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Enero

Trump y el conflicto de interés

Escrito por  Pedro Díaz Arcia
Publicado en Al día

Es imperdonable que a estas alturas de la vida tenga la sanción de volver una y otra vez a una figura torcida como la de Donald Trump. Pero es que el presidente electo no se cansa de provocar la atención sin importarle el hecho de que para hacerlo sobrepase los límites de la ética más elemental y de la racionalidad.

Acostumbrado a un lenguaje vulgar y al dejo festinado que lo caracteriza con el fin de dirimir problemas personales y políticos a través del Tweet; debía centrarse en asuntos de crucial importancia para la seguridad global y la convivencia entre países con diferentes sistemas políticos. Así como al tinte nepotista, en vísperas de su arribo a la Casa Blanca, al establecer un círculo de poder más cercano a un clan que a un gobierno.

Si algo está en su agenda de forma prioritaria es encontrar la forma en que concilia los conflictos de interés que enfrenta. Según analistas, la Administración Trump “no tiene precedentes en la historia presidencial de Estados Unidos”. La posibilidad de anteponer los beneficios financieros del clan a los de la nación está latente. Una carpeta que contiene más de 500 intereses comerciales, vinculados al emporio familiar, es una fuente de potenciales conflictos.

Trump confirmó este lunes a su yerno, Jared Kushner, quien tiene experiencia en el sector inmobiliario, pero sin dominio de cómo se manejan los hilos en las relaciones políticas internacionales, como uno de sus principales asesores para jugar una función clave en su administración, según aseguró.

Casado con Ivanka, la influyente hija de Trump, la pareja constituye un binomio perfecto para tirar el cerrojo tras la puerta del Despacho Oval y contribuir a la toma de decisiones, junto a connotados halcones que transitaron por el Pentágono.

En tanto, otros se preguntan si en el caso de Kushner la “ley anti-nepotismo” es aplicable para puestos en la Casa Blanca”.

Unos días después de la elección de su suegro, Kushner se reunió en Nueva York con ejecutivos de una empresa china con la que estaba cerrando un negocio, según el diario The New York Times.

Eric Trump, uno de los hijos del presidente electo, en trajines comerciales, declaró en Uruguay: “Si reunimos América del Norte, América Central y América del Sur, es un mercado más grande que China”. Aunque pronto salió el principal abogado de Trump a rebajar el ácido, pues aseguró Eric quiso decir otra cosa.

¿Es posible armonizar legalmente los intereses, llenos de “vacíos fiscales” de Trump, con el gobierno o desgobierno que está montando en Washington?

Se trata de un pulpo de tentáculos insospechados, que habría cancelado proyectos en Azerbaiyán y Georgia; posibles acuerdos en Brasil y la India; inversiones en Arabia Saudita; mientras sigue con otras empresas en Turquía, India y Filipinas y en los Emiratos Arabes Unidos; entre tantas otras aquí y allá: es un elefante que se cuela por el ojo de una aguja.

Es mejor que deje ese lenguaje soez para tratar con el mundo y se dedique a no priorizar tanto sus negocios y jugar el rol, si puede, que le asignaron sus votantes.

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