21
Octubre

Venezuela: Democracia o barbarie

Escrito por  Tony López R. / Periodista, politólogo y analista internacional
Publicado en Al día

El pueblo venezolano se pregunta, porqué la festinada posición de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) de no reconocer el triunfo del chavismo en las elecciones regionales del pasado 15 de octubre, tampoco el triunfo electoral para elegir a la Asamblea Nacional Constituyente, llevado a cabo el pasado 30 de julio, acto democrático y absolutamente constitucional, cuyo objetivo fue parar por la vía pacífica y legal las acciones terroristas y violentas, dirigidas, organizadas y ejecutadas por miembros y ciertos dirigentes de la MUD, que provocó, entre los meses de abril a junio, la muerte de un centenar de ciudadanos y cientos de heridos, todos ellos víctimas de una brutal barbarie llevada a cabo en nombre de la democracia.

La respuesta no es compleja, sencillamente un sector de la oposición venezolana está cumpliendo a pie juntillas el plan de intervención militar diseñado por Estados Unidos, que no es nuevo, ni es noticia, porque desde que el comandante Hugo Rafael Chávez Fría, en 1999 asumió, democráticamente y por la vía electoral la presidencia, con el apoyo del pueblo y de las Fuerzas Armadas y decidieron declarar el carácter revolucionario bolivariano y socialista del Estado venezolano, la gran potencia del Norte, vio en peligro sus intereses y la imposibilidad de continuar explotando las enormes reservas minero energético y otras riquezas que tiene este territorio, además de no poder disponer de un enclave estratégico en el Sur del continente. Venezuela le resulta de gran importancia a Estados Unidos, porque con un gobierno cipayo, unido a Colombia, controlarían la orinoquia y la amazonia, y así tendrían en su poder el control de la segunda reserva mundial de agua potable.

Para la ejecución de ese plan intervencionista, Washington tuvo el apoyo inmediato de la oligarquía venezolana, que manejaron el poder en ese país andino por muchos años y procedieron a crear nuevas estructuras políticas, como Primero Justicia entre otras, para dejar atrás las arcaicas, corruptas y desprestigiadas organizaciones que firmaron el pacto de Punto Fijo. Esas estructuras con nuevas figuras fueron las ejecutoras del fracasado golpe de Estado en abril del 2002 contra el presidente Chávez.

El actual plan intervencionista de Estados Unidos comenzó con las maniobras político-diplomáticas que favorecieran una intervención militar en Venezuela, puesta en marcha por el Secretario General de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, quien se empleó a fondo para buscar la aprobación del Consejo Permanente de la OEA y aplicar la “Carta Democrática” utilizando falsos argumentos sobre la violación de derechos humanos, la libertad de expresión, la victimización de los victimarios y calificar de dictadura al gobierno democrático y legítimamente elegido del presidente Nicolás Maduro Moro, entre otras acusaciones. Tanto en el Consejo Permanente como en la 47 Asamblea General de la OEA, celebrada en Cancún, México, en junio del corriente año, dicha propuesta fue derrotada porque sólo 13 países de los 34 que componen este organismo multilateral votaron a favor.

La obsesiva conducta del señor Almagro por cumplir la orden del imperio lo ha llevado a solicitar la intervención militar en Venezuela al Jefe del Comando Sur, el almirante Kurt Tidd, en ocasión de la celebración de un evento latinoamericano promovido por el gobernador del Estado de Florida, y este almirante ante tal mensaje del Secretario General de la OEA, el pasado 6 de abril del año en curso declaró “que la situación en Venezuela podría acabar exigiendo una respuesta a nivel regional”, ello aclara cuáles son los reales planes imperiales para Venezuela: la intervención militar.

Este plan de Estados Unidos cuenta además con el apoyo de la derecha y extrema derecha latinoamericana, algunos gobiernos pro-norteamericanos en la región, como el ilegítimo, golpista y corrupto gobierno de Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Colombia, México y Perú entre otros, así como una campaña de la prensa hegemónica, nacional e internacional, brutal, manipulada y mentirosa, contra la Revolución Bolivariana de Venezuela y su presidente Nicolás Maduro Moro.

Es muy clara la posición de un sector de la MUD desarrollar acciones que provoquen un error o un desatino del gobierno bolivariano que facilite la intervención, es por eso, que siguen violando las leyes y simplemente desconociendo la voluntad popular y la democracia que ellos reclaman, como la de mantener a una Asamblea Nacional (AN) en desacató, desconocer la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) como el caso de los cinco nuevos gobernadores que acaban de ser elegidos el pasado 15 de octubre y que debieron ser juramentados por la ANC el pasado miércoles 18 y no se presentaron, ello provocará que no puedan asumir sus cargos y es allí donde no debe descartarse que la MUD convoque a las llamadas “marchas pacíficas” que siempre dejan muertos y heridos, sus famosas guarimba, pero en está ocasión se enfrentarán con la ley y con el respaldo de un pueblo que con más de 8 millones de votos, legitimó a la Asamblea Nacional Constituyente, máxima autoridad actualmente en Venezuela y se conjurará cualquier plan de intervención como el anunciado por el presidente Donal Trump.

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