01
Noviembre

Pobreza y cambio climático

Escrito por  Alfredo García
Publicado en Al día

La inmoral aceptación en nuestra cultura del concepto social de pobreza, está siendo cuestionada por el cambio climático. Es cierto que los desastres naturales no discriminan entre ricos y pobres. Sin embargo, el saldo de la trágica temporada de huracanes en el Caribe y los recientes terremotos en México, dejó un revelador testimonio sobre quiénes son las principales víctimas.

Si se hace un inventario sobre la extracción social de fallecidos, tipo de vivienda colapsada, comunidades más dañadas y nivel de riesgo de su patrimonio ante catástrofes naturales, encontraremos entre la mayoría de los damnificados como denominador común, la pobreza.

Aún sin terminar la temporada ciclónica, un temporal con copiosas lluvias derivadas de un frente frío que azota Honduras junto a la tormenta tropical “Selma”, localizada en el Pacífico, ha dejado hasta el momento 8 personas fallecidas, 3,500 viviendas dañadas y más de 38 mil personas afectadas por desbordamiento de ríos y deslizamientos.

No es casual que Honduras con 8’041,654 personas, tenga el promedio de pobreza extrema más alto de Centroamérica, 19.6%, según el Banco Mundial (BM); mientras la Comisión Económica para América Latina de Naciones Unidas (CEPAL), da como indicador de pobreza total un 67.8%, seguidos por Paraguay, 54.8%, El Salvador, 46.6% y Colombia, 44.3%.

El destructor paso del huracán Irma por Puerto Rico, que presumía ser vitrina de Estados Unidos para atraer con su modelo de colonia democrática a países latinoamericanos y caribeños, sorprendió a la opinión pública por el alto nivel de daños ocasionados, lo que reveló su precaria superestructura y la desidia de la Casa Blanca hacia la ayuda humanitaria de su población. Más de una docena de personas fallecieron y la mayoría de las miles de viviendas colapsadas, tenían frágiles techos de madera o zinc, inequívoco emblema de pobreza. Un mes después de la tragedia, más del 50% de la población se encuentran aún sin electricidad, agua potable y dificultades en telecomunicaciones.

La atención internacional brindada a la “Isla del Encanto” por la desgracia del huracán, reveló que el 46.1% de su población de 3 millones 500 mil personas, viven en la pobreza, con un nivel de desempleo que alcanza la media del 20%. La millonaria cifra de dinero solicitado al Congreso de EU para la reconstrucción de Puerto Rico se conoce, pero el daño total aún no ha sido revelado por el gobierno colonial.

En México, la destrucción como consecuencia del terremoto del pasado 7 y 19 de septiembre, también estuvo asociado a la pobreza. De acuerdo con cifras oficiales, 369 personas fallecieron en 6 Estados y 180,731 viviendas resultaron con daños, de ellas el 28% con daño total. El Estado con viviendas más afectadas fue Oaxaca, con 63,336, de las que 21,823 (34%) sufrieron colapso total. El Gobierno Federal estimó que el sismo afectó más de 12 millones de personas en más de 400 municipios de los Estados de Chiapas, Oaxaca, Tabasco, CDMX, Edomex, Tlaxcala, Hidalgo, Puebla, Morelos y Guerrero.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL, un 46% de la población total de México vive en la pobreza y el 9.5% en pobreza extrema. Chiapas es el Estado más pobre, con 76.2% de la población en la miseria. De ellos, 3 de cada 10 chiapanecos en pobreza extrema. Le sigue Oaxaca con 66.8%. En tercer lugar se encuentra Guerrero, con 65.2%. Entre la población indígena la pobreza es del 73.2% (8.7 millones de personas). De ellos, el 31.8% en pobreza extrema.

La relación cada vez más estrecha entre desastres naturales y pobreza, alerta a los sectores más desfavorecidos de la población a cuidar su sobrevivencia y obliga a los gobernantes a brindarles mayor atención.

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