09
Octubre

La maestra que le dio la √ļltima comida al Che

 

La-maestra-que-le-dio-la-√ļltima-comida-580x435‚ÄúSe saluda‚ÄĚ. Eso fue lo primero que escuch√≥ una joven y hermosa maestra de La Higuera cuando entr√≥ en la escuela de su pueblo para ver con sus propios ojos a aquel ‚Äúmonstruo‚ÄĚ que, seg√ļn el Ej√©rcito, amenazaba la paz de los campesinos del sudeste boliviano. Julia Cortez se qued√≥ muda al ver al Che Guevara. Herido, sucio y en harapos, el l√≠der de la guerrilla de √Ďancahuaz√ļ logr√≥ seducir a la muchacha de 19 a√Īos por sus ‚Äúfacciones perfectas‚ÄĚ y su manera de hablar. ‚ÄúTodo era hermoso en √©l, su cara, sus manos, su forma de mirar, sus ojos‚Ķ Todo el mundo se enamor√≥ al final del Che‚ÄĚ, cuenta emocionada Cortez.

Capturado el 8 de octubre de 1967, el Che pidi√≥ hablar con la joven maestra y tras saludarla le transmiti√≥ una curiosa observaci√≥n: ‚ÄúMe dijo que hab√≠a un palabra mal escrita en la pizarra, ‚ÄėAngulos‚Äô, que le faltaba el acento. Y yo le dije que como era con may√ļscula no era necesario el acento. √Čl me insisti√≥ que s√≠, pero cuando se fue el militar que lo custodiaba, me dio la raz√≥n y me dijo que lo √ļnico que quer√≠a era hablar conmigo‚ÄĚ.

La maestra jubilada asegura que le llev√≥ despu√©s al Che ‚Äúun platito de sopa de man√≠‚ÄĚ. ‚ÄúSe lo devor√≥‚ÄĚ, dice do√Īa Julia: ‚ÄúY cuando ya me iba, me agradeci√≥ la comida y me dijo que yo iba a tener una gran recompensa. Luego me pregunt√≥ si yo sab√≠a qu√© iban a hacer con √©l‚ÄĚ.

La maestra se retir√≥ a descansar y un rato despu√©s oy√≥ la r√°faga maldita: ‚ÄúFui corriendo y cuando lo vi ya estaba muerto. Fue el peor momento de mi vida; me qued√≥ ese trauma para siempre‚ÄĚ. Dos semanas despu√©s de la ejecuci√≥n del Che, se reanudaron las clases en La Higuera. El primer d√≠a, Julia y sus pocos alumnos recogieron todos los ‚Äúvestigios‚ÄĚ que hab√≠an quedado de la presencia del Che y los enterraron detr√°s de la escuelita.

(Tomado de El Mundo, Espa√Īa)

 

La enfermera que lavó el cadáver del Che

 

Susana-Aguinaga-la-enfermera-que-lav√≥-el-cuerpo-del-Che-580x435‚ÄúVa a llegar al hospital un hombre importante que se llama Che Guevara‚ÄĚ. El cad√°ver del guerrillero lleg√≥ a Vallegrande en helic√≥ptero hacia las cinco de la tarde del 9 de octubre de 1967 rodeado de una gran expectaci√≥n. Hab√≠a sido ejecutado unas horas antes en La Higuera, aunque los militares mantendr√≠an durante un tiempo la versi√≥n de que hab√≠a ca√≠do en combate en la Quebrada del Churo. Susana Osinaga acaba de cumplir 85 a√Īos y aunque le cuesta expresarse todav√≠a recuerda aquel d√≠a en que le comunicaron que junto a otras dos compa√Īeras deber√≠a lavar el cad√°ver del comandante cubano-argentino: ‚ÄúJesucristo nom√°s era‚ÄĚ.

Do√Īa Susana regenta una peque√Īa tienda en Vallegrande. Los militares bolivianos escondieron en ese pueblo los restos del Che, descubiertos en 1997 en un terreno del aer√≥dromo. ‚ÄúLo desvestimos, le sacamos sus ropas, lo enjabonamos bien y lo ba√Īamos y despu√©s lo hemos secado. Ten√≠a los ojos abiertos. Nunca olvidar√© eso‚ÄĚ, relata la mujer que adecent√≥ el cad√°ver del guerrillero.

La enfermera Osinaga no ten√≠a entonces ni idea de qui√©n era el personaje (‚Äúnos dijeron que era el presidente de las guerrillas‚ÄĚ) pero hizo su trabajo con la dedicaci√≥n de siempre. El cad√°ver del Che fue expuesto en esa improvisada morgue del hospital Se√Īor de Malta hasta el d√≠a siguiente, cuando se le hizo la autopsia. A la enfermera, de guardia nocturna el d√≠a 10, los militares y uno de los m√©dicos del hospital le pidieron una olla con agua caliente. Hab√≠an decidido cortarle las manos al Che para conservarlas en formol (con el fin de confirmar su identidad) y hacerle una mascarilla de la cara. ‚ÄúPasado un rato, hacia las tres de la ma√Īana, los militares y el doctor me pidieron una camilla para llev√°rselo‚ÄĚ. Desde ese momento, pasaron 30 a√Īos sin que se supiera d√≥nde estaban los restos del Che.

(Tomado de El Mundo, Espa√Īa)

 

Una figura hist√≥rica como el Che, que se ha ganado por m√©ritos propios la condici√≥n de icono mundial, se ha visto necesariamente rodeada con el tiempo de misterio, inc√≥gnitas y contradicciones. Por eso reviste tanto inter√©s el diario que escribi√≥ durante la aventura revolucionaria boliviana en la que se embarc√≥ y en la que perdi√≥ la vida. Esas p√°ginas, y el testimonio de quienes vivieron de cerca sus √ļltimos meses, arrojan algo de luz sobre el hombre que hay detr√°s de la leyenda.

 

Después de abandonar Cuba, en 1966 Ernesto Che Guevara, ya famoso en todo el mundo, llega a Bolivia para prender la chispa de una guerra de guerrillas. Cuenta con la experiencia de la Revolución Cubana y los combates en el Congo. Como de costumbre, el comandante lleva un diario en el que describe detalladamente la vida cotidiana de los guerrilleros.

Aunque muchos bolivianos decían que Guervara "era un guerrillero que venía a implantar su política", es decir, el comunismo, el maestro Aníbal Salazar opina que su intención era "favorecer a la gente pobre". Además, Salazar agrega que "su error más garrafal" fue "no hacernos conocer a tiempo para poder colaborar".

 

El ejército del Che

 

En la selva boliviana el Che Guevara llama a su grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional. En él los bolivianos luchan codo con codo con cubanos, peruanos, argentinos e incluso una argentina de origen alemán. Además, participa en su grupo un campesino local, un indio aimara llamado Eusebio Tapia Aruni, mencionado en el diario boliviano del Che solo como uno de los cuatro guerrilleros a los que tacha de 'resacas' (inservibles), flojos y delincuentes empedernidos.

En los √ļltimos cincuenta a√Īos poco ha cambiado en la cuenca del r√≠o √Ďancahuaz√ļ: el lugar que el Che Guevara y sus compa√Īeros de armas convirtieron en campo de operaciones de la guerrilla latinoamericana. "Se complet√≥ el armamento del grupo asignando la ametralladora 30 a la retaguardia (Marcos) teniendo de ayudantes a los de la 'resaca'", reza el diario del guerrillero. Por su parte, muchos campesinos de all√≠ hasta hoy d√≠a no saben qui√©n estuvo luchando en esa selva y esos desfiladeros.

 

¬ŅC√≥mo trataba el Che a los soldados heridos capturados?

 

Si bien la guerrilla boliviana de Che Guevara estuvo activa casi un a√Īo, Eusebio y los dem√°s 'resacas' solo duraron dos meses en la unidad. Por orden del Che Guevara, la guerrilla curaba a los soldados heridos que hab√≠an sido capturados durante las batallas y los dejaba ir, confiando en que se unieran a los rebeldes. El Che estaba en contra de la pena capital, por eso los expulsados de la unidad se quedaron con la guerrilla cuatro meses m√°s. Eusebio desert√≥ en julio de 1967.

Mientras el Che Guevara seguía con sus planes revolucionarios en Bolivia, el comunismo no era bien recibido en aquel tiempo en el país, por lo que el guerrillero tenía miedo de ser capturado por el Ejército. "Si me capturan fuerzas de la 4.ª división me juzgarán en [la ciudad de] Camiri".

Seg√ļn indic√≥ el general retirado del Ej√©rcito boliviano Gary Prado, el revolucionario "no ten√≠a a d√≥nde ir". Le hab√≠an cerrado las puertas de Cuba mientras Bolivia hab√≠a sido rodeada por Gobiernos militares (Argentina, Paraguay, Per√ļ, Chile). "Tampoco le quer√≠an en la Uni√≥n Sovi√©tica", resalta.

12 días antes de su muerte, el revolucionario subrayó en su diario: "La radio dijo que nuestros muertos iban a trasladarse a [la ciudad de] Vallegrande para su identificación. Nuestras bajas han sido muy grandes esta vez".

 

La √ļltima entrada del diario del Che

 

El √ļltimo mensaje que dej√≥ el Che Guevara en su diario de Bolivia estuvo dedicado a una noticia que calific√≥ de "diversionista". "El Ej√©rcito dio una rara informaci√≥n sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en n√ļmero de 37".

El 8 de octubre de 1967 el Che fue herido y capturado en la Quebrada del Yuro y trasladado a la localidad de La Higuera, donde permaneció preso 24 horas antes de ser ejecutado. "Creo que fue un error. Una vez ordenada la ejecución, el comando del Ejército desde La Paz lanzó un comunicado donde decían que el Che murió en combate", afirmó Gary Prado.

 

Che: Caminos, huellas, enigmas

 

En San Francisco del Cha√Īar, una de las localidades m√°s antiguas de C√≥rdoba (en Argentina), comenz√≥ la historia de Ernesto Guevara que lo convertir√≠a en la leyenda y el mito que es hoy. Aqu√≠ fue donde el entonces estudiante de medicina conoci√≥ a Alberto Granados, que trabajaba como bioqu√≠mico en uno de los mayores leprosorios de Am√©rica del Sur, convertido hoy en un hospital geri√°trico.

Entonces, la lepra estigmatizaba a los enfermos, que acaban recluidos en pabellones por miedo al contagio. Sin embargo, ni Ernesto ni Alberto tenían prejuicios sobre la enfermedad. Este fuerte compromiso social fue el que les llevó a iniciar, en enero de 1952, una aventura por varios países de América Latina, que los cambiaría trascendentalmente.

Juan Mart√≠n Guevara, hermano peque√Īo del Che, recuerda como su p√©rdida no es solo suya, sino universal: "Yo soy hermano de sangre de Ernesto Guevara y soy compa√Īero de ideas del Ch√©. Las dos cosas est√°n juntas, no las puedo separar. Creo que la perdida es una perdida de todos, como compa√Īero. Y la perdida como hermano, es tu hermano, un hermano querido, por m√°s que sea lejano en el sentido de la distancia".

 

Chile y Venezuela, se forma el espíritu

 

Parte de la traves√≠a por Chile fue un frustrado intento de llegar a la Isla de Pascua y los siempre frecuentes problemas con 'la Poderosa', la moto que los hab√≠a acompa√Īado durante m√°s de 2.000 kil√≥metros pero que en la capital, Santiago, los dej√≥ definitivamente tirados. Sin embargo, su viaje sigui√≥ por los Andes hacia el Norte, hasta cruzar a Venezuela, justo cuando se cumpl√≠an siete meses desde el inicio de su aventura.

En Caracas, la imagen del revolucionario argentino forma parte de sus calles y su huella ha permanecido durante todos estos a√Īos. Pablo Sep√ļlveda Allende, m√©dico y nieto del expresidente de Chile Salvador Allende, recuerda que gracias a Ernesto Guevara se comprendi√≥ que la salud es "un proceso que est√° ligado a las condiciones de pobreza". "Solo superando las condiciones de pobreza y explotaci√≥n, transformando la sociedad, lograremos buenas condiciones de salud para las grandes mayor√≠as", a√Īade.

En Venezuela, el Che se despide de su amigo Alberto Granado. Sin embargo, de vuelta a Buenos Aires, donde se grad√ļa en medicina, decide emprender un segundo viaje, que le llevar√≠a a Bolivia, Per√ļ, Ecuador, Panam√°, Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

 

Guatemala, nace el Che

 

En diciembre de 1953, el Che llega a la Ciudad de Guatemala entusiasmado por conocer la reforma agraria impulsada por Jacobo √Ārbenz, a la que se opon√≠an las multinacionales por favorecer las condiciones de trabajo de los empleados.

En este país, también conoció a su futura esposa Ilda Gadea, una exiliada peruana de ideas marxistas, dirigente del APRA. También comenzó a mantener contactos con el movimiento 26 de julio, un grupo de cubanos que concordaban con las ideas de Fidel Castro y que le dieron a Ernesto el apodo con el que hoy se le conoce mundialmente.

"Vienen los cubanos del movimiento del Cuartel Moncada y, precisamente, esa relaci√≥n, que va a ser muy especial, y el trato que va a tener con ellos, especialmente con Nico L√≥pez, es de donde viene el apodo cl√°sico que ha llegado hasta despu√©s de su muerte, Che, porque era argentino", explica Miguel √Ālvarez, historiador.

En verano de 1954, tiene lugar el golpe militar organizado por la CIA y el coronel Castillo contra √Ārbenz, que dejar√° en Ernesto un aprendizaje clave, plasmado en una carta a su madre: 'La liquidaci√≥n del Ej√©rcito como el verdadero principio de la democracia'. As√≠, en septiembre, abandona el pa√≠s rumbo a M√©xico, siendo consciente de que para ser revolucionario lo primero que hay que tener es revoluci√≥n.

 

De México a Cuba, guerrillero heroico

 

Ya en Cuba, Ernesto Che Guevara ser√≠a bautizado como el 'Guerrillero Heroico'. Su legado se puede ver en numerosos pueblos de Sierra Maestra, donde los residentes lo recuerdan m√°s all√° de sus responsabilidades militares. El revolucionario argentino ense√Ī√≥ a leer y escribir a los campesinos, edit√≥ un peri√≥dico y fund√≥ una emisora de radio para hacer llegar su voz a los pueblos.

"En Santa Clara fue un gran estratega, no solamente en dirigir, sino en organizar el combate. √Čl coordin√≥ con los clandestinos aqu√≠, que fue lo que hizo posible la toma de la capital de la provincia, donde permanec√≠an m√°s de 3.000 agentes armados", recuerda Jos√© Mendoza Argud√≠n, compa√Īero de lucha del Che, sobre la batalla de Santa Clara.

 

Bolivia, el final del inicio de la leyenda

 

Después de abandonar Cuba, el argentino se dirige a Bolivia para continuar su lucha. Sin embargo, es aquí donde terminó su ilusión libertaria. El 8 de octubre de 1967 es herido y capturado en la Quebrada del Yuro y trasladado a la localidad de La Higuera, donde permaneció preso 24 horas antes de ser ejecutado. Cuentan que, incluso, entonces, exigió a su verdugo que apuntase bien, que iba a matar a un hombre.

Poco despu√©s, el Ej√©rcito boliviano traslad√≥ su cuerpo a Vallegrande. El revolucionario argentino fue expuesto como un trofeo de guerra con el objetivo de demostrar lo que les podr√≠a suceder a quienes tuviesen sus ideas. En 1997, sus restos fueron hallados en una fosa com√ļn y trasladados a Cuba, donde nac√≠a la leyenda.

 

Revelador testimonio acerca de la b√ļsqueda de los restos del Che

 

La Dra. Mar√≠a del Carmen Ariet Garc√≠a devel√≥ detalles sobre el descubrimiento, en la pista del aeropuerto de Valle Grande, de los restos mortales de un grupo de integrantes de la guerrilla y destac√≥ la importancia que tuvo las revelaciones hechas por el General retirado Mario Vargas Salinas, en un testimonio decisivo para el posterior hallazgo, al confirmar de manera oficial antiguas versiones sobre posibles sitios de enterramiento.

La presi√≥n internacional llev√≥ al gobierno de Gonzalo S√°nchez a autorizar el inicio de las investigaciones en la zona. El primer grupo que lleg√≥ a Bolivia para comenzar la b√ļsqueda fue un equipo de antropolog√≠a forense de Argentina, hecho que se produce el 29 de noviembre del 95. En nuestro pa√≠s las investigaciones sobre el tema comenzaron desde el mismo 1967, y con ese objetivo, marcha a Bolivia el doctor Jorge Gonz√°lez P√©rez, entonces director del Instituto de Medicina Legal, explic√≥ la destacada historiadora.

Entre diciembre del 95 y marzo del 96 se encuentran los cuatro primeros restos humanos: de Jaime Arana Campero, Octavio de la Concepción y de la Pedraja, Edelberto Lucio Galván Hidalgo y Francisco Huanca Flores quienes habían caído en el combate de Cajones el 14 de octubre de 1967.

El hallazgo signific√≥ un est√≠mulo para continuar la b√ļsqueda de los 36 guerrilleros ca√≠dos en la epopeya boliviana, de los cuales 23 estaban enterrados en Valle Grande y 13 en otras zonas. La misi√≥n era trabajar para encontrarlos a todos, sin distinci√≥n.

Siempre primó el trabajo colectivo y multidisciplinario, expuso Ariet, coordinando las acciones de todas las especialidades con los resultados de las investigaciones histórico-sociales.

En junio de 1997 se cre√≥ un momento muy especial de cambio de poder en Bolivia y la asunci√≥n de Hugo B√°nzer, un militar que particip√≥ en el enfrentamiento contra la guerrilla. Raz√≥n por la cual se aceler√≥ la b√ļsqueda de los restos de los guerrilleros. El hallazgo decisivo se produce el 28 de ese mes, en una fosa com√ļn situada en la pista auxiliar del aeropuerto de Valle Grande, donde se encuentran las osamentas del Che junto con seis cuerpos m√°s: Alberto Fern√°ndez Montes de Oca (Pacho), Ren√© Mart√≠nez Tamayo (Arturo), Orlando Pantoja Tamayo (Olo), Aniceto Reinaga (Aniceto), Sime√≥n Cuba (Willy) y Juan Pablo Chang (El Chino), expuso la Dra Ariet Garc√≠a.

El Che fue el √ļltimo en desenterrarse. Parte de sus restos estaban cubiertos por la chaqueta y al registrarla fue encontrada, en un bolsillo, la bolsita con picadura de su pipa. Despu√©s del an√°lisis f√≠sico, realizado por el antrop√≥logo H√©ctor Soto, se lograron definir los rasgos frontales, que identificaban a Ernesto Guevara de la Serna.

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