14
Octubre

El período de relativa paz internacional lograda durante los dos mandatos del ex presidente Barack Obama, gracias a su política multilateralista y de diálogo con históricos “enemigos”, está siendo revertido por el presidente Donald Trump, ante la mirada indiferente del pueblo norteamericano.

Una vez más Trump hace gala de su estilo manipulador para satisfacer el resentimiento racista de la ultraderecha republicana contra el “aborrecido” legado del ex presidente Obama, y dejar todo como está. Con el anuncio de no certificar el pacto nuclear con Irán y pasar al Congreso la decisión sobre su futuro, el iracundo presidente tensa la relación internacional pero mantiene íntegro el acuerdo. El Congreso tiene ahora 60 días para tomar una decisión.

Trascendió que el exabrupto presidencial contradice la posición de sus halcones, generales Rex Tillerson, secretario de Estado; Jim Mattis, jefe del Pentágono y Joseph Dunford, jefe del Estado Mayor, partidarios de mantener el acuerdo con Irán, mientras que la Agencia Internacional de Energía Atómica, AIEA y el resto de las potencias firmantes certifican que Irán cumple con su parte.

El objetivo que persigue Trump teniendo como único aliado al mantenido Israel es aprovechar la coyuntura internacional para ampliar el rango de presiones contra Irán más allá del programa nuclear, según sus intereses estratégicos en el Medio Oriente, ignorando que el acuerdo está refrendado también por Francia, China, Rusia, Reino Unido y Alemania. En septiembre pasado el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acaparó titulares de prensa durante su entrevista con Trump en la ONU, al destacar el esfuerzo del mandatario israelí para “convencerlo” de la necesidad de poner fin o modificar el pacto nuclear con Irán, inclinando la balanza del lado de sus intereses.

Según el Departamento de Estado, “El actual acuerdo se circunscribe a las armas nucleares, pero esto no define todo el campo de acción política. Irán es un factor de desestabilización regional y hay que corregir deficiencias que no estaban contenidas en el acuerdo. No desaparece lo pactado, sino que buscamos abrir una negociación sobre otros puntos que no se han tratado. Antes que romper, queremos arreglar”.

El gobierno iraní ha reaccionado con prudencia pero con firmeza. En una entrevista a la CNN, el presidente iraní, Hasan Rohani, defendió el acuerdo y advirtió sobre las consecuencias de una ruptura por parte de EU. “Salir de un acuerdo así tendría un alto costo para EU y no creo que los norteamericanos quieran pagarlo por algo que será inútil para ellos y que sólo traerá desconfianza hacia el país”.

En Irán la prensa publicó una foto del ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, abrazando al general, Mohammad Ali Jafari, comandante de los Guardianes de la Revolución. Zarif es señalado como seguidor del presidente Rohani, quien aboga por un proceso de acercamiento con EU, mientras Jafari representa al sector revolucionario más desconfiado. La risueña foto fue interpretada como un mensaje a Trump: “Con nosotros no vale el divide y vencerás”.

La grosera amenaza de Trump contra el Acuerdo Nuclear con Irán se agrega a la hostilidad contra México por la construcción del infame muro fronterizo y la decisión de renegociar el TLC de Norteamérica entre la asimétrica economía mexicana y el superdesarrollado capitalismo norteamericano, la racista política migratoria, la retirada del Acuerdo de París sobre el cambio climático, la escalada nuclear con Corea del Norte y retroceso en las relaciones con Cuba. Sólo en 10 meses, el giro dado por Trump a la política norteamericana, coloca a EU en una posición aislada del resto del mundo.

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