20
Noviembre

A 105 años del inicio de la Revolución Mexicana

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La Revolución Mexicana fue la expresión de un gran movimiento popular antilatifundista, dada la supremacía de una clase privilegiada sobre las instituciones del Estado, así como el sentimiento de rebeldía contra la dictadura de Porfirio Díaz.

Este 20 de noviembre los mexicanos conmemoran los 106 años del inicio de la Revolución Mexicana, movimiento armado que buscaba terminar la dictadura de Porfirio Díaz y que culminó oficialmente con la promulgación de la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.

Vea en detalle la cronología, las causas y los principales personajes de la Revolución Mexicana.

 

Cronología de los antecedentes

 

1900 –  Surgen los llamados "Clubes Liberales" y se publica el Periódico “Regeneración”, dirigido por los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón.

1902 –  Se lleva a cabo el Congreso Liberal en San Luis Potosí, promovido por Camilo Arriaga.

1903 –  El general Porfirio Díaz es reelecto como Presidente y Ramón Corral como Vicepresidente, hecho que generó múltiples protestas, a lo que Díaz respondió con cárcel y muerte a los insurrectos.

1904 –  La Constitución Política de México es reformada y se establece el periodo presidencial por 6 años.

1905 –  El Partido Liberal Mexicano (PLM) publica su programa en Missouri (Estados Unidos), redactado por Ricardo Flores Magón y bajo el lema “Reforma, Libertad y Justicia”.

1906 –  Mineros de Cananea, estado Sonora, demandan igualdad de salarios para extranjeros y mexicanos. Se produce la huelga de la Companía Minera, que obtuvo el espaldo Miles de obreros textiles de los estados Puebla, Orizaba y Tlaxcala.

Surgen las primeras insurrecciones promovidas por el PLM contra la dictadura de Porfirio Díaz.

1907 –  Rebelión obrera de las compañías textiles del municipio Río Blanco, estado Veracruz.

1908 – Aquiles Serdán funda junto a otros revolucionarios el Club Político “Luz y Progreso”. Ese año Serdán conoce a Francisco Madero, quien en 1909 lo invitó a que se afiliara al Partido Antirreeleccionista.

1909 – Francisco Madero publica su libro “La Sucesión Presidencial en 1910”, en el que realiza un estudio de la situación política mexicana.

1910 – Los miembros del otrora Partido Reyista participan con el Partido Antirreeleccionista en la Convención Nacional Independiente, en la que se acordó presentar como candidato a la Presidencia de la República a Francisco Madero, quien abanderó los principios de “No Reelección” del Presidente y de los Gobernadores, y el de “Sufragio Efectivo”.

Madero fue arrestado bajo cargos de ultraje a la autoridad y de intento de rebeldía. Sus defensores consiguieron liberarlo pero con la condición de mantenerse en San Luis Potosí. 

1910 – El Congreso mexicano declaró a Porfirio Díaz y Ramón Corral como Presidente y Vicepresidente (respectivamente) para el período 1910-1914.

Francisco Madero se fuga a Texas (sur de EE.UU.), y el 5 de octubre de 1910 proclama el Plan de San Luis, el cual señala en su artículo 7:

“El 20 de Noviembre, desde las seis de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente nos gobiernan”.

 

Causas económicas

 

Durante el régimen de Porfirio Díaz el 40 por ciento del territorio mexicano era propiedad de tan solo 840 hacendados.

El latifundista era de tal magnitud que se daba el caso de que una sola persona era dueña de una extensión de terreno mayor que la superficie de varios países europeos.

Entre los ejemplos está el general Terrazas, quien poseía en el norte de México un predio de 24 millones de hectáreas, equivalente al área de Holanda, Bélgica, Dinamarca, Hungría y Suiza juntas.

La dictadura de Porfirio Díaz, quien gobernó en el denominado “porfiriato” (1876-1911), ignoró a las grandes masas trabajadoras y campesinas, abrió las puertas a los capitales extranjeros provenientes de Estados Unidos y Reino Unido, quienes se apropiaron prácticamente de la riqueza nacional.

Estos llegaron a ser dueños o administradores de los ferrocarriles; controlaban las ricas minas de plata de San Luis de Potosí, los productos del suelo y del mar y la riqueza forestal y frutícula.

Los franceses, por su parte, manejaban la lencería y botinería; los españoles, el comercio; y los alemanes, los cultivos especializados.

 

Lo social

 

No existía una legislación que protegiera a los obreros y campesinos mexicanos.

Las huelgas estaban prohibidas y se sancionaba de manera drástica a quienes protestaban por mejores salarios y reducción de la jornada de trabajo que, en muchos casos, llegaba a las 12 horas.

Los cargos de dirección eran desempeñados por ciudadanos extranjeros, lo que dejaba a los mexicanos con los empleos de menor remuneración.

Por otra parte, los trabajadores ganaban miserables salarios de 25 centavos diarios, mientras los precios de los artículos costaban el triple. Además, vivían en casuchas de ramas de un solo cuarto, sin ventana y con piso de tierra.

En cuanto a la diferencia de clases, en el tope de la pirámide social se encontraban los latifundistas, los caudillos políticos, los miembros del alto clero y los empresarios extranjeros y nacionales.

Mientras, los campesinos y obreros se encontraban en la base, en condiciones sociales infrahumanas.

 

Lo político

 

El general Porfirio Díaz llego al poder por primera vez en 1876.

Logró gobernar durante siete periodos bajo la fuerza, en los que,entre otras cosas, privilegió a una clase minoritaria bajo el lema: “Paz, orden y progreso”.

Los gobernantes de los estados eran nombrados por él, y estos a su vez designaban e imponían a las autoridades municipales.

 

La caída de la dictadura

 

El dictador Porfirio Díaz había manifestado que dejaría el poder en 1910 y que se celebrarían elecciones, sin embargo, sus partidarios lo propusieron como candidato a la Presidencia de nuevo.

Francisco Madero, de espíritu progresista, recorrió el país para aglutinar fuerzas opositoras a la reelección de Díaz y contra la tiranía.

Organizó el Partido Antireelecionista y, en la convención de Eliseo, de la ciudad de México, se aprobó su candidatura a la Presidencia de la República, para competir con el general Díaz.

Durante su gira fue arrestado en Monterrey bajo acusaciones de “conato de rebelión y ultraje a las autoridades”.

Díaz fue “elegido” el 26 de junio de 1910 por séptima vez. Poco después Madero obtuvo su libertad y lanzó el plan de San Luís de Potosí donde declaraba nulas las elecciones, desconocía el gobierno del general Díaz, enarbolaba el principio de no reelección del Presidente de la República y llamaba al pueblo a una rebelión nacional, para arrojar del poder a las autoridades gobernantes.

El pueblo mexicano acató el llamado de Madero y se levantó en varios puntos del país el 20 de noviembre de 1910.

En las siguientes semanas surgieron revueltas en todo el país, encabezadas por líderes de la talla de Emiliano Zapata en el estado Morelos y Francisco “Pancho” Villa en Chihuahua.

 

Huída de Díaz

 

El 21 de mayo de 1911 se celebraron los Tratados de Ciudad Juárez, en donde se aceptaba la renuncia de Porfirio Díaz y de Ramón Corral, lo que puso fin al porfiriato.

Díaz se embarcó en el navío alemán “Ipiranga” con destino a Francia, siendo sustituido por Francisco León de la Barra en calidad de Presidente Interino, quien gobernó del 25 de mayo al 6 de noviembre de ese año.

El Partido Antirreeleccionista fue reorganizado y se transformó en el Partido Constitucional Progresista, cuyo lema era “Sufragio Efectivo. No Reelección”.

Francisco Madero fue postulado por dicho partido junto a José María Pino como Vicepresidente, alcanzando la victoria en los comicios.

Aunque el dictador abandonó el país, la inestabilidad y los conflictos fraticidas continuaron hasta la promulgación de la nueva constitución en 1917.

El general Díaz murió en Francia en 1915.

 

Logros de la Revolución Mexicana

 

Propiedad de la tierra. A principios de la década del 40, la población rural poseía más de la mitad de la totalidad de las tierras cultivables.

Conquistas sociales. En 1915 se estableció el descanso dominical obligatorio y una jornada máxima de 8 horas de trabajo. Un año después se reconoció el derecho de huelga y se fijaron las nuevas relaciones de trabajo entre patrones y obreros. Para la época estas disposiciones eran las más avanzadas del mundo.

Fueron prohibidas las labores peligrosas para las mujeres y los jóvenes menores de 16 años. También, fue prohibido el trabajo nocturno industrial.

 

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