09
Abril

¿Ante un nuevo engaño?

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

Un editorial de The Wall Street Journal criticó fuertemente en marzo a Donald Trump por sus exageraciones y falsedades. Al alertar a sus lectores bajo el título de “La credibilidad del presidente”, decía que si el gobernante anunciara que Corea del Norte “había lanzado un misil que cayó a cien millas de Hawai, ¿le creerían la mayoría de los estadounidenses?”.

¿Creerán ahora el argumento utilizado por Washington para atacar una base aérea siria partiendo de que el gobierno de Bashar al-Assad utilizó armas químicas en un ataque el pasado 4 de abril? La verdad, en última instancia, tiene que abrirse paso a través del barraje mediático.

Pero ¿cómo olvidar el engaño en el que se basó Estados Unidos en marzo de 2003 para desatar una guerra contra Irak y que costó cerca de un millón de muertos? ¿De qué valdría la posterior autocrítica de George W. Bush de que había sido un error asegurar que el país árabe poseía armas de destrucción masiva?

Como si se tratara de una reedición de aquellos hechos, Trump aseguró: “No hay duda de que Siria usó armas químicas prohibidas”, mientras se encontraba en Florida en unión de su homólogo chino Xi Jinping. Mientras Dmitry Peskov, vocero del gobierno ruso, dijo que Vladimir Putin percibe el ataque como “un intento de distraer al mundo de las muertes civiles provocadas por la intervención militar de Estados Unidos en Irak”.

La Casa Blanca tuiteó el viernes una fotografía del presidente Donald Trump, junto a colaboradores que siguen en una pantalla las explicaciones del vicepresidente, Mike Pence; el secretario de Defensa, James Mattis; y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Joseph Dunford, miembros del equipo de Seguridad Nacional, sobre los resultados del ataque. También se observa en la cita al secretario de Estado, Rex Tillerson; a Jared Kushner, consejero y yerno del presidente; así como a Steve Bannon, el “supremacista blanco”, quien también habla al oído del magnate.

La cadena BBC, que reprodujo la foto, se cuestiona la presencia en la reunión del equipo económico del mandatario, es decir, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el secretario del Tesoro, Steve Muchin; atribuyéndola a que podría ser debido a las conversaciones con el líder chino.

Por mi parte, considero posible que tratándose de una agresión que pudiera derivar en una nueva guerra de rapiña, es importante la presencia de los encargados de diseñar el escenario para que, tras las botas militares, ingresen las transnacionales.

Trump se reunió con sus colaboradores en el club privado de Mar-a-Lago, en Palm Beach, donde el magnate había ordenado habilitar una sala -de comunicaciones secretas y seguras- que le permite trabajar con información clasificada.

¿Qué sigue ahora? Es probable que se desate una escalada militar en la región, en medio de un clima de sospechas acerca de los verdaderos objetivos del ataque. Por lo pronto, los beneficiarios son los opositores internos y externos de Damasco.

Pero más allá, creo que se impuso la concepción militarista para engrosar las arcas del Pentágono; además, para recuperar la confianza de países europeos en Washington; dar un nuevo aliento a la OTAN; aplacar las especulaciones sobre vínculos entre Trump y Rusia; y tratar de levantar la imagen de uno de los presidentes más despreciados en la historia de Estados Unidos.

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