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Enero

Trump podría acelerar la decadencia del imperio

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

El sociólogo y matemático noruego Johan Galtung, respetado en ámbitos internacionales, predijo la caída de la URSS once años antes de su extinción; previó los sucesos en la plaza china de Tiananmen; la crisis económica de 2008; así como los atentados terroristas de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Galtung augura que Donald Trump “acelerará la decadencia del liderazgo del país en el mundo” y que Estados Unidos se desmoronará en 2020 y dejará ser la superpotencia mundial. De cumplirse su vaticinio ¿cuánto habremos sufrido hasta entonces?

El investigador se basa en modelos matemáticos elaborados a partir de las causas que condujeron a la caída de 10 imperios a lo largo de la historia.

En su libro “La caída del imperio americano, ¿y ahora qué?”, publicado en 2009, e l académico avizoró que en el país retoñaría el “fascismo” y que reclamaría un “líder fuerte” que agravaría con su “excepcionalidad” la furia en el mundo.

Antes de que jure el cargo en el Capitolio las expectativas y el temor crecen en el mundo por la falta de tacto, una improvisación pedestre y un autoritarismo soberbio por parte de Trump.

En lo que respecta a Cuba, el secretario de Estado, Rex Tillerson, inexperto en relaciones internacionales se alejó, aparentemente, de su jefe en varios temas controvertidos, pero fijó su política de rechazo a la normalización de las relaciones bilaterales. En sus palabras ante el Congreso dijo que exigirá concesiones, que considero lesivas para la soberanía de la Mayor de las Antillas. Lo que significaría anular un partido antes de iniciarlo.

Trump, en una reunión con líderes de la camarilla anticastrista en Miami antes de las elecciones, prometió que revertiría la apertura emprendida por Barack Obama en el año 2014. Por supuesto, una retirada progresiva de un proceso de acercamiento e intercambio entre los dos países, incluyendo la instalación de Embajadas en las respectivas capitales, dañaría las proyecciones económicas de la isla; aunque el país ha vivido más de medio siglo sujeto a un férreo bloqueo que aún no ha sido eliminado.

Si bien las acciones ejecutivas de Obama en estos dos años no fueron todas las esperadas; sin embargo, permitieron que se iniciara un diálogo gubernamental respetuoso, estimulante para las reformas que desarrolla la nación; y un conocimiento más profundo entre las partes; además de incrementar intercambios empresariales, culturales y científicos, entre otras especialidades.

Las medidas de la Administración demócrata multiplicaron las remesas (3,354 millones de dólares en el 2015, frente a sólo mil en el año 2007); contribuyeron a un sensible aumento del turismo que en 2016 alcanzó los cuatro millones de visitantes; y también al auge de las pequeñas y medianas empresas privadas en las que laboran más de medio millón de empleados cubanos.

Las cartas están sobre la mesa. En Cuba no hay desespero ni desvelo ante el nuevo gobierno. Tal vez porque se trata de un pueblo que ha vivido de trinchera en trinchera. En tanto, la población disfruta ante el arribo de connotadas figuras del arte cinematográfico, de conjuntos de danza y musicales, clásicos y modernos, así como de cantantes y figuras de la farándula internacional, sin que falten destacados deportistas.

En realidad, el tiempo para el reencuentro respetuoso, o el desencuentro, no depende de La Habana.

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