05
Abril

El laberinto de la Izquierda Latinoamericana

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

El triunfo de partidos y coaliciones de izquierda que tuvo lugar en América Latina en los últimos años, se ha visto rebasado por un giro hacia la derecha luego de costosas derrotas, como la de Argentina, o de gobiernos impuestos por un “golpe suave” como sucedió en Brasil, sin desdeñar el recurso a la violencia de los sectores recalcitrantes para quienes la democracia radica en el ejercicio de no respetar los resultados electorales si no triunfan sus candidatos.

Ebrios de soberbia, se atreven a anticipar que no reconocerán al gobernante electo democráticamente mucho antes de realizarse la contienda definitoria. Para ello crean falsas acusaciones que son repetidas una y otra vez a través de la radio, la televisión, la prensa escrita o digital y de las redes sociales, estas últimas con una increíble capacidad de influir en la formación de criterios y conducta de grandes segmentos poblacionales.

El objetivo es promover la violencia y provocar enfrentamientos de imprevisibles consecuencias en detrimento de la estabilidad, la integración y la seguridad en la región. Pero si además los gobiernos progresistas en el poder cometen errores garrafales en la conducción de las políticas estatales, entonces se facilita combustible a los enemigos para que “calienten las calles”.

Por lo demás nadie, ninguna entidad con independencia de su composición o alcance, puede intervenir en los asuntos internos de otro Estado. De aceptarlo estaríamos firmando la sentencia de irrespeto a la soberanía y la independencia nacional de nuestros países en una región que, como pocas, ha sufrido la injerencia de las grandes potencias, específicamente de Estados Unidos y sus aliados.

En un rosario interminable de ejemplos a través de los siglos, basta con referirnos a los golpes de Estado contra presidentes constitucionales como Manuel Zelaya, en Honduras; Fernando Lugo, en Paraguay; y más recientemente en Brasil para sacar del gobierno a Dilma Rousseff y bloquear la aspiración de Luiz Inacio Lula da Silva en las próximas elecciones de 2018.

La victoria del candidato de Alianza País, Lenín Moreno, en Ecuador, es una campanada de esperanzas para los pueblos latinoamericanos de que se puede luchar y vencer la demoledora maquinaria propagandística de los poderes fácticos. Según analistas, aproximadamente el 80% de los medios privados de prensa se lanzó al ruedo contra el representante de la Revolución Ciudadana para recortar los programas sociales y desmontar las políticas implementadas pensando y en función del pueblo y no en los intereses de las transnacionales.

La batalla hay que darla desde abajo, desde las bases, y remover las “estructuras superiores” de donde emanan directrices que se alejan de las demandas populares y se pierden en un laberinto de consignas y lemas incapaces de transformarse en una fuerza material que cambie el estatus quo.

Esa es la enseñanza de la coalición de partidos y agrupaciones progresistas de Ecuador que, retando los enormes desafíos a los que se enfrentó, puso un alto al eje neoliberal que retorna por sus fueros en Nuestra América.

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