkuk, más de 5,3 millones de kurdos fueron convocados por Masud Barzani, primer presidente electo democráticamente, a una consulta popular sobre el estatus del territorio a pesar de la oposición del gobierno de Irak, tras no alcanzar una solución el reparto de los ingresos del petróleo y la soberanía de las regiones en disputa, tal como lo contemplaba la Constitución del 2005.

Con una participación del 78 % de los electores, la Alta Comisión Electoral del Kurdistán iraquí, anunció que más del 92,73 % de los consultados se pronunciaron en favor de la independencia, 7,27 % votaron “no” y 1,21 % de los votos resultaron nulos, contundente expresión de la voluntad popular del pueblo kurdo, resultado que no fue reconocido por el gobierno iraquí ni por una instancia internacional.

En respuesta al desafío independentista, Bagdad envió sus tropas a recuperar los territorios situados fuera de la región autónoma ocupados militarmente desde 2003, incluyendo la provincia petrolera de Kirkuk, región clave para asegurar la viabilidad económica de un posible Estado Kurdo, cerró el espacio aéreo a vuelos internacionales y cerró los pasos fronterizos con Irán y Turquía. Ello obligó al presidente Barzani a anunciar que deja su cargo a partir del 1 de noviembre.

Igual suerte corrió el referendo independentista de Cataluña del pasado 1 de octubre, convocado por el gobierno catalán, previa aprobación de su Parlamento, que arrojó inequívoco resultado de la voluntad del pueblo catalán, al favorecer la independencia. Con la participación de un 43,03 %, (2, 262,424 electores) 2, 020,144 favorecieron el “si” y 176,565 el “no”.

Tras conocer el resultado del referendo, el presidente, Mariano Rajoy, invocó el artículo 155 de la Constitución Española de 1978, desconociendo la mayoritaria voluntad del pueblo catalán, al declarar “ilegal” el referendo, destituir el Gobierno autónomo y su Parlamento, y anunciar elecciones para el próximo 21 de diciembre. El Artículo 155 establece el procedimiento para que el gobierno adopte las medidas necesarias para “obligar” a la “comunidad autónoma” al cumplimiento “forzoso” de sus obligaciones.

Posteriormente el Tribunal Constitucional, acordó suspender cautelarmente la declaración de independencia. El polémico proceso culminó con el refugio en Bruselas del destituido presidente catalán, Carles Puigdemont y 7 de sus asesores.

Los países que se pronunciaron sobre ambos referendos, lo hicieron para desconocerlos. El resto guardó silencio. Nadie instó al diálogo. El acomodo constitucional de los intereses económicos, tuvo más valor que la voluntad popular democrática.

La Constitución de Irak, fue escrita por los invasores norteamericanos y “aprobada” en referendo en medio de la ocupación militar y estallido de coches bombas. La Constitución de España fue redactada y aprobada en 1978, por una clase política nacida de la dictadura franquista que sojuzgó con mano de hierro las 17 nacionalidades históricas de España, declaradas desde entonces, comunidades autónomas para frenar su rebeldía.

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